Capítulo XIX

De Apolo

     Apolo fue hijo de Iúpiter y de Latona, nacido de un mismo parto con Diana. Déste se dicen muchas cosas, las cuales no menos fueron de otros que suyas, porque como escribe Tulio, hubo otros tres, sin él, que se nombraron Apolo. El uno, y más antiguo, fue hijo de Vulcano. El segundo fue hijo de Coribantes, natural de la isla de Creta. El tercero fue de Archadia, de quien los Arcades recibieron leyes. Mas porque todos los poetas atribuyen al hijo de Iúpiter y Latona lo que de todos se dice, como si solo hubiera sido, dejaremos los otros, pues de los hechos particulares de cada uno no se halla certidumbre, y trataremos dél. Dijeron, pues (ultra de la fábula de su nacimiento que adelante pondremos), ser este Apolo inventor de la medicina y de la sabiduría, y dios de la adivinación, y que mató los Cýclopes, fabricadores de los rayos de Iúpiter. De lo cual Iúpiter enojado, le privó de la deidad por muchos años; y venido por esto en necesidad, le fue forzado hacerse pastor y guardar los ganados de Admeto, rey de Thesalia, según dice Ovidio y Séneca. A este Apolo dio Mercurio la cítara de siete cuerdas, al son de la cual cantaban las Musas en el monte Parnaso; píntanle desbarbado, sacrifícanle las saetas, dedicáronle el laurel, y los Griphos de los montes Hiperbóreos, y el cuervo, y los versos bucólicos. Nombráronle con muchos nombres y diéronle muchos hijos; edificó los muros de Troya en compañía de Neptuno.

 

Artículo I

Cómo Apolo es hijo de Iúpiter y Latona, y de su nacimiento

     Dicen ser Apolo hijo de Iúpiter y de Latona, nacido en la isla Delos, porque después de aquella materia confusa, llamada caos, de que se hicieron las cosas, según los que no conocían el poder de Dios, que tenían opinión que de nada no podía hacerse algo; por este Chaos entendían Latona, y por Iúpiter se entiende el verdadero Dios señor nuestro. Este criador de todo hizo primero dos luminarias, que son Sol y Luna, primero al Sol y después la Luna, como se lee en el Génesis. Mas los poetas fingen que nacieron de Latona, hija de Ceo, y que antes que pariese, entendiendo Iuno que estaba preñada de Iúpiter, muy enojada como lo solía estar con todas las mancebas de su marido, envió tras ella a Phitón, serpiente de disforme grandeza, la cual la seguía, no dejándola en ningún lugar parar. Latona huyendo, no hallando lugar donde poder parir, fuese a la isla Ortigia, de quien fue recibida, y parió allí primero a Diana, la cual luego como nació sirvió de partera para que su madre pariese a su hermano Apolo, que ambos salieron de un vientre. Nacido Apolo, luego fue ballestero, y a la serpiente Phitón que a su madre había perseguido, con saetas mató, y comenzó a dar respuestas de cosas por venir. Otrosí, dicen que por este parto se mudó el nombre la isla, diciéndose Delos, como primero se llamase Ortigia. Toca esta fábula Ovidio. Nacidos estos dos niños, Latona, llevándolos a los pechos y pasando un día por tierra de Licia, con el calor sintió grande sed, y llegando a un lago cerca del cual estaban unos hombres de aquella tierra, pidióles de beber; fueron tan desmesurados, que no sólo le negaron la bebida, mas aun, por quitarle la esperanza de que nunca bebiese, saltaron de pies en el lago y enturbiaron el agua, y no contentos con esto, decían contra ella palabras de torpedad. Enojada Latona, rogó a los dioses que aquellos villanos en el lago en que saltaron para siempre estuviesen. Oyéronla los dioses, y convirtieron a los villanos en ranas, y así como primero eran parleros y molestos, así después de ranas hechos, enfadan con sus voces.



Declaración

     La declaración desta ficción toca Barlaam, diciendo que cesando el diluvio, que fue al tiempo del rey Ogige, por la grande humidad de la tierra y calor de los cuerpos celestiales, se levantaron tantos vapores que se engendraron muy espesas nubes, que en muchos lugares del mar Egeo y de Achaia, por mucho tiempo, ni de día ni de noche, no eran vistos los rayos del Sol ni Luna, avino que en la isla Ortigia, enrareciéndose los nublados, por razón del mar, menos habían podido las exhalaciones de la tierra espesarlos, una noche, poco antes del alba, vieron los habitadores de aquella isla los rayos de la Luna, y consiguientemente a la mañana vieron el Sol, de lo cual, con grandísima alegría de todos, como si hubieran hallado lo que ya estimaban por perdido, fue dicho acerca de los de esta isla, ser Diana y Apolo nacidos, y por esto fue mudado el nombre a la isla, y de Ortigia fue dicha Delos, que quiere decir descubrimiento o aparecimiento, según san Isidro, porque después del dicho diluvio de Ogige, allí primero aparecieron la Luna y el Sol, entendidos por Diana y Apolo. Y por esto dijeron ser entendida por Latona esta isla, en la cual fue hecha esta manifestación de estos dos planetas.

     Decir que Iuno, pretendía que no pariese Latona: por Iuno se entiende la tierra, de donde se levantan vapores. Y la serpiente Phitón eran los vapores que de la tierra salían, los cuales, encubriendo el cielo, entendido por Latona en otro sentido, causaban que el Sol y Luna no se viesen. Y llamarse estos vapores serpiente es porque en el aire las nubes parecen figuras de serpientes y diversos animales. Decir que Latona quería parir y no podía porque Iuno enviaba la serpiente Phitón contra ella, que nunca la dejaba reposar, esto es que como el cielo siempre se mueve a la redonda, por esto dice que siempre huía, porque si en un lugar parir no pudiese, pariese en otro; decir que la serpiente Phitón no la dejaba parir era que dondequiera que el Sol y Luna en sus cielos se movían, hallaban nieblas y nubes.

     Que en la isla Ortigia Latona pudiese parir fue porque Phitón no la persiguió allí; y esto es decir que allí se manifestaron primero Sol y Luna, y así parecía que entonces nacían; y la razón desto era que esta isla es pequeña, y por esto se levantaban della pocos vapores, y por esto parecieron allí primero el Sol y la Luna que en otras islas del mar Egeo. En cuanto dice que primero nació Diana que Apolo, su hermano, es porque era noche, y no podía parecer el Sol, sino la Luna. Decir que nacida Diana sirvió a su madre de partera para que naciese Apolo, su hermano, es que como la Luna pareciese primero, pareció recibir con sus cuernos a su hermano, que tras della pareció. Que Apolo en naciendo usase de ballestería y matase a la serpiente Phitón es que en saliendo el Sol, con la calor de sus rayos, que son como saetas, consumió los nublados y vapores de que se engendraban, que primero lo escurecían. Alberico dice que fue fingido haber Apolo muerto a Phitón, porque Phitón se interpreta creencia, y porque toda falsa creencia perece con la claridad, por esto dicen haber muerto Apolo a la serpiente Phitón.

     Que luego Apolo comenzase a dar respuestas esto es tomado de lo que después sucedió, que fue que en aquella isla no sé por cuya ilusión, un demonio engañador del género humano, debajo de título de Apolo, comenzó a dar respuestas de las cosas que le preguntaban.

     Lo que dice de los villanos que fueron convertidos en ranas a ruego de Latona fue un suceso histórico (según dice Philocoro), que los rodianos movieron guerra contra los de Licia, y en ayuda de los rodianos vinieron los delos, los cuales, queriendo hacer agua de un cierto lago de Licia, unos villanos habitadores dél quisiéronles defender el agua, por lo cual los de la isla Delos, airándose contra ellos, los mataron y echaron los cuerpos muertos en el agua; después, pasado algún tiempo, viniendo los de las montañas de los de Licia al lago, y no hallando los cuerpos de los muertos, y sintiendo las roncas voces de las ranas, pensaron aquéllas ser las ánimas de los muertos, y así dieron materia a esta fábula de decir que se habían convertido en ranas.

 

Artículo II

Cómo se entiende ser Apolo inventor de la medicina y dios de la sabiduría

     Dicen que Apolo fue inventor de la medicina porque el Sol, entendido por Apolo, según Ovidio, da virtud a las hierbas y a los demás sienples de que la medicina se sirve; y las hierbas que más les da el Sol son de más virtud que las que están en lugares sombríos, húmedos y que menos participan dél. O porque el Sol, entendido por Apolo, es un planeta que, según astrólogos, a los que nacen en su ascendente les inclina a saber sciencias, o porque este Apolo, en cuanto hombre fue, según Theodoncio, el primero que conoció muchas virtudes de hierbas y el que las aplicó a las enfermedades, por lo cual, y por la consideración de que muchos enfermos con sus remedios y saludables consejos alcanzaban salud, no sólo le tuvieron por inventor de la medicina, mas aun por dios de la sabiduría.

 

Artículo III

Cómo se entiende ser Apolo dios de la adivinación

     Porque aquellos en quien señorea mucho la naturaleza del Sol, según opinión de astrólogos, sienten más fácilmente muchas cosas antes que vengan, atribuyeron a Apolo la sciencia de adevinar, en cuanto es inventor de la medicina, y el médico sabio, conocida la condición de la enfermedad, pronostica y anúnciale vida o muerte antes que venga. O porque a Apolo se le atribuye la sabiduría, y la sabiduría es por la que saben algunas cosas advenideras, y los simples al saber las cosas futuras llaman adevinar. O dícese esto en cuanto Apolo es planeta, porque el Sol es fuente de toda lumbre, la cual da claridad con que se manifiestan las cosas escuras y tenebrosas.

     En otro modo, se entiende esto en cuanto Apolo fue un hombre que reinó en Delphos, cerca del monte Parnaso, al cual, después de muerto, hicieron un magnífico templo allí, en el cual se oían divinales respuestas, entrando la Sacerdotisa de Apolo en una cueva; y por esto le llamaron dios de las adivinaciones, como si él fuera el que respondía, siendo un demonio que para engañar la gente lo hacía, como dijimos en el capítulo diez del primero libro.

 

Artículo IV

Cómo mató Apolo los Cýclopes, criados de Vulcano, y por qué

     La causa que los poetas dan de por qué Apolo mató a los Cýclopes que hacían rayos para Iúpiter fue que como Phaetón, su hijo, quisiese un día gobernar el carro del Sol, y no sabiendo regir los caballos quemaba la tierra, Iúpiter, por evitar el daño, le mató con un rayo. Apolo, desto enojado, quiso vengarse, y como del Iúpiter, por ser mayor, no lo pudiese hacer, volvió su ira contra los Cýclopes que los rayos para Iúpiter hacían, siendo oficiales de Vulcano. Matar Apolo los Cýclopes significa la muerte de todos los hombres de tales oficios de herrería, así por el trabajo grande como por el continuo calor del fuego, que deseca y consume la vida; y porque este calor se atribuye a Apolo, porque se entiende el Sol, y el Sol es padre de todo el calor, por esto se dice matar los Cýclopes; y aunque esto lo significa más propiamente Vulcano, por ser los Cýclopes sus oficiales, no se dice que él los mató, sino Apolo, porque éste parece tener más causa que otro para ello, por haberle muerto a su hijo con rayo. O dicen esto porque los Cýclopes se entienden los vapores de que se hacen rayos y vientos y nubes; dícense Cýclopes porque a la continua se mueven a la redonda, y porque el Sol, que es Apolo, los suele resolver y deshacer; por esto dicen haber Apolo muerto los Cýclopes. Hace mención desto Lucrecio, en cuatro versos que comienzan: Et primum fatiunt, etc.

