LIBRO SÉPTIMO

Trata fábulas para persuadir al hombre al temor de Dios, y a que tenga cuenta con la que ha de dar de su vida, pues según ésta fuere, así recibirá el gualardón



Capítulo I

De Acheronte, río

     Opinión fue de Platón que las ánimas, después que se apartaban de los cuerpos, iban a un lugar no conocido debajo de la tierra, donde estaba el reino de Plutón, y que antes que a los palacios llegasen, habían de pasar por un río llamado Acheronte, hijo que unos dicen ser de Ceres; otros de la Tierra; otros de Herebo y de la Noche, de quien dicen que como diese de beber a los Titanos que pelearon contra Iúpiter, fue echado en los infiernos; es su agua muy desabrida. Fingen ser viejo, aunque robusto y feroz, y andar vestido de negro y sucio.



Declaración

     Acheronte es un río que nace de la fuente Arethusa (según Strabón), y porque se hunde debajo de tierra y de mar, y sale después lejos en tierra de Sicilia, cerca de Zaragoza, por esto fingen pasar por los infiernos o palacios de Plutón. Que Acheronte fuese echado en los infiernos por Iúpiter, porque dio bebida a los Titanos, es que uno así llamado, que reinó en aquellas partes, que como favoreciese con bastimentos a los Titanos, y Iúpiter le venciese con ellos, y nunca más pareciese, dijeron haberle echado en los infiernos. O dar a beber a los Titanos cuando peleaban contra Iúpiter, denota que muchos malos pensamientos se levantan contra los sagrados mandamientos de Dios, los cuales, si el corazón mantuviere largo tiempo, hará una fuente que pase por el reino de Plutón.

     Recibir Acheronte primero las ánimas que van a los infiernos es que cuando se sienten morir los hombres, les viene un entorpecimiento y flaqueza de ánimo, por la memoria de las obras hechas, y la conciencia les perturba, de modo que hacen una fuente o laguna de pensamientos temerosos, de que suelen salir lágrimas, de que se engendra el río Acheronte; y por ser esto primero que el alma se despida del cuerpo, dijeron ser el primer paso que se pasa este río, para ir al palacio de Plutón.

     Ser Acheronte hijo de la Tierra o de Ceres es dar a entender que las molestias y perturbaciones nacen del estudio de adquirir o de guardar riquezas, entendidas por Ceres y por la Tierra.

     Ser hijo de Herebo y de la Noche es porque Acheronte denota el tiempo (según Servio), el cual es hijo de Herebo, que se toma por el secreto consejo de la mente divina, del cual el tiempo y todas las demás cosas son criadas. La madre fue la Noche, porque antes que fuese el tiempo no se veía alguna luz, y por esto dicen haber sido hecho en las tinieblas y de las tinieblas nacer. Fue puesto en los infiernos después, porque aquellos que están en el cielo no tienen necesidad del tiempo, como nosotros los mortales que habitamos en la más baja parte del mundo, en donde a respeto del cielo se podrá decir infierno.

     Ser este río de agua muy desabrida es que en esta vida, si con diligencias se considera, tiene muchos desabrimientos. Pasar Charonte a los mortales de la una ribera a la otra es porque en naciendo el tiempo nos lleva a la muerte, y así hace pasar el río Achironte, que quiere decir sin alegría, porque pasamos en esta vida frágil y caduca, toda llena de miserias. Es viejo, mas robusto y feroz, porque no pierde el tiempo con los años su fuerza. Píntanle vestido de negro porque mientras nosotros somos subjetos al tiempo y vivimos, no curamos otra cosa sino de cosas terrenas, las cuales son viles y sucias, si las comparamos a lo del cielo, en lo cual habíamos de estar siempre ocupando nuestro entendimiento.

 

Capítulo II

De la laguna Stygia

     Después de Acheronte se sigue la laguna Stygia, la cual dice Hesiodo ser hija de Océano y de Thetis; otros dicen de Acheronte; otros de la Tierra. Casó con Palante, de quien hubo una hija llamada Victoria; y como en la guerra que hubo Iúpiter con los Titanos, Victoria ayudase mucho a Iúpiter (según dice Theodoncio) concedióle por premio de sus buenos servicios, que los dioses jurasen por la laguna Stygia, su madre (no le pudiendo mayor cosa dar), y tanto la honrasen que no osasen faltar lo que en su nombre jurado hubiesen. Según siente Homero, y Apolonio y Vergilio, donde comienza: Dii cuius iurare Stygiamque paludem timent, et fallere numen. Quiere decir: y la laguna Stygia, por la cual los dioses que juran temen quebrantar el juramento; y si alguno quebrantase el juramento, fuese privado por cien años de la divinidad y del Néctar celestial y dulce potaje de los dioses. Dícese Stygia de stygestos que en griego significa tristura, porque engendra tristeza, por entenderse por ella muchas veces el infierno (lugar donde no puede haber alegría), y por esto en otro modo Stygia significa odioso, como lo es el infierno. Claudiano dice que Victoria, hija de Stygia, tiene alas, y trae palma en las manos.



