LIBRO QUINTO

Contiene fábulas para exhortar a los hombres huir de los vicios y seguir la virtud



Capítulo I

De Ixión

     Ixión fue hijo de Flegia y nieto de Marte, según Iuan Bocacio. Deste dicen los poetas que fue llevado al cielo para secretario de Iúpiter, con el cual oficio, elevado en soberbia, intentó requerir de amores a Iuno; por lo cual Iúpiter formó de una espesa nube un bulto a similitud de Iuno, con la cual abrazándose Ixión, creyendo ser Iuno, del humor libidinoso que cayó en la nube se engendraron los Centauros, que eran medio hombres y medio caballos. Iúpiter, aborreciendo semejante maldad, echólo del cielo. Ixión, viéndose en la tierra, alabábase que había juntádose con Iuno. Enojado Iúpiter, hiriéndole con un rayo, sentenciólo al infierno, en donde penase volteando sobre una rueda llena de serpientes, que nunca cesa de dar vueltas, como escribe Ovidio, donde comienza: Voluitur Ixion, et se sequiturque fugitque, etc. Y Boecio, donde comienza: Foelix qui potuit, etc.



Declaración

     Por Ixión es entendido un hombre ambicioso que pone su esperanza en los bienes temporales y señoríos, entendidos por Iuno. Enamorarse Ixión de Iuno (que es deesa del aire), denota la poca firmeza de las cosas temporales. Dícese deesa, que es nombre divinal, por ser parte de los bienes, cosa que pertenece a la vida de los hombres, y esto es lo necesario, tomado con templanza, sin poner en ello toda afición; y porque los bienes temporales no derechamente buscados causan error, denotan este error con la nube, porque los bienes se representan a su semejanza en los ojos de los cobdiciosos como Ixión, en la cual nube engañado se deleita; y pretendiendo allegar por actos no debidos, se engendran monstruosos efetos, como los Centauros, que al principio parecen humanos y sus fines son bestiales. Estos Centauros de aquel ayuntamiento engendrados fingen ir armados en la parte delantera, defendiendo sus malicias, dándoles color; pero su fin es desnuda y conocida, dejando cola de mala nombradía, no teniendo ninguna firmeza, huyendo así como nube, mostrando que dura poco la vida de los cubdiciosos.



Sentido histórico

     Ixión se dijo de axiotis, que en griego quiere decir dignidad. Éste fue de Thesalia, señor de los lapitas, y de tal modo se elevó en deseo y cubdicia que tiranizadamente pretendió alzarse con todo el reino de Grecia. Y como Iuno se tome unas veces por el aire y otras por la tierra, y reina de reinos y de las riquezas, deseando Ixión reinar, amó a Iuno. Y porque fue el primero que tuvo cien hombres de a caballo de guarda dijeron que dél habían nacido los Centauros, como quien dijese cien armados. Y como fuese expelido del reino, se dijo que le habían echado a los infiernos y atado a una rueda, porque la vida del hombre es como rueda que se muda; lo que está abajo, ya está arriba, ya a un lado, ya a otro; y porque éste subió y bajó, dicen atormentarle la rueda. Tener serpientes esta rueda denota las pasiones y envidias que tienen los que de algún estado descienden. Quisieron mostrar por esta fábula que todos los que por armas y violencia pretenden reino, de súbito suben y de súbito descienden, como la rueda, que no tiene altura estable.

 

Capítulo II

De Sísypho

     Cuyo hijo fuese Sísypho de ningún autor se saca certidumbre; mas algunos, como Ovidio y Horacio, y otros, le dan por padre a Eolo o a algún descendiente suyo; casó (según atestigua Ovidio) con Merope, hija de Atlante, en quien tuvo muchos hijos. Escriben deste que Iúpiter llevó a Aegina, hija de Asopo, a un lugar que llaman Phliunte, para della se aprovechar, a la cual buscando Asopo, no sólo Sísypho le dijo dónde estaba, mas aun le declaró el agravio que le había hecho Iúpiter. Asopo entonces, por certificarse del caso, fue allá; Iúpiter, entendiéndolo, por no ser tomado con el hurto en las manos, convirtió a Aegina en un alto monte de su mismo nombre, y a Sísypho diole que subiese una grande piedra a cuestas el monte arriba desde los infiernos, y que llegando a la cumbre se volviese hasta la raíz del monte, no pudiendo esto ningunas fuerzas impedirlo, y así volvía luego por ella, y ésta es su perpetua pena en culpa de su pecado. Toca esta fábula Homero. Otros dicen que como Sísypho fuese del consejo de los dioses, divulgaba los secretos, y por esto mereció la pena que se ha dicho. Otros dicen que porque éste mataba los huéspedes y a los que en su poder había con bravos géneros de tormentos, de quien dice Lactancio que habiendo Sísypho con robos usurpado un monte situado entre el mar Ionio y Egeo, que se llama Isthmo, mataba a los hombres con el peso de una grandísima peña que les ponía encima. Otras veces, según Servio, llamaba a los caminantes y hacía le lavasen los pies, cerca de un alto despeñadero, y estando ellos descuidados lavándole, les daba una coz, con que los despeñaba allí abajo.



Aplicación

     Por este fingimiento de Sísypho nos quisieron avisar los sabios que nos apartásemos de las ambiciones y chismes, y de hombres cautelosos, crueles y engañosos, y que no descubramos secretos de los mayores, o que refrenemos la lengua y no seamos crueles.

     La piedra que Sísypho procuraba subir aplican algunos al estudio de los hombres; y el monte alto, el curso de la vida del estudiante; la cumbre donde Sísypho procura subir la piedra es el sosiego y descanso del ánimo. Sísypho es el ánima, porque como el alma, según el parecer de los pitagóricos haya sido enviada divinalmente del cielo a estos cuerpos, la cual fue sabidora de todos los secretos divinos, procura con todas sus fuerzas llegar a la felicidad y descanso de la vida, que es el saber, la cual otros pusieron en amontonar riquezas o en larga vida.