 

Artículo V

Cómo Apolo guardó los ganados de Admeto

     Dice la fábula que enojado Iúpiter porque Apolo hubiese muerto los Cýclopes, le privó de su deidad; y por esto, necesitado Apolo, le fue forzado hacerse pastor de Admeto, rey de Thesalia, y apacentar sus ganados. Esto es, según Theodoncio, que Apolo en cuanto hombre fue un rey de Archadia, el cual, dándoles leyes, las hacía guardar con grande rigor. Enojados dello los arcades, con favor de Aristheo le echaron del reino, y él fuese con Admeto, rey de Thesalia, el cual, queriendo honrar a Apolo y favorecerle, diole cierta parte de su tierra, junto al río Amphriso, que otros dicen Ampheriso, en donde estuvo a manera de rey, teniendo vasallos y gobierno; y esto se llama ser pastor, porque los reyes se llaman pastores de gentes. Y así Homero llamó a Agamenón pastor de pueblos; y porque estas gentes que Apolo dominaba eran de Admeto, dice la fábula que guardó sus ganados o que fue su pastor. Estuvo así siete años, y después, con favor de Admeto, subjuzgó por fuerza a los arcades y despojó a Aristeo del reino que tiránicamente le tenía. Y según esto, cuando tenían reino, primero decían tener deidad; y cuando fue alanzado dél, dirían que fue privado de la deidad. Por los Cýclopes que Apolo mató se puede entender los arcades que morían con sus crueles leyes, o porque sintieron tanto sus leyes por ser ásperas, como si los matara, y por esto fue privado.

     O en otro sentido, tomando a Apolo por el Sol, se puede decir que apacentó el ganado de Admeto, entendiendo que la templanza del Sol, entre frío y calor, aprovecha a los animales.

 

Artículo VI

Cómo se entiende dar Mercurio la cítara Apolo

     Que Mercurio diese la cítara a Apolo es que, según los históricos, Mercurio halló la lira, que algunos llaman cítara; de la invinción della habla san Isidro, y por esto todos aquellos que tuvieron excelencia en el canto o en tañer de la lira dicen los poetas que la recibieron de Mercurio, porque fue Mercurio el autor della; y por cuanto Apolo, según los poetas, fue famoso en el tañer de la lira, dicen que la recibió de Mercurio; y así ponen muchas veces los poetas haber algunos porfiado o disputado con Apolo, sobre el arte del tañer, como fue Marsias, pastor de Frigia, y Pan, dios de los pastores, según cuenta Ovidio. Dice esto porque Apolo era médico, y a los médicos pertenece conocer el pulso, el cual consiste en cierta proporción, la cual proporción se halla en los sones y voces diversos de la lira; y por esto, Apolo, que tiene el conocimiento de los pulsos, dicen que tiene la lira, en la cual las proporciones se hallan. Empero porque todas las proporciones nacen de números, y los números conviene a Mercurio, según los poetas y astrólogos; y teniendo Apolo la sciencia de las proporciones, recibió la lira de Mercurio, porque así como de diversos tocamientos de la lira hechos según arte sale un dulce canto, según buenas proporciones, así de diversas pulsaciones o golpes de nuestro pulso, si son ordenadas, sale una disposición de salud del cuerpo, cuyo conocimiento al médico pertenece; y así Apolo, que es médico, tiene la lira, la cual de Mercurio recibe.

 

Artículo VII

Cómo se entiende que las musas bailan al son de la lira que Apolo tañe en el monte Parnaso, en la cumbre que dicen Elicón

     Que las musas bailen al son de la lira que Apolo tañe en el monte Parnaso es que por Apolo se entiende el principio de toda sabiduría o el dador de la sabiduría; y por las Musas, que son muchas, se entienden los que reciben el saber, los cuales no lo reciben todo, mas las partes que les dan; y porque el recibiente recibe como le dan, es como el que baila en respecto del que tañe; y porque este tañedor tañe como le place, y el bailador baila según el son, por esto dice bailar las Musas al son de la lira de Apolo, quiere decir, todo hombre habla según lo que el dador de todo es servido darle a entender.

     En otro modo se puede esto entender, en cuanto Apolo significa el Sol, el cual y los demás planetas y cielos, entendidos por las Musas, se mueven con gran proporción; y porque por el Sol tenemos todos los tiempos, y se causa el día, mes, y año, etc., que son tiempos, y por el movimiento del Sol tenemos medida de todos los planetas y cuerpos celestiales, y a esto dicen bailar las Musas a su son, pues todos son conocidos por él, y dél reciben luz y resplandor. Tener esta lira siete cuerdas denota los siete planetas, en medio de los cuales está el Sol, y porque según opinión de Pitágoras el movimiento de los cielos causa música, por esto fue a Apolo o al Sol atribuida la música.

 

Artículo VIII

Por qué pintan a Apolo sin barba

     Pintar a Apolo sin barbas es porque por Apolo entendían los gentiles un solo Dios criador del Universo, para significar que Dios nunca envejecía, y que es inmortal, y siempre permaneciente en un ser. O píntanle sin barba y niño, porque el Sol nace cada día como los niños, y los niños no tienen barbas, y así no se las dan a Apolo, según dice san Isidro. De aquí tuvo ocasión Dionisio, tirano de Sicilia, de quitar las barbas a Esculapio, hijo de Apolo, el cual, entrando una vez en un templo que estaba en la isla del Tíber, cercana a Roma, deseando robar en él, viendo entre otros dioses la estatua de Apolo sin barba, y la de Esculapio, su hijo, con barbas hechas de oro, dijo: Cosa sin razón es, estando el padre sin barbas, tenerlas el hijo tan largas; y así, tomó el oro de las barbas de Esculapio, según Lactancio, en el de sus Instituciones divinas. Otrosí, dice Valerio Máximo que viendo el mismo Dionisio la imagen de Iúpiter en un templo con una ropa de oro, quitósela y púsole otra de paño diciendo que de invierno le abrigaría más, y de verano le sería menos pesada, haciendo burla de semejantes dioses.

 

Artículo IX

Por qué le sacrifican a Apolo las saetas y el laurel y los grifos de los montes Hyperbóreos

     Consagrábanle a Apolo las saetas porque mató a la serpiente Phitón, como en su nacimiento dijimos, la cual fingen haber muerto con saetas, y por esto se loaba de saeta y arco, hablando con Cupido, como escribe Ovidio; esto es porque los rayos del Sol, entendido por Apolo, pasan como saetas y vienen derechos, y por esta causa a Apolo y a Diana, su hermana, los llaman dioses arqueros y tiradores con saetas, porque estas dos lumbreras envían rayos de luz, lo cual no hacen otros planetas ni estrellas.

     Dedicáronle el laurel, porque frotando dos palos secos deste árbol uno con otro se enciende fuego, o porque puestas sus hojas sobre la cabeza del que duerme, ensueña, según dice Serapión, cosas verdaderas, que es género de adivinanza, arte atribuida a Apolo, o porque fingen haberlo Apolo recibido por su árbol, cuando en él se convirtió Daphne, su amiga, como en otro lugar diremos.

     Dedicáronle los grifos de los montes Hyperbóreos, que según san Isidro son unos animales que tienen el cuerpo en forma de león, y alas y pico como águila, muy enemigos del caballo, porque Apolo vino de los Hyperbóreos, que son unos montes en Scithia, cuyo cenit corresponde cerca del Polo Ártico, a tierra de los delfos, y todo lo de los dichos montes pertenece a Apolo; y como lo principal de lo que allí hay son los grifos, como no se hallen en otra tierra sino allí, por esto se atribuyeron a Apolo.

 

Artículo X

Dedícanle a Apolo el cuervo

     A Apolo le dedicaron también el cuervo; y así, Ovidio dice ser su ave, de la cual cuenta esta fábula. Amando Apolo a Coronis, le dio al cuervo para que la guardase y sirviese. Este cuervo, hallando un día a su señora Coronis con un mancebo en la cama, abominando la maldad que a su señor hacían, acordó partirse luego a dar cuenta dello; y caminando con esta embajada encontró con la corneja, muy grande amiga suya, y como a tal le contó su viaje; la corneja, oído el caso, pesándole mucho de que tan tristes nuevas llevase y procurándole estorbar el mensaje, contóle lo que a ella le había sucedido por otro tanto. El cuervo, no dándosele nada del consejo, tanto deseo llevaba de contar su embajada, que no paró hasta que a Apolo halló y le dijo el caso. Oído de Apolo el gran pecado por su amada Coronis contra él cometido, sintiólo tanto, que estuvo gran rato sin hablar, perdida toda la color de la cara; y con grande saña, tomó su arco y saetas, y tirando una, lanzóla con gran fuerza por los pechos de su amiga; arrepentido después de haberla muerto, maldice el arco y la saeta y al cuervo que malas nuevas le trujo, y de blanco que primero era, hízole que siempre fuese negro.



Declaración

     Cierto es que el cuervo no hablaría con la corneja ni la corneja con él, pues las aves esto no pueden hacer, ni tal embajada llevaría el cuervo a Apolo, mas es ficción. Decir que los cuervos cuando nacen no son negros, mas blancos, y después se hacen negros, por lo cual, cuando están pequeños en el nido, viendo los padres que no son negros como ellos, creyendo no ser sus hijos, no les quieren dar de comer, y en este tiempo Dios, ministrándoles la naturaleza, los provee mantenimiento necesario, hasta que comienzan a ennegrecer, que entonces los padres se satisfacen y los proveen. Desto entienden los doctores aquel verso: Qui dat iumentis escam ipsorum, et pullis corvorum invocantibus eum. Quiere decir: Dios da a las bestias su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos cuando lo llaman, y así deste mudamiento que se hace de blanco negro, quieren entender esta fábula. Decir que este mudamiento hizo Apolo más que otro es porque como esto se hace naturalmente y en naturaleza lo negro dicen que proviene de calor y lo blanco de frialdad, aunque a veces tienen las causas por el contrario. Y porque Apolo denota el Sol, y el Sol es comienzo y padre de toco calor, entre los cuerpos celestiales, atribuyeron a Apolo haber convertido al cuervo de blanco negro. Amonesta otrosí esta fábula a los embajadores de malas nuevas, que no pueden haber buen galardón, porque lo que se dice así, aunque convengan saberlo a quien se dice, no es bien ser portador de tales nuevas, porque al fin aquellos a quien mal viniere, enojados dellas, enójanse del portador y reducen el enojo en ellos, como sean causa o anunciadores de su dolor, danles mal galardón; y esto quiere advertir Ovidio introduciendo la corneja que estorbase al cuervo esta embajada, dándole ejemplos de lo mal que a ella le sucedió por semejantes nuevas, aunque con buen intento las dijera. En no querer el cuervo tomar su consejo se entienden los hombres necios, los cuales, viendo los males que a otros vinieron por semejantes embajadas, importándoles a ellos poco, por gusto su, de que se les siguen penas en lugar de galardón.

     Otro sentido histórico dan estos autores, que Apolo en cuanto hombre amaba a Coronis, y ella estando por suya, hacíale maldad con un mancebo de Thesalia. Esto hubo de saber Apolo sin decírselo nadie, mas por arte de agüeros y sorterías, porque era agorero, y sabido mató a Coronis, y por cuanto fue sabido por agüeros, pusieron más el cuervo que otra ave, porque esta ave hace más diferencias de agüeros, según trae Iuan Bocacio, donde dice que el cuervo tiene cincuenta y cuatro diferencias de voces, y san Fulgencio dice tener setenta y cuatro. Este cuervo que atribuyen a Apolo se entiende de los grajos o picazas, que son aves muy parleras, y no cuervos; así lo dice san Isidro, y Ovidio, contando esta fábula, donde dice: Corve loquax, que quiere decir: El cuervo es parlero, lo cual más pertenece a las grajas y picazas que al cuervo.

