Capítulo XXXI

De Dánae

     Acrisio, rey de Argivos, hijo del rey Abante, que sucedió en el reino a su hermano Prito, según Lactancio, tuvo una hija llamada Dánae; y como el padre quisiese saber el suceso de su estado, demandólo a un oráculo, y fuele respondido: Que el que naciese de su hija Dánae le había de matar. Acrisio, deseando excusar esta triste ventura, encerró a su hija Dánae en una fuerte torre, puniéndole guardas para que no pudiese algún varón a ella llegar; porque Dánae, así condenada a guardar perpetua virginidad, no pudiese algún hijo parir, del cual Acrisio, su padre, no tuviese qué temer. Era Dánae muy hermosa; cuya beldad Iúpiter oyendo, comenzóla en su corazón a amar, como era hombre inclinado a todo deseo carnal; propuso trabajar cuanto pudiese de haberla, lo cual la grande diligencia de la guarda de Acrisio hacía ser a Iúpiter imposible; y no pudiendo haber otra manera, tornóse en pluvia de oro, cuyas gotas por entre las tejas metiéndose, cayeron en el regazo de Dánae, de que se hizo preñada. Acrisio, cuando lo supo, temiendo le avernía lo que le fuera respondido, propuso de matar la hija, porque no saliese a luz aquel de quien hubiese de temer, y mandó para esto hacer una arca muy cerrada, en la cual pusiesen a Dánae y la echasen en el mar para que pereciese. Dánae, puesta en esta caja, rigiéndola su ventura, habiendo parido en el camino a Perseo, aportó a tierra de Apulia, en Italia, y siendo hallada de un pescador, la llevó al rey Piluno (que a la sazón allí reinaba), y conocido el linaje de Dánae, de Piluno, que era mozo, y viendo su beldad y discreción, recibióla por mujer, en la cual hubo después un hijo llamado Dauno, que sucedió en su reino, de quien Ovidio cuenta la historia. Mas Perseo, viniendo en Argos, trasmudó a su abuelo Acrisio en piedra, mostrándole la cabeza de Medusa.



Declaración

     Por esta fábula quisieron los poetas declarar que lo que de Dios está determinado en ninguna manera se puede evitar. El ser Dánae corrompida de Iúpiter en figura de lluvia de oro es dar a entender que este metal fuerza los altísimos muros, y los castísimos pechos, la fe, la honra, y todas las cosas que son de mayor precio en esta vida. Porque según Lactancio y san Augustín, inclinada Dánae con los dones de oro que Iúpiter enviaba, consintió que con ella hubiese ayuntamiento, y porque por la puerta no podía, por las guardas, entró por el tejado. Theodoncio dice que siendo Dánae amada de Iúpiter, y sabiendo que por el temor el padre la había condenado a perpetua virginidad y prisión (a fin de poder escaparse), cogidas las riquezas que pudo, se entró en un navío, y de Grecia vino a Italia, donde reinaba Piluno, de quien fue recebida por mujer.

     Que Perseo trasmudase a su abuelo Acrisio en piedra significa, según Eusebio, que habiendo reinado Acrisio en los Argivos treinta y un años, fue muerto de su nieto Perseo, y a esto dicen convertido en piedra, porque el hombre después de muerto se enfría como piedra.

 

Capítulo XXXII

De las Gorgonas y Medusa

     Las Gorgonas fueron tres hermanas llamadas Stenia, Euriale y Medusa, hijas de Phorco, concebidas de una bestia marina. Tenían un solo ojo, con que todas tres veían; era su morada en unas islas llamadas Dorcas, al fin de África, enfrente de las islas Espéridas.

     Atribuyeron los poetas las virtudes de las dos primeras a Medusa, y así tratan de ella como si sola hubiese sido, de quien cuentan que Neptuno, enamorado de los cabellos de Medusa, que eran como hebras de fino oro, hubo ayuntamiento carnal con ella en el templo de Minerva. De lo cual Minerva muy enojada, como no pudiese castigar a Neptuno, castigó a Medusa, convirtiéndole sus cabellos, que eran causa de su hermosura, en culebras, para que de todos fuese aborrecida, y le dio después virtud que cualquiera que la mirase se convirtiese en piedra; y como con esta virtud de allí adelante convirtiese muchos hombres en piedras, y hiciese grande estrago en los pueblos cercanos al lago Tritón, de Libia, que es África, la misericordia de los dioses movieron a Perseo que la matase. Otros dicen, como Ovidio, que sabido por Polideto la virtud de la cabeza de Medusa, envió a Perseo por ella. Perseo, para salir con su empresa, pidió a Mercurio sus alas y alfanje, y a Palas su escudo; y subiendo en el caballo Pegaso, que tenía alas, de un golpe cortó la cabeza a Medusa, la cual después traía Palas en su escudo fijada. Dicen más: que cuando Perseo cortó la cabeza a Medusa, de las gotas de sangre que de ella caían sobre la tierra de Libia nacieron muchos y diversos linajes de serpientes.



Declaración

     Según sentido histórico, Medusa y sus dos hermanas eran doncellas, hijas de un padre rico, naturales de África, y ellas después fueron mucho más ricas; muerto el padre, por la labranza, y por esto se llamaron Gorgonas, que en griego quiere decir labradoras. Llamábase el padre Phorco, según Pausanias, y dice que fue rey, el cual muerto sucedieron todas en el reino, y por esto dijeron que tenían un solo ojo, o porque todas eran de una semejante hermosura, o porque se parecían mucho; y por esta causa, lo que de todas tres se dice se atribuye a la mayor, llamada Medusa. Y como divulgándose sus riquezas y fama por todo el mundo viniese a noticia de Polideto, rey de Seripho, envió a Perseo con gente armada contra ella, para tomarle su haber; y Medusa, no siendo igual en fuerzas y armas, siendo tomada de sobresalto, fue vencida y despojada de sus riquezas y del reino.

     Que Medusa fuese amada de Neptuno por la hermosura de sus cabellos dorados, quiere decir por su riqueza, que poseía mucho oro, lo cual hacía ser tenida en grande honra, así como los cabellos dorados dan mucha hermosura. Ser amada de Neptuno quiere decir de los estraños, porque a los estranjeros, cuyo linaje se ignora, los poetas los hacen hijos de Neptuno. Cometer el adulterio en el templo de Minerva: por Minerva se entiende la prudencia del entender y hablar, y por el Templo se entiende la sanctidad; y todo esto quiere decir que los estranjeros aman las riquezas, significadas por los cabellos de Medusa, las cuales procuran haber con engaños y palabras bien dichas, fundadas en sanctidad. De donde cuando alguno con sanctidad fingida quiere despojar a otro de sus riquezas, dicen que Neptuno se ayuntaba con Medusa en el templo de Minerva. Convertir Minerva los cabellos de Medusa en culebras denota que cuando los no tan entendidos dieren orejas a las palabras artificiosas y fingidas, es necesario que sean engañados y despojados de sus bienes.

     Decir que los que veían la cabeza de Medusa se convertían en piedras, esto era el pavor o espanto que tomaban los que las miraban, de sus estremadas hermosuras. Y porque el espanto hace al espantado inamovible como piedra y casi fuera de sentido, por esto decían convertir Medusa en piedras a todos los que veía.

     Que Perseo fuese a esta guerra en el caballo Pegaso, que tenía alas, o que pidió a Mercurio sus alas, es por denotar la brevedad con que hizo este hecho, que pareció haber ido volando, pues no se supo hasta ser concluido, con que denotan también el apresuramiento que los guerreros han de tener. O díjose haber ido en el caballo Pegaso, porque la fusta en que fue desde Grecia a África (donde estaba Medusa), tenía una insignia del caballo Pegaso pintada. O la fusta se llamaba Pegaso, y decíase caballo porque se anda con ellas en el agua, como en la tierra con caballo.

     Llevar el alfanje de Mercurio, que era un instrumento que cortaba y trababa, denota que en la guerra dos cosas se han de procurar hacer a los enemigos: mal en sus personas y destruición de sus haberes, porque no tengan con qué sustentar guerra. Lo primero se entiende por el cortar del alfanje. Lo segundo por el trabar, que es quitalles el bien o bastimentos.

     Llevar Perseo en esta conquista el escudo de cristal de Minerva, que era trasparente, por este escudo se entiende la discreción del capitán para considerar todas las cosas de la guerra, como en el espejo las cosas del rostro. Ser este escudo de acero, según Ovidio, denota lo mismo que del cristal, y más que para guerra convienen escudos de acero.

     Corta Perseo la cabeza de Medusa, que tenía serpientes por cabellos, cuando quitamos la fuerza a las maquinaciones y engaños y otros efetos hechos contra nosotros, por la prudencia de nuestros enemigos, los cuales después huyen, viendo sus malos pensamientos en el escudo de nuestra constancia y de nuestro valor.

     Que de la sangre de la cabeza de Medusa naciesen serpientes en Libia significa que las asechanzas y maquinaciones engendran en los ánimos de los enemigos veneno, a las veces más cruel que el de las serpientes, o porque Ovidio, dando causas de lo que es natural, sigue fundamentos poéticos, y así porque en África, donde Medusa habitaba, hay muchas serpientes, quiso decir que fue la causa las gotas de sangre de la cabeza serpentina de Medusa, que cayeron sobre aquella tierra.



Otro sentido

     San Fulgencio dice que las tres Gorgonas significan los espantos, como por sus nombres denotan, y fue conveniente porque todas ellas daban acto de espantar, que era tomar los hombres en piedras; y por cuanto eran tres, denótanse por esto otros tantos grados de espanto que hay. La primera, que se dice Stenia, es nombre griego, significa flaqueza o enflaquecimiento, y así en griego a la enfermedad llaman astenia. La segunda se llama Euriale, que en griego significa fondura ancha, y conviene al segundo grado de temor, que es cuando el temor entra mucho en el corazón, porque el primero grado es cuando el temor toca poco en el corazón y no parece que entra en él. El segundo es cuando el temor se enseñorea mucho en el corazón, entrando dentro por todo lo ancho y fondo dél. La tercera se llama Medusa, que en griego significa cosa que no se pueda ver, y esto es porque el temor cuando viene al mayor estado suyo quita la vista y priva los sentidos, y es tanto el temor que no falta sino morir, y por esto, aunque a todas tres hermanas den virtud de mudar en piedras las cosas que viesen, más conviene esto a Medusa que a las otras.

     A estas tres hermanas venció Perseo, porque por Perseo se entiende la virtud de esfuerzo. Lleva consigo el escudo de Minerva, que se entiende la sabiduría o prudencia, y cuando estas dos cosas fueren juntas en un hombre, vencerá los tres espantos, que son las tres Gorgonas. Y la virtud sola que es esfuerzo de corazón, no vence los temores si no tiene prudencia, porque el esfuerzo sin prudencia no conocerá qué cosas son de temer y cuáles no, y de todas por una manera se apartará, o con todas por una manera se esforzará, y esto es grande error, como dice Aristóteles, que los que tienen virtud natural de fuerzas sin prudencia harán mayores errores que aquellos que no la tienen, como el que se va sin lumbre, que cuanto tiene más fuerte movimiento tanto más duro se encuentra y se hiere si tropieza. Otrosí, la prudencia sola no basta para vencer los temores sin fortaleza de esfuerzo de corazón, porque los que no tienen esfuerzo, en tanto que más conocen los peligros, más temerosos se hacen y más aprisa son vencidos de los temores. Mas cuando el esfuerzo y la prudencia se juntaren, serán los temores vencidos, porque la prudencia muestra cuáles son las cosas de que hayamos de temer y cuáles no, y el esfuerzo hace efeto poniéndose contra aquellas cosas que no son de temer y desechando las otras, recelándolas y apartándose dellas en aquella manera o grado que la prudencia lo manda.

     En cuanto dice que Perseo cubierto con el escudo de Minerva llegó a Medusa y sin mirarla la mató, sin poder ella mudarle en piedra, como hacía a otros, para entender esto se ha de saber que estas tres hermanas eran tan hermosas que atraían a sí a los hombres y los despojaban, y ellos no se podían apartar dellas espantados de su beldad, tanto que se quedaban helados y mudos como piedras. Y Perseo, así como varón virtuoso, se cubrió del escudo de Minerva, quiere decir, se abroqueló con la prudencia, para no ver a Medusa ni darse nada de su beldad. Serle necesario a Perseo la ayuda de Minerva denota que si somos instruidos con los preceptos divinos, y nos ayuda Dios, con trabajo nos podremos templar de los halagos de los deleites.

 

Capítulo XXXIII

De Atlante

     Según Lactancio, Atlante fue hijo de Iapeto y de Climene, y según Theodoncio, de Iapeto y de Asia. Otros le dan o madre a Libia. La causa desta diversidad procedió de que hubo muchos deste nombre; a lo menos de tres hacen mención los escriptores, y porque de las hazañas de todos no hay certidumbre, escriben de ellos como si uno solo hubiera sido; del que aquí se trata fue de un hijo de Iapeto y Climene, que tenía en tierra de Marruecos, de África, un reino muy grande de quien dice la fábula que Perseo, hijo de Iúpiter, habiendo vencido a Medusa, tornándose vitorioso, vino a parar donde estaba Atlante, y con deseo de allí reposar, y porque con más honra y de mejor gana le recibiese, dio cuenta a Atlante de las hazañas que había hecho y cómo era hijo de Iúpiter. Atlante, que estaba avisado de un oráculo que se guardase del linaje de Iúpiter, porque un hijo suyo le había de privar del reino, temió, y no sólo no lo quiso recebir, mas aun con injuria le echaba de su ciudad, puniendo en él las manos, cuando ya palabras no bastaron. Enojado Perseo de que tan descomedidamente Atlante procediese, como con palabras moverle no pudiese la cabeza de Medusa (que él siempre por no la ver escondida traía) le mostró, y por la terrible virtud de aquella monstruosa cabeza, Atlante, luego en un alto monte de su mismo nombre se convirtió. Deste Atlante dicen más los poetas, que era tan grande que sustentaba los cielos sobre sus hombros, y que tenía por hijas las estrellas llamadas Pléyades y Hiades, y que cuando Atlante se cansaba de tener el cielo sobre sus hombros, le ayudaba Hércules. Otros dicen que los dioses asentaron el eje del cielo sobre el monte en que se convirtió Atlante.



Sentido histórico

     El sentido histórico desta fictión, según Fulgencio es que vencida Medusa, Perseo con su gente y tesoro que le había tomado, pasó donde Atlante reinaba, y le constriñó a huir a los montes, en donde estuvo como hombre montesino mucho tiempo; y como dejase su palacio real, se dio origen a decir la fábula que se había convertido en monte, por haber visto la cabeza de Medusa, que Perseo le mostró. Y esto era la pujanza de gente que traía de la guerra que contra Medusa había hecho.

     En lo que dice que sustentaba Atlante los cielos con sus hombros es que, según Rabano, fue el primero que usó el arte del astrología, y lo mismo atestigua Plinio. San Augustín afirma que este Atlante fue famoso astrólogo, y por el sudor y trabajo que pasó, tratando y ocupándose en ello, se dio lugar a decir que sustentaba los cielos con los hombros; y porque consideraba los movimientos de las estrellas, dijeron ser sus hijas aquellas estrellas llamadas Pléyades y Hiades. Y porque Hércules, según Séneca y Boecio, sucedió en esta misma arte a Atlante, estudiando en ella y mostrándola a otros, dicen que le ayudaba a tener el cielo cuando descansaba Atlante.