 

Capítulo III

De Tántalo

     Tántalo (según Lactancio) fue hijo de Iúpiter y de la ninfa Plote. Otros dicen que fue hijo de Imolo, rey de Lidia, y de la ninfa Pluto. Otros le hacen hijo de Aetón; Eusebio dice que Tántalo fue rey de Phrigia, reinando Eritreo en Athenas. Deste Tántalo escribe Ovidio que un día hizo un convite a los dioses y mató un hijo suyo, y partido en piezas le hizo cocer, quiriendo así saber si los dioses tenían divinal virtud, porque si no conocían la vianda que les daba, no sería ninguna su virtud. Puesto el manjar delante de todos los dioses, ninguno quiso comer dél, si no fue Ceres, la cual, como más golosa y fatigada de hambre, sin advertir, comió un hombrillo. Iúpiter dijo a los demás dioses: Por cierto, razón es que a hombre que tan rico manjar nos dio le demos algún galardón, y que sea tal que no le aproveche ni harte más que a nosotros el suyo. Y así, fue condenado para el infierno a perpetua pena, en esta manera: que estuviese metido en las aguas hasta el bezo más bajo de la boca, y árboles cargados de fruta le cuelguen hasta el bezo más alto, y cuando comer quisiese de la fruta, se le alcen los árboles, y cuando beber del agua, se le baje; y por tal triste condición, Tántalo fue puesto entre frutas y bebida, padeciendo continua sed y hambre. Y habiendo los dioses compasión del inocente hijo muerto, juntaron todos los miembros y tornaron al mozo en la primera forma; y porque vieron que le faltaba un hombrillo, en su lugar le pusieron otro de blanco marfil, y como aún le faltaba ánima, que por la muerte se había ausentado, traída por Mercurio del infierno, se la pusieron, con que quedó del todo en mejor ser que primero; toca también esta fábula Virgilio, y Homero. Esta pena de Tántalo, unos dicen que se la dieron porque daba el néctar o potión que bebían los dioses, y los manjares que comían, a sus iguales. Ovidio, donde comienza: Quaerit aquas in aquis, etc., dice que esta pena fue porque declaraba los secretos de los dioses a los mortales. Decían también que Tántalo tenía sobre la cabeza una grande piedra, de modo que siempre que procuraba querer beber o comer, le hería.



Declaración histórica y moral

     Dar a Tántalo vanos padres fue por declarar que había habido muchos nombrados Tántalo. Lactancio hace mención de dos: el uno fue señor de los corintios, que fue buen rey; el otro fue rey de Phrigia, padre de Pelope y de Niobe, de quien fingieron esta fábula. La causa porque dicen ser hijo de Iúpiter fue porque Tántalo, rey de los corintios, fue varón doctísimo en cosas naturales y divinas, y tenían opinión los antiguos que esto no acontecía a todos, sino a aquellos solamente que tenían a Iúpiter cuando nacían en su ascendente, y por esto decían ser hijo de Iúpiter; y como hablan de Tántalo como si uno solo hubiera sido, a todos los deste nombre les dijeron ser hijos de Iúpiter. Este buen Tántalo se dio tanto a la contemplación de las cosas divinas o que despreciando las riquezas menospreció también todos los deleites del cuerpo, por lo cual dijeron algunos que estando con grande abundancia de todos los deleites no comía ni bebía. La piedra que le colgaba encima, que le hacía que no gozase dellos, es el cuidado que los siervos de Dios tienen de no destemplarse en el comer y beber, por estar más aparejados para contemplar; y porque el cuerpo no tome armas contra el alma, y este cuidado como nos aparte de los deleites del cuerpo, dijeron los viciosos y necios que era una de las furias, y la mayor de todas, que le estorbaba comer de los manjares que presentes tenía, porque pudiendo tener abundancia de deleites por las riquezas, no gozaba dellos por la solicitud del corazón. Decir que daba a los hombres el néctar, que era una bebida y comida de los dioses, esto es que fue inventor del conocimiento suavísimo de las cosas celestiales, porque ningún néctar ni manjar es más suave que el conocimiento de Dios. Amonestan también en esto que no se han de descubrir los secretos de la religión a los hombres profanos, porque estas cosas entre los malos es como manjar recio en estómago de enfermo, que le acarrea mayor enfermedad.



Otro sentido

     El Tántalo rey de Phrigia era muy escaso y cobdicioso y amigo de enriquecerse, lo cual hacía vendiendo trigo muy caro, con que atraía a su poder todos los dineros de los pobres, por lo cual amaba el trigo como a su hijo.

     Y decir que había puesto a su hijo en la mesa de los dioses es que sembró el trigo, porque el que siembra pone la simiente delante de los dioses, que son las estrellas del cielo, que a éstas llamaron dioses los gentiles, por cuya virtud por orden de la primera causa nace.

     Que Ceres como golosa comiese es que las simientes sembradas son escondidas en la tierra, lo cual se entiende por el comer, porque lo que comemos se esconde en nuestro cuerpo; y así como lo que se come se altera y corrompe y muda en otra cosa, así la tierra (entendida por Ceres) que en sí recibe las simientes, las altera y pudre y convierte en otra cosa haciéndolas nacer, y así sola Ceres come del hijo de Tántalo, y no de los otros dioses.

     Que comiese el hombrillo, en cuyo lugar los dioses pusieron otro de marfil, significa que en lugar de lo que la tierra alteró y corrompió de la simiente nació fruto mucho más que la simiente era; y por esto dijo el hombro más que otra parte, porque el hombro es una de las partes del cuerpo con que se denota la fuerza en sufrir carga, lo cual acontece en el sembrar, porque en lugar de poca simiente se torna de mayor cantidad y de más fuerza, que quiere decir de más peso, y más provechosa que la simiente que se sembró, y para más durar, por ser menos antigua que la que se sembró.

     En lo que dice que los dioses ayuntaron los miembros y pusieron el hombro de marfil, sin que Ceres en ello entendiese, es para denotar que los cuerpos celestiales hacen nacer lo que en la tierra se siembra.

     Que Mercurio tornase el alma al cuerpo pertenece a la fábula; y atribuir esto a Mercurio es por lo que dijimos tratando de Mercurio. La pena de Tántalo denota la vida del hombre avaro; por lo cual dice san Fulgencio: Tántalo interprétase visión voluntaria; lo cual denota la condición del avariento, que teniendo riquezas no osa llegar a ellas, aun para sustentarse honestamente, y embelesado en allegar, se deja perecer de hambre y desnudez.

     Otros dicen que Tántalo fue un rey muy gastador en banquetes, y por lo mucho que gastaba en ellos dice la fábula que había dado a su hijo en manjares, como si dijera, que todo lo gastó y que no dejó a su hijo cosa alguna, mas tan pobre quedó como si fuera muerto. En lo que dice que la deesa Ceres comió el hombrillo es decir que por comer perdió las fuerzas, entendidas por el hombro, y que empobreció más que por otro gasto, porque a Ceres llaman los gentiles deesa de los fructos, que son obra de viandas.

     Lo que dice que los dioses lo tornaron vivo es que como Pelope, hijo deste Tántalo, era mozo ingenioso, dábase a buen vivir, y tornó a ser más rico, ayudándole aquellos reyes que se llamaban dioses.