Declaración

     Estas cosas son dichas poéticamente, porque la Victoria no es doncella, ni tiene madre, ni padre, ni ella puede dar favor, ni tales dioses hay que jurar tal puedan; mas fíngenlo para alegorizar algo. Por Stygia se entiende tristura, aunque Stygia, según la verdad, es un grande lago de la otra parte de Egypto, como afirma Séneca. La causa del jurar por la Stygia es que el juramento se suele hacer por la cosa que más tememos, y tal es Stygia, que quiere decir tristura, por cuanto los dioses significan los hombres bienaventurados, a los cuales no falta cosa; y así no juran por lo que desean, como cosa no deseen, pues todo lo tienen, mas temían perder el bien que tienen, lo cual les haría grande tristura, y ésta es de ellos temida, y así por ella habían de jurar.

     Otra razón da Aristóteles, diciendo que los antiguos tuvieron opinión ser el agua comienzo y principio de las cosas, y de aquí pusieron los poetas a Océano y a Thetis, por engendradores y padres de los dioses y cosas; y concluye que por esto los poetas dijeron que la Stygia era juramento de los dioses, porque el juramento se ha de hacer por la cosa más honrada y más antigua de todas las cosas, y el principio dellas es más antiguo que todas ellas, y como por este principio entendían el agua, por esto habían de jurar por la Stygia, que es agua del infierno, la cual parece madre de todas las aguas que fuera salen, como las aguas vean salir de las entrañas de la tierra, donde se imagina estar el infierno.

     Que Stygia fuese hija de Océano y Thetis es porque el mar, entendido por Océano y Thetis, es la fuente principal de donde se engendran fuentes y ríos y lagunas.

     Que sea hija de Acheronte: ya dijimos en el capítulo precedente que Acheronte es una pasión que mueve a llanto, y una tristeza que nace en el entendimiento del hombre, que se ve morir de la consideración de sus obras pasadas. Empero Stygia es una ira o aborrecimiento de los hechos pasados con que se sigue la penitencia cuando comenzamos a aborrecer los pecados cometidos, y entonces se dice pasar el ánima la laguna Stygia que de Acheronte nace. Y porque el aire cuajado en las concavidades debajo la tierra se convierte en agua y se engendran desto lagunas y ríos, dicen que la laguna Stygia era hija de la Tierra.

     Que la laguna Stygia haya alcanzado aquella honra, porque su hija Victoria ayudó a Iúpiter contra los Titanos, o porque descubrió las acechanzas a Iúpiter, quisieron significar que todas las naciones deben (en cuanto pudieren) conservar en su señorío a sus príncipes, mayormente si son buenos. Y que los príncipes deben hacer mercedes a los que les descubren las traiciones y acechanzas de los malos, porque ninguna cosa puede ser más acomodada que ésta para la conservación de los señoríos.

     Otros tienen ser Stygia un río pequeño, cercano al monte Nonacro, de Arcadia, cuya agua es tan venenosa que el que della bebe luego muere; y por esto Stygia significa cosa odiosa o aborrecible o que engendra tristura.

 

Capítulo III

De Cocito río infernal, o Flegeton

     Lo que se ha dicho en los precedentes capítulos, fingen por el río llamado Cocyto, o Flegeton: Cocyto quiere decir querella, y llanto, porque los que mueren, por la mayor parte después de conocer sus pecados, lloran por no haber hecho penitencia dellos por haber sido cometidos contra la suma bondad de Dios. Otros dicen que fue así dicho porque se quejan y reciben por gran trabajo el haber de dejar las cosas que mucho se aman en este mundo, como son deudos y amigos e hijos y bienes temporales. Otros llamaron a este mismo río Flegeton, que significa ardor de arrepentimiento de las ofensas hechas a Dios.