     Decir que los dioses asentaron el eje del cielo sobre este monte es porque piensan los simples no poderse los cielos mover sin ser fundados sobre un eje, y por haber en este reino un monte de grandísima altura, llamado Atlante, del nombre del mismo rey, fingieron moverse en el eje de los cielos.

 

Capítulo XXXIV

De Andrómeda

     Andrómeda fue hija de Cepheo y de Caseopea, de quien cuentan los poetas que siendo Caseopea muy hermosa, se ensoberbeció tanto que decía que era más bella que todas las diosas, y aun que Iuno, la mujer de Iúpiter. Desto enojadas las ninfas, acusáronla ante Iúpiter, el cual injustamente mandó que pusiesen a su hija Andrómeda atada a una roca en la costa de la mar, para que una bestia marina saliese a comerla. Como esta pena mejor la mereciese la madre que cometió el delito que la ignocente hija, dicen que estando ya puesta donde la bestia marina la había de comer, la libró Perseo y se casó con ella.



Declaración

     El sentido histórico sin fingimiento desta fábula, aunque encubierto con colores poéticos, es que viniendo Perseo de conquistar a Medusa y al rey Atlante, halló a Andrómeda atada a una roca de una costa del mar (por las causas arriba dichas), y sabiendo que ninguno había que a librarla se pusiese, ofrecióse a ello con que se la diesen por mujer. Y aunque estaba prometida a Phineo, viendo que no se atrevía a librarla, no sólo se la prometieron a Perseo por mujer, mas aun con ella a todo su reino por dote, porque no tenían otros hijos sino Andrómeda, ni los esperaban haber, por ser ya viejos. Perseo peleó con la fiera y vencióla, y recibió por mujer a Andrómeda. En estas bodas se movieron grandes guerras entre la gente de Perseo y Phineo, y al fin, saliendo Perseo victorioso, habiendo muerto y rendido sus enemigos, se volvió a su tierra con grande honra. Fue la pelea de Perseo con la bestia marina en el mar Mediterráneo, de tierra de Iudea, cerca del lugar llamado Iafa en vulgar y en latín Iopen. Sobre esta historia dice el Tostado que esto se hacía por poder del demonio permitiéndolo Dios, porque en los antiguos tenían los demonios gran poder, y esto venía por las respuestas que en algunos templos en ídolos respondían que sacrificasen hombres, lo cual deseaban mucho más que otras cosas, porque como el demonio tiene tanta enemistad con el linaje humano, hallaba en este sacrificio gran provecho, porque sabía que muerto el hombre que no tenía lumbre de fe, iba perdido después de sacrificado. Y por esto daban respuestas que convenía que algunos hombres muriesen, prometiéndoles por ello mucho bien y que encaminarían sus cosas.

     Como fue de Efigenia, hija de Agamenón, príncipe de los griegos, los cuales, estando aguardando tiempo en el puerto de Aulide, con mil fustas, no pudiendo haber viento alguno para navegar a Troya, demandando consejo a los oráculos, les fue respondido que nunca viento habrían hasta que amansasen la saña de Diana, ofreciéndole en sacrificio a Efigenia, hija de Agamenón. Los griegos lloraban mucho por ello; pero Agamenón, como capitán noble, amando más el bien público, que todo el estado de Grecia, y a su honor más que a su hija, mandóla sacrificar, según cuenta Ovidio. Otras veces los demonios les decían que se escusarían algunos males si algunos hombres de su voluntad a los dioses se ofreciesen o matasen, como aconteció cuando en Roma se abrió una boca en la tierra, según escribe Valerio Máximo, de grande hondura, que parecía infierno. Temiendo los ciudadanos que toda la ciudad se asolaría, demandaron respuesta a los oráculos qué harían. Respondieron que para que cesase aquello era necesario que echasen dentro la mejor cosa que en Roma hubiese. Entonces Marco Curio, noble caballero, pensando no haber en la ciudad otra cosa tan buena como él en el estado de caballería (queriendo ganar nombre), armado sobre su caballo, saltó dentro en aquella obscura hondura, lo cual hecho luego fue cerrada. Así sería ahora de Andrómeda, que los demonios, cubdiciando la muerte de los ignocentes, enviada alguna plaga sobre aquella tierra del rey Cepheo, su padre, serían consultados en qué manera aquel mal cesaría, y responderían que no podía en otra manera cesar, salvo poniendo a Andrómeda atada a las rocas, para que la comiese la bestia del mar. Entonces, el padre y madre, por escusar el mayor mal que temían, que por ventura sería que toda la tierra del reino perecería, pondrían a su hija allí, aunque contra su voluntad y grande dolor de corazón, y los mismos demonios que esto ordenaban harían salir del mar a aquella bestia a matarla. Y es de saber que el intento de Ovidio en esta historia es contar la batalla de Perseo en sus bodas. Y el decir que con la cabeza de Medusa mudó en piedras a los que se la mostró es decir que los mató con la gran compañía que traía de la conquista de Medusa, y este matar era mudarlos en piedras, porque como la piedra es fría y no se mueve ni tiene sentido, así a los muertos les falta movimiento y calor. O porque los poetas a la muerte la llaman fría. Así la llama Ovidio, donde comienza: O genus attonitum gelide formidine mortis, etc. Quiere decir: ¡Oh linaje espantado por miedo de la muerte helada o fría!

     El pagar Andrómeda el pecado que cometió su madre avisa que muchos suelen pagar el pecado ajeno o que la justicia injusta siempre hace efecto en las cosas flacas e ignocentes, o que suelen los hijos pagar los pecados de los padres, y a la contra.

 

Capítulo XXXV

De Rómulo, que dijeron Quirino

     La divinidad de Rómulo, según Tulio y Tito Livio fue que un día tempestuoso y escuro, estando el Senado junto, le mataron los mismos senadores, y para disculparse con el pueblo, echaron fama que lo había muerto un rayo. Y viendo que la gente se alborotaba, lulio Próculo oró delante de todos en un lugar público, y les afirmó que Rómulo estaba en el cielo, y que le había aparecido y dicho que Rómulo sería cabeza del mundo, y que así lo habían determinado los dioses. Con esta mentira quedó Rómulo canonizado por dios; y el demonio, porque esto pasase adelante y más lo creyesen, les hizo encreyentes que la lanza de Rómulo, en señal de su sanctidad, había echado hojas y flores, y así fue vista de todo el pueblo en el monte Palatino. Y porque la lanza quiere decir en griego quiris, de allí vino a llamarse Rómulo Quirino, y los romanos Quiritis, como lo nota san Isidoro. Dice Ovidio que fue Rómulo inmortal, porque los valerosos quedan para siempre vivos en la memoria de los hombres, porque la muerte no tiene poder contra el valor y buena fama.

 

 

Capítulo XXXVI

De Póllux y Cástor

     Póllux y Cástor, según san Fulgencio, fueron hijos de Iúpiter y de Leda, de cuyo nacimiento dicen que enamorándose Iúpiter de Leda, hija de Tíndaro, se convirtió en Cisne, y comenzó a cantar; de cuya suavidad aficionada Leda, no sólo se paró a oírle, mas a tomarlo en las manos; y como estuviesen en un lugar secreto, hízose preñada y parió un huevo, del cual nació Póllux y Cástor y Helena, según dice Ovidio, donde comienza: Da mihi Leda Iouem, etc. Otros dicen que de este huevo nació Póllux y Helena, y que Cástor fue hijo de Tíndaro, y que era mortal, por ser hijo de padre mortal. Otros, como Paulo Perusino, dicen que deste ayuntamiento nacieron dos huevos, y que del uno nació Póllux y Cástor, y del otro Helena y Cletemnestra. Y siendo muerto Cástor por Linceo, pidió Póllux a Iúpiter que le hiciese inmortal, lo cual no concediéndoselo, alcanzó que pudiese partir su inmortalidad con él, y así quedaron igualmente medio mortales y medio inmortales, y hechos dioses, y puestos en el cielo en el signo de Géminis.



Declaración histórica

     Póllux y Cástor fueron, según común sentencia de historiadores, dos hermanos famosos, hijos del tercero Iúpiter y de Leda, que hicieron muchas hazañas. Acompañaron a Iasón en la conquista del vellocino de oro, y después fueron al cerco de Troya, de donde, según algunos, no volvieron. Ovidio dice que como éstos robasen dos hijas de Leucipo, que estaban prometidas a Linceo y a Ida, se movió guerra entre ellos, y murió en ella Cástor por Linceo, contra el cual acudió Póllux, y lo mató, y el Póllux hubiera sido muerto de Ida; y así por cosas claras que hicieron en vida, como por grandes beneficios que obraron con los hombres, matando muchos malhechores y siendo muy humanos con los pueblos, fueron puestos en el número de los dioses de la gentilidad, así como a otros hicieron. Y muertos Póllux y Cástor, su padre, que era doctísimo en Astrología, hizo entender a la multitud ignorante que se habían convertido en estrellas celestiales, y no fue dificultoso hacerlo creer por el amor que todos les tenían. Y como navegando con tempestad una vez viesen sobre las cabezas de Póllux y Cástor dos lumbrecillas, y después sucediese tranquilidad y bonanza, creyeron haber en estos mozos algo de divinidad. Y como estos fuegos pareciesen algunas veces a los navegantes, creyeron que aparecen según arbitrio de Póllux y Cástor en los grandes peligros, en señal de tranquilidad advenidera. Y tenían que si sola una lumbrecilla parece, que es solo Cástor, y que por ser mortal era señal de peligro, y si parecen dos llamecillas, teníanlo por cosa saludable; y si tres, decían que asistía Helena, y teníanlo por prodigio y naufragio mortal. A estas lumbres llaman los griegos Polideuzes, los latinos Póllux y Cástor, los marineros Santelmo. Estas llamas se hacen (como mostramos en nuestra Philosofia natural) de lo más grueso de las exhalaciones que salen de la tierra y agua, principalmente de la tierra de riberas de mar o de ríos. El cual vapor con el aire de la primera región, que con la frialdad de la noche está fresco, se encoge y espesa junto a la tierra, y se enciende y resplandece como fuego esparcido. Y cuando este fuego se inflama y halla algún cuerpo en que se pegar, detiénese en él hasta que se consume ardiendo sin quemar la cosa en que se asienta, como hace el agua ardiente. Y como éste sea calor, y su vida y duración consista en ella, procura buscar estos lugares, por lo cual suelen parecer donde hay congregación de gente, por el calor que della sale. Y así se suelen engendrar en los navíos del humo de la misma nao y del calor de la gente que allí está recogida en poco lugar, y cuando se levanta tormenta se espesa este humo, y con los vientos remáchase hacia abajo, y andando por un lado y otro, topa en las cosas altas que halla, y así se asienta en las antenas y mástiles de las naos, y en las picas de los soldados y cabezas de los hombres. Y así dice Vergilio que apareció en la cabeza de Ascanio.

     Que durmiese Leda con Iúpiter convertido en cisne es que un rey hubo a Leda cerca del río de Lacedemonia, llamado Eurota, no con aparato real ni en estrado blando, mas en un lugar húmido, a modo de cisne; y por esto se dio lugar a la fábula de que Iúpiter se convirtiese en cisne. Y dice Iúpiter porque los reyes se llamaban Iúpiter; o pudo ser posible que como el cisne canta suavemente, Iúpiter haber alcanzado a Leda mediante músicas, porque las músicas o cantos son anzuelos de Venus. O puédese entender que esto aconteciese a Iúpiter en tiempo que de vejez estaba blanco como cisne. Que Leda pariese un huevo dícese por similitud, porque las preñadas tienen el vientre redondo, a forma de huevo. O porque en una pellejuela semejante a huevo se cuaja lo que la hembra pare.

     Que Póllux partiese su inmortalidad con Cástor, y que así quedasen ambos medio mortales y medio inmortales, dícese porque fingieron haberse convertido en dos estrellas que están situadas en el cielo, de tal modo que saliendo la una se pone la otra, y así cuando la una se pone es como si descendiese a lo bajo que dicen infierno, como cosa mortal; y la que sale o ascende es como cosa divina en el cielo.

     Que Póllux fuese todo inmortal dícenlo porque la estrella en que se finge haberse convertido es mayor y más resplandeciente que la de Cástor, que muchas veces por la groseza de los vapores se escurece de modo que no se ve, careciendo de este impedimento la de Póllux, que fingen estar en la cabeza de Géminis.

     Que por intercesión de Póllux alcanzase Cástor a ser medio inmortal es que por la fama de Póllux pusieron a su hermano Cástor en el catálogo de los dioses, y así fue hecho inmortal.

 

Capítulo XXXVII

De Asopo

     Asopo, río, según Lactancio, fue hijo de Océano y de la Tierra; otros le dan otros padres. Y escribe dél que casó con Merope, en quien hubo muchos hijos, y que habiéndole Iúpiter robado a Egina, su hija, lo sintió tanto que con sus ondas le movió guerra, hasta llegar a las estrellas, según dice Stacio. Y al fin fue vencido de Iúpiter y muerto con un rayo.



Declaración

     Asopo, río, dijeron ser hijo de Océano y de la Tierra porque el mar es la fuente general de donde se engendran las fuentes y ríos. Y porque el aire que se entra en las partes cavernosas de la tierra se suele convertir en agua, por esto le dan por madre a la tierra. Algunos creyeron que fue un hombre que se dio mucho a sacar agua cavando la tierra, con que halló fuentes, de que se hizo un río y púsole su nombre. Los muchos hijos y hijas que le atribuyen son arroyos o fuentes que dél salían, o propiedades de aguas que tomaron varios nombres. Decir que siendo robada su hija movió con sus ondas guerra, hasta llegar a las estrellas, y que Iúpiter le venció o mató con un rayo, denota que como el Sol saca exhalaciones del agua y las sube a lo alto, a esto decían seguir a Iúpiter con sus ondas, hasta llegar a las estrellas. Y como con el mucho calor las aguas de los ríos se desminuyen y secan, por esto dijeron haberle muerto Iúpiter (por quien se entiende el calor) con un rayo, que también es fuego. Y porque sucedió en un tiempo una gran sequedad en una isla cercana a Thebas, llamada Aegina, y se secó cierta agua que deste río entraba en la isla, a esto dicen haber Iúpiter robado a Aegina, hija de Asopo. Según Leoncio Asopo fue un rey de Boemia cuyo señorío estaba junto al río llamado Asopo; y como Iúpiter el de Arcadia, le hubiese llevado una hija llamada Egina, Asopo le movió guerra, y fue vencido de Iúpiter. El decir que le mató con un rayo es porque estas armas atribuían a Iúpiter, y habiendo de herirle, con estas armas había de ser.

 

Capítulo XXXVIII

De Proteo

     Proteo, famosísimo adivino, fue hijo de Neptuno y de la ninfa Phoenica, según algunos autores. Theodoncio dice que fue hijo de Océano y de Thetis. Deste Proteo escriben los poetas que se mudaba en varias formas, ya en agua, ya en fuego; otras veces en serpientes, otras en árboles y aves. Orpheo dijo ser Proteo el más antiguo de los dioses, y que tenía llaves del mar, y presidir a todas las cosas como principio de toda la naturaleza. Danle carro que le traen unos caballos que les llaman Bípides, que quiere decir de dos pies.