     En lo de la pena de Tántalo es porque Tántalo había gastado su haber por glotonería, no le quisieron ayudar, y lo dejaron pobre, dando por esto a entender que la pobreza es pena infernal. Lo que dice que cuando quería comer se alzaban las ramas con las manzanas que tenía cerca de la boca, y cuando quería beber se bajaban las aguas, es que acontece a los pobres ver las viandas y bebidas entre las gentes, y no las pueden alcanzar, y morir de hambre y sed.

 

Capítulo IV

De Ticyo

     Ticyo (según Leoncio) fue hijo de Iúpiter y de Elara ninfa, hija de Orchomeno, la cual, siendo preñada, la escondió Iúpiter debajo de tierra por miedo de la ira de Iuno, su mujer; y por esto, nacido el niño, según Servio, dijeron que había nacido de la tierra, y criádole también; y así no sólo fue la tierra madre, mas su ama. Siendo, pues, Ticyo de edad cumplida, amó a Latona, madre de Apolo, y intentó avergonzarla requiriéndola de amores. De lo cual enojados Apolo y Diana, con saetas lo mataron, y condenándole al infierno, donde estuviese atado que no se pudiese mover, y fuese inmortal; con tal ley que buitres comiesen su molleja, y acabada de comer, tornase a renacer, y así nunca cesasen los buitres de comer ni Ticyo de padecer. De la grandeza de Ticyo dice Tibulo que ocupaba nueve yugadas de tierra, en dos versos que comienzan: Porrectusque nouem Ticyus, etc.



Declaración histórica

     Leoncio dice que Ticyo acerca de los Boeocios, región de Achaya, fue grande hombre, y que procurando con todas fuerzas echar a Apolo de Delphos, fue de Apolo vencido y desposeído de su dignidad; y casi reducido en hombre privado, se dijo que Apolo le había echado en los infiernos, porque le derribó de su dignidad y le hizo humillarse. La pena que dicen tener que los buitres le comen las entrañas es el gusano de la memoria de haber descendido, que tienen los que pierden su estado y se ven abatidos.

     Lucrecio atribuye la significación al deseo o apetito del vicio sensual y a los cuidados dél. Macrobio dice que por los buitres que comen las mollejas de Ticyo son entendidos los tormentos que se reciben de la memoria de la mala consciencia, pena tan nociva, que roe las entrañas del cuerpo. Strabón dice que en el tiempo que se dijo andar Apolo en la tierra amansando los hombres, y que les mostraba a hacer vida ciudadana, como primero anduviesen como animales, sustentándose con frutas de los montes, Ticyo era un tirano, y hombre muy cruel, y vicioso en el pecado sensual, a quien mató Apolo con saetas. Y después, porque fuese escarmiento a todos los malos, fue dicho ser atormentado en el infierno con grandes penas.

     Otros quisieron dar a entender por esta fábula que ningunas fuerzas humanas pueden ser tantas que la fuerza de la justicia no las pueda castigar y oprimir, cuando alguna cosa fuere injustamente cometida de cualquiera por valiente y grande y poderoso que sea, ni podrá haber número de armados, ni guardas tan vigilantes, ni fortaleza tan fuerte, ni conjuración tan firme, que faltando equidad, la justicia de Dios no puede con facilidad reprimirla.



Sentido natural

     Ticyo denota la caña de las mieses. Decir que es hijo de Iúpiter y de Elara ninfa, hija del río Orchomeno, es decir que las mieses nacen mediante el calor natural, entendido por Iúpiter, y de la humedad, entendida por la ninfa Elara, hija de Orchomeno, que es río de Thesalia, porque la humedad y calor es principio de la generación de las cosas. Esconder Iúpiter a Elara debajo de tierra, porque Iuno, su mujer, no se enojase con ella, es porque Iuno denota el aire, y éste no es bueno que dé a las simientes, que es menester que estén cubiertas debajo de tierra, de lo cual nasce después Ticyo, que es la caña en que se cría el espiga; y porque ésta nace de la tierra y se cría en ella, por esto dicen que la tierra fue madre y ama de Ticyo. Amar Ticyo a Latona es que cuando la caña de la mies crece parece subir hacia el cielo (por quien es entendida Latona), como quien se llega a lo que se ama.

     Que Apolo y Diana con saetas lo derribasen es que las mieses cuando han crecido lo que han de crecer, luego los rayos del Sol y Luna, entendidos por Apolo y Diana, lo llegan a maduración, de modo que viene a ser derribado de los segadores; dice de Sol y Luna porque no basta sólo lo uno para curar el pan, porque siendo solo el Sol, secarle hía sin granar; y sola la Luna, nunca se enjugaría, y así hay necesidad de la humidad y frescura de la Luna y del calor del Sol para los frutos.

     Que le echasen en los infiernos atado, adonde padece muchos tormentos, es porque le derriban los segadores de su altura, y lo ponen en manojos atados en el suelo, más bajo que primero estaba, y a lo bajo llaman los poetas infierno. Los tormentos que le dan es trillarlo y apartar la arista del grano, y después molerlo y hacer de ello pan, por quien es entendido el hígado o mollejas que los buitres le comen, porque así como esto es lo intestino del cuerpo del animal, así el pan se hace de lo de dentro de las cortezas del grano.

     Ser Ticyo inmortal es que del hígado o intestino consumido, nacía otro; es porque del fuego divino que se imagina estar dentro de cualquier grano de toda simiente, siendo sembrado nace otro de nuevo.

     Que Ticyo fuese tan grande de cuerpo que ocupase cantidad de nueve yuntas o yugadas de tierra, aquí se pone número finito por infinito, porque infinidad de yugadas de tierra se cubren con las mieses.

     Quisieron los antiguos por esta fictión declarar la doctrina del sembrar y coger el trigo, y del prepararlo para poderlo los hombres comer.

 

Capítulo V

De Acteón

     Acteón fue hijo de Aristeo y de Antonoe, hija de Cadmo. Deste escribe Ovidio que una vez, a hora de mediodía, habiendo mucho cazado, y sintiéndose caluroso, entró en un valle llamado Gargaphie en busca de una fuente muy fresca y clara, que al fin dél en una muy hermosa cueva estaba, en donde la deesa Diana a caso se estaba lavando en compañía de sus vírgines. Cuando las ninfas desnudas vieron al varón cerca, procuraban juntarse a su señora Diana, para encubrir que no las viese; mas como Diana era más alta, no pudo dejar de verla de los hombros arriba, y estando así dieron voces. Enojada Diana de Acteón, que desnuda la viera, quisiera tener cerca de sí las saetas para lo matar; y porque otra cosa hacer no podía, tomó agua con sus palmas y echóla sobre el rostro de Acteón, diciendo con saña: De aquí adelante, di, si pudieres, cómo viste desnuda a Diana. Luego Acteón fue tornado en ciervo, y queriendo hablar no pudo, y quedándosele empero el primero entendimiento, quisiera tornarse al palacio real, y había vergüenza, quisiera esconderse en los desiertos, y no osaba. Entre tanto que en estos pensamientos le detenían, viéronle sus perros en figura de ciervo, a quien con crudas llagas mataron y comieron.