 

Capítulo IV

De las edades del hombre y de los mismos ríos que se han tratado en los capítulos precedentes

     El Dante finge estar una estatua en lo alto de un monte de Candia grande, de semejanza de hombre viejo; la cabeza de oro, y los pechos y brazos de plata, lo demás del cuerpo hasta las ingles, de cobre, las piernas y el pie izquierdo de hierro, y el pie derecho de tierra cocida. Por esta estatua se entiende la vida del hombre, según todas sus edades: y aunque por estos metales se puede significar las edades del mundo (como dice Ovidio) cuadra mejor con las edades del hombre. La cabeza, que es lo primero y comienzo del cuerpo, que es de oro, significa la infancia, o ignocencia; ésta es de oro porque así como el oro es el mejor de todos los metales, así ésta es la mejor de todas las edades, porque en esta edad no puede hacer el hombre cosa de que después se arrepienta, como en las otras, como no tenga uso de razón. Por la segunda parte de los pechos y brazos de plata se entiende la segunda edad, que es desde los seis años hasta los catorce: ésta es más fuerte que la primera, mas no es tan noble, porque esta edad [es] significada por los pechos y brazos; y en los pechos está la anchura y fortaleza del cuerpo, y en los brazos el poder obrar: y así en esta edad es el hombre más fuerte para obrar que en la primera, y alguna cosa entiende lo que en la primera no tenía: empero es ésta menos noble que la primera, porque en ella los hombres comienzan a pecar; y aquel que es sin pecado es más noble delante de Dios; y de esto la primera edad fue segura. Y así la primera se denota por el oro, y la segunda por la plata, metal de menor valor. La tercera parte, que es de los pechos hasta las piernas, es de cobre: por ésta se significa la tercera edad, que dicen juventud; conviene al metal más duro que la plata, y hacen dél más obras y es mucho de menor valor. Así la tercera edad de la juventud es más dura que la segunda de la puericia y es para sufrir mayores trabajos, y hacer mayores hechos. Ésta es la que comienza las guerras y daños que unos hombres se hacen a otros, que en la primera y segunda no se comienzan. Por esto esta edad es peor que la pasada, y en los pecados hacen al hombre de menos valer. La cuarta parte del cuerpo, que es las piernas y el pie izquierdo, son de hierro; por ésta se significa la cuarta edad, que es llamada virilidad, en las cuales es el hombre varón entero, así como es de treinta años arriba; conviene esta edad a este metal, por cuanto el hierro es aplicado a más obras que el cobre, en más daños, y más duro que los metales de las otras edades. Y así como el hierro es de menor valor que los otros metales, así es esta edad de menor valor porque en ella se cometen más pecados que en las otras. La quinta parte del cuerpo es el pie derecho, y éste es de tierra cocida: significa la postrimera edad que es la vejez, o senetud: porque así como con los pies se denota el fin del cuerpo, así esta edad denota el fin de la vida. Y no puso ambos pies de tierra, mas sólo el derecho, porque el movimiento más se hace sobre aquel pie que sobre el otro, y así como más sobre él afirmamos, así la vejez es contra la cual se acuesta toda la edad del hombre; y como esta parte es de tierra cocida, que es más flaca que los metales y de menos valor, así esta edad es más flaca que las otras edades: ella es en la cual el cuerpo se quiebra, porque en las otras edades puede el hombre no morir, mas en ésta es necesario morir, por la disposición del cuerpo en aquella edad; y aunque la vejez mediana es buena para consejos, empero la grande o decrépita, aun el buen sentido quita. Otrosí, es peor cuanto algunos vicios que en la vejez más se confirman, así como avaricia e invidia, odio y otras cosas más reprehensibles en el viejo que en el mozo.

     Esta estatua fingían tener en todas las partes del cuerpo unas aberturas pequeñas, por las cuales corrían gotas de agua, salvo en la cabeza: esto denota cometer los hombres en todas las edades, significadas por aquellas aberturas del cuerpo, algunas culpas, de las cuales el hombre puede haber pesar dello y llorar. Y por esto la primera parte que es la cabeza de oro no tiene ninguna abertura, porque en aquella edad (por ella significada) no comete el hombre con la ignocencia cosa de que pueda tener culpa. Estas gotas que desta estatua se destilan por los pies y tierra pasan al infierno, y de esto se causa el río Acheron: y deste modo se pueden dar nacimiento de todos los tres ríos del infierno, que son: Acheron, Stygia, Flegeton, porque de las lágrimas nace Acheron, y de Acheron nace Stygia, y de Stygia nace Flegeton. Acheron significa sin gozo. Stygia significa tristeza. Flegeton significa ardor, porque del pensamiento de los males pasados se coge perdimiento de gozo: porque aunque alguno se halle en gozo, si comienza a pensar, o le ocurren en la memoria los males pasados, pierde el gozo y está sin él, y esto es Acheron, y de aquí se sigue tristeza; y aunque no sea una misma cosa estar sin gozo y tener tristeza, de lo uno se sigue lo otro; porque el que no tiene alguna cosa en que se goce, luego incurre en tristeza. Y de aquí sale la laguna Stygia, y de Stygia nace Flegeton, que significa ardor, porque de la tristeza nace ardiente dolor, que es grande escocimiento de corazón; y ésta es la mayor pasión. Llámanse ríos del infierno por estar estas pasiones en nosotros mismos dentro de nuestros pensamientos, y lo que está dentro de nuestra ánima es cosa escondida y tenebrosa, así como el infierno es tenebroso.