Declaración

     Por Proteo entendieron unos la materia primera de que las cosas se forman y engendran. Y porque de una misma materia, por el calor y humidad nacen así árboles como animales, o la misma materia se convierte en elementos, por esto dijeron que se convertía en varias cosas; otros, por esto mismo significar, entendieron por Proteo la naturaleza del aire, mediante la templanza, del cual nacen todas las cosas, y por esto dijeron ser origen y principio de plantas y animales, como lo significa Homero. Lo mismo quisieron entender por los padres que le dieron, porque los antiguos tuvieron ser el agua entendida por Océano o Neptuno o Thetis, principio de todas las cosas (como muchas veces hemos dicho). O según algunos, diéronle estos padres porque fue un varón grande hidromántico, que es adivinanza hecha por agua, como el nombre declara, porque hidromancia se dice de hidros, que es agua, y mancia, adivinación. Y dice que anda en carro por denotar el movimiento circular del agua del mar Océano.

     Que lleven este carro caballos o peces, que Vergilio llama bípides, en tres versos que comienzan: Est in carpathio Neptuni. Esto dice por declarar unos animales que hay en el mar, que dicen bueyes marinos, que tienen de medio abajo como pescado, y de medio arriba a modo de una ternera, con dos manos o pies. Algunos atribuyen esto al sentido histórico, y dicen que Proteo fue un varón sapientísimo, que escribió mucho de filosofía natural y de la naturaleza de las fieras, y de la mutación de los elementos, y de qué manera son principio de todo lo que se engendra, y qué fuerzas toma cada cosa, y de cómo se engendran las hierbas y árboles, lo cual dio lugar a la fábula de decir que Proteo se convertía en todas estas cosas. Pensaban también ser adevinador, porque muchas veces, con observaciones de las estrellas, decía cosas por venir. Otros dijeron haber sido un hombre experimentadísimo en la arte de retórica, que con dulzura de palabras movía los ánimos de los hombres en varios pareceres y quereres, y por esto decían que se mudaba en vanas cosas, templando los movimientos de los ánimos, usando en unos acaecimientos de clemencia y en otros de crueldad, y esto era convertirse una veces en fuego, otras en agua. Otros quisieron decir que Proteo fue uno de los dioses del mar, que pronosticaba todo lo que había de suceder. Diodoro dice que Proteo fue eleto por rey de Egipto como el más prudente que hallaron en aquella provincia y más sabio en todas artes. Y el mudarse en diversas formas era que con su mucha prudencia se acomodaba a todas las cosas, de donde salió en costumbre entre los de Egipto, cuando los reyes solían en público llevar en la cabeza (como por insignia real) una señal de león, otras veces de un toro, otras de serpiente, otras una llama de fuego, y así de otras cosas, dando por esto a entender que eran sabios, como Proteo.

 

Capítulo XXXIX

De Orpheo

     De Orpheo, hijo de Apolo y de la musa Calíope, escribe Rabano que fue tan excelente en la lira o guitarra que de Mercurio recibió que no sólo a los hombres sacaba fuera de sí, mas aun a las peñas hacía correr, y a los ríos estar, y a las fieras bestias amansar. Y así movió a la ninfa Eurídice, que era una de las Drýades, a lo amar, y al fin recibióla por mujer. A esta Eurídice, por su gran beldad amó el pastor Aristeo el cual no pudiendo ya por ruegos efetuar su deseo, quiso usar de fuerzas. Y un día estando Eurídice con las otras ninfas Drýades, sus hermanas, cerca de la ribera del río Ebro, de Tracia, quiso arrebatarla. Ella, no pudiendo por otra vía escapar, huyó; aconteció estar entre las hierbas por donde iba una grande culebra, según Vergilio, donde comienza: Immanem ante pedes, etc. A la cual Eurídice no viendo, con el pie descalzo pisó la culebra; luego, queriendo su injuria vengar, la mordió, de lo que luego murió; muerta Eurídice, según la universal costumbre o ley, descendió a los infiernos. Lloraban entre tanto las ninfas, sus hermanas; lloraba aún más amargamente su marido Orpheo, el cual, no contento desto, tomó una nueva osadía, de a los infiernos vivo descender a demandar su mujer a los infernales dioses. Fue su decendida por la puerta del monte Tenaro, en donde estando, tan dulcemente cantó que a los dioses soterranos, no acostumbrados de alguna piedad, a misericordia movió, y las tres hermanas Euménides, furias o rabias infernales, lo que aun de oír es maravilla, entonces de duelo de Orpheo, a llorar comenzaron. Tan poderosa fue la elocuencia suya y tan grande dulcedumbre la de su canto que Plutón y Prosérpina, dioses del mundo bajo, a Eurídice a Orpheo otorgaron; empero la merced con esta condición templaron, que a Eurídice Orpheo no mirase hasta que del infierno saliese. Orpheo, con esta condición su mujer recibió, con la cual caminando al claro mundo, un loco y muy desventurado deseo le empezó a fatigar de volver la cabeza atrás por la ver, y luego en este punto la perdió, porque las furias infernales con presteza al infierno la tornaron. A la primera osadía Orpheo tornaba a los soterranos dioses con canto a amansar queriendo, mas el infernal portero la entrada no le dio. Perdida su esperanza, Orpheo al mundo se tornó, y cerca de las siempre heladas ondas del río Strimón, en una cueva siete meses cantó sus tristes amores, su perpetuo llanto no aflojando. Muchas dueñas y doncellas a esta sazón al sacro Orpheo rogaban que por matrimonio o en otra vía su amor rescibir quisiese. Tanto amaba Orpheo a Eurídice que no sólo aun recibir a ninguna quiso, mas aun a todos los varones que sus palabras a oír venían, amonestaba de las hembras se apartar, por lo cual todas las mujeres injuriadas, la muerte a Orpheo como a mortal enemigo deseaban. Aconteció que las dueñas tracianas (según su costumbre las fiestas de Bacho celebrando) se juntaron, y a pedradas a Orpheo mataron, y la cabeza y la guitarra en el río Ebro echaron. Los dioses, con razón a este hecho movidos, la guitarra de Orpheo al cielo trasladaron. La cabeza por el río nadando hasta entrar en la mar, una serpiente que a tragarla pretendió, en piedra, por pena de su desacato, se convirtió. Tocan esta fábula Ovidio y Boecio.



Declaración histórica

     Orpheo fue un varón doctísimo en retórica y poesía; escribió, primero que otro de los griegos, en astrología, según dice Luciano. Este Orpheo, según Lactancio Firmiano, introdujo primero los sacrificios de Bacho en Grecia; inventó mucha policía para la humana vida utilísima; dio remedios para varias enfermedades; escribió de la generación y corrupción de los elementos, y de la fuerza del amor en las cosas naturales, y de los Gigantes que movieron guerra contra Iúpiter, del robo de Prosérpina, de la interpretación de los sueños y de adevinanzas; fue discípulo de Lino, poeta tebano antiquísimo, y como los hombres de su tiempo viviesen sin costumbres virtuosas y sin leyes, a modo de fieras, por los campos, sin casas, tanta fuerza tuvo en persuadirles con suavidad de razones que los trujo a vida ciudadana, y les mostró edificar ciudades, y a gobernarlas por leyes, y guardar la orden matrimonial, como primero en esto no la tuviesen más que la que tienen los brutos animales. Todas las cuales cosas dice Horacio, con brevedad, en ocho versos, donde comienza: Silvestres homines, etc. Usó de siete cuerdas primero en el instrumento músico, a imitación de los siete planetas. Tuvo padre y madre como los otros hombres, cuyos nombres los poetas no quisieron declarar por ensalzar la excelencia de Orpheo. Y queriéndolo deificar y ennoblecer mucho, dijeron ser hijo de dioses, dándole por padre a Apolo, porque le pareció Orpheo en ser grande orador; y porque era músico dijeron ser su madre Calíope, una de las nueve Musas. Calíope se dice de caliófonos, que quiere decir buen sonido, y esto se entiende en los oradores, los cuales hacen dulce sonido de palabras, que mueven mucho las orejas y corazones de los oyentes. Y esto significa Orpheo, que quiere decir auroáfonos, esto es, sonido dorado, como quien dijese: Son muy dulces.

     Decir que le dio la lira o guitarra Mercurio denota la sciencia que de orador Orpheo tuvo, en lo cual, así como la lira tiene diversidad de voces, así la arte oratoria tiene diversidad de habla o demonstración, y esta diversidad se le atribuye a Mercurio porque era docto en medicina, y en aritmética, y astrología, y en varias sciencias de naturaleza.

     Mover Orpheo los montes con su música es dar a entender la fuerza grande de la elocuencia, con la cual el orador hace mover los corazones de los hombres a diversas pasiones de bien o de mal, y para esto declarar dice la fábula que Orpheo con su música hacía mover los montes, parar los ríos, amansar las fieras. Por los montes se entienden los hombres que de aquello que creen o afirman no pueden ser arrancados sin gran persuasión y elocuencia. Por los ríos se entienden los hombres movibles y variables, que no saben en una cosa estar firmes, y si no los tuviesen, no pararían, como los ríos, hasta entrar en el mar, que quiere decir amargura; a éstos la elocuencia hace firmes. Por el amansar las fieras se entienden los soberbios de conversación, que no saben con los otros estar en paz; éstos se mitigan por virtud de la elocuencia. Y para ensalzar el casamiento de Orpheo dijeron que no se había casado con mujer, mas con ninfa, que era de linaje de dioses. Que Eurídice, movida con el deleite del canto de la lira de Orpheo, lo amó, es cosa creíble; la descendida de Orpheo al infierno es fabuloso. Amonestar Orpheo a los hombres que no llegasen a las mujeres es que dio dotrina a los hombres no llegasen a las mujeres cuando están con su regla, que es una vez cada mes.

     La serpiente que había pretendido tragar la cabeza de Orpheo denota el tiempo, porque con la culebra denotaban los antiguos el año. La cabeza denota el ingenio y obras de Orpheo, porque en la cabeza están todos nuestros sentidos; y en querer la serpiente tragar esta cabeza denota que como con la distancia de tiempo se suele perder la memoria del nombre de algunos, quiso el tiempo esconder la memoria de Orpheo, y no pudo. Haberse convertido la serpiente en piedra es decir que el tiempo no puede dañar la memoria de Orpheo, más que poderse comer una piedra. Que la lira de Orpheo esté en el cielo entre las estrellas es por declarar la excelencia de los cantares de la lira de Orpheo, que queda en perpetua memoria su fama y loor. Y porque todo aquello que tiene perpetua memoria dijeron los poetas estar en el cielo, porque como en los cielos no hay generación ni corrupción (según declaramos en nuestra Philosofia natural); como en las cosas elementadas, y lo que no se corrompe queda siempre; y porque como esta fama de la lira no pierde su memoria, por esto dice estar en el cielo; y así fingen los astrólogos ser una de las cuarenta y ocho imágines o constelaciones celestiales la lira de Orpheo.



Declaración moral

     Por Orpheo se entiende el sabio; por su mujer Eurídice los deseos o apetitos naturales. Toma el sabio a ésta por su mujer por cuanto por sabio que uno sea no puede dejar de tener las concupiscencias, de las cuales en tanto que se vive no podemos ser despojados. Andar Eurídice con las otras ninfas, sus hermanas, en los prados: Por los prados se denotan los deleites deste mundo, por los cuales se entienden los naturales deseos. Enamorarse Aristeo pastor, de Eurídice, significa la virtud, porque Aristeo quiere decir cosa que tiene virtud, y la virtud ama a Eurídice, porque la virtud querría atraer los naturales deseos a orden y regla, apartándolos de los carnales deseos. Huir Eurídice de Aristeo es que los naturales deseos o concupiscencias huyen de la virtud, pensando ser bueno aquello que ellos cubdician. Eurídice huyendo por los prados es mordida de la serpiente venenosa escondida en la hierba: Por la serpiente se entiende el engaño que está escondido en los deleites. Muere Eurídice mordida porque los naturales deseos, siguiendo los deleites, hacen morir el ánima. Muerta Eurídice, deciende a los infiernos porque allá van los que mueren viviendo en deleites. Sacar Orpheo a Eurídice del infierno es que el sabio, entendido por Orpheo, con razones hermosas y verdaderas atrae a los pecadores algunas veces a apartarse de los vicios y deleites. No poder salir Eurídice del infierno con Orpheo, salvo con ley de la no tocar hasta que fuera esté, significa que el sabio que con razones verdaderas a los deseos suyos naturales o ajenos quiere quitar del infierno, que es de los mundanales deleites, no ha de complacer a Eurídice, quiere decir, ha él de aborrecer los deleites, porque si el sabio movido de sus naturales deseos les diere oídos, queriendo seguir lo que ellos le inclinan, tornarse ha Eurídice al infierno; porque si el sabio, que a otros amonestare a huir de los deleites mundanales, y él los mirare con buen rostro, no huyendo dellos, poco aprovechará su dotrina, porque ninguno lo seguirá, mirando más a sus obras que a sus palabras. Decir que antes que acabase Eurídice de salir del infierno la quiso Orpheo mirar es para declarar que el amor no tiene ley o que la guerra de los malos pensamientos no tiene término.

 

Capítulo XL

De Prometheo

     Prometheo fue hijo de Iapeto y de Asia ninfa (según Marco Varrón); otros le dan por madre a Themis. Deste Prometheo, dice Ovidio, donde comienza: Quam satis Iapetus, etc. Quiere decir, el hijo de Iapeto, que es Prometheo; tomó tierra y mezclóla con agua, y hizo imagen y semejanza de los dioses que todas las cosas rigen. A esta imagen o hombre, viéndola la deesa Minerva, maravillóse de cosa tan hermosa y tan al natural al hombre, y habiendo placer de la tal figura, dijo a Prometheo que si alguna cosa menester había de las del Cielo para cumplimiento de su obra, que ella se la daría. Prometheo respondió que no sabía qué cosa había en el cielo, para que supiese qué es lo que aprovecharle pudiese. Minerva tomó entonces a Prometheo y levantóle al cielo, mostrándole las cosas que en él había. Y él, viendo que todos los cuerpos celestiales tenían ánimas de fuego, queriendo dél dar ánima a su hombre, allegó secretamente un instrumento que llevaba a las ruedas del carro de Phebo, y hurtó fuego que llevar a la tierra. Así lo dice Horacio, donde comienza: Audax Iapeti genus, etc. Y llegando aquel fuego a los pechos del hombre que había formado de barro, hizo que viviese, y púsole por nombre Pandora. Los dioses, conociendo el hurto de Prometheo, mucho por ello enojados, mandaron a Mercurio que lo pusiese en el monte Cáucaso atado a una peña, y cerca dél un águila o buitre, que le comiese las entrañas y corazón, como dice Vergilio, donde comienza: Caucaseasque refert, etc. Y que comiendo nunca se acabase, nasciéndole de noche lo que le comían de día, porque siempre padeciese pena.

     Fingen asimesmo que Hércules mató el águila que de contino comía el hígado a Prometheo. Otrosí, por pena deste hurto enviaron a la tierra los dioses enflaquecimientos, tristezas, enfermedades y mujeres.



Declaración

     El sentido histórico y alegórico desta fábula es que Iapeto tenía a Prometheo y a otros dos hijos; y aunque Prometheo era el mayor y había de suceder en el mayorazgo de su padre, crecióle deseo de saber, y para esto mejor alcanzar fuese a la provincia de Asiria, y después de haber oído la doctrina de los sabios caldeos fuese al monte Cáucaso, en donde entendió el movimiento de las estrellas y sus naturalezas, y otras cosas de filosofía natural, y después de mucho tiempo volvióse a los asirios, los cuales aún no tenían orden de vida política, mas medio salvaje, a los cuales trajo con leyes y costumbres a conversación civil, por lo cual parece que de nuevo hizo a estos hombres, no siendo ellos antes hombres por su grosedad de entendimiento. Ya por esto, ya porque, según Lactancio, fue el primero que hizo estatuas de hombre de barro que por sí solas se movían, por tanto se le atribuye, como la fábula dice, haber hecho el hombre. Este Prometheo inventó engastar el anillo y traerle en el dedo que dicen del corazón.