Declaración moral

     Por Acteón podemos entender cualquiera hombre de grande estado, que en lugar de darse a aprender buenas costumbres para hacerse apto de administrar bien su república se da a la caza, destribuyendo cuanto tiene en perros y aves, no procurando el honor y acrecentamiento de la república, ni pugnando por la defender; este tal es comido y disipado de sus canes, porque lo echan a perder; y aquellos aparejos de la caza gastan y le comen lo que tiene, que es mantenimiento de su vida. Por lo cual dice la fábula que este tal vino donde estaba Diana bañándose. Por Diana podemos entender la codicia de la caza que los trae a los tales en medio de las fiestas, deshaciendo y menoscabando sus fuerzas y vidas. Que Diana paresciese más alta que las otras desde los hombros arriba, podemos entender (en cuanto Diana era deesa de la castidad) que la castidad es más alta que todas las otras, y las sobrepuja en excelencia y en merecimiento de mayor galardón.



Sentido histórico

     San Fulgencio declara el sentido histórico desta fábula refiriendo lo que Anaxímenes dice, que Acteón amó mucho la caza, significada por Diana, y siguióla, y después de venido a edad cumplida, conoció ser cosa sin provecho y no menos peligrosa que dañosa. Decir que era hora de mediodía es significar la mitad de su edad; entonces conoció los daños de la caza, como antes en la otra mitad no había advertido. Ver a Diana desnuda es decir que entonces conoció Acteón a la clara y descubiertamente ser la caza cosa sin provecho, porque las vestiduras, denotadas por la edad de la infancia o poca experiencia, lo tenían encubierto, así como las vestiduras encubren muchas mancillas en el cuerpo; mas cuando está desnuda, se conoce bien; entonces, a mediodía, con la luz del día o media edad o experiencia, conocióla a la clara.

     Viendo Acteón los daños y poco provecho de la caza, temió, y esto es tornarse en ciervo, que es animal temerosísimo, y apartóse della; mas tenía en tanto el amor de los perros y cazadores que no los dejó, y como tenía muchos, por sustentarlos casi destruyó toda su hacienda. Y esto es decir que sus perros le mataron y comieron porque consumieron su haber, tanto que vino a morir pobre y desventurado.

     Amonéstanos también esta fábula que evitemos saber secretos ajenos.

     En otro modo se puede entender que los que se dan con toda diligencia a considerar la misteriosa orden de los cielos y el variar de la Luna, figurada por Diana, es mudado en ciervo estando en los bosques y lugares solitarios, llevado de la curiosidad de aquella sciencia, donde hallado de sus proprios cuidados, familiares de su causa (que son los perros), es comido dellos, porque no consienten que el hombre viva para sí mismo.

 

Capítulo VI

Del puerco de Calidonia

     Escribe Ovidio, donde comienza: Sus erat infestae famulus vindexque Dianae, etc., que Oeneo, padre de Meleagro, rey de Calidonia, habiendo un día hecho sacrificio a los dioses, porque diese prósperos años de mieses y frutas, se olvidó de Diana. De lo cual enojados los dioses, de ver ser Diana tan despreciada, y queriendo que tal hecho no quedase sin castigo, permitieron que Diana enviase un puerco montés, mayor que un toro, que destruía cuanto hallaba en tierra de Calidonia, así mieses como viñas y ganados y hombres. Los cuales todos huían y se encerraban en lugares fuertes, no osando andar ni salir fuera por miedo dél. Meleagro, que era sabio y animoso, juntó una cuadrilla de mancebos para ir a matarle. Entre estos mozos que a esta caza se ayuntaron iba Arcas Anceo, y Cástor y Póllux, hermanos, y Theseo, y Thelamón, y Iassón, y dos tíos de Meleagro, y otros muchos mancebos animosos, y una doncella llamada Athalanta, hija del rey Iasio, la cual, por ser en casos de caza valerosísima, quiso acompañarlos. Llegados al lugar donde estaba, muchos le tiraban sus dardos y otras armas, y no le podían herir; sola Athalanta fue la primera que le hirió. Arcas Anceo, con mucha fantasía sobre los otros ensoberbecido, aunque le amonestaban que no llegase, llegó a él, denodadamente por lo herir, al cual el puerco tal herida le dio que en tierra muerto le echó las entrañas fuera de su lugar.



Aplicación moral

     Por esta fábula nos amonestan los poetas que no ha de haber descuido en la religión, y que las esterilidades y pestes que suceden son por los pecados de los hombres.

     Que en los sacrificios que hicieron a los dioses se olvidasen de honrar a Diana, deesa de la castidad, significa que no guardaban castidad, y que eran en aquellos tiempos viciosos y fornicadores los de Calidonia. Que los dioses se enojasen, viendo que no se había hecho sacrificio a Diana, es declararnos que del vicio deshonesto se desirve mucho Dios. Que Diana enojada enviase un puerco que todo lo destruía y mataba, por el puerco se entiende el pecado mortal de la lujuria, que destruye el ánima y la vida y salud del que la sigue. Que la virgen Atalanta hiriese la primera el puerco denota que el pecado deshonesto es herido con las armas de la virginidad. Que Arcas Anceo, arremetiendo por herirlo, fuese muerto del puerco: por Arcas se entiende cualquiera lujurioso, que sin temor de Dios se da a este vicio y persevera en él hasta que el pecado lo mata. Por los compañeros que amonestaban a Arcas que no se allegase al puerco, a quien él no los quiso oír, se entienden los que, doliéndose del mal del prójimo, amonestan al pecador que no llegue al pecado. No darse desta amonestación nada a Arcas Anceo denota los que huyen el buen consejo, ni curando dél se están, y llegan al pecado, hasta que mueren a sus manos y caen en tierra del infierno. Ser más puerco éste que otro animal es porque el vicio de lujuria es sucio como el puerco.