 

Capítulo V

De las aguas leteas

     Fingen los poetas que el que bebía de las aguas del río Letheo olvidaba todas las cosas pasadas, y que en él anda el hombre como en una barca sin remos.

     Por este río se entiende el olvido de la continuación y perseverancia de las virtudes, y es comparado a este mundo: y así el que bebe de las aguas deste mundo, las cuales son las malas obras, este tal olvida las cosas pasadas; conviene saber, su nacimiento, y a Dios que fue su criador, y a los bienes que le hizo y hace cada día. De suerte que este mundo es un río, pues se desliza así como río y nunca en un estado permanece. La barca sin remos en que anda el hombre en él es nuestro cuerpo que es así como barca en que navega el ánima por el río que es este mundo. Dice que es sin remos: por razón que así como en la barca sin remos no puede ir al lugar que quiere, ni moverse sin haber viento que le ayude, así el cuerpo no puede obrar sin la perfeción del alma.

 

Capítulo VI

De Charon barquero

     Charon hijo de Herebo y de la noche, según Hesiodo, es el barquero que los poetas fingen que pasa las ánimas por el Flegeton y los demás ríos. Dicen que es viejo, triste y terrible y lleno de moho, los ojos de fuego, como dice Vergilio donde comienza: Portior has horrendus aquas, etc. Éste a todos los mortales iguala, no haciendo diferencia del rico al pobre, como a todos los pase en su barca desnudos, y despojados de dignidades y bienes. Luciano dice que era costumbre entre los antiguos poner a los que morían una moneda llamada Óbolo, como para que se diesen por flete a Charon por su barco. Dicen ser hijo de Herebo y de la Noche porque aquella mente y corazón de los hombres que primero estaba confuso y envuelto en tinieblas de pecados, y la conciencia no examinada, primero salen por aquellos ríos aquellos movimientos en los precedentes capítulos nombrados. Después cuando se ha levantado la opinión de inocencia, o la determinación de guardar adelante entereza (que es cercana a la ignocencia) la cual se adquiere por el arrepentimiento de los pecados pasados, cuando nos pesa de haber ofendido a nuestro gran Dios por avaricia, o impiedad, o crueldad. Entonces se levanta esperanza en la bondad de Dios, y de allí alegría significada por Charon, la cual nos pasa de la otra parte de aquellos turbulentos ríos. Ésta nos lleva sin miedo ante los graves y rigurosos jueces: ésta nos consuela y ayuda en los gravísimos peligros: ésta nos sirve de viático y provisión donde quiera que vamos.

     El Óbolo denota que todo hombre ha de dar cuenta del talento que Dios le dio. El que bien lo considerare, hallará que los antiguos comprehendieron debajo de las fictiones de ríos, todos aquellos movimientos y pensamientos del ánimo que nacen en el hombre al tiempo de la muerte. Porque ser Charón viejo, ¿qué otra cosa significa sino el buen consejo y el alegría que proviene de haberlo tomado? ¿O qué otra alegría habrá en el hombre que se quiere morir, que se iguale a la que nace de la opinión de su ignocencia, o de la esperanza del perdón?

     Danos a entender otrosí estas cosas, que de tal manera nos conviene vivir que el acordamos del tiempo pasado consuele mucho nuestros corazones al tiempo de la muerte, por la ignocencia y entereza de vida, y nos lleve sin temor delante cualquier severidad y aspereza de jueces.

 

Capítulo VII

De las Parcas

     Las Parcas fingen que fueron tres hermanas tan concordes que nunca entre ellas desensión alguna fue oída, como entre los otros dioses. Tenían los antiguos que no sólo no se podía hacer alguna cosa sin la voluntad de las Parcas, mas aun la vida de los hombres estaba en la mano de estas tres hermanas. Sus nombres son: Atropos, Clotho y Lachesis. Dícense Parcas, por antífrasis, porque a ninguno perdonan, porque dicen que en naciendo el hombre hilan su vida en una rueca: Clotho da la estopa, o tiene la rueca: Lachesis la hila: Atropos corta el hilo. Unos dijeron ser hijas de Iúpiter y Temis: otros pensaron haber nacido de la materia no formada, que dijeron Chaos: otros las hacen hijos de la noche, otros del mar, otros de la necesidad. Decían habitar en una cueva y de allí salir a las obras humanas cuando era menester.