     Maravillarse Minerva de la obra de Prometheo es que por Minerva se entiende el hombre sabio, y el sabio es el que se maravilla del hombre que no es entendido y vive como salvaje, siendo de tan buena naturaleza y capaz de todo bien, y viéndole falto de sabiduría, cubdicia y desea que obra tan buena reciba su perficción y no esté falta; y por esta causa promete Minerva ayuda a Prometheo para su obra. Hacer aquí mención de Minerva más que de otro de los dioses ni deesas es por razón que Minerva fingen ser deesa de la sabiduría, y por tanto esto pertenecía más a ésta que a otro. Responder Prometheo que no sabía qué había en el cielo, esto pertenece al hacer la fábula creedera. Que Minerva llevase a Prometheo al cielo significa la altura de la contemplación, y cómo el entendimiento es llevado del saber o especulación a lo alto, apartándolo de las cosas bajas, mediante lo cual se alcanza conocimiento de la verdad y orden para el gobierno de la vida política, por las cuales cosas, lo que primero era de barro, quiere decir, los ignorantes, comenzaron a ser hombres, esto es, a saber usar de razón. Ver Prometheo en el cielo que los cuerpos celestiales eran ánimas de fuego significa que el hombre levantado en altura de especulación halla las verdades de las cosas manifiestas. Y porque la claridad es principio de manifestar, y al fuego pertenece la claridad, por esto dice que todas son animadas de fuego y resplandecientes. Hurtó Prometeo fuego de Phebo, porque así como el Sol, denotado por Phebo, es el más resplandeciente de los cuerpos celestiales, así de las especulaciones se han de tomar las que parecieren más llegadas a la claridad de la verdad. Dice hurtar porque como el hurto se hace secreto y sin que le vean, así la especulación de cosas altas no se alcanzan ni aprenden estando entre muchedumbre de gente. O dicen que hurtó fuego, porque según Plinio, Prometheo fue el primero que enseñó sacar fuego del pedernal o de la cañaheja.

     Poner este fuego o ciencia que Prometheo hurtó, después en el pecho del hombre de barro, es porque el saber se recibe en el ánima, la cual está en el pecho, como allí está el corazón, que es comienzo de la vida; por esto se dice que le dio vida, porque al saber decimos vida. Decir que tomó Prometheo este fuego de la rueda de los carros de Phebo es porque así como la rueda o cosa circular no tiene principio ni fin, así la sabiduría eternal de Dios, de la cual desciende y se deriva todo nuestro saber, no tiene principio ni fin. Que los dioses enojados mandasen a Mercurio atar a Prometheo en el monte Cáucaso en una peña: Mandar esto a Mercurio más que a otro es porque fingen los poetas ser Mercurio mensajero de los dioses, o porque Mercurio, que es el deseo de saber, llevó a Prometheo (como dice Lactancio) al monte Cáucaso, en donde en especulación estuvo mucho tiempo, como si atado estuviera, considerando los secretos de astrología y de la filosofía meteórica. Y porque estaba en continuo trabajo de su especulación, y los vulgares piensan que cuando uno está en trabajo que está airado Dios con él, por esto decían que los dioses enojados le pusieron en aquella peña y trabajo; y cierto es trabajo procurar saber, como se lee en el sagrado volumen: Qui addit scientiam, addit laborem, etc. Decir que le ataron a una peña denota la firmeza y perseverancia que Prometheo allí tuvo en sus estudios, en que estuvo tan firme, y quedó como si con cuerdas estuviera atado. Que el buitre o águila le esté comiendo el corazón, sin jamás acabarle de comer, denota dos cosas: el águila, que es ave que vuela muy alto y ve mucho, significa las subtiles y altas consideraciones que con la especulación y cuidado los estudiosos siempre descubren. Por el buitre, que es ave que ama la obscuridad y tinieblas, son entendidas las obscuras dudas o dificultades que en los estudios de las sciencias se ofrecen; que lo uno y lo otro, así lo que denota el águila como lo que significa el buitre, cuesta fatiga y mata al estudioso, y esto es comerle las entrañas. El nunca acabarle de comer estas entrañas denota que con el mucho estudio el gusto de lo que de nuevo se descubre hace crecer las fuerzas y animarse siempre para más trabajar y más saber, que es cosa que no se acaba, porque mientras el estudioso viviere, nunca dejará de ser fatigado con pensamientos de especulación. Llamar Prometheo Pandora al hombre que hizo de barro, que en griego quiere decir todas las cosas o cosa ayuntada de muchas partes, es porque el hombre sabio tiene en sí todas las virtudes juntas de las cosas del mundo. En esta fábula de Prometheo mudaron los poetas el orden, porque primero estuvo estudiando en el monte Cáucaso y en otras partes que hiciese o instruyese con doctrina al hombre, y esto porque así pertenecía a la fábula.

     Lo que dice que de noche solía crecer a Prometheo tanto el hígado cuanto el águila le había comido de día, es declarar que la naturaleza determinó tiempos alternados para el descanso y para los cuidados y pensamientos del corazón.

     En lo que dice que Hércules mató el águila que de continuo comía a Prometheo el hígado, según sentido histórico, es que algunas veces el río Nilo, de Egypto, al tiempo de los caniculares, cuando por los vientos punientes y del deshacerse de las nieves suele crecer mucho, rompía las presas y anegaba a Egypto, principalmente aquella parte donde señoreaba Prometheo; y eran tantas las avenidas que casi todos los hombres se veían muchas veces en peligro de perecer, por lo cual Prometheo estaba afligidísimo y cuidoso, deseando remedio; y por el presuroso movimiento y furia deste río fue llamado águila. Y porque según fama, Hércules con su industria quitó el ímpetu y redujo el río a su corriente, por esto los griegos fingieron que Hércules hubiese muerto el águila que de contino comía el hígado a Prometheo, que le tornaba a nacer.

     Los enflaquecimientos, y tristezas, enfermedades y mujeres que por el hurto de Prometheo los dioses enviaron al mundo denotan que estos trabajos, unos son causados de la vida especulativa y otros son contrarios a ella, y la impiden.

     El enflaquecimiento se causa del especular, según dijo Aristóteles, porque del mucho especular se enjuga y seca el cuerpo del animalia, corrompiéndose algo dentro. Por las tristezas se entienden las aflicciones y congojas corporales que del pecado original contraemos.

     Las enfermedades y fiebres se ponen así como impedimentos, porque estas cosas quitan la fuerza de la cabeza y enflaquecen los instrumentos de la especulación.

     Las mujeres. Otrosí, son estorbo a la especulación, porque como en muchas otras obras buenas, la conversación de las hembras impide al varón, muy mayormente se hace cerca de la especulación, porque el estudio requiere levantamiento del entendimiento y apartamiento de la carne, y la conversación de las mujeres toma al ingenio todo carnal, y le envuelve en las heces solas de la tierra; o dice que fueron dadas mujeres por la natural necesidad, porque el hombre no puede perseverar mucho tiempo sin generación, la cual no se hace sin mujer; y como no la hubiese formado Prometheo, mas sólo varón llamado Pandora, fue necesario que en alguna manera pusiese la fábula haber mujeres; y no fue otra manera mejor que decir que vinieron de la ira de los dioses, así como las fiebres y enfermedades.

     Quisieron, otrosí, declarar en estas enfermedades y fiebres cómo la parte del hombre en cuanto al cuerpo está subjecta a trabajos y corrupciones.

     Teophrasto dice que traer Prometheo fuego a los hombres, del cielo, es porque fue el primero de los mortales que dio noticia de las cosas divinas y de la filosofía, y el primero que alzó los ojos a especular las cosas de los cuerpos celestiales. Prometheo se dice de un nombre griego que quiere decir providencia, y fue el mayor hijo de los tres que con Noé entraron en el arca. El fuego que trujo del cielo con que dio ser a su estatua que había formado es el divino fuego o ánima que Dios inspiró en el hombre. Y así por Prometheo se entiende el poderoso Dios que crió el mundo y el hombre de nada. Decir que formó a Pandora, que quiere decir todo don, es que el ánima es un don general de todos los dones. Otros entienden por Prometheo el entendimiento que previene lo por venir. Orpheo entendió por Prometheo el tiempo, porque éste es inventor y maestro de todas artes.

     Los sabios griegos quisieron por esta fábula de la formación del hombre declarar el principio de la humana vida. Darle a Prometheo por padre a Iapeto no es otra cosa sino el movimiento rapto del cielo, porque en griego a este movimiento llaman Iapeto; danle por madre a Themis, porque por Themis se entienden los efectos y buenas propiedades de nuestros ánimos, que del movimiento de los cielos con nosotros nacen. O Themis denota la justicia y equidad de que nacen los buenos consejos, y la prudencia de administrar y gobernar en las cosas privadas y públicas, y las invenciones y artes necesarias a la vida humana.

 

Capítulo XLI

De Decaulión y Pirra

     Fue Deucalión, según Apolonio, hijo de Prometheo. Herodoto le da el mismo padre, y por madre a Climene. Hesiodo le hace hijo del dicho Prometheo y de Pandora, y lo mismo confirma Strabón, y Homero dice ser hijo de Minos y Pasipha. Otros le hacen hijo de Asterio y Creta. La causa desta diversidad de padres es haber habido muchos deste nombre. Mas los poetas, lo que de todos se puede decir lo aplican al Deucalión hijo de Prometheo, y como Prometheo fue sabio, así lo fue su hijo Deucalión, y muy poderoso, y después de su padre reinó en Tesalia. Fue muy nombrado por causa de un diluvio, que según Luciano en su tierra y tiempo succedió. Casó con Pirra, hija de Pandora y Epimetheo, hermano de su padre Prometheo, y así eran primos hijos de hermanos. Fue Pirra muy nombrada porque en los trabajos fue su compañera, y aunque ambos fueron señores muy poderosos, eran muy justos y humanos, y muy temerosos de los dioses y de buen ejemplo, como testifica Ovidio en estos versos:



         Non illo melior quisquam, nec amantior aequi.
  Vir fuit, aut illa reverentior vlla Deorum.



     Quiere decir, que entre los varones de aquel tiempo no hubo alguno mejor, ni tan amador de la justicia, ni tan temeroso de los dioses; ni entre las mujeres no hubo otra tan honradora de los dioses como Pirra; por lo cual fingen los poetas que queriendo los dioses destruir el humanal linaje, a éstos solos por su bondad perdonaron; los cuales dice Ovidio que escaparon deste diluvio en una pequeña barquilla, y viéndose solos, fueron a pedir consejo a la deesa Themis (que en su tiempo daba respuestas), para saber de qué manera se podía recobrar la generación humana, habiendo ellos quedado solos. La deesa respondió que saliesen del templo, y cubiertas las cabezas, soltasen las cintas y echasen los huesos de la gran madre hacia trás por las espaldas, y estos huesos así echados tomaría a multiplicar el mundo. Deucalión, como sabio, entendió que la gran madre era la tierra, y los huesos las piedras; y así determinando hacer expiriencia, tirando piedras Deucalión hacia trás, se convertían poco a poco en hombres, y las que tiraba Pirra, se convertían en mujeres; y así se volvió a poblar la tierra por Deucalión y Pirra.



Declaración

     San Isidro hablando de diluvios hace mención de tres. El primero el de Noé, que fue universal en todo el mundo, cubriendo toda la tierra y levantándose el agua quince cobdos sobre los más altos montes; fue este diluvio de Noé (según Eusebio) en el año 2656 de la creación del mundo. El segundo fue en Achaya, en tiempo de Ogige y del patriarca Iacob. Entre el diluvio de Noé y éste pasaron 546 años, según la cuenta de la Biblia Vulgata, y según otros pasaron seiscientos años. El tercero fue en tiempo de Moyssén y de Deucalión, el cual cubrió la mayor parte de Thesalia. Desde el diluvio de Ogige hasta el de Deucalión pasaron 237 años, según Eusebio en el lugar alegado. Estos dos diluvios últimos, el de Ogige y el de Deucalión, no fueron generales ni lo pudieron ser, porque Dios prometió que nunca más vendría general diluvio que todas las tierras destruyese. El diluvio de Ogige, según san Augustín, fue mayor que el de Deucalión. El de que aquí tratamos fue que reinando Deucalión en Thesalia, estando en aquella parte cercana al monte Parnaso, vinieron tantas y tan grandes aguas, que cubrieron casi toda la tierra de Thesalia, y en él perecieron la mayor parte de los pueblos de aquella provincia y de las comarcas a ella cercanas. Deucalión llevó toda la gente que pudo al monte Parnaso, y allí la sustentó y dio lo necesario, hasta que el diluvio cesó; y por esto dicen que Deucalión reparó el humanal linaje, y ésta es historia verdadera, y así lo afirma Paulo Orosio. Que Deucalión y Pirra escapasen en una barca no es verdad, porque como vivían junto al monte Parnaso, viendo la creciente del agua, se subieron a él; y así los que cerca del monte morasen se escaparían en él. Pero dice que se escaparon en una barca pequeña, porque siendo el intento de Ovidio declarar la reparación del linaje humano, y que no había quedado más de Deucalión y Pirra, siendo grande el barco no pudieron gobernarle un hombre y una mujer que habían quedado, o por declarar que por ser pequeña la barca no se pudieron salvar más gente.

     La deesa Themis era la que a la sazón a las preguntas respondía, cuyo templo estaba a la raíz del monte Parnaso; y es de saber que Pirra y Deucalión no pidieron consejo ni Themis respondió, mas es poético fingimiento; y presupónese que para reparar el linaje humano habían de pedir consejo, y la deesa responderles.

     Que Themis mandase a Deucalión y a Pirra cubrir las cabezas, y soltar las cintas, y salir del templo, para echar las piedras atrás, es que comenzando el diluvio, las mujeres, como más temerosas, huyeron luego, y los hombres muchos dellos aguardando más estuviéronse quedos, y cuando quisieron huir, halláronse atajados de agua; y a esta causa quedaron muchas mujeres y pocos hombres en aquella provincia, y acordaron que cualquiera hombre tuviese ayuntamiento con cualquiera mujer, no guardando ley alguna de matrimonio, porque desta manera sería presto aumentado el humanal linaje; y esta licencia fingen que dio la deesa Themis. Mandóles que saliesen del templo, porque para los carnales ayuntamientos débense apartar los hombres de los templos. Y aunque los ídolos de los gentiles, que eran demonios sucios, como la Escritura Santa los llama espíritus sucios, con todo eso, sus templos y sacerdotes fueron apartados de la carnal torpedad. Y esta licencia se denota por decirles Themis que cubriesen las cabezas, que significa quitar la vergüenza para aquel acto vergonzoso, y quitasen las cintas, que es la libertad de poder el hombre ayuntarse con cuantas mujeres le pareciese, y cualquiera mujer con cualquiera varón. Y así por el ceñimiento se denota la castidad o la estrechura y regla matrimonial. Este modo de hablar usan los exponedores de la Santa Escritura, diciendo: Sint lumbi vestri praecincti, et lucernae ardentes in manibus vestris. Quiere decir: sean vuestros lomos ceñidos y candelas en vuestras manos, lo cual declarando san Gregorio dice: Los lomos ceñimos cuando los deseos carnales con castidad refrenamos; esto es, porque en los lomos está la fuerza de la lujuria en el varón, y en los lomos ponemos la cinta; y así ceñir la cinta a los lomos denota la castidad; soltar la cinta, denota la lujuria.