 

Capítulo VII

De Meleagro, y tizón fatal

     De Meleagro, hijo de Oeneo y de Althea, reyes de Calidonia, cuentan los poetas que, cuando nació, estaban las tres Hadas o Parcas sentadas al fuego torciendo estambre de su vida, las cuales un pequeño madero verde en el fuego poniendo, dijeron: Tanta será la vida deste niño cuanto durare este madero en quemarse. Acabado de hacer esto, las Parcas se fueron, el madero verde en el fuego dejando. Althea, madre de Meleagro, que las oía, apresuradamente se levantó, y apagando el fuego del fatal tizón, en secreta parte con diligencia guardó, como cosa en que la vida de su amado hijo consistía. Mas como muerto el puerco (como en el precedente capítulo dijimos) Meleagro diese la cabeza a Athalanta, porque primero le hirió, o el cuero, como Lactancio quiere, según usanza de cazadores, sus compañeros tuvieron envidia, especialmente dos tíos de Meleagro, hermanos de su madre, que con violencia quitaron el premio a Athalanta, de lo cual Meleagro enojado, los mató. Sabido de Althea dio grandes voces, y por vengar la muerte de los hermanos, quiso echar el tizón que guardado tenía en el fuego; mas todavía antes de echarlo estaba confusa, como la nave combatida de contrarios vientos, que no sabe a qué parte se inclinar; desta manera Althea, a las veces metiendo el tizón en el fuego y otras tantas tirándole, hasta que todavía afirmándose en lo peor, queriendo ser más vengativa hermana que piadosa madre, echó el fatal tizón en medio del fuego, por lo cual Meleagro, su hijo, poco a poco enflaqueciendo, espiró.



Declaración

     Con este poético fingimiento quisieron dar a entender la vida de cada uno de los hombres consistir en el humor radical, y tanta ser la vida en cuanto este humor se puede sustentar. Compárase este humor radical a una vela que arde, en la cual hay dos cosas, que son fuego y humidad; la humidad se consume del fuego, y en tanto que hubiere humidad, a quien el fuego consuma vivirá el fuego, mas acabada la humidad, cesará el fuego. Así la vida del hombre es una humidad, y un calor natural, el cual durando, dura la vida. Este calor consume continuamente aquel radical humor, como la mecha encendida en el aceite; y así como al candil si no le pusiésemos aceite se apagaría el fuego, así si a este calor no le añadiésemos cosa con que se reparase, acabarse hía la vida en poco tiempo; este reparo se hace con el manjar, el cual se convierte en substancia a él conveniente. Decir que este tizón que las Hadas pusieron en el fuego era verde, por lo verde se denota el humor radical, y por el fuego en que arde este madero se entiende el calor natural. Decir las Hadas que tanto duraría la vida de Meleagro cuanto aquel madero de quemarse, quiere decir que tanto dura la vida de cualquier animal cuanto durare su humor radical en gastarse con el mismo calor suyo natural. Y así como está en la mano del que pone un madero en el fuego, que sea de calidad que dure poco o dure mucho, puniéndole muy verde o muy enjuto, así está en voluntad y poder de aquel que da la humidad radical, que es Dios, ser la vida del hombre larga o breve, porque Dios hace nacer al hombre cuando quiere, y ser compuesto su cuerpo como quiere; y según esto, a unos da virtud de mucho tiempo vivir, y a otros de poco. Y así esta voluntad de Dios es entendida por las Hadas, porque no hay otro hado salvo la voluntad o dispusición de Dios. Poner las Hadas el madero en el fuego y dejarle arder, esto es por cuanto Dios hace al hombre nacer cuando le parece, en lo cual luego le da la humidad radical, cuanta él es servido; y en dándole el ser, es poner el madero al fuego, porque juntamente le da calor con la humidad radical, y comienza el calor a consumir de la humidad, y aquello es decir que arde el madero. Quitar la madre de Meleagro, en yéndose las Hadas, el tizón del fuego, y matarlo, y guardarlo, la madre de Meleagro significa la naturaleza o causa segunda, obradora y obedecedora de la primera causa, que es Dios; esta naturaleza decimos que es madre de todos porque della todas las cosas nacen como de madre, y ella a todas da mantenimiento. Quitar la naturaleza el madero o tizón del fuego es decir que es causa que el tizón o la vida no se queme o gaste prestamente, dando manjares con los cuales se restaura y se recobra algo de lo que se pierde, por la consumpción que hace el calor natural; y así todo el tiempo intermedio que uno vive diremos que está guardado el madero, y que no arde, porque aunque siempre se consuma, poco o mucho, siempre se repara mediante el manjar que come. Andar la madre de Meleagro dudando ya para echar el tizón en el fuego, ya para no le echar, denota las enfermedades que naturalmente a los hombres suceden por diversas causas y acidentes, en las cuales ya parece quererse acabar la vida, ya no. Este calor radical en que consiste nuestra vida, puesto que un punto no le podremos hacer durar más de lo que Dios cuando infunde el ánima en el cuerpo es servido que dure, por mucho que nos regalemos, está en nuestro albedrío, que se acabe antes; y aunque Dios, como suma sabiduría, lo sabe antes que nosotros lo pensemos, la culpa de nuestro acabamiento no se atribuirá a Dios, porque así como no será culpa del cerero que la vela que yo le compro se me gaste pronto, por servirme della en la calle o en partes airosas, lo cual no hiciera si me alumbrara en un aposento. Deste modo, si la vida que Dios nos libra la gastáremos antes, será a nuestra cuenta. Que la madre de Meleagro se determinase echar el tizón en el fuego para que arda y se consuma, con lo cual muere Meleagro, significa el acabamiento de nuestra vida, el cual se causa cuando la naturaleza no nos puede conservar por mantenimiento que nos dé, entonces echa el tizón en el fuego, lo cual es dejar que el calor consuma el radical, hasta que lo acabe de gastar; entonces se sigue la muerte.

 

Capítulo VIII

De Narciso

     Narciso fue hijo de Litiope ninfa y del río Sephisso, según Ovidio, donde comienza: Prima fide vocis, etc. De quien cuenta que quiriendo sus padres saber lo que sería de su vida, lleváronlo a Terisias; éste dijo que sería hermoso y que tendría larga vida si no se conociese. Siendo ya mozo y adornado de grande hermosura de rostro, fue amado de muchas dueñas y ninfas, y principalmente de Eco, y a todas desechaba, no preciando en nada a ninguna. Aconteció que un día, andando a caza, cansado y caluroso, se fue a una muy clara y grande fuente, y queriendo della beber, mirando el agua, se enamoró de una figura que de la suya recudía en el agua. Narciso, creyendo ser alguna ninfa de la misma fuente, tanto della se enamoró y encendió que después de muy tristes palabras de congoja, de no poderla haber a sus manos, murió. Y como después las ninfas, buscando su cuerpo, no le hallasen donde muriera, y viesen una flor que dicen lirio, dijeron el cuerpo de Narciso ser convertido en aquella flor. Desto hace mención Vergilio, donde comienza: Pro molli violi, etc.