Declaración

     Por esta fictión quisieron los antiguos declarar tres edades, o tiempos, conviene saber: el tiempo en que nacemos y en el que vivimos, y el tiempo en que de la vida partimos: porque necesario es que todos los mortales estemos en uno destos tiempos. Por Clotho (que da la estopa, o tiene la rueca) se entiende el tiempo en que en la vida entramos. Por Lachesis (que la hila) se entiende el tiempo que en la vida permanecemos. Por Atropos, que corta el hilo, se entiende el tiempo que della salimos, que es la muerte, y a ésta dicen inexorable, o inmutable; porque no bastan ruegos para que no se corte el hilo de la vida del hombre, cuando Dios manda que muera. Clotho en otro entendimiento significa llamadora, Lachesis suerte, Atropos sin orden. Quisieron sentir por esto, que la primera sea llamamiento del nacimiento del hombre: y de aquí algunos las llaman Parcas a partu, por el parto; la segunda, la suerte; la tercera, la condición de la muerte, que no guarda a nadie ley. Atropos, según otra significación denota las cosas pasadas, Clotho lo presente, Lachesis lo por venir: lo que estaba en el uso hilado, era como lo pasado; el hilo de entre los dedos y el copo, lo presente; lo que estaba en la rueca, lo por venir.

     En decir que las Parcas eran hijas de Iúpiter y de Temis, que es la justicia, quisieron significar que cualquiera cosa que acaece a cada uno, acaece con justicia y razón, conforme a los merecimientos y cosas hechas, y por consejo y juicio del altísimo Dios.

     Los que pensaron que los males acaecían por el poco saber de los hombres, llamaron a las Parcas hijas de la noche. Y los que aún fueron de más boto ingenio y no entendieron que las cosas humanas eran gobernadas por la providencia divina, ni que cosa alguna era regida por consejo divino, sino que solamente consideraban la crueldad de los castigos, sin considerar la gravedad de los delictos, pensaron que las Parcas fueron hijas de la mar porque todos los hijos del mar fueron crueles y desconcertados.

     El divino Platón llamó a las Parcas hijas de la Necesidad, porque los castigos que a los hombres se deben, por sus obras y hechos, se han de pasar necesariamente, y ningún hombre malo puede huir al cabo de la justa venganza de Dios.

     Que las Parcas acostumbrasen morar en una cueva escura significa que los juicios de Dios son ocultos, y no vienen luego los castigos a los hombres malos, mas cuando se llega el tiempo conveniente de su castigo, ninguna fortaleza por fuerte y bastecida que sea, ni compañías de gente de [a] pie, ni de a caballo, ni los presidios de hombres de armas, pueden apartar del hombre malo la venganza y castigo de Dios, ni detenerla. Esto basta de las Parcas, a cuyo albedrío se pensaba que se partían desta vida las almas.

 

Capítulo VIII

De la Noche

     No fue pequeño el honor y honra que los antiguos dieron a la Noche, la cual creyeron ser más antigua que ninguno de los dioses. Hesiodo dice que nació del Chaos. Orpheo la llama madre de los dioses y de los hombres, porque todos pensaron haber della nacido. Otros la hacen hija de Cupido, o de la Tierra: píntanla vestida de negro y con tetas negras. Así lo dice Vergilio donde comienza: Et nox atra, etc. Danle también alas, como atestigua Vergilio, donde comienza: Nox ruit, etc. Otros quieren que salga del Océano, cuando cae el día, como Vergilio donde comienza: Vertitur interea coelum, etc. Sacrificábanle un gallo, como animal contrario al silencio. Danle por hija a la rabia, según Eurípides. Hesiodo le da por hijos a la contienda, e invidia y al mal hado, y a las Parcas, y la muerte y el sueño. Cicerón dice que la Noche tuvo de Herebo por hijos, al Miedo, y Trabajo, y la Vejez, la Muerte, y la Escuridad, Miseria, y la Queja, y la Gracia, y el Engaño, y la Penitencia, y las Hespérides.



Declaración

     Llamaron a la Noche antiquísima, porque antes que fuese hecho el Sol y el Cielo no había luz alguna: hácenla hija de la Tierra porque encubierto el Sol debajo del Horizonte, o de la Tierra, de necesidad ha de haber cerca de nos sombra de la Tierra, y a esto llaman Noche. Dijeron ser madre de todo, porque precedió al parto de todas las cosas: y según algunos quisieron, llamóse Noche a nocendo, que quiere decir dañar, porque la humedad de la noche es dañosa a los hombres; lo cual parece claro en los que tienen sarna, o calenturas, o otras enfermedades, las cuales se agravan y fatigan más de noche que de día.