     Dice Ovidio que las piedras echadas atrás se convertían poco a poco en hombres. Es declarar la sucesión de tiempo que la naturaleza tiene en sus obras, porque si ésta quisiese hacer de piedra un hombre, primero las haría blandas y muelles, como las carnes de los hombres. Y para declarar que cuando la naturaleza forma el cuerpo en el vientre de la madre no lo figura súbitamente, mas poco a poco, con sucesión de muchos días. O denótase en esto que como con el diluvio las gentes se hubiesen recogido a cuevas de los montes, eran duros como piedras, para hacerles abajar a los llanos, por el temor que tenían concebido; y porque así como cuando uno ruega a otro algo que haga, y lo hace, decimos que lo ablanda, por esto dice que las piedras perdieron su dureza y se ablandaron y tornaron en hombres; y porque Deucalión rogó a los varones y acabó lo que quiso con ellos, y Pirra a las mujeres, dice la fábula que las piedras que echaba Deucalión se tornaban en varones, y las que echaba Pirra, en mujeres, porque Deucalión quitó la dureza de los hombres y Pirra la de las mujeres.

     Quisieron significar en todo esto que Deucalión y Pirra sacaron de las cuevas como a piedras los hombres, y llevándolos a los llanos; y después de llevados les moviesen a multiplicar el humanal linaje de aquella provincia, con licencia de libre ayuntamiento, sin alguna regla o premia de castidad, como que no hubiesen vergüenza dello. Otrosí, quisieron dar a entender que hay hombres y mujeres perezosos y duros como piedras para las cosas de virtud, y no domables a ninguna cosa, fuera de su voluntad.

 

Capítulo XLII

De Paris

     Paris, que por otro nombre llamaron Alexandro, fue hijo de Príamo y Hécuba, de quien dice Tulio, que estando Hécuba preñada dél, soñó parir una hacha que abrasaba y destruía a toda Troya. Príamo, lleno de temor, fuelo a consultar con Apolo, y siéndole respondido que por obra de aquel hijo que había de nacer Troya sería destruida, mandó a Hécuba que hiciese morir aquella criatura que della primero naciese. Mas Hécuba, habiéndole parido, viéndole ser hermosísimo, movida a compasión, diolo a un criado que le llevase a los pastores del rey, de quien fuese criado en el monte Ida. Venido a edad, y siendo entre los litigantes justísimo, le llamaron Paris, por la igualdad que en juzgar guardaba. Y así litigando Palas, Iuno y Venus sobre sus hermosuras, por la pretensión de la manzana de oro, que la deesa de la discordia echó en el convite de las bodas de Peleo, fue electo por juez. Escribe Homero que fue tan fortísimo en los ejercicios de fuerzas que usaban los troyanos que vencía a todos, y aun al mismo Hétor, el cual, movido con ira por ser vencido, sacó el espada para matarle, tiniéndole por pastor; y hiciéralo, si de presto no le dijera que era su hermano, lo cual confirmó con mostrarle una manilla que tenía en el brazo, que escondida traía debajo la vestidura pastoril, que su madre Hécuba le había puesto, para que por ello se viese, dondequiera que aportase, su generación. Después de así conocido, fue bien recebido de su padre; y de allí aderezadas veinte naves, fue mandado ir a Grecia como legado a demandar a Hesiona, a quien, según Ovidio, recibió honradamente Menelao, y después en pago del buen hospedaje robó a Helena, sacando con ella todo el tesoro real. Por este robo se levantó la guerra de los griegos contra Troya, en la cual, después de muertos Hétor y Troilo, sus hermanos, por Achiles, el Paris, por inducción de su madre Hécuba, le mató una noche que Achiles vino solo a Troya, so color de recebir por esposa a Policena, y a lo último fue Paris muerto de Pirro, hijo de Achiles. Todo esto es historia, y así sólo se advertirá que no puede huir la ira y áspero castigo de Dios el que ingratamente hace injuria a quien bien le hace, como Paris injurió a Menelao. Querer Hécuba guardar a Paris contra lo que estaba pronosticado dél nos es ejemplo que no debemos contraponernos a los juicios de Dios por una tonta y dañosa piedad.

 

Capítulo XLIII

De las bodas de Peleo y Thetis, y juicio de Paris sobre la manzana de oro

     Fue Peleo, según Ovidio, hermano de Telamón y nieto de Iúpiter; Thetis, según Epicharmo, fue hija de Chirón, y según Homero, de Nereo. Desta dijeron los poetas exceder a todas las mujeres en hermosura, y que había de suceder della un hijo que sería más fuerte y poderoso que su padre. Por lo cual, Iúpiter aunque mucho la amaba, no osaba llegar a ella, temiendo no naciese después algún hijo que hiciese con él lo que él había hecho con su padre Saturno, ni consintió que casase con ninguno de los dioses; mas diole matrimonio mortal, casándola con Peleo. Hacíasele de mal a Thetis, siendo deesa marina, haber de ser mujer de hombre mortal. Peleo, que por la ribera del mar andaba, por dar principio a sus bodas, viéndola dormida junto a una cueva, donde acostumbraba habitar, trabajaba tener actión con ella. Thetis, por defenderse (como otro Proteo), se mudaba unas veces en fuego, otras en león, otras en otras diversas formas. Peleo, por consejo de Chirón, que le había dicho que no temiese aquellas figuras, ni le espantasen las llamas, ni los dientes ni uñas de león, para dejar de tenerla apretada, consigo no la dejaba. Visto esto por Thetis, hubo de consentir en el casamiento; y así, vuelta en su primera forma, se celebraron las bodas en el monte Peleo, y vinieron todos los dioses y deesas, salvo la deesa de la discordia, que no la convidaron. Comían a una mesa las tres deesas: Iuno, deesa de las riquezas y señoríos; y Palas, deesa de la sabiduría y de las batallas; y Venus, deesa del amor. Viendo la deesa de la discordia que della no se había hecho caso, hubo gran pesar, y procuró buscar modo por donde mover allí algún enojo; y para esto, hizo una manzana de oro, a maravilla hermosa, con un letrero escripto en ella, que decía: Hermoso es el don de la rica manzana; tómelo de vos la más lozana. Cuando las deesas esto vieron, cada una dellas la cobdiciaba para sí, no tanto por el gran valor suyo, cuanto por la honra de la condición en ella puesta; porque sospechando ser echada por orden de Iúpiter, entendían dello que quien la llevase la mejoraría sobre las otras. Fueron a Iúpiter que lo determinase; escusóse Iúpiter diciendo que por ser deudo de todas ellas que su juicio sería sospechoso. Al fin, viniendo a la memoria la rectitud de Paris, determinóse que él lo juzgase. Parecieron las tres deesas en su presencia, y puesto el caso, la deesa Iuno le prometió que si en su favor sentenciaba, le daría grandes riquezas y señoríos. Palas le prometió sabiduría y victoria en batallas. Venus le ofreció mujer tal cual a él le pluguiese, advirtiéndole mirase que lo que Iuno y Palas le habían prometido, no lo había menester, pues él tenía riquezas, señorío y saber. Visto por Paris las razones que cada una en su favor alegaba, y el título de la manzana que decía que se diese a la más lozana, dio sentencia que Venus la llevase, siendo principalmente debida a Minerva, o cuando menos a Iuno. Por lo cual Venus le prometió que robaría a Helena, de que se siguió la destruición de Troya. Deste matrimonio nació Achiles, hombre muy perfecto, a quien su madre le bañó en las aguas Estigias, dejándole por mojar el talón, y después de haberle criado y dotrinado Chirón, enviólo a casa del rey Lycomedes. Peleo fuera bienaventurado, así por la mujer que había ganado como por tan noble y perfecto hijo como della naciera, si no fuera que un día, no lo pensando, con una saeta mató a un su hermano llamado Foco, por lo cual, desamparando su tierra, con su hijo y mujer y alguna hacienda, se pasó en Tracia, en donde un espantable lobo le destruía y degollaba su ganado y pastores.



Declaración natural

     Esta fábula fue de los antiguos filósofos fingida para declarar la causa de la generación y corrupción de las cosas. Las bodas de Thetis y Peleo denotan que todos los cuerpos naturalmente se engendran de la comistura del agua y tierra, ayudando el calor natural; porque Peleo se deriva de pilos, que en griego quiere decir cieno, y Thetis quiere decir agua. Y Iúpiter, como dios, por quien se entiende el calor, junta a Peleo con Thetis porque de sola materia, sin Dios, artífice de todo, ninguna cosa se hace. Que Iúpiter quisiese juntarse con Thetis, y lo dejase porque no engendrase otro mayor que él, que le echase del reino, denota que el fuego, que es Iúpiter, mezclándose sólo con el agua, es apagado por ser de cualidades contrarias. Por la contienda de Peleo y Thetis se denota las cualidades contrarias destos dos elementos, tierra y agua; la tierra es seca en gran manera, con que obra, excediendo en esto a los demás elementos, y fría templadamente, con que padece, siendo excedida en esto del agua; el agua es fría en gran manera, con que obra, y húmida templadamente, con que padece. El fuego tiene calor en gran manera, con que obra, porque con él resiste a las cualidades de los demás elementos y sequedad con que padece. Destas calidades de los elementos tratamos en nuestra Philosofía natural.

     El transmudarse Thetis en varias formas, estando con ella abrazado Peleo, denota la diversidad de las cosas que se engendran de la comistura de los elementos. Y porque tenían los antiguos que todos los cuerpos celestiales influyen y tienen virtudes en las cosas de la generación natural, por esto dice la fábula que todos los dioses y deesas asistieron a las bodas de Peleo y Thetis, porque a las estrellas llamaron dioses. Sola la deesa de la discordia estuvo ausente; esto es porque sin amistad y amor no se pueden las cosas conservar. La manzana de oro que echó la discordia denota la cobdicia, porque como la manzana de oro es de ver y no es de comer, así la cobdicia sabe tener y no sabe gozar. Quiere decir, que cuando llegare la discordia, esto es, la desigualdad de las fuerzas naturales, entonces no solamente padece el temperamento, mas aun toda la composición se corrompe y destruye, porque como el amistad es principio de la generación, así la discordia lo es de la corrupción. Las diferencias y discordias entre estas deesas, Iuno, Palas y Venus, las hay casi siempre en el mundo, como parezca molesto a las ciudades, lo que por la mayor parte acaece, que señoreen los necios, que poco saben, a los sabios y peritos; y los viciosos y sucios manden a los hombres buenos y templados, porque concurrir en uno todas estas cosas, que sea sabio y templado y rico, es una cosa la más dificultosa de todas.

     Escusarse Iúpiter de ser juez del dar la manzana entre las deesas, esto es porque si Iúpiter como dios (que ellos hacían) juzgaba condenando a las dos, dejara una sola vida en la tierra; mas por esto pasa el juzgado al hombre, a quien se le debe el libre albedrío de escoger. Bien fue pastor brutal Paris, pues echó los ojos al deleite y lujuria, la cual quiso más que las fuerzas ni las riquezas. Y finalmente, habiendo desta conmistión nacido Achiles, como hombre perfecto, su madre le baña en las aguas estigias, esto es, que le fortalece y vuelve duro contra todos los trabajos. Solamente no le mojó el talón, quiriendo significar en ello que las venas que hay en el talón pertenecen a los riñones, muslos y miembro del hombre, por lo cual algunas veces van hasta el dedo pulgar; y dice Orpheo que este es el principal lugar de la lujuria. Todo esto es dar a entender que la virtud humana, aunque para todas cosas esté fortalecida, toda vía está subjeta a los golpes de la lujuria, por lo cual es dado a criar en la casa del rey Lycomedes, como quien dice en el reino de la lujuria, porque Lycomedes en griego es dicho como glycomiden, que quiere decir dulce nada, porque toda lujuria es dulce y no es nada; y así, finalmente, murió por amores de Policena, y por lujuria es muerto por el talón. Policena en griego quiere decir peregrina de muchos, porque el amor hace peregrinar a los entendimientos de su ingenio, o porque la lujuria anda vagando en muchos como peregrinando. El lobo que traga y destruye las vacas y ganados de Peleo, en venganza de la muerte de Foco, denota que los delitos siempre son acompañados por venganza de Dios, de muchos daños y miserias.



Sentido histórico

     Thetis fue una noble señora, en cuya natividad fue juzgado que della había de nacer un hombre que en virtud había de sobrepujar a su padre. Dubdando por esto el padre a quién la daría, demandóla Peleo en matrimonio; a la primera vez fue espelido, y perseverando en pedirla unas veces, y otras tantas negándosela cuantas transformaciones dice Ovidio, mas con la fuerza de la perseverancia, al fin se le dieron. Que viniesen los dioses y deesas a las bodas es que por la perfectión de Achiles, hijo que hubo Peleo en Thetis, parece que obraron todas las estrellas y cuerpos celestiales, a quien los antiguos llamaban dioses. No fue llamada la discordia a fin que no apartase la encomenzada obra y la impidiese; mas ella se junta después, mientras el hombre comienza a pensar cuál de las tres cosas sea mejor vida: la contemplativa, la cual se denota por Palas; o la activa, que se entiende por Iuno; o la voluntariosa, denotada por Venus; de lo cual Iúpiter, conviene saber, Dios, no quiso dar la sentencia porque no pareciese ser las otras cosas por su boca condenadas; mas comete este negocio a Paris para denotar que Dios deja libre albedrío al hombre para que tome lo que quisiere. Esto da a entender san Fulgencio.



Sentido moral

     Danos también ejemplo esta fábula que es bueno honrar a todos y no menospreciar a ninguno, y que había errado Paris, porque no bastaba para su disculpa que dijese la letra que aquella manzana se diese a la más hermosa, porque esto se entendía de la hermosura del alma, que es la virtud inmortal, y no de la del cuerpo, que es una hermosura transitoria y caduca, que a muchos fue y es causa de su desventura. Ser Venus tenida de Paris por más hermosa que Iuno y Pallas es por declarar que son muchos más los que siguen los deleites del cuerpo que los que siguen los del ánima; más a los vicios que a las virtudes; más la torpeza que la gloria. Y por esto hubo muchos que por sucios deleites dejaron la dignidad y gloria y las buenas ocasiones en los negocios, y cayeron en grandes miserias.

 

Capítulo XLIV

De Chirón

     Chirón Centauro fue hijo de Saturno, según Ovidio, donde comienza: Ut Saturnus, etc. Apolonio dejándole el mismo padre, le da por madre a Philira, hija de Océano. Lactancio dice que fue concebido de Pelopea, de cuyo origen cuenta que Saturno, enamorándose de Philira, porque su mujer Ops no le hallase en adulterio, se mudó en caballo, y convertido en este animal conoció a Philira y concibió a Chirón, que del ombligo arriba tenía semejanza de hombre, y de allí abajo de caballo. Suidas dice que Chirón, con los demás centauros, fueron hijos de Ixión. Éste, creciendo en edad, se fue a las selvas; casó con Chariclo, hija de Apolo, y según otros, de Océano o de Persa. A este Chirón le encomendó Thetis tuviese cargo de Achiles; fue maestro de Esculapio. Al fin, viniéndole a visitar Hércules, tomando en las manos las saetas, que a la continua en el aljaba traía, le cayó una sobre un pie, que por estar la punta de la sangre del león Lerneo, era mortal; mas como Chirón fuese de sus padres engendrado inmortal, no podía morir, por lo cual, a fin de que se cumpliese el pronóstico de Chirón, que era que había de desear ser mortal, fatigado de enfermedad, deseando morir, rogó a los dioses le concediesen la muerte; lo cual alcanzando, fue trasladado en el cielo y puesto en el número de los signos del Zodíaco, y llamado Sagitario.