 

Artículo XI

Por qué consagraban a Apolo el verso o cantar bucólico

     El verso bucólico es cantar de pastores, aunque quiere decir cantar de boyerizos, porque ellos son de los mayores ganados entre los pastores; y el nombre tómase de lo más digno, mas entiéndese de todos los pastores, no da más que sean de vacas que de ovejas, que de otros ganados; así lo dice san Isidro, donde comienza: Appellatur autem bucolicum a bobus de maiori parte, quamvis. caprariorum, et opiliorum, in iis sermones et cantica inserantur. Quiere decir: cantar bucólico se nombra de los bueyes, porque es la parte mayor o más principal, aunque en ello se introduzgan palabras de cantares de cabrerizos y de ovejeros, y porque los pastores son a Apolo consagrados, y estos cantares sean de pastores; por esto el cantar bucólico se consagra a Apolo. Y la causa porque los pastores son consagrados a Apolo dicen ser porque Apolo, siendo privado de la deidad, guardó los ganados del rey Admeto, y por esto, restituido en su deidad, tuvo por recomendados a los pastores, como él hubiese sido compañero dellos. Y según dice san Isidro, los versos heroicos fueron consagrados a Apolo, por cuanto estos versos fueron los con que le recibieron los de Delfos, cuando mató la serpiente Phitón, y llámanse versos ficios o hexámetros o de seis pies, llamados datílicos o espondaicos; mas después, en tiempo de Homero, fueron llamados heroicos, porque en este género de verso escribió Homero los hechos de los esclarecidos varones que se llaman héroes. O porque tuvo Apolo contienda dos veces con estos cantares con pastores, así como Marsias Sátiro y con Pan, y los venció, por esto le dedicaron los cantares bucólicos.

 

Artículo XII

De varios nombres con que nombraron a Apolo

     Apolo tiene varios nombres, porque los poetas al Sol y a Apolo mezclaron como si uno solo fuera; los nombres son Apolo, Phebo, Delio, Délphico, Cintio, Nonio, Licio, Timbraeo, Gocomas, Argitoroso, Titán, Sol, Pean, Phitonio, Horus, Latonio, Latonigena.

     Apolo: este nombre le conviene en cuanto hombre, porque así fue llamado el hijo de Iúpiter y de Latona, y también le conviene en cuanto planeta del cielo, porque Apolo en griego significa destruidor, y esto es porque con su calor destruye y consume las cosas, como dice san Isidro.

     Phebo: esto le conviene más en cuanto planeta que en cuanto hombre, y dícese así de phos: Quod est ignis. O llámase Phebo, porque es nuevo y como niño, porque en latín llaman efebos a los que no tienen aún barbas, como son los niños, y conviene al Sol esto, porque cada día nace de nuevo, saliendo por el horizonte, como el que sale del vientre de su madre.

     Delio: este nombre le conviene cuanto planeta, porque fingen haber nacido él y Diana en la isla de Delos.

     Délphico dicen por los pueblos llamados delfos, del Monte Parnaso, donde había una cueva en la cual se daban respuestas. Significa este nombre la divinal virtud del responder a las cosas dubdosas, en lo cual Apolo excedía a los demás dioses o demonios de la gentilidad, como dijimos en el capítulo décimo.     Cintio se deriva de cinthus, nombre de monte, donde tenían templo Apolo y Diana, su hermana, de mucha sumptuosidad.

     Nonio es nombre griego; significa pastor, y conviénele a Apolo en cuanto hombre y no en cuanto planeta, porque privado del reino o de la divinidad, fue pastor y guardó los ganados de Admeto. Licio quiere decir, según Macrobio, lobero, porque licos en griego significa lobo; y conviénele al Sol este nombre en cuanto planeta, porque así como el lobo es animal muy tragón, y despedazador, y consumidor de carnes, así el Sol con su calor deseca las humidades y las consume, así como si las tragase. Timbreo: deste nombre usó Vergilio, donde introduce a Anchises, rogar a Apolo por respuesta, y dice: Da Timbreae domun, etc. Derívase de timbra, que es una hierba llamada toronjil, como parece por Vergilio, donde manda ponerla en los colmenares, por ser hierba que mucho aman las abejas.

     Gocomas: éste le conviene a Apolo en cuanto planeta que tienes rayos; y en lengua asiria, según Macrobio, quiere decir cabellos de oro; así son los rayos del Sol, como cabellos dorados.

     Argitoroso, según Macrobio, significa plateado, porque los rayos del Sol son como la plata blanca, y así le cuadra a Apolo en cuanto planeta.

     Titán: este nombre le conviene en cuanto hombre; y por Titán se entiende el segundo Sol, hijo de Hyperíon, y porque éste era de linaje de los Titanos, se llamaba Titán. Así le llamó Vergilio, en el verso que comienza: Extullerit Titan.

     Sol: este nombre conviene a Apolo en cuanto planeta; llámase Sol, que significa solo, porque este planeta es solo el que de sí tiene luz, y es de quien la reciben los demás.

     Pean: este nombre se trae en alegría; usa dél Vergilio.

     Phitonio: este nombre cuadra a Apolo en cuanto planeta; derívase de Phitón, nombre de la serpiente que seguía a Latona, a la cual fingen que mató Apolo.

     Horus quiere decir gigante o hombre grande. Este nombre le conviene a Apolo en cuanto planeta, porque entre los cuerpos celestiales no hay alguno tan grande como el Sol; es nombre usado de los egipcianos, según Macrobio.

     Latonio quiere decir hijo de Latona, porque fingen haber Apolo nacido de Latona.

     Latonigena quiere decir lo mismo que hijo de Latona.

 

Artículo XIII

De Laomedon, y del cómo Apolo y Neptuno cercaron a Troya

     Laomedon, rey troyano, comenzó a fundar los muros de Troya, según Ovidio, y como fuese obra de grandes expensas y largos trabajos, crecía poco. Neptuno y Apolo, dioses, tomando figuras de hombres mortales y fingiéndose oficiales, hicieron contrato con Laomedon, en que por cierto precio de oro se obligaron de dar edificados todos los muros troyanos.

     Acabaron los dos dioses su obra y Laomedon nególes la paga, diciendo no haberles tal cosa prometido. Enojado desto Neptuno, hizo que las aguas del mar bañasen la ciudad y ocupasen los campos de Troya y destruyesen las labranzas. Apolo, otrosí, envió pestilencia sobre la ciudad. Pidieron los troyanos consejo al oráculo de Apolo sobre el remedio que en semejantes trabajos habrían. Fueles respondido que para amansar la ira de los dioses era necesario poner cada año, en cierto lugar de la costa de la mar, una de las vírgines troyanas, a la cual un grande pescado vendría a tragar. Esta doncella se acostumbraba sacar por suertes. Vino una vez que la suerte cayó a Hesiona, hija del mismo rey Laomedon, la cual puesta en la peña esperando el terrible pescado, acaeció que viniese Hércules (que probando aventuras por el mundo andaba) a aquel lugar, y él, por deseo de honra y de provecho, preguntó al rey Laomedon qué daría a quien su hija de la muerte librase. Prometió darle unos caballos engendrados de divinal simiente, los cuales Laomedon tenía. Hércules peleó con el fiero pescado y libró a la doncella, y restituyéndosela a su padre y pidiendo la promesa, no sólo se la negó Laomedon, mas juró que no la prometiera. Enojado Hércules, movió guerra contra Troya, la cual tomó, matando a Laomedon y a otros muchos troyanos.



Declaración

     Por esta ficción quisieron los antiguos declarar el modo de cómo se cercó Troya y las cosas en aquel tiempo acaecidas. Laomedon, hijo de Ilión, quiso cercar a Troya, y como no tenía abundancia de los dineros que para muros tan famosos era menester, como hubiese en aquella ciudad dos templos, uno de Apolo y otro de Neptuno, en los cuales estaban grandes tesoros depositados en guarda de algunos troyanos, Laomedon quísolos tomar, y para que los ciudadanos consintiesen, juró que no sólo aquel dinero todo tornaría, mas aun él daría más de sus tesoros, para honra de los dichos templos; con esto consintieron tomarlos, de los cuales se hicieron los muros. Requiriendo después a Laomedon volviese el dinero, no quiso. Avino a este tiempo que creció mucho el mar y entró en los campos troyanos, de lo cual otrosí se siguió pestilencia por causa de no ser purgada del Sol, que es Apolo, de la putrefación. Y porque estas cosas pertenecen a Apolo y a Neptuno, dijeron que venía la peste por el enojo de los dioses y por el perjuro de negar el dinero que de los templos tomara; desto está clara la aplicación de la fábula. Que Apolo y Neptuno se le ofreciesen por edificadores, tomando figura de hombres mortales, dícese por cuanto de sus dineros se hizo; y porque no se tomaron dineros de otros algunos templos de los dioses, dicen que estos dioses esto hicieron. En cuanto dice que tomaron figura de hombres mortales, esto pertenece a hacer la fábula creíble, porque diciendo que éstos eran dioses, no pareciera bien venirse a alquilar a Laomedon. Decir que se concertaron hacerlos por cierto precio, esto fue por significar que de los tesoros de los templos de Apolo y Neptuno fueron edificados. Que edificados los muros no quisiese Laomedon pagar a los dioses, como con ellos había puesto y se perjuró, significa que edificados los muros, Laomedon no quiso tornar a los templos el dinero que dellos tomara, y así se perjuró. Dice que Apolo envió pestilencia y Neptuno aguas: es porque las aguas del mar pertenecen a Neptuno, y la peste a Apolo. Que por respuesta del oráculo ponían cada año una virgen troyana en la costa del mar para que la tragase la ballena, créese ser historia y que los troyanos así lo acostumbrasen, porque esto se halla haber hecho otros gentiles, como se dice de Andrómeda, hija del rey Cepheo y de Casiopea, lo cual fue verdaderamente, según Solino dice, que aconteció cerca de la ciudad llamada Iope, y, en vulgar, Iafa. Apolo era un demonio que entre los gentiles más respondía, y los demonios gustan de que mueran inocentes; y así, es de creer que cupiese de poner allí a Hesiona, hija del rey, porque todos entraban en suertes. Que la librase Hércules era cosa creedera, porque Hércules era el más valiente de los de su tiempo, y así pudo librar a Hesiona, como Perseo a Andrómeda. Que se concertase con Laomedon que le diese los caballos que tenía de divinal simiente, en el mundo no hay tales caballos; empero los poetas entienden por esto algunos caballos de cierta manera, y dícenles engendrados de simiente divinal, como fingen que eran los caballos del Sol, diciendo que el Sol anda cada día por el cielo en un carro, el cual traían cuatro caballos, y que de simientes déstos había en el mundo algunos; y la manera del cómo dicen que Circe, hija del Sol, teniendo familiaridad en casa de su padre, podía llegar a los caballos del Sol algunas yeguas de linaje mortal, las cuales concibieron dellos, como lo introduce Vergilio diciendo que el rey Latino tenía caballos de la casta de los caballos del Sol; y así, se podía decir que Laomedon tales caballos tuviese. La verdad es que los antiguos, con grande ignorancia, cuando en las animalias alguna excelencia veían, más que en las otras, decían que a divinal linaje pertenecían, y por cuanto ponían en el cielo haber caballos vivos. De aquí tenían por costumbre, cuando algunos caballos muy loados veían, así por ligereza como por otras condiciones naturales buenas, llamarlos de linaje de los celestiales, porque casi no podían en otra manera ser tan buenos, si de aquella casta no fuesen; y porque Laomedon tenía caballos muy escogidos y preciados, llamábanse de divinal simiente. Éstos cudiciaría Hércules, y pediría algunos si librase a Hesiona, su hija.

     Por el perjuro de Laomedon contra Apolo y Neptuno nos pintan un hombre desagradecido, que en sus necesidades se vuelve a Dios con grandes ruegos y promesas, y alcanzando lo que pretende, no se acuerda dél, por lo cual merece el castigo de la enundación de las aguas que le quiten toda su hacienda, dejándole en la miseria que se dice deste rey. El ser también perjuro a Hércules denota que quien a Dios es desagradecido también lo es a los hombres. Finalmente, los sabios antiguos nos exhortan por esta fábula de religión y verdad en los contratos.