     Los que dijeron ser la Noche hija de Cupido fue porque no se puede dar razón del amor: o porque las más veces conviene que su causa se encubra con la noche de la ceguedad.

     Fingieron andar vestida de negro, aun hasta las tocas por denotar su escuridad. Que hayan nacido de la noche las pestilencias, o furias infernales y los demás hijos arriba nombrados es porque el no saber y la malicia de los hombres (que es noche del entendimiento) son padres, y amas de casi todos los desastres que acometen al linage humano; siendo así, que la equidad las puede echar de la presencia de los hombres, como el viento Aquilo limpia el Cielo de las livianas nubes.

 

Capítulo IX

De la Muerte

     La Muerte (que necesita a los mortales pasar el río Acheronte) es hermana del Sueño, y hija de la Noche, según dice Homero. Los Elios pintaban por la Muerte una mujer que adormía dos niños que tenía en los brazos, el uno era negro y el otro blanco. A la Muerte le dan uñas negras, según Oracio donde comienza: Seu mors atris, etc., y en otra parte: Et mors atra caput, etc.



Declaración

     La Muerte es dada a los hombres por remedio de todos los males y trabajos. Dice que necesita a pasar a los mortales el río Acheronte porque muriendo ha de parecer ante el Tribunal de Dios a dar cuenta de la vida que dejó. Dice ser hermana del Sueño: porque así como el que duerme le da todo poco cuidado, así el que muere pierde el cuidado de las cosas del mundo. Es hija de la Noche, porque la Muerte es incierta y dudosa, y escura como la Noche. Por el un niño se entiende la Muerte, y por el otro el Sueño. Las alas denotan que viene a priesa como el caminar del ave; es negra porque es triste para los que mal viven su memoria. La Muerte era tenida por la más inaplacable y dura de todos los Dioses, porque a nadie perdona, ni por dádivas, ni ruegos, ni amistades, ni favores, por lo cual ni le hicieron templos, ni sacrificios, ni le atribuyeron sacerdotes: aunque los sabios antiguos la ensalzaron con admirables loores, diciendo que era silla y puerto seguro de quietud, y quitadora de la pobreza, libradora de enfermedades corporales y espirituales: iguala a los príncipes, recíbenla los varones buenos con alegría, como principio de premios de sus trabajos; témenla los malos, porque sienten que han de ser por ella castigados. Dícese Muerte porque muerde, o de la mordedura de la fruta vedada del primer padre, por lo cual morimos sus sucesores.

 

Capítulo X

Del Sueño

     El Sueño es hijo de la Noche, y hermano de la Muerte. Fingen al Sueño con alas, como dice Tibulo, donde comienza: Post que venit tacitus, etc. Orpheo la llama hermana de Lethes, y descanso de las cosas, y rey de los hombres. Ovidio lo cuenta entre los dioses, por los beneficios que trae a los hombres, donde comienza: Somne qui es rerum. Atribúyenle mil hijos. Eurípides dice que es ladrón de la mitad de nuestra vida. Homero introduce que todos los dioses y hombres dormían, excepto Iúpiter. Fingen tener el sueño una ciudad cerca del Océano.



Declaración

     Hacen al Sueño hijo de la Noche porque la humidad de la Noche acrecienta los vapores que suben del estómago a las partes altas del cuerpo, los cuales después hechos más fríos, con el frío del cerebro desciende abajo y engendran el Sueño; y por esta causa con razón le llaman el Sueño, hijo de la Noche. Que sea hermano de la Muerte es para advertir a los hombres, que no sólo dio Dios el Sueño para que recuperemos fuerzas, y los trabajos se despidan, mas para que por el Sueño nos acordemos de la Muerte, pues todo lo que tiene necesidad de dormir, en algún tiempo ha de morir, o porque el que duerme parece al muerto. Fingen tener alas, porque en un momento el que duerme, en soñando le parece rodear el mundo. Llámanle hermano de Lethes y descanso de las cosas porque Lethes quiere decir olvido, y el que duerme olvida todos los trabajos y males y todos los cuidados; y por esto dicen ser descanso de las cosas, quiere decir de los cuidados que molestan los hombres. Pónelo Ovidio entre los dioses de la gentilidad por los beneficios que trae a los hombres; porque el Sueño es la cosa más útil (si moderadamente dél se usa) de cuantas cosas hay, a quien todos los animales se sujetan, y sin él mal se podría vivir: por lo cual con razón le dicen rey de los hombres. Atribúyenle muchos hijos, porque de los vapores acrecentándose con la humidad de la noche nacen y se engendran infinidad de ensueños, según la variedad de los manjares, y de las regiones y tiempos, y de los negocios que están impresos en la mente, y de los temperamentos de cada uno: lo cual todo se debe considerar para declarar los sueños porque los sueños son algunas veces a los médicos como guías, o espías, para conocer las enfermedades; como lo escribe Michael Scoto. Algunas veces los sueños son unas formas de las cosas que se desean, las cuales pone delante la fantasía. Decir que todos los Dioses, excepto Iúpiter, dormían: es por dar a entender que a los que se da cuidado de administrar muchas cosas no conviene dormir: o que la naturaleza divina, entendida por Iúpiter, no tiene necesidad de dormir, para que por él cobre fuerzas como los animales hacen, como ningún trabajo ni incomodo pueda padescer. Y porque los sueños se causan de abundancia de humor: por esto se finge tener ciudad cerca de Océano, porque el agua es húmida.