Declaración moral

     Por Narciso se puede entender cualquiera persona que recibe mucha vanagloria y presumpción de sí mesmo y de su hermosura o fortaleza, o de otra gracia alguna; de tal manera, que a todos estimando en poco y menospreciándolos, cree no ser otra cosa buena, salvo él solo, el cual amor proprio es causa de perdición: Por Terisias, adivino, que le dijo que viviría si no se conociese, se entiende el hombre cuerdo, que se conoce y vive según el respecto para que fue criado, considerando de cuán poco valor es la hermosura corporal, y que tarde o temprano los cuerpos de los vivientes se han de tornar polvo, con la cual consideración, nunca el hermoso se preciará de su hermosura, ni el fuerte de su fortaleza, ni el sabio de su sabiduría. Mas los que imitan a Narciso, no placiéndoles otra cosa ni pagándose sino de sí mismos y de sus vanas virtudes se enamoran, tornarse han en flor, esto es, que durará todo tan poco como flor, que luego se seca y se marchita. Huya el virtuoso de su proprio amor y de la hermosura corporal como de cosa que hace más daño que el fuego, porque éste quema lo que se le pone de cerca, y la hermosura, de cerca y lejos. Por Eco, que ninguna palabra pronuncia, excepto la última sílaba, se entiende la inmortalidad del nombre y fama, que los espíritus altos y nobles estiman mucho, como cosa firme, siendo esto nada.

 

Capítulo IX

De Ero y Leandro

     Por ser a todos notorio la historia o ficción de Leandro y Ero, diré solamente que el amor las más veces se acompaña y concuerda con peligros. Eros en griego quiere decir amor, y Leandro, soltura de varones, porque la soltura y libertad del hombre cría amor. Nada de noche: esto es que en tiempo escuro tienta los peligros. Ero, también en semejanza del amor, se finge traer la luz, porque el amor no trae otra cosa sino llama, y muestra el peligroso camino al deseoso, mas presto se mata, porque el amor del mancebo no dura mucho. Nada desnudo, porque el amor sabe desnudar a los que le siguen y arrojarlos en los peligros y amarguras, como en la mar, porque muerta la candela, se procuró la muerte marítima de ambos; esto es, que apagado el vapor de la edad en el hombre y en la mujer, se muere juntamente la lujuria, y son echados muertos en la mar, como en humor de la fría vejez, porque todo fuego de la encendida mocedad se resfría en esta edad.

 

Capítulo X

De Pélope y Ypodamia

     Escribe el Tostado que Pélope, hijo de Tántalo y de Taygetes, demandó a Ypodamia por mujer, y no se la dieron sino con la condición a otros puesta; porque siendo Ypodamia muy hermosa, era de muchos demandada en casamiento, y su padre puso condición que el que más corriese que la hubiese por mujer; y el que en el certamen fuese vencido, muriese, porque por temor desta tan dura condición se quitasen de la demandar. Este correr había de ser en carro de cuatro caballos; Pélope, no pudiendo en otra manera haber a Ypodamia, aceptó la condición, aunque muy peligrosa, por la gran ligereza de su carro; mas confiado del ayuda de Mirtilo, hijo de Mercurio, guiador del carro de Ypodamia, a quien prometió que dando orden como venciese a Ypodamia, se la daría para que gozase de su virginidad, aunque no era su intento tal promesa cumplir. Mirtilo, con deseo de la engañosa promesa, aceptó el concierto, y prometió a Pélope que sería cierta su victoria; y para que así fuese, puso en el carro en que Ypodamia había de correr clavos de cera en las mazas de las ruedas, porque luego se quebrasen y Pélope más corriese. Y así venido el día del certamen, venció Pélope, y habida a Ypodamia en su poder, según la propuesta condición, Mirtilo pidió el cumplimiento de su promesa. Pélope, de tal petición mucho enojado, echó a Mirtilo en el mar, donde se ahogó, del cual después de allí adelante se llamó mar Mirtoo, del nombre del que en él se había ahogado, por memoria deste hecho.



Declaración histórica

     Ypodamia fue hija de Oenomao, que por otro nombre dijeron Helis, y de Pisa, su mujer; siendo demandada de Pélope, hijo de Tántalo, rey de Frigia, como no se la quisiesen dar, movió guerra contra Oenomao, y cada uno convocó y trujo en su favor los reyes comarcanos que pudo. En este tiempo, Niobe fue dada por mujer a Amphión, rey de Thebas, con condición que ayudase a Pélope, su hermano. Decir que había de correr en carro es declarar que en aquellos tiempos usaban en las guerras los carros. Que el carro de Ypodamia fuese muy ligero es decir que la parte del rey Oenomao era más poderosa que la de Pélope, y se esperaba Pélope ser vencido; empero Pélope hubo tratos secretos con Mirtilo, capitán de la gente de Oenomao. Ofrecer Pélope cosa tan ardua a Mirtilo es para denotar que para que uno haga traición a su señor es menester grandes promesas. Poner Mirtilo en las mazas de las ruedas del carro de Ypodamia clavos de cera es decir que este Mirtilo, siendo su capitán, hizo traición, gobernando mal la gente para que fuese vencida. Que Mirtilo fuese hijo de Mercurio, no lo era, mas porque Mercurio fue uno que se llamó dios de los ladrones y engañosos y malhechores, y todos los que por este arte vivían, según los poetas, decían ser hijos de Mercurio. Que Pélope después que venció a Oenomao y tuvo en su poder a Ypodamia, echase en el mar a Mirtilo fue verdad, porque así merecen ser galardonados los traidores.

 

Capítulo XI

De Polyphemo y Cýclopes

     Los Cýclopes, según Eurípides, fueron hijos de Neptuno, y según Hesiodo, de Celo y de la Tierra; éstos dijeron ser ciento, y el principal era Polyphemo, como en poder y fuerzas a todos excediese. Deste dice Apolonio que por su grandeza se dijo hijo de Neptuno y de Europa, hija de Ticyo. Homero le hace hijo de Neptuno y de la ninfa Thoosa. Ovidio dice que tenía un ojo. Homero cuenta que aportando Ulisses, después de: la destruición de Troya, a Sicilia, saliendo con doce compañeros del navío, entró en una cueva de Polyphemo, y contándole quién era y de dónde venía, y pidiéndole favor y ayuda en su viaje, el Cýclope, con soberbia, le respondió que no temía a Iúpiter, y que era mejor que él. Esto dicho, Polyphemo asió a dos de los compañeros de Ulisses, y en presencia de los otros se los comió. Ulisses quisiera luego matarlo, mas viendo tener la boca de la cueva tapada con una peña que veinte yuntas de bueyes no la podían mover, detúvose; venida la mañana, el Cýclope se comió otros dos compañeros, y dejando a Ulysses con los demás encerrados en la cueva, se fue apacentar su ganado. Volviendo a la tarde el Cýclope, comióse otros dos de los compañeros. Ulysses, que cuando allí entró había llevado algunos frascos de vino, presentó uno a Polyphemo, rogándole hubiese dél misericordia y de los pocos compañeros que le quedaban.