 

Artículo XIV

De Apolo y Cupido, y cómo Daphne se mudó en laurel

     Después de haber Apolo muerto a la serpiente Phitón, estando por la victoria muy levantado en soberbia, encontrándose con Cupido, hijo de Venus, viéndole traer arco y saetas, díjole: No conviene a ti, mozo, traer estas armas, que son nuestras. Cupido, muy enojado, volando por el aire, asentóse en la altura del Monte Parnaso y sacó dos saetas de su arjaba, una que hacía amar, que tenía la punta de oro, y otra bota, con punta de plomo, que hace aborrecer; con la que hacía amar hirió a Apolo, y con la que hacía desamar hirió a Daphne, Nimpha, hija del río Peneo. Pasado esto, andando Apolo descuidado, encontró con Daphne, y luego de su vista, quedó preso de su amor, comenzó seguirla diciéndole su pena. Ella, por no oírle, huía por los lugares más ásperos que podía; ambos corrían, uno amando y otro desamando. Era Apolo valiente y ligero, y acercándose a Daphne, cuyas fuerzas iba perdiendo, como cercana se viese de las ondas de su padre Peneo, dijo: Oh padre, acorre si en estas aguas algún divinal poder está. Oh tierra; trágame o múdame en otra figura. Apenas estos ruegos Daphne había acabado, cuando ya un enfriamiento a todo el cuerpo le sobía y la corteza de árbol las entrañas le cubría; los cabellos en hojas se tornaron, los pies en raíces perezosas. Apolo, aun a la así mudada no cesó de amar; y como puesta la mano sobre la corteza sintiese debajo los miembros calientes bullir, abrazaba y besaba el árbol, aunque aun el árbol huía de ser besado. Tornada Daphne en laurel dijo Apolo: Oh laurel, pues no puedes ser mi esposa, tú serás mi árbol; y por esto, desde allí adelante, el laurel tuvo virtud de despedir de sí fuego semejante a las saetas o rayos calurosos de Apolo.



Sentido natural

     Por Daphne se entiende la humidad, la cual es hija de Peneo, río. Apolo es el Sol, el cual amó a Daphne, por cuanto el Sol con su gran calor virtual quiere consumir todas las humidades; y aquí ha lugar lo que se dice del amor de Apolo y desamor de Daphne, porque cada cosa desama a su contrario; y así huyendo Daphne o la humidad del calor de Apolo, quiérese encerrar debajo de la tierra para defenderse. Daphne huyendo se tornó en laurel, porque la humidad, queriendo escapar y conservarse en su ser, enciérrase en la tierra, y entonces el Sol con su virtud conviértela en laurel, estando en el lugar de la simiente o seminal virtud del laurel o de otro cualquiera árbol. Ser Daphne hija del río Peneo y convertirse en laurel más que en otro árbol, es porque cerca del río Peneo de Thesalia, nacen muchos laureles.

     Que el laurel después que Apolo le recibió por su árbol tuviese virtud de despedir de sí fuego es declarar cómo con la madera del laurel, frotando una con otra, se enciende lumbre, como en un tratadico nuestro de cosas naturales mostramos.

     La saeta con que Cupido hirió a Apolo era aguda y de oro, y con la que hirió a Daphne era bota y de plomo; fue aguda, porque el amor pasa más que el desamor; el desamor es boto, porque no cala ni traspasa, antes aparta de sí; por esto la una es aguda y traspasa; la otra bota y no traspasa. Dice ser la una de oro y la otra de plomo para denotar la dignidad. Mayor dignidad es amor que desamor, y tanto difiere uno de otro, como el oro del plomo; y porque el amor viene de condición aguda y de fuego, diéronle oro, que es condición de fuego. El desamor viene de humor melancólico, negro, pesado y terrestre, como lo es el plomo.



Moralidad

     Por esta fábula quisieron los antiguos loar la castidad, fingiendo que los que la guardaban se convertían en árboles siempre verdes, como Daphne en laurel y Lotos en otro árbol así llamado, dando a entender por estos árboles la virtud de la castidad.

 

 

Capítulo XX

De Apolo y de Bóreas y Iacinto

     Dicen los fabulistas que Bóreas amó a un hermoso mozo llamado Iacinto; era otrosí Iacinto amado del dios Apolo; y porque Bóreas sintió la voluntad de Iacinto inclinarse más amar a Apolo que a él, enojóse. Tanto amaba Apolo a este mozo que olvidándose de sí mismo andaba lo más del tiempo en su compañía. Aconteció que una vez, queriendo hacer ejercicio con el juego que dicen de la chueca, tomó primero Apolo la bola, y echándola en alto hasta pasar las nubes, dende a grande rato cayó en tierra. Iacinto, inflamado con deseo de jugar, fue indiscretamente a tomarla cuando de alto caía, y como en tierra diese, resurtió tan recio, ayudando a ello Bóreas, que hirió a Iacinto que tomarla quería, según más largamente Ovidio cuenta. Confuso Apolo, tomó al mozo en sus brazos; apiadábale poniéndole hierbas con que la vida (que ya se le iba) más se le detuviese; mas esto no aprovechó, por cuanto la herida era mortal. Viendo Apolo haber sido causa de la muerte de su amado, y que por ser él dios no podía seguirlo, díjole que siempre sería con él en su boca y en sus cantares y cítaras. Tú serás flor nueva, le dijo más, y en ti serán escriptos mis gemidos. En tanto que esto hablaba Apolo, la sangre del mozo Iacinto, que está sobre las hierbas derramada, dejó de ser sangre y comenzó de tener color de grana muy fina; y no sólo esta honra le hizo Apolo, mas aun escribió en él sus gemidos, y quedóle a aquella tierra por memoria que cada año hagan fiesta de la muerte de Iacinto.



Declaración

     Con esta fábula quisieron los poetas dar la causa de la generación de las flores, que se engendran de las tiernas humidades, las cuales saca el Sol con el calor de sus rayos, y las altera, y alterándolas, las torna en hierbas y flores.

     Que Bóreas amase a Iacinto es porque este viento soplaba a menudo en los prados donde estaban estas flores que dicen jacintos.

     Inclinarse más Iacinto al amor de Apolo que al de Bóreas es porque el calor del Sol, entendido por Apolo, engendra el jacinto y las demás flores. Decir que Bóreas se enojó porque entendió Iacinto enclinarse más al amor de Apolo, por lo cual causó su muerte, esto es porque cuando el viento Bóreas sopla con furia, con su frialdad corrompe el jacinto y las demás flores, y por esto dice que lo mató.

     En lo del juego, en el cual levantando en alto la bola murió Iacinto, significa la corrupción de las flores, porque son de poca dura, y pasado el verano se secan con el gran calor del mismo Apolo, porque levantando mucho el demasiado calor en alto las humedades, o consumiéndolas, de que las flores se sustentan y engendran, perecen, lo cual denota por echar Apolo en alto la bola, y esto es morir Iacinto por causa de Apolo.

     En lo que dice que de la sangre de Iacinto se tiñeron las hierbas, y a poco de tiempo dejó de ser sangre y fue color de flor, porque así lo ordenó y mandó Apolo, significa la renovación de la flor llamada jacinto y de todas las demás; porque así como se engendran en el verano y perecen en el estío, torna otra vez, pasado el invierno, a engendrarse con la virtud del Sol, y esto es porque la virtud seminal quedó en la tierra de la hierba que primero había, la cual en sí tenía alguna manera de simiente, que cayendo en tierra, secándose la hierba, nacen otra vez las hierbas o jacinto, como que de la sangre que se vertió del mozo Iacinto naciese la hierba dicha jacinto.

 

Capítulo XXI

De Esculapio

     Esculapio, según Homero y los más autores, fue hijo de Apolo y de la ninfa Coronis, hija de Phlegia. Lactancio dice que era de padres inciertos y que fue echado en un campo para que pereciese; mas siendo hallado de unos cazadores, le criaron con leche de perra. Aprendió la medicina de Chirón. Otros dicen que nació de un huevo de corneja (porque según Luciano, este nombre Coronis significa en griego la corneja) y una ninfa llamada Coronis. Y de la orden del cómo nació dicen que un sacerdote de la antigüedad metió en un huevo de una corneja vacío una serpiente pequeña, y la abertura encubrióla con cera blanca curiosamente, y escondiólo en cierto lugar; después convocó el pueblo y hizo allí un altar, en donde invocando a Apolo y a Esculapio visitase[n] aquella ciudad, y sacando agua de un profundo pozo, dio industria que saliese con ella el huevo que él escondido tenía; el cual, presentes muchos, para que de su embuste hiciesen fe, le quebró, y vista dentro la serpiente o culebra (a todos poniendo en admiración), vendióla por Esculapio, y como a tal fingió quererla criar y honrar. Después de algunos días mostró en un lugar obscuro una serpiente artificiosamente hecha, que se movía, y hizo entender que se había criado de la que en el huevo salió, y que era Esculapio, hijo de Apolo. De aquí salió el origen que en una vara mostraban una serpiente rodeada por Esculapio, y que Ovidio diga que Esculapio fue en algún tiempo mudado en serpiente. Otrosí, dice Ovidio el cómo nació de Coronis, amiga de Apolo, y fue que habiéndole traído el cuervo nuevas a Apolo, que la había visto con un hombre, la mató, y del cuerpo de la madre muerta fue sacado un niño que se llamó Esculapio; y siendo dado a Chirán para que aprendiese medicina, salió tan señalado en ella que resucitaba los muertos, como hizo a Hypólito, que de muerto le volvió a la vida; de lo cual Iúpiter enojado, con un rayo le mató, y así fue este el primero y último de los que resucitó con su sciencia, mas después de muerto fue adorado por dios; y los enfermos que acudían a su templo, que tenía junto de la ciudad de Epidauro, ensoñaban el remedio de sus enfermedades, y poniéndolo después por obra, sanaban de cualquiera enfermedad. Edificaban los templos de Esculapio fuera de los poblados, porque el aire es más saludable cuando corre desembarazadamente. Píntanle con grande barba y con un bordón en la mano, como remedio y arrimo de los enfermos, cuando van convalenciendo, o porque el médico da ayuda a la salud, como el báculo o bordón a las pocas fuerzas. Ovidio cuenta de Esculapio que en tiempo de una grande pestilencia que sucedió en Roma demandaron consejo a Apolo Délfico, el cual respondió que más cercano de sí tenían el remedio, y era que fuesen al dicho Esculapio, al templo Epidauro, y lo llevasen consigo a Roma, y que luego serían sanos. Envió Roma embajadores a los príncipes de Epidauro pidiéndoles a Esculapio, los cuales, aunque se les hacía de mal darle, dijeron a los embajadores que fuese a voluntad del Esculapio, y si con ellos quisiese ir, que fuese. Apareció de noche Esculapio al embajador de los romanos (entreviniendo en ello el demonio para más engañar, permitiéndolo Dios), avisándoles que cuando otro día fuesen al templo, él decendería del altar en figura de una gran sierpe, e iría hasta el puerto, y entraría en la nave mayor de los romanos, en la cual quería ir a Italia. Otro día decendió del altar, y rastrando por la tierra, la cual el pueblo de flores y vestiduras tenía cubierto, vino a la nave romana, en la cual entrando navegó con los romanos y cesó la peste. Hiciéronle en la isla del río Tíber un magnífico templo, donde le adoraron como a dios extranjero.