Declaración

     Fue Chirón hijo de Saturno, porque inventó el arte de agricultura, según Theodoncio; mas según otros, porque fue inventor de la sabiduría con experiencia de la zurugía; y porque este conocimiento salió del tiempo, denotado por Saturno, dicen ser su hijo. Fue dicho hijo de Philira, porque inventó el regar los huertos, según Barlaam. Philidros significa cosa amadora o amiga de agua; o según otros, Philira se dice de phili, que significa amiga, y pyra, experiencia; quitada la primera letra de pyra, queda el nombre Philyra, porque primero fue la experiencia que la teórica en la zurugía.

     Convertirse Saturno más en caballo que en otro animal, para no ser hallado de su mujer en el pecado, fue por justificarse con su airada mujer, diciendo que por lo prometido a Titán no podía guardar ningún hijo varón que della naciese, y por este intento se había mudado en ajena figura; y como ésta era justa escusa, se mudó en caballo, que en latín dicen equus, cuya dición, la e diptongada, también quiere decir cosa justa. Otros quieren que el tiempo, entendido por Saturno, descubrió la medicina y cirugía del hombre y de las bestias. Fue dicho ser hijo de hombre y de caballo, y nombrado Chirón, porque se entendiese él haber inventado la cirugía, y no la medicina; y porque la cirugía es arte manual, quiero decir que tiene necesidad de que las manos obren, por esto se dijo Chirón, porque chiros en griego significa mano; y porque la cirugía no sólo es necesaria para los hombres, mas aun también para los demás animales; por esto dijeron ser Chirón en la una parte de su cuerpo hombre y la otra caballo. Dice que Chirón había sido engendrado inmortal para denotar ser infinito el conocimiento de la cirugía y sus preceptos. Que después de muchos años alcanzase de los dioses poder morir denota que muchas veces los conocimientos de todas las sciencias son con el tiempo mudados y dejados por otros más convenientes. Que fuese herido con la saeta de Hércules es que como una vez fuese herido, que era tenido por cosa imposible vivir, y le tenían por cosa muerta, sus amigos, viendo esto, dijeron ser inmortal, pues la fuerza del veneno, quiere decir, las bravas heridas no le pudieron matar.

     Dicen que fue maestro de Esculapio porque como éste halló la cirugía de Chirón, añadiéndola y tiniendo conocimiento de algunas raíces de hierbas y mixtiones de cosas de botica, y como de esto se funde la medicina, fue Chirón tenido por maestro, y Esculapio, su discípulo, por inventor y dios de la medicina. Finalmente, llegándose ya el tiempo de su muerte, por méritos de su virtud y saber, por perpetua memoria de su nombre, dijeron haber sido entre las estrellas colocado. Algunos escriben que se dijo esto porque fue doctísimo en cosas de astrología.

 

Capítulo XLV

De Ulisses

     Ulisses, según Homero, fue hijo de Laertes y Anticlea. Deste escriben todos los historiadores que cuando se concertaba la guerra de Troya, por no apartarse de Penélope, su mujer, se fingió estar loco; y para dar a entender serlo, unció dos animales diversos, y comenzó a arar con ellos, y a sembrar sal por simientes. Empero Palamedes, sospechando ser astucia suya, para certificarse dello, puso a Thelémaco niño, hijo de Ulisses, en un surco; lo cual viendo Ulisses, por no herir el hijo, detuvo los animales; y deste modo fue entendido ser fingida aquella locura, y así hubo de ir a la guerra con los demás griegos, en donde hizo con su singular prudencia grandes cosas en Troya durante el cerco. Con su industria, según dice Theodoncio, halló a Achiles que estaba escondido en hábito de doncella, en compañía de las hijas de Licomedes; y se cobraron las saetas que Hércules en su muerte había dado a Philotetes. Robó las cenizas de Laomedon de la puerta Scea, que las guardaban con grande recato, y el fatal Paladio de Troya. Hízose espía y cortó la cabeza a Rheso, rey de Tracia, y trujo sus caballos blancos al ejército de los griegos, cosas todas sin las cuales tenían no poder ser tomada Troya. Tuvo contienda con Ajax sobre las armas de Achiles, en donde con elegancia de palabras y evidentes razones mostró que para conquistar ciudades era más necesaria la prudencia y ardid que las fuerzas, y así le fueron dadas las armas como más merecedor dellas.

     Destruida Troya, navegando para su tierra, pasó grandes trabajos y tempestades en el mar. En la isla que dicen Gelves, en el mar de África, sus compañeros, gustando las frutas, olvidados de su patria, no querían volver a las naos. De aquí fue echado en la isla de Sicilia, donde entró con doce compañeros en la cueva de Poliphemo, el cual, habiéndole comido los seis, Ulysses, presentándole unos frascos de vino, le embeodó y le privó de la vista de un solo ojo que tenía; y vestido él y los compañeros que le quedaban, de pellejos de carneros, salieron de la cueva entre el ganado. Salido deste peligro, aportó, según Ovidio, a una de las islas Eolias, donde Eulo le dio todos los vientos encerrados en un cuero, excepto el Zéphiro, que le dejó suelto por ser útil para el camino de Ulysses. Tenía este cuero una cadena de plata con que se ataba la boca, porque los vientos no se saliesen. Sus compañeros, pensando estar dentro del cuero algún tesoro, con cubdicia le desataron, no lo viendo Ulysses, y saliéndose todos los vientos, con su violencia volvieron a Ulysses de nuevo a la misma isla Eolia, de donde fue echado de Eolo con aspereza, como cosa aborrecida de los dioses.

     De aquí fue a dar a unos pueblos de Italia, que dicen Campania, poblados de unos crueles hijos de Neptuno, que comían carne humana; de donde, con pérdida de algunos de sus compañeros, pasó a la isla de Circe, mujer hechicera, que convirtió en bestias los compañeros de Ulysses, que delante salieron a descubrir tierra; a quien Ulysses, apercibido con un ungüento que Mercurio le dio contra los hechizos, visitó sin temor, y con la espada sacada le hizo restituir a sus compañeros en su primera forma; y deteniéndose allí un año, tuvo un hijo en Circe, llamado Thelegón, y una hija llamada Ardea. De aquí aportó a la isla de las Sirenas, donde hizo tapar las orejas de sus compañeros con cera, y mandó que a él le atasen fuertemente al mástil de la nave, porque la suavidad del canto no le venciese. De allí pasando por Scilla y Charibdis, no sin pérdida de algunos de los suyos, volvió otra vez en Sicilia, en donde viendo las hijas del Sol que guardaban los ganados de su padre, amonestó a sus compañeros que no hiciesen daño en ellos. Empero él durmiendo (forzados de la hambre y del poco bastimento que de la larga navegación traían), mataron muchos animales del ganado del Sol. Sucedió deste pecado que anduvo nueve días acosado con ondas y vientos del mar, y a lo último fue echado en la isla Ogigia y recebido por huésped de Calipso ninfa, con quien se detuvo y conversó siete años, teniendo en ella muchos hijos. Y después deste tiempo, salió de allí con una sola nave vieja, que se le quebró con una tempestad que movió Neptuno, por lo que Ulisses había hecho a su hijo Poliphemo, de quien habiendo misericordia Leucothoe, le echó una tabla, en la cual salió desnudo, en un puerto de la isla del mar Ionio. Y allí estando escondido entre arboles, le dio un vestido Nausicaa, hija de Alcinoo, por industria de Palas, y fue llevado a Arete, mujer de Alcinoo, de quien recibidas naves y compañeros, fue puesto en Ýtaca durmiendo, y llegado a Ýtaca, despierto por Palas. Y tomando un hábito viejo, como Palas le amonestó, llegó a los suyos, y limpió su casa de los pretensores de Penélope. Y a lo último fue muerto de su hijo Telegón, que hubo en Circe.



Declaración

     Por esta fábula quisieron los antiguos declarar toda la vida del hombre, así hazañas como gobierno y costumbres, para informarnos a que tengamos sufrimiento en los encuentros de fortuna y no demos oídos a los halagos de los vicios. Por Ulisses se entiende un hombre sabio y prudente, que pasa por las tempestades del mar deste mundo con sufrimiento sin temor. Que sus compañeros se olvidasen de ir a sus tierras, gustando las frutas de los lotófagos, o con las bebidas de Circe, denota qué perniciosa sea la fuerza de los deleites a los mortales.

     El daño que a Poliphemo sucedió por gustar del vino que Ulisses le presentó representa el daño que viene a los que destempladamente usan dél. Y para mostrar los poetas que el socorro y el favor de Dios acude a todos los buenos que le llaman en sus necesidades y fatigas, dijeron haber dado Eolo a Ulisses los vientos con que fuese a su tierra. Por los vientos se entienden los deseos o apetitos, porque así como los vientos soplan a todas partes, así los deseos mueven a los hombres a todas cosas; y así como los vientos entre sí son contrarios, así los deseos tienen entre sí contrariedad. Eolo, que los vientos da, es Dios, porque Él es el universal formador y el establecedor de la naturaleza, el cual, dando a ella, da estos deseos naturales. El cuero de buey en que los dio encerrados es nuestro cuerpo, dentro del cual están todos los deseos. Llámase más cuero de buey que de otro animal por dar a entender ser el buey animal fructífero y de mucho trabajo; así lo ha de ser el hombre para trabajos y buenas obras. Y porque los pensamientos son encubiertos, por engendrarse dentro de nuestros cuerpos, dice la fábula que los dio Eolo encerrados en un cuero. Dalos atados porque estos pensamientos no están en su libertad, mas subjetos a la razón.

     Que a todos se los diese cerrados, salvo el Zéphiro, porque con este viento había de caminar Ulysses a su tierra, es porque por este viento se entienden los deseos blandos y mansos, como lo es el Zéphiro, que sale de parte de Occidente. Dijo más Zéphiro que otro, porque así como este viento hace poco mal, así los deseos que no dañan habémoslos de dejar y consentir; los dañosos, refrenarlos. Ser el atadura destos vientos de plata denota el precio grande de la orden que Dios puso entre la razón y los deseos, queriendo que la razón sea señora dellos, y que le sirvan, y no puedan hacer ninguna ejecución, salvo mandándolo la razón. Por los compañeros de Ulysses que desataron el cuero se entienden los sentidos naturales. Éstos son compañeros de Ulysses porque acompañan siempre al hombre, como en todos los hombres sean siempre o son compañeros de la razón, porque es necesario, según orden natural, donde hubiera razón, haber sentidos. Abrieron estos compañeros el cuero pensando haber tesoro: Esto conviene a los sentidos, porque así como aquéllos se engañaron pensando ser tesoro lo que no era sino viento, así los sentidos se engañan, pensando en otra manera que la cosa sea buena. Ulysses, que es la razón, no se engaña, mas tiene la cosa en el ser y estima de lo que es; y así tiene a lo que está en el cuero en posesión de viento y no de tesoro; o porque los sentidos son los que hacen abrir a los deseos que salgan, tiniéndolos por muy buena cosa, y así procuran que los deseos sean sueltos, para conseguir lo que ellos quieren. Y porque el soltar los deseos no se levanta de la razón, sino de los depravados sentidos, por esto dice que los compañeros de Ulysses sueltan los vientos, y no Ulysses. Sueltos los vientos del cuero, pusieron en peligro a Ulysses y a su fusta, llevándolo a los lugares trabajosos y peligrosos y apartados de la tierra; esto es, que cuando el hombre siguiendo el juicio del sentido, da lugar y soltura a sus deseos, ellos le traen luego a peligro de sí mesmo y de otros, puniéndolo en muchos trabajos, mediante lo cual no puede el hombre ir derecho a su tierra, que es el cielo, siendo en él tan apoderados los deseos. Y por esta causa, vuelto otra vez Ulisses donde estaba Eolo, es dél mal recebido y desechado, como hombre aborrecido de los dioses, porque Dios aborrece al pecador que da rienda a sus malos apetitos.

     Ser comidos muchos de sus compañeros de los hijos de Neptuno, y otros del Cýclope, y otros sorbidos de Scilla y Caribdis, monstruos grandísimos, y otros convertidos en bestias de Circe, estos compañeros son los movimientos de nuestro ánimo, unos que se rinden a la ira y a otros vicios y deleites.

     Tapar las orejas y mandarse atar al mástil del navío por no ser vencido del suave canto de las Sirenas denota que el hombre discreto ha de ser sordo y no dar oídos a los halagos de los deleites y cosas injustas, y que ha de estar muy atado y obediente a la razón. Pasar Ulysses por Scilla, y Circe, y Sirenas sin daño alguno, denota que la sabiduría, entendida por Ulysses, menosprecia la lujuria. Y para declarar que no bastan las humanas fuerzas para sobrepujar y vencer los peligros o halagos de los deleites sin prudencia y gran recato, dice haberle dado Mercurio un don contra los hechizos y venenos; esto es que tenía prudencia Ulysses para apartarse de todo lo malo.

     Perecer los compañeros de Ulisses con fuego y tempestades, por haber muerto de los ganados del Sol, denota que los que menosprecian a Dios no pueden parar en otra cosa.

     Escapar solo Ulysses denota que los ignocentes sin culpa son defendidos y ayudados; y por esto, saliendo desnudo, le fue dado vestido y naves y compañeros. Ser todo esto guiado por industria de Palas es que Ulysses de todos los vicios y peligros se libraba con su saber.

     Tomar vestido pobre llegado a su tierra, para informarse así disfrazado de las cosas de su casa, denota que para llegar a nuestra tierra todo lo que hay en el mundo se ha de dejar, o que morimos y nacemos pobres y desnudos.

     Paléfato dice que Eolo fue astrólogo y conocía mucho de vientos, y sabía cuándo habían de correr y cuándo no, por experiencia; y como Ulysses aportase a su isla, avisóle en qué tiempo había de partirse; y como le sucedió bien y navegó con buen viento, fingieron que le había dado los vientos en un cuero.

 

Capítulo XLVI

De Circe

     Circe, según Hesiodo, fue hija del Sol y de Perseyeles, hija de Océano; otros la hacen hija de Hiperýon y Asterope; fue estremada en hermosura y la primera que conficionó venenos y medicamentos. Hacía experiencias en sus huéspedes. Casó con un rey de Samaria, a quien mató con veneno, y quedando sola y desposeyéndola los suyos del reino, porque los trataba con crueldad, se fue a Italia, y hizo su habitación en un promontorio que de su nombre se dijo Circeo. Otros, como Herodiano, dicen que su padre el Sol la llevó en un carro a Italia, y la puso en una isla cercana al mar de Sicilia, que después, de su nombre, se llamó Circea. Creyeron los antiguos ser Circe inmortal; dábanle cuatro criadas que la servían de coger hierbas y hacer dellas confectiones. Ovidio, donde comienza: Nereides Nimphae, quae simul, etc., dice que estas criadas eran Nereydes; con estas confeciones y fuerzas de hierbas, convertía los hombres en vanos animales, como dice Vergilio en seis versos que comienzan: Hinc ex audiri gemitus, etc. Daba para hacer esto diversos manjares, según las formas en que le parecía convertir a los hombres, como lo significa Ovidio en cuatro versos que comienzan: Nec mora misceri, etc., y súbito los convertía en fieras. Así convertió a los compañeros de Ulysses en puercos, como dice Homero, empero a Ulysses no pudo convertirle, aunque tuvo su amor y hubo en ella hijos, porque tenía un remedio que le había dado Mercurio contra los hechizos.