 

Capítulo XI

De los jueces infernales

     Porque el vulgo de los simples no entendía ser a Dios notorios nuestros pensamientos y obras, por ocultas y secretas que se hagan, los sabios para advertirle que se ha de dar cuenta de las obras fingieron haber jueces en el infierno que después de la muerte a cada uno forzasen a confesar sus maldades, para que mediante sus obras recibiesen el premio o castigo que cada uno mereciese. Estos jueces fingieron ser Minos rey de Creta, hijo de Iúpiter y de Europa: y Rhadamanthe, rey de Licia, hijo de Iúpiter y de Astheria: y Eaco hijo de Iúpiter y de Egina. Dijeron más éstos que otros, por la regurosidad y rectitud con que se finge haber juzgado en vida, o or la significación de sus nombres; porque Minos quiere decir el que amenaza, o el que amenazanlo constriñe a decir verdad. Rhadamanthe quiere decir escudriñador de la verdad. Eaco quiere decir puñidor del mal. Pusieron los poetas estos nombres a estos jueces porque en el juicio se requiere: Inquisición de la verdad y promulgación de la sentencia y ejecución della. Por estos tres jueces (según san Isidro) se denota la justicia divina, y su juicio y ejecución: y fue fingido así, porque con la memoria de la justicia y juicio de Dios, y que no dejan pasar mal sin pena, ni bien sin galardón, se abstenga el hombre de volver la cabeza atrás; conviene saber al pecado de que salió, o en el que su inclinación le convidare a entrar.

 

Capítulo XII

De Tártaro o Herebo

     Después que las almas de los malos han sido conocidas de los jueces, por muchos gravísimos vicios que viviendo en deleites, con injurias de los demás hombres, y tratando en avaricias y engaños; y despreciando la religión y culto de Dios, son entregadas para ser llevadas al Tártaro, o al Herebo, que es lugar de penas no creídas. Diéronle al Tártaro antigüedad, diciendo que era de un tiempo con la Noche y con el Chaos, que era la confusa materia del mundo.

     Tártaro es nombre griego, quiere decir espeluzarse con frío, o haber asco, o temor, o tinieblas; es un lugar profundísimo donde están los condenados, situado en el centro de la tierra, lugar el más apartado por todas partes del cielo que ser puede. Difiere de infierno en que infierno dicen a una cosa honda y baja, de donde Dios cuando redimió el mundo sacó las ánimas de los sanctos padres, que estaban aguardando su sancto y misericordioso advenimiento. Y Tártaro es lugar más bajo donde están los condenados, de donde a ninguno quiso sacar. La mercaduría deste lugar es llanto, y crujir de dientes, y espanto, tinieblas, y frío, y calor, y ninguna orden. A éste llamaron por otro nombre Averno; aunque llaman así a un lago de Campania, provincia de Italia, en donde dicen caer las aves que por encima pasan, muertas del mal olor que dél sale, a cuya causa se creyó ser boca del Tártaro. Dícese en lengua vulgar lago Tripersola. Averno es nombre griego, quiere decir sinave. A Tártaro llaman por otros nombres Herebo, Orco, Dite, Averno, Báratro. Quisieron pues los sabios en la invención destas cosas de los infiernos apartar a los hombres de las maldades: lo cual si así fuese creído, como ello es verdad, en todas las edades hubiera habido pocos malos.