Declaración

     Decir que Coronis, madre de Esculapio, fue hija de Phlegia, es porque phlegin significa quemar; desta fue hija Coronis, ninfa, que significa la templanza o la virtud o fuerza del aire que humedece, con lo cual y con el calor del Sol, entendido por Apolo, nacen las cosas medicinales, como son las hierbas y otras plantas; y porque la templanza del calor del Sol conserva la salud de las cosas, dijeron ser padre de Esculapio, que denota la salud; y porque no basta la calor del Sol sola para esto, sin mezcla de alguna humedad, dijeron ser hijo de Apolo y de Coronis; y así Esculapio es artífice de la sanidad y gran médico. En otro modo se entiende ser Esculapio hijo de Apolo, porque muerta la madre, le abrieron el vientre y fue sacado Esculapio, lo cual hacerse no puede sin obra de médico. Y como Apolo fue inventor de la medicina, por esto fue dicho ser hijo de Apolo, por ser nacido por obra suya.

     Los antiguos por Apolo entendían un solo Dios criador del Universo, y por Esculapio, el tiempo, con lo que en él se engendra y gasta y consume, que por ser criado por Dios, entendido por Apolo, le llaman hijo.

     De aquí salió que a Apolo pintaban mozo y sin barba, para significar que Dios nunca envejecía y que es inmortal y siempre uno y en un ser. A Esculapio pintábanle viejo y con grande barba, para dar a entender que el tiempo con las criaturas son transitorias, y todo se consume y envejece y gasta. De manera que por Esculapio, que fue médico e inventor de la medicina, quisieron dar a entender que la medicina la inventó el discurso del tiempo con su experiencia, y no el artificio de los médicos, aunque ellos con el tiempo y expirencia la augmentan.

     El pintar a Esculapio barbado y viejo, ultra de lo que se ha dicho, denota que el médico ha de ser viejo, porque le acompañe mas experiencia.

     Lo que la fábula dice de la serpiente que el sacerdote metió en el huevo pudo ser haberlo hecho con industria del demonio, para con aquel engaño atraer la voluntad del pueblo, y hacerse sacerdote de Esculapio por aprovecharse de las ofrendas con avaricia.

     La vara o báculo que a Esculapio le daban, arrodeada a ella una serpiente o dos, era porque la medicina es como sustento o báculo de la vida humana, y la culebra es acomodada para muchos remedios medicinales, o porque el médico ha de ser sabio, la cual sabiduría se entiende por la serpiente, o porque como la culebra se remoza quitándose el cuero, así el médico remoza los humores que apasionan al enfermo.

     Ser Esculapio sacado del cuerpo de su madre, esto es, según sentido histórico, porque su madre tuvo mal parto, y muriendo dél, la abrieron para sacar la criatura, como cada día aconte.

     Que fuese tan famoso médico que resucitase a Hypólito o a Cástor, hijo de Tíndaro (según quiere Plinio), esto fue que Hypólito o Cástor, uno déstos, robó la desposada de Linceo, y por ello fue del mismo Linceo muy herido, tanto que lo dejó por muerto; y como con el arte de medicina y con la diligencia de Esculapio recuperó sanidad, fue dicho que le había vuelto de muerto a vida.

     Decir que por esto le había muerto Iúpiter con un rayo no es cosa creíble, mas porque acabado de curar Hypólito le sucedió una fiebre, la cual verdaderamente es un rayo ardiente y mortal, de que murió; y los rústicos creyeron haber avenido esto por haber vuelto de muerto a vida a Hypólito, se dio principio a esta fábula.

     Esculapio, según la verdad histórica, fue hijo de un llamado Apolo, natural de Mesina, aunque vivió en Epidauro, y. después de muerto, por la excelencia de la medicina, fue adorado por dios, según Tulio.

     Que los enfermos, durmiendo en aquel templo de Esculapio, de la ciudad de Epidauro, ensoñasen el remedio de sus enfermedades y sanasen, es creedero, no porque Esculapio fuese dios en vida ni después de la muerte tal virtud tuviese; la cual de Dios sólo es el dar salud a los enfermos, o de los santos por virtud de su santo nombre. Mas los demonios, para más engañar a los hombres para atraerlos a su servicio, revelaban a los enfermos que aquel templo era el remedio de sus enfermedades, y esto no era general con todos los enfermos, mas en los que naturalmente podían sanar; y por esto en todo el mundo era famoso el templo de Esculapio de Epidauro.

     Que los romanos en una pestilencia ocurriesen al oráculo nos da ejemplo lo que debemos hacer nosotros en nuestras aflictiones, y tanto con mayor confianza y fe, cuanto más conocemos ser nuestra religión más verdadera que la suya, que fue falsísima. Traer los embajadores a Roma a Esculapio transformado en serpiente dicen muchos que es porque el médico ha de ser sabio, y por la serpiente es entendida la sabiduría.

     Otras cosas se leen diversas de las que se han dicho de Esculapio, las cuales pueden ser historia, considerando que no fue uno sólo, mas hubo tres deste nombre, como dice Tulio. El primero fue hijo de Apolo, y fue el que inventó el espejo, y el que usó de cirugía y curó heridas, y fue muy reverenciado en Arcadia. El segundo dice que fue hermano del segundo Mercurio, hijo de Valente y de Coronis, el cual murió de un rayo. El tercero fue hijo de Asipho Casinoe, y fue el primero que inventó la purgación del vientre y del sacar las muelas, y su sepulcro es en Arcadia, no lejos del río Lusio, y pudo ser que alguno déstos fuese sacado del vientre de la madre muerta, y alguno nacido de padre incierto, con que se puede salvar lo que de Esculapio se dice.

 

Capítulo XXII

De Hypólito

     Hypólito fue hijo de Theseo y de Hypólita, amazona. Éste, viviendo castamente, y dándose todo a la caza con propósito de menospreciar todo amor libidinoso de mujeres, fue él amado en ausencia de Theseo de su madrastra Fedra, como trae Séneca, a quien como él no hubiese querido complacer, vuelto Theseo, fue della acusado de que le había hecho fuerza. Theseo, dándose crédito, quiso matar el hijo; mas Hypólito, con diligencia, temiendo la ira de su padre, subió en un carro y huyó. Deste huir avino que pasando por orilla del mar, unos bueyes marinos que se habían salido a la ribera, sintiendo el ruido del carro, con furia se movieron para volverse al agua, y de su ruido espantados los caballos del carro de Hypólito, comenzaron a correr, dejando el camino, por unos grandes peñascos, y despedazaron el carro, y no bastando las manos de Hypólito a gobernarlos con el freno, fue recibido de los habitadores de aquella tierra como casi muerto, aunque, según Séneca, dice que fue despedazado y muerto; mas por obra de Esculapio fue vuelto a la vida, y por huir de la ira de su padre, se fue a Italia, no lejos del lugar donde después se edificó Roma, y mudado el nombre se llamó Virbio, que quiere decir dos veces nacido, porque la una fue cuando nació y la otra cuando por medio de Esculapio le pareció ser vuelto a la vida; hace mención desto Ovidio.



Declaración

     Hypólito, desterrado por Theseo por la falsa acusación de su madrastra, nos da ejemplo de un ánimo verdaderamente casto y fiel, como la desvergonzada madrastra nos los da de un malvado ánimo de una mujer alterada de la fierísima pasión de amor lascivo. El ser Hypólito arrastrado y despedazado, y después vuelto a la vida por Esculapio, podemos decir que el hombre de valor no se deja amedrentar de los monstruos del mar, que son los trabajos deste mundo, aunque su parte mortal está despedazada y hecha diversas partes de sus propias pasiones, porque al fin Esculapio, que es la verdadera prudencia, con su virtud las sana todas.

 

Capítulo XXIII

De Mercurio

     Según Tulio, cinco hombres hubo en la antigüedad llamados Mercurio. El primero dijeron ser hijo de Celio y del Día; a éste le figuraban muy feo, es a saber, con el instrumento genital levantado, porque según Barlaam y otros autores tuvo torpe nacimiento, porque en Siciona, provincia de Grecia, hubo un varón llamado Philón; éste tenía una hija nombrada Prosérpina, la cual, siendo doncella hermosa y de cumplida edad, estándose bañando en casa de su padre, sin desto haber precedido pensamiento, acechóla el padre, y viéndola desnuda, movióle a torpe deseo la su desnuda beldad, de lo cual se siguió el feo ayuntamiento carnal, de que Prosérpina parió un hijo. El padre, habiendo vergüenza que así le hobiese nacido un hijo, mandólo echar a su ventura, en un lugar donde muriese; empero como preguntase a un astrólogo la fortuna del dicho niño, y le respondiese que sería hombre muy famoso y sabio y conocido, mudó el propósito y mandólo criar y púsole por nombre Hermes, que en griego quiere decir intérprete, significando por este vocablo que había de ser conocido y divulgado su nombre por el mundo. Después que Hermes creció y supo su torpe nacimiento, de vergüenza de sus naturales ausentóse de su tierra y fuese a Egipto, en donde a la sazón había varones sabios; y allí, con la grandeza de su ingenio, tanto aprovechó en letras, principalmente en aritmética y astrología, que fue llamado Mercurio, por lo cual las sciencias, y principalmente las dos dichas, son atribuidas a Mercurio; después diose a la medicina, en la cual tanto aprovechó que no dejando el nombre primero de Mercurio, mereció ser llamado Apolo, porque por su mucho saber le igualaban con Apolo. De donde después, para encubrir la fealdad de su nacimiento y ensalzar su linaje, fue llamado hijo del dios Celio y del Día. Dijeron de Cello para declarar que no era hijo de hombre mortal. Dijeron del Día porque así como el día da claro conocimiento de las cosas, así Hermes, antes no conocido a las gentes por su alto saber, fue su nombre claro y notorio por todo el mundo. San Isidro dice que Hermes se deriva de hermenias, nombre griego, que quiere decir interpretación, lo cual prueba el libro de Aristóteles llamado Periarmenias, esto es, libro de las interpretaciones. Y porque el padre con la hija no puede haber lícito, mas nefable y feo ayuntamiento carnal, el cual nunca se sigue, salvo de torpe inflamación de la carne movida contra la razón, pusieron a este Hermes el genital torpemente levantado, queriendo así declarar el pecado de su generación. El segundo Mercurio fue nieto de Hermes, y según Tulio, fue hijo de Valente y de Coronis, y lo mismo confirma Leoncio, y dice que este Mercurio y Esculapio fueron hermanos, hijos de un padre, y que cuando Esculapio fue herido de un rayo, porque resucitó a Hypólito, de dolor descendió a los infiernos por debajo de tierra. Esto es, que este Mercurio vino a España, y porque desde Egipto, donde él nació, viniendo a la parte más occidental de España, que los poetas llaman bajo, a respecto de Egipto, que es más oriental, que se llama alto, y porque a lo bajo dicen infierno, por esto se dice que decendió al infierno. Decir que vino por el dolor de la muerte de su hermano, por dar causa de que para venir alguna cosa le había de mover, mas la causa de su venida fue por ganar fama. Venido en España, mostró el arte mercantesca y todo género de cambiar, por las cuales cosas fue entre aquellas gentes llamado dios de los mercaderes. Llámanle Trophono, que en griego quiere decir convertible; y esto es porque los mercaderes de gruesas mercaderías han de discurrir diversas gentes por mar y por tierra, y hanse de convertir y conformar a la traza o manera de todas ellas, porque de otra suerte no habría comunicación de comprar y vender. Este Mercurio, en tiempo de la gentilidad fue tenido en grande honra entre los de España y Francia, en las cuales tierras era muy conocido; y dice Iulio César que los franceses adoraban a este Mercurio y le tenían por hallador de muchas artes, y por señor y guiador de los caminos, y tener mucho poder en las ganancias de las mercaderías. Pintábanle con un gallo en la cinta, para denotar que los hombres de tratos y negocios han de velar y dormir poco, como lo hacen estas aves. El tercero fue hijo de Iúpiter el tercero y de Maya, de quien y de Penélope dicen haber nacido Pan, dios de los pastores. El cuarto fue hijo del río Nilo; éste, según Theodoncio, fue un hombre de nación egipciano, de grande fama, que los egipcios le llamaron Theut y los griegos Mercurio Trismegisto o Trismagisto, como quien dijese ter maximus, que quiere decir tres veces muy grande; fue sacerdote y filósofo y rey. Este nombre le atribuyeron por haber tenido la mayor excelencia que de algún hombre puede afirmarse, por cuanto en gramática no hallamos más de tres grados para denotar la excelencia de la cosa, que son: positivo, como quien dice bueno; comparativo, como diciendo mejor; superlativo, como diciendo bonísimo. Y así se entiende que este Mercurio era tan excelente que no podía ser más excelente, por lo cual le llamaron Trismegisto, nombre que a otro no dieron. La excelencia déste fue en saber invenciones maravillosas; hizo algunos libros, entre los cuales se nombra el libro de Ydolo, que envió a Esculapio, según afirma Theodoncio. Después de su muerte fue por Dios tenido, y por blasfemo era habido el que le llamase por su nombre sino Mercurio, que era nombre de dios, porque diciendo su nombre propio, no pareciese haber sido hombre mortal. Llámanle hijo de Nilo, porque los poetas a los ríos les dan deidad y personalidad, y porque el río en cuanto agua no podía engendrar; y diciendo ser hijo de Nilo entendiesen ser hijo del dios que habitaba en el agua del río Nilo. Y en decir esto entendían los griegos loar dos cosas: a Trismegisto por ser hijo de Nilo, y a Nilo por tener hijo tan sabio. Éste, dice Lactancio que fue el quinto en orden de los Mercurios. El quinto fue hijo del Mercurio, el hijo del Nilo, que mató al pastor Argos, cuya historia se toca tratando de Yo o Ysis; por esta causa, fue gobernador de los egipcianos, y les mostró las letras y estableció leyes en que viviesen. Todos éstos hubieron este nombre de Mercurio de un planeta así llamado, porque este planeta influye en los hombres deseo de saber lo que éstos supieron, por honrarlos por sus excelencias con nombre de Dios, como tenían serlo las estrellas y planetas. Y es de saber que los poetas no guardan este orden, mas así hablan de Mercurio como si uno solo hubiese sido, y las cosas que a todos pertenecen atribuyen a uno solo.