     El Cýclope, bebido el vino, prometió hacerlo si le diese más, lo cual haciendo Ulysses, Polyphemo le demandó su nombre, y Ulysses le dijo que se llamaba Ninguno. A esto dijo el Cýclope: Tú, Ninguno, por premio de la bebida que me has dado, serás el último que comeré. Diciendo esto Polyphemo, con la fortaleza del demasiado vino que había bebido, se adurmió. Ulysses, vista esta ocasión, tomó un madero y encendióle la punta, y dando ánimo a sus compañeros le ayudasen, le pusieron en el ojo del Cýclope, de suerte que le privaron de la vista. Polyphemo, con el grande dolor que sentía, levantóse dando grandes voces, y convocando en su ayuda a los demás Cýclopes sus vecinos, acudieron muchos. Decíanle quién le había enojado o de quién se quejaba. Polyphemo decía que de Ninguno, los cuales oyendo que de Ninguno, creyendo ser enfermedad natural, volviéronse. El Cýclope, quitada la peña de la entrada de la cueva, y sentado a la puerta, hacía salir a su ganado, tentando cada cabeza, porque entre él no saliese alguno de sus enemigos. Viendo esto Ulysses, vistióse él y sus compañeros de pellejos de carneros, y salieron en cuatro pies entre el ganado, sin ser del Cýclope sentidos ni conocidos, y volviéronse a su nave.



Declaración histórica

     Polyphemo fue un cruelísimo tirano de Sicilia, soberbio y muy menospreciador de los dioses. Decir que fue hijo de Neptuno es porque así como el mar, entendido por Neptuno, en tiempo de tempestad es inexorable, así los tiranos, movidos de la ira o cudicia, son implacables. Decir que era de grande estatura y de gran poder, que tenía mucho ganado, es decir que era tirano de muchos pueblos. Tener un ojo solo denota que los tiranos no curan otra cosa sino sola utilidad y provecho, no respetando a Dios, ni al pueblo, ni al provecho común; estos tales sacan las entrañas, y despedazan los hombres vivos, y despojan la sustancia a los súbditos. Embeodarse del vino que le dio Ulisses, denota que de la lisonja de los hombres astutos son adormecidos muchos, de modo que echan de ver sus vicios. Perder la vista es ser privado del dominio y de la sustancia por ello.



Sentido físico

     Algunos quisieron aplicar el sentido de esta fábula a cosas de naturaleza, diciendo que los Cýclopes denotan los vapores de que se engendran los rayos y relámpagos y truenos. Éstos dijeron ser hijos del Cielo y de la Tierra, porque los vapores no se levantan de la tierra sino mediante el calor del cielo, ni se pueden sin él adelgazar en el aire. Y como muchos salgan también del agua, con razón dicen ser Polyphemo y Cýclopes hijos de Neptuno. Darle a Polyphemo por madre a la ninfa Thoosa, que quiere decir cosa corriente, porque encendiéndose muchas veces los vapores, corren, como vemos hacer los cometas, y porque estos cometas resplandecen, le dan por madre a Stilbis, que significa cosa resplandeciente.

     Decir que los Cýclopes habitan en el monte Aetna, de Sicilia, abundante de fuegos, es porque estas cosas de cometas y relámpagos no se hacen sin calor.

 

Capítulo XII

De las hijas de Danao

     Escribe Paulo Orosio y Lactancio que Danao, hijo de Belo, tuvo en diversas mujeres cincuenta hijas, las cuales, habiendo sido demandadas de Egesto, su hermano, por nueras y mujeres de otros tantos hijos que también él tenía, Danao, consultando esto con el oráculo de Apolo, tuvo respuesta que había de morir por mano de un su yerno, por lo cual, por escusar el peligro, se vino huyendo con sus hijas a Argos. Enojado Egesto de verse despreciado de su hermano, mandó a sus hijos que le siguiesen y no volviesen delante de sus ojos sin vengarle de Danao. Resultó desta guerra que Danao consintió que sus sobrinos casasen con sus hijas, y hechas las bodas para la primera noche que juntos habían de dormir, Danao dio secretamente a cada una de sus hijas un cuchillo, encargándoles mucho que si deseaban su salud y estado, matasen a sus maridos, lo cual hicieron así todas, si no fue Hypermestra, la cual, habiendo compasión de su esposo Linceo o Lino, le perdonó, y descubrió el caso y le hizo huir de Danao. Escribe Eusebio, que comenzó a reinar en Egypto este Danao en el año tres mil y setecientos y diez y seis de la creación del mundo. Mas echado de Egipto por la causa dicha, se vino a Argos, de donde echó a Steleno, que primero había allí señoreado diez años. Y al fin, después de haber reinado Danao cincuenta años, vino a quitarle su estado Lino, y a matarle, y así se cumplió el oráculo de Apolo. Las hijas, por pena de su pecado de haber muerto a sus maridos, fingieron los poetas estar en el infierno condenadas a una perpetua pena; y es que cada una de ellas procura henchir de agua de un profundo pozo un cántaro sin suelo, lo cual como acabar no puedan, siempre viven atormentadas. Deste trabajo hace mención Horacio, donde comienza: Stetit urna paulum, etc. Y Ovidio, donde comienza: Assiduas repetunt, etc. Y llámalas Bélides, porque fueron nietas de Belo. Y Séneca las llama Danaydas, que quiere decir hijas de Danao.



Aplicación moral

     La pena o cuidado de llenar los cántaros que las hijas de Danao tienen denota la fatiga de los hombres lujuriosos y afeminados, que buscan hartura en sus lujurias, donde nunca la hallarán. El llenarlos de agua y vertérseles luego por no tener suelos denota que la natural sustancia y fuerza, y hermosura, calor, seso, y sanidad, virtud, y toda proeza que el hombre de Dios cogido y recibido había, destruye y arranca y ensucia el necio carnal deseo.