 

Capítulo XIII

De las furias, o Euménides, que a la continua atormentaban a Orestes

     Las furias infernales que los poetas fingieron ser ejecutoras o verdugos y testigos de los que los jueces han condenado a padecer tormentos en el lugar que dijimos Tártaro son: Thisiphone, Megoera y Alecto; fueron según unos hijas de la Noche, y Acheronte: y según Orpheo, de Plutón y Prosérpina: según Hesiodo, de la Tierra y de la sangre que salió a Saturno cuando Iúpiter le cortó los genitales. Estas furias eran las que los poetas dicen que molestaban a Orestes rey de Grecia, que parecían ponerle delante los ojos a la continua, teas o hachas encendidas, con que le hacían andar siempre con temor, que de día y de noche no le dejaban de atormentar.



Declaración

     Porque podía engañar a muchos aquella opinión que los que iban al infierno pueden encubrir sus pecados, porque para muchos pecados son pocos los hombres que son testigos; y porque ya que hubiese hombres testigos, como no mueren todos a un tiempo, y primero serían juzgados los muertos que fuesen los testigos, quedándose en el mundo, fue necesario persuadir a la multitud de los que poco sabían que habían allá testigos de la vida de cada uno, y también que sirviesen de ministros de los castigos a que fuesen condenados los culpados que confesasen haber hecho cosas torpes en su vida. Añadieron aquellas que por causas diferentes llamaron unas veces los latinos Furias, o Severas, o perros infernales, o iras de los dioses, y los griegos Erinnyes, o Euménides. Dícense Furias, o perros infernales, por el furor con que los hombres culpados son molestados de su conciencia, sabiendo que han hecho maldades; Erinnyes se llaman de erinnyo, verbo griego, que quiere decir indignarse y conmoverse en gran manera; Severas las llaman por su crueldad; Euménides quiere decir fallecimiento, porque donde ellas acuden falta todo contento. Lucano dice que en los infiernos se llaman canes, y entre los mortales Furias; y Euménides cerca de los Dioses. Iras, así las llamó Vergilio donde comienza: Discurrunt magnisque, etc. Y en el mismo libro les dice dirae, en donde comienza: Dicuntur, geminae pestes, etc. Por estas furias se entienden las perturbaciones del ánimo, que de día y de noche castigan a los malos por los pecados cometidos, y sus malos pensamientos, que son causa de los delitos. Entiéndese por éstas los tres vicios, ira, cudicia, lujuria, que despeñan a los hombres por todas las malas obras; y éstas son las hachas, o teas encendidas, que las furias ponían delante de los ojos de Orestes, que de día y de noche le desasosegaban. Thisiphone en griego quiere decir venganza, o castigo de muerte, de Thesis, que significa venganza, o castigo; y Phonos que es muerte. O dícese de Tisis que es compostura, y Phonos sonido: esto es, compostura de mal sonido; esto es, mal pensamiento. Megera se dice de Megerim, que significa tener odio, o invidia; o de Megan que es mal, y gero que es traer, porque acarrea mal. Alecto quiere decir la que nunca cesa, o sosiega, o la no perezosa: compónese de A que significa sin, y lectos holganza, que quiere decir cosa sin holganza. Es las cosquillas y halagos de los deleites, por los cuales Alecto castiga a los que pecan, nunca cesando como ellos lo hacen. Dicen ser hijas de la Noche: por la Noche se entiende la ignorancia y ceguedad que es escura como la Noche, por el poco saber de algunos hombres, los cuales ignoran los daños que el pecado acarrea. Grande ignorancia y poca consideración es cometer por brevísimos deleites cosas que por ellas se siga castigo eterno. Otros dijeron ser hijas de Plutón y Prosérpina, y esto con mucha razón, porque presidiendo Plutón a las riquezas, y siendo Prosérpina la fuerza y virtud de las mieses, ¿de qué padres nacerán más cómodamente las Furias que de las riquezas? ¿o de dónde tomarán origen más conveniente, pues que todas las maldades y deleites manan por la mayor parte (como de fuente caudalosa) de la abundancia de riquezas, o de su cudicia?

 

Capítulo XIV

De los campos Elysios

     Habiendo pintado los lugares de donde pasan las ánimas de los malos y los monstruos a quien se entregan para ser atormentadas, fingieron después los campos Elysios lugar de descanso; porque desta manera pudieran los hombres ser atraídos al amar la bondad, mostrándoles que Dios no era negligente en castigar los pecados de los malos, ni escaso en premiar a los buenos, llevándolos a los campos Elysios, lugar donde fingían descansar las ánimas de los virtuosos y buenos. Dícense Elysios de E que significa estra, y Lysio, lisión, casi fuera de lysión. Según verdad, por estos campos se entiende la bienaventuranza donde están los santos y las demás ánimas de los que sirvieron a Dios y a donde irán por los méritos de la Pasión de Nuestro Redemptor Iesu Christo los que en su gracia murieren.

LAUS DEO

 

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