     Pintan a Mercurio con alas o talones a los pies; llamáronlo trotero, corredor, mozo, desbarbado, labrador, mensajero de los dioses. Cyllenio recibió de Apolo el caduceo o vara con unas serpientes arrodeadas; dijeron ser dios o maestro de los ladrones y malhechores. Entendían por Mercurio unas veces la razón de nuestra ánima; otros la sabiduría de la voluntad divina. Hablaba con Platón y Iúpiter, llevaba y traía las ánimas al infierno, y otras veces las volvía a los cuerpos. Quitaba los sueños; atribuyéronle el instrumento llamado siringa; fue inventor de la cítara; píntanle como cigüeña; dedicáronle unas columnas en donde daba respuestas.



Declaración

     Danle a Mercurio alas o talones a los pies, según dice Vergilio, donde comienza: Tunc sic Mercurium alloquitur. Porque los poetas le llamaron mensajeros de los dioses, y los mensajeros han de ser ligeros y diligentes, o porque le tenían por dios de los negociantes, y éstos conviene tener los pies ligeros como si tuviesen alas, o porque por Mercurio entendían la palabra, según san Isidro, y ésta sale muy apriesa, y una vez salida, vuela de suerte que no la podremos más alcanzar para tomarla a nosotros, o porque Mercurio es un planeta así llamado que está en el segundo cielo, que no hay otro que más veloz se mueva, sacada la Luna. Algunos dicen que le dieron alas por declarar la presteza y vigilancia con que habemos de poner en ejecución lo que con madurez hubiéremos pensado y determinado hacer. Por esta brevedad con que se mueve le llaman trotero o corredor; y porque el correr y andar apriesa no es de viejos, sino de mozos, le llaman mozo; y porque los mozos no tienen barba, le llaman desbarbado; o porque Mercurio denota, según astrólogos, la sabiduría, y la sabiduría es la que manifiesta descubiertamente las cosas y las deja sin encubrimiento, le dicen desbarbado; o píntanle desbarbado, por demostrar descubrimiento, como las barbas sean cobertura de la cara, y esto era por la manifestación de las respuestas que daba, porque algunos de los dioses gentiles respondían muy escuramente como era Themis y Apolo, mas Mercurio respondía abiertamente, y donde se daban estas respuestas eran las columnas que dicen de Mercurio, oficina de errores, donde se forjaban fingidos dioses y supersticiones.

     Llámanle labrador, porque el que tiene sciencia habla mucho mostrando, y porque del ingenio astuto y delicado, como fingen tener Mercurio, nace la copia del hablar, como de abundosa fuente, creyeron que era Mercurio dios de la elocuencia; y para declarar la fuerza de la elocuencia o oración y sabiduría que a Mercurio atribuían, dijeron ser mensajero de los dioses; y porque los embajadores han de ser prudentes, lo denotan las culebras del caduceo que a Mercurio dan; o las culebras denota[n] el símbolo de la concordia que mediante las embajadas se siguen.

     Dícenle Cyllenio, porque es dios de la elocuencia y sabiduría, y esta sabiduría obra todas las cosas sin manos, y a los que carecen de manos llaman en griego cylloe; otros dicen que se llamó así el monte Cyllene, de Arcadia, donde nació. Y porque la sabiduría y astucia puede dañar mucho a los otros, por esto dijeron ser dios o maestro de los ladrones y engañadores; o porque los que nacen en el ascendente de Mercurio, según astrólogos, son inclinados a hurtos y engaños y astucias; y como los antiguos miraban las mudanzas de las cosas que nacían y morían, y pensaban que esto no se hacía sin voluntad de los dioses, a esta voluntad y fuerza divina, que llevaba las cosas a nacimiento o a fenecimiento, llamaron Mercurio; de manera que unas veces es llamado Mercurio la razón de nuestra ánima; otras la razón y sabiduría de la voluntad divina, de donde nuestra ánima salió. Y fuéronle estas cosas atribuidas a Mercurio, porque fue el primero que dijo que el mundo era criado por Dios, y que esta tan gran maravilla de cosas diversas no podía ser gobernada sin providencia divina, y el que instituyó entre los hombres el culto de los dioses y declaró que sin la voluntad de Dios no se podía hacer nacimiento alguno ni muerte; por estas causas y por haber traído el conocimiento de las cosas divinas, fue creído ser mensajero de los dioses. Y porque enseñó que el nacer y morir se hacía divinalmente, se dice que habló con Plutón y con Iúpiter, y declaró a los hombres el secreto de las leyes del morir y vivir, por lo cual pensaron que era guía de las almas de los muertos, llevándolas unas veces a los infiernos y otras volviéndolas a los cuerpos, y de quitar los sueños; y para esto le atribuyeron la vara que dicen tenía una serpiente o dos arrodeadas, que hubo de Apolo. Esta vara denota la virtud y sabiduría de la medicina; y porque Apolo fue el primero que halló la medicina o el que la inventó, según san Isidro, y porque Mercurio, después dél, fue docto en ella, por esto se dice haber Apolo dado esta vara a Mercurio, porque la sciencia que uno alcanza se atribuye a Dios, y al maestro secundariamente, como instrumento suyo. La serpiente que esta vara tenía denota la prudencia que han de tener los médicos, la cual faltando, matan como mordedura de serpiente ponzoñosa, y porque mediante la medicina son los enfermos librados de la muerte, cuando no ha llegado su fin. Y porque los gentiles creían que los que morían todos iban al infierno, por esta causa, los que por arte de la medicina sanaban, decían que los sacaba Mercurio del infierno o las volvía a los cuerpos. En lo que dice que quitaba los sueños es que el médico con su medicina puede quitar los materiales que causan ensueños y sueños, y a la contra; o porque los que mueren parecen estar como los que duermen, quitar el sueño es decir que curándolos los libraba de la muerte, o porque la muerte es comparada al sueño.

     Atribúyenle el instrumento llamado siringa; este instrumento dicen unos ser compuesto de cañas ligadas con cera, y llámanlo alborgues los pastores, lo cual quiere Ovidio denotar, afirmando ser hecho de las canas en que se transformó la ninfa Siringa. Otros dicen ser la siringa un instrumento a manera de laúd o vihuela, y que ha de ser instrumento que reciba aire, y que encima tenga cuerdas estendidas, las cuales con arte tocándolas hagan agradable consonancia. Y la 'invención deste instrumento fue el galápago, que quedando encima de la tierra después de muerto y secos los nervios delgados estendidos, heridos del viento hacían sonido, lo cual viendo Mercurio, pensó hacer semejante instrumento, e hízolo; llamóse primero lira, porque lirin en griego quiere decir diversidad, y esto es por la diversidad de las voces, y así se dijo que inventó la lira.

     A Mercurio pintan en forma de cigüeña, porque así como la cigüeña limpia la tierra de malas sabandijas y dañosas, así Mercurio, que es padre de la elocuencia, con el buen hablar quita las enemistades, rencillas y otras cosas que suelen inquietar a los hombres.

 

Capítulo XXIV

De Hermafrodito, hijo de Mercurio y Venus

     Cuentan los poetas que el Mercurio que se llamó Hermes tuvo ayuntamiento carnal con su hermana Venus, y que dél nació Hermafrodito o Carnafrodito, que quiere decir hombre que tiene ambos sejus, de varón y de hembra; compónese este nombre de Hermes y Afrodita, que son nombres del padre y de la madre, porque Venus primero fue llamada Afrodita, que quiere decir espuma del mar, según ella afirma hablando con Neptuno, como relata Ovidio en cuatro versos que comienzan: Mercurio, etc.



Declaración

     Dijeron ser Hermafrodito hijo de Hermes, no porque así fuese verdad, sino por cuanto Hermes fue el primero que mostró por razón a los egipcianos ser los tales concebimientos naturales, porque antes de Hermes tenían que los tales nacidos no eran naturalmente engendrados, más de alguna monstruosa o de diversos especies, por lo cual, cuando nacían éstos, los echaban como cosa mala y no los criaban; y porque después, por la persuasión de Hermes, los criaban, por esto dijeron ser hijo de Hermes. Venus significa todo natural ayuntamiento para engendrar, y porque se entienda que los hermafroditos no son por vía de monstruosidad, como aquellas gentes primero pensaban, mas de natural ayuntamiento de varón y de hembra concebidos, por esto dicen que Hermes hubo a Hermafrodito en su hermana Venus. Dice hermana para dar a entender que los hermafroditos son engendrados de individuos de una misma especie, porque podrían entender que la mujer ayuntada con varón concebía hembra o varón, y ayuntada con alguna animalia de otra naturaleza, concebía hermafrodito. Para dar razón desto, les mostró Hermes que en la matriz de la mujer había siete senos o recibimientos, tres a la parte izquierda y tres a la derecha, y uno en medio dellos; cuando la viril materia recibe en alguno de los tres lugares de la mano derecha se engendra el varón, y cuando en los de la izquierda, se engendra hembra; y cuando en el de en medio, dice ser comunicante en ambas naturalezas, llamados hermafroditos, que quiere decir varón y hembra.

 

Capítulo XXV

De Troco o Andrógino, y de la ninfa Salmacis

     Lo mismo que se ha dicho en el precedente artículo quiso declarar Ovidio con otro ejemplo, por encubrimiento de la fábula de Troco o Andrógino, de quien dice: que siendo amado de Salmacis una de las ninfas Náyades, deesa de la fuente llamada, de su mismo nombre, Salmacis, cuando Troco, no sospechando cosa ninguna, desnudo entró en el agua de la fuente para se bañar, la ninfa, que primero con grande instancia de amores le había requerido, y él, desechándola, escondidamente, por asechanzas, lo tomó dentro de la fuente por fuerza, quiriéndolo atraer a cumplimiento de su amor, en lo cual, como fuesen contrarios deseos, cuanto trabajaba Troco de escaparse, tanto se esforzaba Salmacis la ninfa de lo así allegar; y como ni él pudiese della se librar, ni ella a él por fuerza a cumplimiento de su amor atraer, por voluntad de los dioses fueron ambos un cuerpo hechos, en el cual quedaron las señales de ambos, aunque el cuerpo solo uno, por lo cual rogaron a los dioses que cualquiera que en aquella fuente de allí adelante entrase tal como ellos se tornase, la cual petición se les concedió.