Declaración histórica

     Algunos dicen que esto fue historia y que hubo dos mujeres llamadas deste nombre Circe, y las cosas de ambas se atribuyen a una dellas, que habitó en el estrecho que aparta la Calabria de Sicilia, mujer de tan estremada hermosura cuanto llena de tanta lascivia que se ayuntaba con todos los que por allí pasaban, porque a todo hombre que la veía provocaba al pecado sensual; y hacíalo con tanto secreto y arte que pocos caían en ello; y por su modestia y buena manera era de todos tenida por castísima, con que despojaba a los miserables pasajeros de su dinero y mercaderías, por lo cual decían después ser aquél un peligroso paso del mar, que convertía a los navegantes en fieras y en piedras.



Sentido moral

     Circe es aquella pasión natural que llaman amor deshonesto, que las más veces transforma a los más sabios y de mayor juicio en animales fierísimos y llenos de furor, y algunas veces los vuelve más insensibles que piedras, acerca de la honra y reputación que conservaban con tanta diligencia antes que se dejasen cegar desta fierísima pasión. Y porque el que mucho se deleita de holgarse con las comunes y sucias mujeres es comparado al puerco, por esto fingieron los sabios haber Circe convertido los compañeros de Ulysses en estos animales. Con ninguno otro se dice haber tenido que ver Circe, sino con Ulysses. Por Ulysses se entiende la parte de nuestra ánima que participa de la razón. Circe es la naturaleza. Los compañeros de Ulysses son las potencias del alma, que conspiran con los afectos del cuerpo y no obedescen a la razón. La naturaleza, pues, es el apetecer las cosas no legítimas, y la buena ley es detenimiento y freno del ingenio depravado. Mas la razón, entendida por Ulysses, permanece firme sin ser vencida, contra estos halagos del apetito.



Sentido natural

     Ser Circe hija del Sol y de Perseides, hija de Océano, es que las inclinaciones y apetitos se engendran en los animales del humor y calor, porque éstas, con otras influencias celestiales, naturalmente (si nos dominan) nos incitan o inclinan a deleites bestiales, a unos a comidas, a otros a lujurias, a otros a ira, a las cuales no resistiendo Circe, nos convierte en varias bestias, según pueden ser varias las cosas en que el hombre tome deleite, si la divina clemencia no nos ayudare, no nos permitiendo resbalar, lo cual se entiende por el don que Mercurio dio a Ulysses. O ser Circe hija del Sol y Perseides, o de Hiperíon y Asterope (como a otros mejor parece), es que del humor y del Sol todo nace. Dícese Circe a miscendo, porque para la generación es necesario que estas cosas que llamamos elementos se mezclen, lo cual con el movimiento del Sol se hace. Es Perseis o Perse la humidad de Océano, que es el agua, que tiene veces o materia de hembra. El Sol la tiene de actor o de varón, que es autor de formas en las cosas naturales, por lo cual a aquella conmixtión que se hace en la generación de los cuerpos naturales se dice con razón Circe, y hija del Sol, y de la hija de Océano. Las cuatro criadas que cogían hierbas y flores para los hechizos denotan los cuatro elementos que ministran con sus virtudes y fuerzas todo movimiento natural.

     Tener los antiguos por inmortal a Circe es decir que es perpetua entre los elementos la generación y corrupción.

     Que mudase a los hombres en varios animales es decir que de la corrupción de una cosa no nace otra de la misma forma, sino muy diversa de lo que se corrompe. No poder convertir a Ulysses en bestia, como hacía a los otros hombres, denota ser el ánima, entendida por Ulysses, inmutable e inmortal, por el beneficio del poderoso Dios, a la cual el Sol, ni elementos, ni otra fuerza de naturaleza la puede corromper, aunque el cuerpo esté subjeto a muchas enfermedades y a trabajos y alteraciones y corrupciones. Y como por Circe se entienda la mixtura (como se ha dicho en las cosas naturales) por el movimiento del Sol, con razón dijeron hacerse tantas cosas por hechicería, como es decender o quitar la Luna del cielo, hacer parar los ríos, mudar los árboles y sembrados a otro lugar, y otras cosas a este propósito, que los poetas atribuyen a Circe. Porque como se levanten muchos vapores, hacen esconderse la Luna, como si estuviese en conjunción; otras veces, por no llover, secarse las fuentes y no correr los ríos, y por falta desto no nacer los panes en unas partes, y nacer en otras; la razón de lo cual es obrar la naturaleza a veces, que procede de la conmixtión de los elementos, según ésta es más o menos.

 

Capítulo XLVII

De Eneas

     De Eneas, hijo de Anchises y de Venus, dicen los poetas que destruida Troya se entró en veinte naves con su padre y su hijo Ascanio en la mar, en donde anduvo por largos rodeos, pasando por diversas tierras con grandes tempestades y trabajos, y que descendió al infierno, y pasó al fin de los Campos Elisios, en donde vio toda su descendencia. Y hecho esto volvió sobre la tierra, y llegando a un valle del río Tíber, se le apareció su madre Venus, que le pronosticó allí parar; y siendo bien recibido del rey Latino, le dio a su hija Labinia por mujer, que por haberla primero Latino prometido a Turno, rey de los rutilios, se levantaron grandes guerras entre Eneas y Turno, a cuyas manos murió Eneas, aunque Virgilio con fingimiento poético lo encubre.



Declaración

     Las naves de Eneas son las esperanzas humanas que nos llevan por el pasaje deste mar del mundo. Los largos rodeos que anduvo Eneas por la mar, antes que llegase a la tierra prometida, y los muchos peligros que pasó, denotan que no podemos jamás en el mar deste mundo llegar a puerto que nos dé algún reposo sin que corramos por muchas desventuras y peligros.

     Que descendiese Eneas al infierno denota querer ser certificado por el mal arte de nigromancia de las cosas futuras, lo cual por obrar fue al puerto de Baie, cerca del lago Averno, que era lugar aparejado para ello; y allí matando a Meseno, con su sangre hizo sacrificio a los dioses infernales, y con estas cerimonias obró algún espíritu malino, traído con la fuerza del encantamento; y salió tomando la forma de algún cuerpo, y le dio respuesta a su interrogación de cosas que le habían de suceder, y de lo que había de hacer.

     Decir que Eneas fue hijo de Venus es que en su nascimiento ascendía Venus, o que Venus señoreaba el cielo. Otros tienen que se dijo hijo de Venus porque no nació de legítimo matrimonio, por encubrir la infamia de haber nacido de traviesa. Otros dicen que la madre de Eneas se diría Venus por algunos buenos merecimientos.

     Que se le apareciese Venus denota la obra de su constelación, cerca del concupicible apetito, atento que anduvo navegando tanto hasta llegar a aquel lugar que le pareció parar y edificar.

 

Capítulo XLVIII

De Orión

     Orión fue hijo de Iúpiter y de Neptuno y Mercurio; y porque los hombres se precian de nombrarse de lo más pricipal de su familia (como place a Theodoncio), quiere que sea dicho solamente hijo de Iúpiter. De su nacimiento cuentan que visitando la tierra Iúpiter, Mercurio y Neptuno, sobreviniéndoles la noche, hicieron alojamiento en una pequeña choza del viejo Hirieo, labrador pobre; éste, aun no los conociendo, hospedó benigna y amigablemente; mas después que entendió que eran dioses, mató un buey y hízoles sacrificios. Movido Iúpiter de su liberalidad y devoción, díjole que demandase merced de lo que más desease. El viejo pidióle un hijo, por lo cual Iúpiter, con todos los otros dioses, tomaron el cuero del buey muerto y orinaron en él, y diéronle al viejo huésped, diciéndole: Que enterrándole, le dejase estar hasta el décimo mes, lo cual hecho, al cabo deste tiempo nació el niño Urión, así llamado de urina; pero por no ser éste honesto vocablo, fue después dicho Orión. El cual creciendo en edad, vino a ser compañero de Diana en la caza. Diocles dice que Orión, siendo amado de Diana, determinó casarse con él. Enojado desto Apolo, como en vano reprehendiese muchas veces a su hermana, determinó matarle; y para poner en obra su determinación, viendo un día que venía Orión en una onda de agua, la cabeza de fuera, apostó con su hermana Diana que no acertaba aquella señal con sus saetas, y puso cierto precio. Diana, por salir vencedora en el tirar, apuntó a la señal que Apolo la decía, y hincó en la frente de Orión una saeta, con que lo mató; y movida de dolor, pidió a Iúpiter le pusiese entre las estrellas. Otros dicen que porque intentó hacer fuerza a Diana, movió a un escorpión que le picase del carcañal, de cuya picadura murió. Horacio dice que Diana, siendo dél tentada de la pudicicia, le tiró una saeta y le mató. Otros dicen que presumiendo Orión que ninguna fiera habría que de su mano no fuese vencida, enojados los dioses de tan grande soberbia, hicieron que de un escorpión fuese sobrepujado y muerto. Dicen deste que Neptuno, su padre, le concedió que pudiese andar sobre las aguas, y que ninguna profundidad de agua hubiese que le llegase a los hombros. Así lo dice Vergilio, donde comienza: Turbidus ingreditur, etc. Otrosí, dicen que fue desterrado y privado de la vista porque intentó violar a Candiope, que algunos dicen Aerope.



Sentido físico

     Por este fingimiento de Orión quisieron los antiguos declarar la generación del hombre y de otras cosas, porque por Iúpiter y Neptuno quisieron entender el calor y humidad, lo cual, mezclándose con la simiente en el cuero de buey, por quien se entiende la matriz de la hembra, mediante la frialdad, entendida por Mercurio, que es planeta de complexión fría, se junta y congela, por sucesión de tiempo en la dicha matriz enterrada; quiere decir: circundada o rodeada de la máquina corporal, a cabo de nueve meses, entrando en el décimo, nace el niño. Que Orión intentase requerir de amores a Diana es que por Orión entienden una imagen celestial, que cuando comienza a salir con el Sol cerca del mes de Octubre acontece causarse pluvias y vientos y tempestades, mediante lo cual se causa creciente del mar y movimiento en que parece querer sobrepujar a la Luna, por quien se entiende Diana, que es causa del movimiento y crescientes del agua; o porque como los vapores, entendidos por Orión, suban a la más alta región del aire, de manera que nos parece tocar a la Luna, por esto dicen que intentó amarla.

     Que Diana le hiriese o matase con saeta es que como por virtud de los rayos y fuerza de la Luna congregue y convierta en pluvias o en vientos estos vapores, y los deshace y echa abajo, por esto dice que le hiere Diana.

     Que Orión fuese vencido o muerto del escorpión es que la imagen de Orión, que está en el signo de Géminis, se pone o esconde poco antes que salga Scorpión; y porque a la salida de Scorpión se ha escondido Orión, por esto dicen que le mató Scorpión. Que este Scorpión saliese de la tierra es que cuando salen por el horizonte las estrellas parecen salir della. Que jatarse Orión de que no habría fiera que no matase, y ser él muerto del Scorpión, denota que la soberbia de los hombres suele venir a ser vencida de animalejos flacos y viles. Que a Orión diesen muchos padres es porque en los elementos puede serlo, porque cosa clara es que el agua, entendida por Neptuno, por el calor del Sol, entendido por Apolo, obrando la virtud celestial, entendida por Iúpiter, padece mutaciones, porque por el calor del Sol se levantan del agua vapores, entendidos por Orión; y de la conmixtión de las calidades destos tres dioses se engendran vientos y nubes y pluvias y todas las demás obras de naturaleza que decimos meteoros, de que tratamos en nuestra Philosofía natural.

     Los que dijeron que Orión había alcanzado de su padre Neptuno que pudiese andar sobre las aguas entendieron por Orión la humidad o parte subtil del agua, de que se engendran exhalaciones, que siempre sobrenada en la superficie de la misma agua; y porque aquella materia adelgazada, siendo levantada por virtud del calor natural, se estiende en el aire o derrama (dejando su primer sitio) por diversas partes, dicen haber sido desterrado o ido a Chío, lugar así dicho por derramar. Que fuese privado de la vista porque intentó violar a Aerope es que los vapores que de la tierra y agua se levantan es necesario que pasen por el aire, en donde pierden su primera forma, mudándose en otras vanas cosas.

 

Capítulo XLIX

De Europa

     Europa fue hija de Agenor, según Ovidio, de quien cuenta que siendo muy amada de Iúpiter, mandó a Mercurio que fuese a la tierra de Phenicia, y llegase las vacas del rey Agenor cerca de la ribera, a un lugar donde Europa, con otras doncellas, solía salir a holgar; lo cual hecho, Iúpiter, dejado el sceptro real (como el amor y la gravedad no puedan mucho vivir en una misma casa), mudóse en un hermoso y blanco toro, y juntóse con las vacas. Europa, admirada de la belleza del toro, llegábase a él, y aunque le parece manso, tiene miedo; mas poco a poco, perdiendo el temor, comenzó a regalarle y a ponerle flores en la cabeza. El toro, muy humilde, lamíale las manos y jugaba con ella; la doncella, perdiendo del todo el miedo, subióse sobre él. El toro, viéndola sobre sí, vase poco a poco hacia el mar, y entróse en él. Cuando Europa se sintió dentro del agua, hubo miedo, y por no caer asióse fuertemente de los cuernos; y así, llena de pavor, fue llevada a Creta, en donde tornándose Iúpiter en su primera figura, y conociéndola, se hizo preñada de Minos; después parió otros. Y por eterna memoria desta doncella se llamó la tercera parte del mundo Europa; y por este acaecimiento la pintan sentada sobre un toro.



Declaración

     Mercurio, que echa las vacas a la ribera denota la elocuencia y sagacidad de algún alcahuete, que de la ciudad hasta la ribera hizo salir a Europa, o algún mercader que le mostraría algunas niñerías vistosas, que con ofertas de que en su navío había cosas de ver, la robaría. Otros tienen que un varón natural de Creta, que se llamaba Toro, trayendo guerra en aquella región, entre otras doncellas que captivó hubo a Europa y la trujo a Creta. O venir sobre el toro fue que los antiguos, en las casas y navíos, pintaban figuras de animales, como hoy día se hace, para distinguirse unos de otros; y porque en la nave que vino Europa a Creta tenía una insignia de toro blanco, por esto dieron lugar a la fábula. Y como quiera que fue, es historia verdadera, que Europa fue robada y llevada a Creta, y dada a Iúpiter, según Eusebio, en el año cuarenta del reinado de Danao, rey de los Argivos. Y después Asterio, rey de Creta, la recibió por mujer en el año del mundo de mil y ochocientos y setenta y nueve. Otros dicen que fue robada en el año del mundo de 1878, reinando en Argos Acrisio. Algunos quieren que fuese robada en el tiempo que Pandión reinaba en Athenas, conviene a saber, en el año del mundo de 1816, el cual tiempo más se conforma con lo que se lee de Minos, hijo de Europa. Pintan a Europa sobre un toro, por la virtud y fortaleza desta tierra, o por ser el toro principal cosa para la agricultura, que Noé vino a enseñar a los de Europa.