     Otros aplican esto al avaricia, entendiendo por el cántaro sin suelo el avariento, porque así como es por demás llenarle echándole agua, así el avariento es por demás hartarse por mucho que allegue y en sí eche; sólo acrecientan más cuidado y trabajo, mientras más echan en los cofres; por cuanto por justo juicio de Dios no pueden tener descanso aquellos que procuran allegar riquezas avarientamente.

     Consultar Danao con el oráculo sobre si casaría sus hijas denota que en todas las cosas, primero que se comiencen, se ha de tomar consejo. Ser más de pozo el agua de que procuraban henchir los cántaros que de otra parte es porque, según Plinio, Danao fue el primero que dio en hacer pozos para hallar agua.

     Podemos colegir de esta fábula que no debe ninguno obedecer el mandamiento de padre, ni de madre, ni de otro superior ni inferior que a mal fin se endereza, ni menos ponerle en ejecución, porque de cumplir el mal mandado le desplace a Dios, y le asigna por ello pena sin término, entendida por el cuidado que éstas tenían de llenar sus cántaros.

 

Capítulo XIII

De Sphinx

     Lactancio dice que Sphinx fue un monstruo que tenía alas y uñas a modo de las Harpías, que estaba en el monte Phyceo, de donde salía a los caminantes y les proponía enigmas escurísimas, y al que no se las absolvía, con las uñas los despedazaba y se los llevaba. Clearcho dijo que este monstruo tenía la cabeza y pechos de mujer, la voz humana, la cola de dragón, alas de ave, y uñas de león. Plinio y Ausonio dicen ser Sphinx un monstruo que tenía una parte de ave, y otra de león, y otra de virgen. Érale dado por respuesta a Sphinx que entonces había de morir cuando alguno explicase sus enigmas. Y como por no topar ninguno que las supiese declarar y hubiese muerto a muchos hombres, los tebanos, por librarse de su molestia y peligro, publicaron con pregón general que cualquiera que la venciese se casaría con la mujer de Creón, sucesora de aquel reino. La enigma que en común proponía era ésta: Quod animal bipes, idemque tripes, ac quadrupes esset, etc. Quiere decir: Cuál es el animal de dos pies, que anda con tres y cuatro pies. Esta enigma declaró Oedipo, por consejo de Minerva, diciendo que este animal era el hombre, el cual teniendo dos pies en la infancia, restribando con pies y manos, andaba con cuatro pies, y siendo varón andaba con dos, y en la senetud, faltándole fuerzas, usando de bordón se hace de tres pies. Desta interpretación que dio Oedipo tuvo principio lo que Terencio dice: Dauus sum, non Oedipus. Quiere decir: Para oficio servil es Davo, y no es Oedipo para adivinar o absolver cuestiones. Vencida de Oedipo, la llevó a Thebas en un jumento.



Sentido histórico

     Este monstruo se llamó Sphinx, que en griego quiere decir lo que en latín constringere, vel vincere, que es apretar o vencer, porque molestaba y ponía en aprieto a los caminantes, porque Sphinx fue una salteadora que habitaba en un monte llamado Phyceo, de Thebas, que mataba y robaba a cuantos por allí pasaban; de la cual dice Strabón que primero fue cosaria en la mar, y después, dejando el mar, se fue a la tierra, al dicho monte, por más asegurar su vida con el aspereza del sitio. Algunos quieren decir que fue verdad que proponía enigmas a los caminantes que a sus manos venían, y si le respondían bien, los dejaba ir libres con todo lo que llevaban, y si no, quitábales lo que tenían y aun matábalos.

     Que propusiese enigmas casi no sabidas de nadie denota que por la dificultad del lugar en donde habitaba, nadie la podía vencer antes de Oedipo, que con consejo de Minerva declaró su enigma; quiere decir que Oedipo, con saber y astucia, se hizo compañero de Sphinx, fingiéndose salteador y recibiendo cada día compañeros con el mismo fingimiento, hasta tanto que tuvo gente para poderla prender con toda su compañía, y de este modo la venció. Y vista por los de Thebas la valentía y saber de Oedipo, y la provechosa hazaña que en su servicio había hecho, le eligieron por rey. Dice que la llevó a Thebas en un jumento por denotar por el perezoso movimiento de este animal el espacioso tiempo que se detuvo en aguardar ocasión, para poderla prender. Atribuyéronle a Sphinx miembros de diversos animales, por declarar su crueldad. Por las alas denotaba la ligereza de los salteadores que en su compañía tenía, que como aves andaban por el monte. Por las uñas de león o de grifo denotaban su crueldad.

     Otros declaran esta historia diciendo que Cadmo tenía consigo una mujer amazona, llamada Sphinx, cuando vino a Thebas, y como allí matase a Dragón y ocupase aquel reino, tomando a Harmonía, hermana de Dragón, por su prisionera, entendiendo Sphinx que Cadmo se casaría con ella o la amaría más, convocó muchos ciudadanos que le prometieron servirla, y tomando grandes riquezas y con presteza se fue a un monte, de donde movía guerra a Cadmo, haciéndole grandes daños con muchas celadas, matándole cada día muchos hombres; a estos encuentros o daños que Sphinx hacía llamaban los tebanos enigmas. Visto de Cadmo los daños que ésta hacía, publicó que cualquiera que la prendiese o matase le daría grandes premios. A este fin, entre otros que acudieron vino un corintio llamado Oedipo, varón ejercitadísimo y diestro en cosas de guerra, y juntando en su compañía algunos tebanos, subió de noche al monte donde estaba Sphinx y la prendió.



Sentido moral

     Por la enigma que dicen que Sphinx solía proponer a los caminantes quisieron los antiguos declarar la flaqueza del hombre y su debilidad, subjeta a muchas miserias y calamidades, considerando que los más animales en naciendo andan y buscan el sustento, y el hombre, a la contra, sale tan incapaz de todo que moriría si no hallase quien a su necesidad proveyese.

     Tener Sphinx parte de león denota que el hombre sufra sus trabajos y calamidades con esfuerzo de león, pues que quiera, o que no, ha de sufrir lo que le viniere. Las alas denotan la priesa con que los trabajos combaten y saltean a los hombres. La cara humana que tenía Sphinx denota ser de humanos estar subjetos a las mudanzas de Fortuna. Las uñas de grifo denotan que a cualquiera puedan asir los desastres. El despedazar Sphinx al que no le sabía responder a sus enigmas denota que el que no sufriere las adversidades con paciencia, habiéndose sabiamente con ellas, atribuyéndolo a que Dios las envía por sus deméritos o por hacerle bien, será despedazado y atormentado de su poco sufrimiento y poca consideración.

FIN DEL LIBRO QUINTO

 

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