Declaración

     La significación de esto es que por la fuente Salmacis se entiende el lugar medio de entre los seis susodichos, y cuando en aquel lugar deciende la viril simiente, y de la hembra, por cuanto no es la virtud determinada para macho ni para hembra, trábase un combate de las partes seminales, denotadas por la ninfa Salmacis y por Troco, quiriendo la masculina atraer a sí a la femenina, y a la contra; y a la fin, no pudiendo vencerse el uno al otro, hácese una cosa que ambas virtudes parecen, señalándose en un solo cuerpo vaso de mujer y de varón, y así se cumple el ruego que Troco y la ninfa pidieron a los dioses, que todos los que en aquella fuente entrasen, tales como ellos se tornasen.

     Alberico quiere que el hermafrodito engendrado de Mercurio y de Venus sea el hablar el hombre palabras lascivas sin razón; este tal, habiendo de ser varón, por la delicadez de las tales palabras parece hembra. A este propósito, dice san Isidro que Mercurio significa la palabra, y que cuando la palabra es más que debe y dicha sin necesidad y peso de sentencia, se llama hermafrodito el que la dice, por cuanto no es varón del todo, mas tiene parte de hembra; porque la palabra dicha, cuando conviene con su gravedad, tiene firmeza de varón, y no siendo así deja de ser varón y comienza a ser mujer, porque las mujeres usan de la lengua y parlería no sólo para se entretener, mas aun para se defender.

     Los astrólogos tienen que la causa porque se dice haber Mercurio engendrado a Hermafrodito es porque entre los otros planetas es masculino con los varones y femenino con las hembras, por lo cual los que le tienen por ascendente en su nacimiento, sin que tenga oposición de otro planeta son muy cobdiciosos del deleite de ambos sexos. Ser un planeta masculino es tener fuerza o virtud como varón; y ser femenino es tener poca fuerza o virtud, como hembra.

 

Capítulo XXVI

De Marte

     Mars, según Hesiodo, fue hijo de Iúpiter y de Iuno, y según Ovidio de Iuno, engendrado sin padre, de cuyo nacimiento cuenta que la diosa Iuno, viendo que su marido Iúpiter, sin ayuntamiento que a mujer hubiese, moviendo la cabeza había engendrado a la diosa Palas, acordó de irse al Océano, padre que dicen los poetas ser de los dioses, a quejarse de su marido Iúpiter y a preguntarle cómo podía ella también parir sin varón; y como del camino se cansase, sentóse a la puerta de la diosa Flora, mujer del viento Céfiro, la cual, preguntándole la causa de su viaje, como a muy su querida le dio cuenta a lo que iba. Entonces Flora, prometiéndole que le daría arte cómo pudiese alcanzar lo que pedía, si le hiciese cierta que no la descubriese a su mando Iúpiter, Iuno, muy alegre, juró por la laguna Stygia de tenerle secreto. Flora le declaró luego que tenía en su huerto una hierba que le habían enviado de los campos Oleneos, de Grecia, de tal virtud, que tocándola luego concibiría sin varón. Esto esperimentó Iuno, y halló ser así verdad, y parió a Marte, dios de las guerras, Tuvo Marte por ama una mujer llamada Thero, y aunque los poetas no le dan mujer, quisieron que tuviese muchos hijos y que fuese muy enamorado; entre otras amigas amó a Venus, según dice Homero, a quien Vulcano prendió hallándole en adulterio. Danle carro en que ande, y a Bellona, su hermana, por guiadora o cochera de su carro; los caballos que le traen se dicen Terror y Pavor. Dedícanle de los animales el lobo, y de las aves el pico, y de las hierbas la grama.



Declaración

     No quisieron muchos antiguos que Marte fuese hijo de Iúpiter porque no pareciese degenerar, por ser Iúpiter benigno y manso, y Marte, a la contra, malo y cruel.

     Que Iuno determinase ir a Océano a pedirle consejo sobre cómo podría engendrar sin varón, como Iúpiter hizo sin cópula de hembra, es que por el Océano entendían el agua, y por el agua la materia de la generación de las cosas. Que Flora le aconsejase lo que había de hacer, por esta Flora quisieron los antiguos declarar el menstruo que las mujeres padecen cada mes una vez, para con la hermosura del vocablo encubrir la suciedad deste humor. Decir que esta flor, que vulgarmente se dice camisa o regla, naciese en los campos Olenios es, o porque olisse significa hedor, o porque esta sangre sale de lugar hediondo. Pedir Flora a Iuno que no lo supiese Iúpiter es que esta enfermedad o pasión la encubren las mujeres con grande secreto, que no lo vean ni lo entiendan los maridos. Y decir que Mars nació de sola Iuno es porque fingen que deste menstruo (que solas las mujeres entre los animales le padecen) nació Mars, porque las obras de Mars concuerdan con los efectos desta sangre, de la cual tratamos en otra obra, donde dijimos que si la mujer estando en este trabajo pisare los sembrados y hortalizas y otras legumbres, como melones, pepinos, berenjenas, cohombros, no nacen; y si algunos nacen, son amargos; si la sangre cae en algún árbol, le seca hasta las raíces, que jamás brota; si un perro la come, rabia. Todos estos efectos tiene Marte, dios de las guerras, porque en este ejercicio vierten sangre, destruyen sembrados por donde el campo pasa, y las hierbas en que se vierte sangre se pierden, asuelan árboles, hasta las fortalezas se hacen polvo, y mueren de rabia los contrarios; y por esto hacen a Mars hijo de sola Iuno.

     Por otra razón es Mars hijo de sola Iuno, porque entre otras significaciones que tiene Iuno, una es ser deesa de los reinos y riquezas, por las cuales cosas se levanta la invidia y las cuestiones y guerras entendidas por Marte, y por esto le hacen dios, y muy bravo, de la guerra, y hijo de sola Iuno. Otros dicen ser Mars dios de las guerras y batallas, porque uno deste nombre fue el primero que halló la industria del armarse los hombres y el primero que ordenó escuadrones y mostró muchos usos de guerra; díjose Marte, de mas, maris, que quiere decir varón, porque las guerras ordenaron y siguen los varones.

     Decir que le crió Thero, que denota braveza, es por denotar la condición de Marte, porque así lo son los que siguen la guerra.

     No le dan mujer a Mars, porque es embarazosa carga para soldados.

     Danle muchos hijos para declarar que en la guerra es menester mucha gente.

     El decir que era enamorado y el adulterio de Venus significa la ejecución de la lujuria, la cual se allega mucho a los hombres de esta manera de vivir, más que a los de otros ejercicios. Y por esta causa juntaron los poetas a Venus y Mars, porque los hombres de guerra son muy encendidos en este vicio y guardan poca castidad, y esta opinión es de Aristóteles.

     Que Marte, siendo el más fuerte de todos los dioses y más poderoso y ligero fuese por parte de Vulcano en una red preso, siendo Vulcano cojo y débil, y perezoso, esto, moralmente hablando, significa que los hombres viciosos que viven mal y obran peor, en ningunas fuerzas ni velocidad de pies confiados, podrán evitar el castigo de la ira de Dios. Prender Vulcano a Marte con una sutil red: Vulcano denota el calor o encendimiento libidinoso, de que se hace una red de pensamientos que enreda a todo varón cobarde y vicioso, que no saldrá della hasta que Neptuno ruegue por él. Esto es, hasta que se resfríe, como lo es el agua por Neptuno significada, o con la consideración de la ofensa de Dios. Según sentido natural, llegarse Marte, destruidor de las cosas, con Venus, que produce en luz a todas las cosas y plantas, y hallarlos Vulcano en el delicto, denota que la contienda y amistad entendidos por Mars y Venus estando juntos, suele oprimir Vulcano, por quien se entiende el calor demasiado, que vence y evita a los principios que no usen de sus fuerzas, para que no haya la comensurabilidad que es necesaria para la generación de las cosas naturales.

     Por esta fábula quisieron los antiguos declarar la generación de los animales consistir en calidades comensuradas de los elementos, porque por Mars (como se ha dicho) se denota la contrariedad o agente, y por Venus el amistad o materia generativa, y por Vulcano el calor o calidad desproporcionada o demasiada, porque ninguna cosa se engendra de una sola calidad de elemento ni de semejantes, sino de muchos moderada y proporcionadamente mezclados entre sí.

     Danle carro en que ande porque antiguamente usaban mucho en las guerras de carros.

     Decir ser Bellona su hermana y guiar el carro, como dice Vergilio, donde comienza: Quam cum sanguineo sequitur Bellona flagello. Dice ser su hermana porque esta diosa es muy cruel y amiga de verter sangre, como Marte. Dice guiar el carro o ser su cochera porque por Bellona se entiende el poner en ejecución la guerra y comenzar la batalla, y vertimiento de sangre de los que en la guerra mueren. Los caballos que llevan este carro se llaman Terror y Pavor, que quiere decir espanto y miedo, cosas que están en los soldados, que aunque espantan, acometiendo tienen miedo de ser vencidos.

     Dedícanle el lobo a Marte, según dice Vergilio donde comienzan: Quaesitum aut matri, etc. Es por ser animal muy arrebatador o de rapiña, muy tragón y cobdicioso, para denotar las condiciones de algunos soldados, que van más por emitar en esto a este animal que por ensalzar su fe y servir a su rey y su patria.

     Dedícanle el pico, porque así como esta ave horada las encinas y despuebla las colmenas, así algunos soldados, penetrando los muros de las ciudades, despueblan las casas de lo que sus dueños tienen.

     Dedícanle la grama porque tenían opinión los antiguos, según dice Alberico, de sentencia de Plinio, que nacía esta hierba de la sangre humana; y como Marte hiciese vertirla, dábanle el fruto que della nacía; mas es cosa de burla esta opinión, porque la grama nace como las demás hierbas; a mí me parece que esta dedicación se hace a Marte, porque de la suerte que donde esta hierba nace atrae a sí la sustancia de la tierra, así los guerreros vencedores atraen a sí la sustancia de los vencidos; y porque basta esto de Marte, pasemos a tratar de Cupido, su hijo.

 

Capítulo XXVII

De Cupido

     De tres Cupidos hace mención Tulio: el primero fue hijo de Mercurio y de la primera Diana. El segundo fue hijo de Mercurio y de la segunda Venus. El tercero fue hijo de la tercera Venus y de Marte; y según Séneca, de la tercera Venus y de Vulcano; y aunque Simónides dice que nació éste de sola Venus, sin padre, comúnmente se dice ser hijo de Venus y de Marte o de Vulcano, porque así cuadra mejor lo que de Cupido los poetas fingen, a quien los gentiles dieron poder de mover, no sólo a los hombres, mas aun a los dioses, a amar, según dice Séneca, donde comienza: Diva non miti. Y no sólo a amar podía mover, mas aun a desamar, según escribe Ovidio, donde introduce a Cupido, hijo de Venus, que hirió a Apolo con saeta de oro, cuyo poder era hacerle amar; y a Daphne hirió con saeta que tenía la punta de plomo, cuya virtud era hacer desamar, como dijimos tratando de Apolo. Píntanle mozo o niño, desbarbado, desnudo, con alas, ceñido un aljaba de saetas y un arco, y teniendo hachas encendidas, y con corazones colgados de la cinta; los ojos tapados con una venda que le priva de la vista. Danle que tenga pies como de grifo y grandes uñas, y fingen haber contendido con Apolo sobre el tirar con arco. Danle la antigüedad sobre todos los dioses.