 

Capítulo L

De Cadmo

     Cadmo hijo de Agenor, según escribe Ovidio, habiendo Iúpiter robado a su hermana Europa, mandóle su padre irla a buscar, avisándole que si no se la traía, que le daría mucha mayor pena que muerte. Con este mandamiento, Cadmo se va desterrando por el mundo, y como no pudiese hallarla, determina de buscar morada, y para esto llegó a un templo de Phebo, delante de quien hecha oración, humilmente le demandó consejo, pidiéndole le muestre alguna tierra donde pueda poblar y hacer su habitación. Phebo respondióle que siguiese un buey que hallaría en unos campos, que aún era por domar, y donde parase y se echase, allí hiciese una ciudad. Apenas Cadmo había descendido del monte donde el oráculo le había respondido, cuando vio ir solo un buey, a quien comenzó a seguir, y a poco trecho echóse en un prado muy hermoso. Cadmo, dando gracias a Dios, comenzó a trazar una ciudad, y llamóla Boecia, del nombre del buey, y después se dijo Thebas; y mandó a sus compañeros buscasen agua para hacer sacrificios, los cuales hallaron en una cueva una fuente muy honda; metiendo los cubos en la fuente, haciendo algún estruendo, salió una gran sierpe, que hizo que los sirvientes, de miedo (huyéndoles la sangre), quedasen como muertos, a quien la serpiente, a unos mató a bocados, a otros con veneno, que no escapó ninguno. Cadmo, admirado de la tardanza de los compañeros, fue a buscarlos; y vista la serpiente y el daño hecho, tanto se encendió que hiriéndola con una lanza, la mató. Estando mirando la grandeza de la serpiente, aparecióle Palas, que le dijo que sacase los dientes a la serpiente y los sembrase; hízolo así, y luego nacieron hombres armados. Cadmo, disimulando el miedo que tenía de ver tantos armados, tomó sus armas para defenderse dellos; mas uno de los nuevamente nacidos, le dijo: Sosiégate, no quieras tomar armas para pelear con nosotros; y esto dicho, comenzaron a matarse unos contra otros, hasta que de todos sólo cinco quedaron, los cuales, entre sí hecha paz, se juntaron con Cadmo y le ayudaron a edificar la ciudad. Casó primero con Sphinge y después con Harmonía, hija de Marte y de Venus. Después, siendo echado por Amphión y Zetho del reino se fue a Sclavonia, donde juntamente con la mujer Harmonía se trasmudaron en serpientes.



Aplicación

     Esta fábula de Cadmo significa que el hombre forastero que va a buscar nueva tierra tiene muchos conceptos de aquellos lugares nuevos, los cuales, echando fuera para verificarles, son todos muertos por la prudencia, significada por la serpiente, la cual mora en una cueva, en medio de un bosque muy espeso de errores. Es fiera la prudencia como la serpiente, porque mata todas las cosas que más nos agradan, y propiamente es comparada a la serpiente, porque este animal envejece mucho, y también la prudencia, cuanto es más vieja, tanto es más segura. Es muerta la prudencia por el ímpetu juvenil, figurado por Cadmo, el cual sacándole los dientes, los siembra, y nacen hombres armados que pelean unos con otros. Los hombres armados son los pensamientos juveniles, nacidos de los dientes de la serpiente, que son las razones de la prudencia, los cuales son de tal manera confusas y contrarias las unas a las otras, que pelean unas con otras, hasta que reducidas a pocas, hacen amistad con Cadmo, y toman nuevo consejo acerca de habitar en la nueva tierra, para vivir felizmente, como vivió Cadmo un tiempo. Que Cadmo y su mujer Harmonía, a la vejez se convirtiesen en serpientes, es que los viejos, a modo de serpientes, son prudentes, por la experiencia de las cosas que por ellos han pasado; y porque con la edad llena de años, faltando las fuerzas, andan encorvados como serpientes, y no derechos, y ladeándose, o dando zancadillas; o porque los desterrados, como fueron Cadmo y su mujer, van como culebras por lugares bajos, atento que estando en el reino están en alteza.



Sentido histórico

     Cadmo movió guerra contra Dracón, rey de Thebas, hijo de Marte, y matándole ocupó su reino. Los amigos y hijos de Dracón que contra Cadmo se levantaron, después que se vieron con menos fuerzas que Cadmo y casi vencidos, robáronle unos dientes de marfil que Dracón tenía, y huyeron donde les llevaba su ímpetu, y se esparcían, y sembraban unos a una parte y otros a otra; y después, viniendo destos lugares, hacían guerra a los tebanos, hasta que los pocos que quedaron se hicieron amigos de Cadmo. Y de aquí se dio lugar a la fábula de decir que Cadmo mató al dragón y sembró sus dientes y nacieron hombres armados que entre sí se consumieron hasta que quedaron cinco que se hicieron compañeros de Cadmo. Puso número cierto por incierto.

 

Capítulo LI

De Harmonía

     Harmonía, dicen los poetas que fue hija de Marte y de Venus, y mujer de Cadmo, rey de Thebas por quien dejó a Sphinge. A esta Harmonía hizo Vulcano un collar de grande hermosura, mas de mal agüero a quien se lo ponía; y esto fue hecho por el odio que le tenía, porque había nacido de adulterio de su mujer Venus.



Declaración

     Dicen ser Harmonía hija de Venus porque con su hermosura incitó el libidinoso apetito de Cadmo, lo cual es propio de Venus por el deseo, de lo cual repudió a Sphinge, su primera mujer. Dice ser hija de Marte, atento que fue causa de guerra, porque como dice Paléphato, Sphinge, por celos de Harmonía, se apartó de Cadmo, y súbito le movió guerra, de donde en este modo Cadmo viene a tomar una hija de Marte por mujer, conviene a saber, una ocasión de guerra. Por el collar de mal agüero, fabricado de Vulcano, se puede entender el desdichado fin de este matrimonio, atento que de Amphión y Zetho fueron desterrados y echados Cadmo y Harmonía del reino.

 

Capítulo LII

De Frixo y Helle

     Reinando en Thebas Athamas, casó con Neiphile, en quien hubo un hijo llamado Frixo y una hija nombrada Helle. Después, o por muerte de Neiphile, o dejada no sé por qué causa, casó segunda vez con Ino, en quien hubo por hijos a Learcho y a Palemon. Esta señora, como es costumbre general, luego comenzó a tener grande odio a los alnados, por cudicia que sus hijos el reino heredasen; y para que el padre los desamase, de manera que jamás le pudiesen caer en gracia, hizo cocer las simientes que los labradores habían de llevar para sembrar, porque no naciesen. Después persuadió a los sacerdotes dijesen al rey Athamas que no nacían las simientes porque era necesario sacrificar un hijo de los de Neiphile. Oyendo esto Athamas (dice Apolodoro Gramático), que le fue forzoso determinar sacrificar a Frixo; empero antes que a este término viniese, Neiphile arrebató a Frixo y a Helle sus hijos, y dioles un carnero de vellocino de oro que de Mercurio tomó, y mandóles que subiendo en él ambos, le dejasen ir, porque él los pasaría de la otra parte del mar, y haciéndolo así, llegando a un estrecho que está entre el promontorio Sigaeo y el Chersoneso, Helle cayó y se ahogó, por lo cual de allí adelante del nombre de Helle se llamó Hellesponto este estrecho. Hace desto mención Ovidio, donde comienza: Fluctibus inmodicis, etc. Frixo, aunque afligido de ver el desastrado caso de su hermana, no por esto dejó de pasar adelante, y tanto anduvo, que llegó a una isla llamada Colchos, en donde luego consagró el carnero al dios Marte, y el pellejo le puso en un árbol alto de un bosque, al mismo Marte consagrado. Al cual después dicen los poetas que guardaba un gran dragón que echaba espantables llamas por la boca, y dos muy bravos toros que tenían los cuernos de hierro y les salía llamas de fuego por las narices, a los cuales el dios Marte había ordenado que venciesen el que aquel vellocino con su consentimiento quisiese llevar.

     Otros dicen que Athamas dio grandes tesoros a sus hijos y los envió a sus aventuras. Ino, cuando supo la huida de sus alnados, muy enojada, hizo conjuración con todos los varones del reino contra Athamas, como disipador de los tesoros reales. Mas luego que Athamas lo entendió, se volvió tan furioso que mató todos los hijos que de Ino tenía. Y ella, huyendo de Athamas con las compañeras que le siguieron, por haber hablado libremente en su favor contra él, se convirtieron en piedras y peñascos.



Declaración histórica

     El sentido histórico de esta fábula es que Frixo tenía un ayo o Crío, que en griego quiere decir lo mismo que carnero; este ayo, entendiendo el odio que la madrastra Ino tenía a los hijos de Neiphile, avisó a Frixo, y ambos de consentimiento en compañía de Helle huyeron en un navío con el tesoro de su padre, y en el camino enfermó Helle y murió. Otros dicen que cayó del navío y se ahogó. Otros dicen que el navío en que iba tenía en la popa una insignia de un carnero dorado, y por esto se dio origen a la fábula.

     Llegado a Colchos, haciéndole buen recibimiento Oethes, rey de aquella isla, le casó con una hija suya, y el Frixo consagró a Marte su carnero de oro, y el pellejo le dedicó poniéndole guarda, entendiendo que duraría tanto su señorío cuanto el pellejo se conservase no robándolo. Quiere decir: que los reyes sabios allegan tesoros y los guardan para las guerras. Y porque los antiguos tenían su tesoro en ganados, por esto por el carnero de vellocino dorado se entendían los grandes tesoros que Frixo había llevado a Colchos. Y el decir duraría el estado de Colchos mientras el vellocino dorado allí estuviese es porque sin dineros no se pueden sustentar ninguna gente de guerra para defenderse el reino. Y por esta causa dicen que Marte puso al vellocino aquella guarda del dragón y toros.

     Que las simientes por industria de Ino no naciesen denota que de los malos, como esta Ino era, nada de provecho nace, sino cizaña y revueltas.

     Que Ino, y las que le quisieron seguir, se convirtiesen en peñascos y piedras porque hablaron libremente contra Athamas, nos amonesta que habemos de callar y no hablar mal de los reyes y grandes príncipes, que pueden a su voluntad hacernos quedar fríos como piedras.

 

Capítulo LIII

De Medea

     Medea fue hija de Oaetes, rey de Colchos, y de Idya, discípula de Hecate, según Apollonio. Fue grande maga y muy docta en todo género de veneno que de la tierra se engendraba. Por lo cual dicen que volvía los ríos atrás, y sus fuentes, y descendía la Luna y las estrellas del cielo, y mudaba los bosques y sembrados, resucitaba los muertos y remozaba los viejos, como Ovidio escribe de Circe, donde comienza: Exiluere loco, etc. Dio industria cómo Iasón ganase el vellocino de oro. Dejó a su padre y tierra y reino, por venirse con él. Mató a su hermano, dejándole hecho cuartos en el camino, en que su padre se detuviese, que en su seguimiento iba.



Declaración

     Por Medea se entiende el consejo, y por esto le hacen hija de Idya, que quiere decir la que conoce. Iasón puede significar médico, de iasthe, que quiere decir curar.

     Irse con él Medea significa que el que ha de buscar medicina a su alma (que es la prudencia) para hacerse hombre bueno y prudente, ha de tener en poco todo lo demás, aunque sea lo que quiere mucho, porque el que no despreciare el deseo de los deleites y despedazare el apetito deshonesto en el camino de su vida desenfrenada, ninguna cosa puede hacer admirable ni de gloria, por lo cual se dice de Medea, como conocedora del bien, despedazó a sus hijos y a su hermano, y dejó su tierra y su padre por seguir a Iasón; y porque el que fuere sabio fácilmente señoreará a las estrellas que le convidaren a lujuria y moderará los deseos que le mueven a torpeza.

     Dicen que Medea o el consejo solía sacar del cielo la Luna y las estrellas, y detener los ríos de las codicias, y hacer muchas cosas que al vulgo parecían admirables, que en realidad de verdad en ningún tiempo acontecieron, y con este consejo venció Iasón el vellocino de oro. En lo que dice del remozar los viejos es que fue la primera que halló una flor que tenía virtud de convertir los cabellos canos en negros, y esto hacía lavándolos con agua caliente del cocimiento de aquella flor. Decir que mató a Pellas fue que como fuese muy viejo y usase de este cocimiento, no lo pudiendo sufrir, murió.

 

Capítulo LIV

De la significación de algunas fábulas en suma, por causa de brevedad

     La competencia de Thamyris con las Musas (según trae Plutarcho y Homero), nos exhorta al temor y reverencia de Dios, y a que huyamos la presumpción y soberbia, y que seamos agradecidos a los beneficios y gracias que de Dios recebimos, y que en las adversidades no desmayemos, ni con las prosperidades nos ensalcemos, porque lo uno y lo otro es vicio que no agrada a Dios.

     Por la fábula de Chione nos representan la soberbia de las mujeres, que se dan a creer que su hermosura es perpetua y se atreven a igualarla con la divina. Por lo cual, luego que comienzan a parir, son por su soberbia heridas con la saeta de Diana (que figura la castidad), que mata su hermosura.

     La muerte de Turno y quemada de Ardea, de que nace el pájaro, nos muestra que después de la expugnación y victoria de nuestros enemigos, la fama de nuestro valor se ensalza al cielo, y cuanto mayores fueren los enemigos, tanto mayores son los loores que la fama esparce por el mundo.

     La historia de Cyppo, que cubría sus cuernos con el laurel, nos muestra que muchos cubren sus vicios con el velo de la virtud. El huir el Imperio de Roma por no se hacer tirano da a entender cuánta fuerza tenga la templanza en un ánimo noble, pues Cyppo quiso más vivir perpetuamente desterrado de su tierra que vivir en ella como tirano cruel.

     Por la fábula de Arión músico, quisieron significar que Dios es vengador de los pecados disformes, y que ninguna maldad, por muy escondida y en secreto que se haga, puede dejar de ser, tarde o temprano, descubierta y castigada.

     Por la fábula de la muerte de Ifis por causa de Anaxarete, nos amonestan cuán vehementes son las llamas de amor y la bondad de algunas mujeres, que con ninguna cosa se encienden sus corazones, por guardar castidad, más que si fuesen una piedra.

     En la fábula de Céphalo y Procris se notará que el perro que Diana dio a Procris significa la lealtad que la mujer casta debe tener siempre a su marido. El dardo que jamás hiere en vano es que mata la deshonesta lascivia, figurada por el monstruo que se le antojó a Céphalo, que es una raposa, porque el amor deshonesto siempre anda con engaños, como la zorra. Que Procris muera a manos de su marido significa que la poca prudencia nos guía las más veces a buscar lo que no querríamos hallar, y así quedamos muertos del dardo de la poca continencia, esto es, de la pasión que encerramos en nosotros mesmos, por haber locamente creído a palabras ajenas.

     La fábula de Pymaleón nos amonesta haber algunos que aman cosas de poco momento, sólo por su contento, como son pinturas, medallas y cosas semejantes, las cuales aman con tanto ardor que las mesmas cosas satisfacen a sus deseos. Otros quieren entender que estando enfadado Pymaleón del amor de mujeres determinó dejarlas, y por su contento tomó a criar una niña pequeña, la cual, creciendo en hermosura, se enamoró de manera que rogaba a Dios que presto llegase a edad para se casar con ella, como después hizo. Amonéstanos esta historia en decir que aborreciendo Pymaleón las mujeres criase mujer para casarse con ella, que muchos, aunque aborrecen el pecado, le aman y se están en él.

FIN DEL LIBRO CUARTO

 

Copyright © AZOGUE All right reserved
Prohibida la reproducción total o parcial