Declaración

     Lo primero que atribuyen a Cupido es ser mozo o niño; así le llamó Séneca, donde dice: Iste puer lascivus. Y otra vez dice aquí mismo: Haec regna tenet puer, etc. En donde habla de Cupido y llamólo niño lozano o niño fiero, la causa es por la significación. Los niños son necios, porque según la edad no pueden haber cumplimiento de saber. El amor así es necio, porque los hombres en quien asienta, aunque ellos en sí mismos sean sabios y prudentes, háceles cometer grandes errores, como si del todo fuesen necios. Y san Isidro dice: Puer pingitur Cupido. Quiere decir, a Cupido pintan niño y mozo, porque el amor es loco y sin razón, o porque es dios del amor, y todos los enamorados son poco cuerdos y de poco sosiego y mudables, así como niños, o porque el amor se engendra mucho en gente moza.

     Píntanle desnudo, porque el amor no puede estar encubierto.

     Píntanle con alas por dos cosas. La primera, por hacer creíble lo que los poetas dél afirman; dicen que Cupido por todo el mundo hiere con saetas y con ardor a todos los hombres, y todos los que aman son dél encendidos; empero no podría esto hacer Cupido si no volase muy apriesa, porque en todos los lugares pudiese esto hacer. Así lo pone Séneca, donde dice



         Natum per omneis celere terras.
  Vagum Hericina mittit, ille volans per coelum:
  Proterva tenera tela molitur manu.



     Quiere decir: Venus, llamada Hericina, envía a su hijo que ande vagando por el mundo, y él, volando por el cielo, envía las saetas muy ricas con mano tierna.

     La segunda razón es por la significación: Cupido significa el amor, el cual hace a los hombres más instables que otra pasión; y como las alas son instrumentos para súbito pasar de un lugar a otro volando, así el amor hace al amador de poco sosiego y de mucho movimiento; súbito creen y no creen, estando siempre colgados de un pensamiento y poseídos del temor, como dice Ovidio: Res est soliciti plena timoris amor. Quiere decir: el amor es cosa llena de temor y de sospecha.

     Píntanle con aljaba y arco y saetas, por la significación. Cupido, que es el amor o carnal deseo, hace llagas en el corazón, porque el que ama ya no está sano en sus pensamientos y deseos, como aquello desee que a la muerte de la virtud y honestidad traiga. Otrosí, se llama llaga el amor, porque así como la llaga trae dolor, el cual quita el reposo del cuerpo, así el amor trae tanto cuidado que no deja reposo corporal ni espiritual en el amador, mas siempre es lleno de sospechas.

     Estas saetas con que Cupido hería no eran todas de una manera, mas unas tenían las puntas o hierros de oro, otras de plomo. Esto es, porque los gentiles y poetas dieron a Cupido poder de mover a amar y de desamar, y que para ambas cosas tuviese saetas. Fue la causa, porque así el amor como el desamor son llagas y hácense con alguna arma, y como pusieron saetas para herir el corazón para amar, así pusieron saetas para lo herir para desamar; y como el amor es pasión que no deja holgar al amador, así el desamor es pasión que aqueja al que la tiene para huir de aquello que no ama, y ambas pasiones son en una misma parte del ánima, pues como el alma se signifique con el corazón, es menester arma que penetre, y así para ambas cosas dieron a Cupido saetas; que sean las puntas de las saetas para amar, de oro, y las de desamar, de plomo, es la causa ésta: oro es el mejor de los metales; plomo es de poco valor, para denotar ser el amor mejor que el desamor, como el amor convenga a la conservación de la naturaleza, y el desamor, estorbador desta conservación; y por esto debió de significar el amor por el oro y el desamor por el plomo; de las hachas encendidas, dice Séneca:



         Quam vocat matrem geminus Cupido.
  Impotens flammis simul, et sagittis.



     Quiere decir: a Venus llama madre Cupido; este Cupido es muy poderoso en saetas y en la ardiente hacha. Ítem, el mismo Séneca dice:



         Volucrem esse amorem fingit inuictum Deum,
  Mortalis error, armat, et telis manus:
  Arcusque sacros instruit faeva face, etc.



     Quiere decir: el error de los hombres fingió al amor ser dios volante y fiero o áspero. Diole saetas en las manos y hacha ardiente en los sacros miembros. Esto dicen los poetas por la significación, porque así como a Cupido dieron saetas, dando a entender que llagaba el corazón, así le dieron hacha ardiendo, por significar que quema el corazón. Y diremos que aunque a Cupido ambas cosas den, llagar y quemar con hacha, más propio le conviene quemar con la hacha que llagar con la saeta. Y aunque el amor, según verdad, ni es llaga de saeta ni quemamiento de hacha, por metáfora se dice lo uno y lo otro; empero más se aplica la razón de la metáfora al quemamiento, porque es el amor un grande cuidado, y todos los cuidados son calientes y quemantes; y por este cuidado dicen en latín: Cura, quasi cor urens, que significa cosa que enciende el corazón. Así dijo el Apóstol a este propósito: Melius est nubere, quam uri. Quiere decir: más vale casar que quemarse; llama quemarse a la pena que es en sufrir los deseos libidinosos.

     Traer en la cinta colgados muchos corazones fue para significar que los amadores no tienen poder en sus corazones, mas poséelos Cupido; donde él va, allá los lleva; esto se hace por ser el deseo o amor pasión muy fuerte, y todas las tales pasiones tienen condición de sacar fuera de sí al que poseen, no dejándole señorío de sí mismo. Y por cuanto el amor es destas pasiones la mayor, fuerza mucho al hombre, desamparándole de sí y haciéndole que no tenga querer ni no querer, mas sólo aquello quiera o no quiera a que le mueve el deseo, que es Cupido, y así Cupido posee su corazón y no él; por lo cual dice Hugo de Santo Victore: Anima verius est, ubi amat quam ubi animat. El ánima, más verdaderamente es donde ama que donde da ser; y así como el amor digamos estar en el corazón y la cosa amada sea fuera del amador, estará más verdaderamente el corazón del amador fuera dél que en él. Y por cuanto Cupido le mueve, él lo tendrá; ponerle muchos corazones es por denotar que los amadores son muchos. No sólo dijeron tener Cupido los corazones de los amadores, mas aun que los traya colgados de la cinta; esto fue por significar dos cosas, que son: pena y peligro; la pena significa en cuanto andan colgados, porque toda cosa colgada está con pena; esto conviene a los amadores, porque mientras no alcanzan su deseo viven en ansia y pensamiento afligido; y si lo alcanzan, viven en sospecha de perder lo alcanzado.

     Lo segundo es peligro; la cosa colgada está poco firme, como se mueva y no sea fija, y así puede caer. Tales son los amadores, cuya vida es en muchos peligros de se perder, según se lee en varias historias, que muchos por amar crudamente fenecieron sus días, como dice Francisco Barbarino, poeta.     Trae Cupido delante los ojos una venda de paño; esto es por significar que Cupido no ve. El entendimiento es el ojo, según Aristóteles, en el cual es la razón; por esto los que de razón usan, decimos que ven; los que no usan della, decimos que no ven, aunque tengan ojos. Tales son los amadores, que aunque tienen ojos no ven, y así se puede decir que tienen los ojos tapados o que son ciegos. Esto es general en todas las pasiones fuertes que turban la razón y no puede ella juzgar lo que conviene, así como dijo Catón: Ira impedit animum ne possit cernere verum. Quiere decir, la ira impide al corazón que no pueda mirar la verdad. O píntanle ciego, por las torpezas que son cometidas de los lujuriosos, y porque no ven lo que les aconseja los divinos consejos.

     Dar a Cupido pies de grifo es por dar a entender ser Cupido cosa fingida, para algo significar, porque si fuera cosa verdadera, como tuviera figura humana, ternía pies de hombre; mas como fue ficción, danle pies de grifo y otros miembros, según como conviene, para significar la fuerza del amor. Es el grifo en parte ave y en parte bestia muy grande y fuerte, y de grandes presas y uñas, y tan firme tiene lo que arrebata que no puede cosa dél tomada en mano huir, de donde afirman los autores que es enemigo del caballo, y por hacer presa en el caballo, toma algunas veces al hombre que va en él y lo levanta en el aire. Por esta fuerza de prender y tener dan pies de grifo a Cupido, porque el amor tan fuertemente prende y tiene al que una vez posee que no se podrá dél sin gran trabajo apartar; y por esto mismo dicen tener uñas.

     El contender del tirar con arco entre Apolo y Cupido no es otra cosa sino lo que en el mundo se hace de utilidad y deleite; los rayos del Sol que se entiende por saetas son utilísimos a la producción de la tierra y de los frutos, y los de Cupido, aunque parecen suavísimos, emponzoñan y matan.

     Dijeron ser Cupido hijo de Venus y de Vulcano, como lo escribe Séneca, porque del deleite, entendido por Venus, nace codicia y deseo, y no puede en otra manera nacer. Pusieron ser hijo de Vulcano por cuanto Vulcano marido de Venus llamaron los antiguos dios del fuego, según san Isidro, y este deseo no se levanta sin calor, y todo calor se atribuye a Vulcano; y así con razón Cupido es hijo de Vulcano; y por esta misma razón dijeron que era Venus mujer de Vulcano, porque las obras venéreas no se hacen sin calor, perteneciente a Vulcano; y por esto dijo Vergilio, el viejo es frío para las cosas de Venus, dando a entender que la frialdad empacha las cosas de Venus, y el calor les da ayuda.

     Tulio dice ser Cupido de Venus y de Mars; esto conviene también, por cuanto Mars se ayuntaba en adulterio con Venus, según pone Ovidio, y de allí podía nacer algún hijo.

     Lo otro por significación, cuanto a la propiedad de Mars, es Mars planeta, según astrólogos, de calor destemplado, y porque del calor nace el deseo de los carnales ayuntamientos, dijeron que nació Cupido de Venus y Mars, o porque si en la natividad de alguno fuere Mars en alguna de las casas de Venus, que son Taurus y Libra, el que entonces naciere será muy lujurioso y inclinado a toda manera de lujuria.

     Estos dos padres dan diversos a Cupido para declarar por ellos dos amores diversos: uno es amor carnal honesto, que justamente puede ejecutarse; otro es deshonesto, el cual no puede, sin torpedad y pecado, ser satisfecho. El primero se significa por Cupido, hijo de Venus y de Vulcano, por cuanto de aquel se finge haber nacido de matrimonio legítimo, entendido por esto los matrimoniales ayuntamientos. El segundo se significa por Cupido hijo de Venus y de Mars, el cual nació de ayuntamiento adulterino e ilícito y contra ley. Por esto dijo Ovidio que era Venus madre de los dos amores o Cupidos; y desta manera no discordaran Séneca y Tulio, que uno habla de Cupido hijo de Vulcano, y otro de Cupido hijo de Mars.

     Decir Siménides que Cupido nació de sola Venus, sin padre, es la causa que como por Venus se entiende el deleite carnal, y por Cupido el deseo deste deleite, del pensar Venus en el deseo nace el deleite, que es Cupido.

     En decir que Cupido fuese el más antiguo de todos los dioses, parece que significaron lo que sintió Empédocles, que el amistad y el odio apartaron las cosas unas de otras, que primero estaban confusas entre sí, como ellas de por sí no puedan, sin este amor y odio, engendrar gran cosa alguna.



Prosigue la materia de Cupido, y dice qué es lo que los antiguos entendieron por Cupido

     Por Cupido no entendieron otra cosa todos los que dél hablaron, salvo un deseo que en nosotros nace de gozar de los carnales deleites, con aquellas figuras que en nuestro pensamiento hermosas fueron juzgadas. Este deseo en todas las animalias en que se hace generación por ayuntamiento puso la naturaleza ardor fuerte, que mueva ásperamente a los actos de engendrar, porque las animalias no se puedan apartar de ellos, y así no perezca la especie o naturaleza; empero no es igual este ardor en todas las animalias, mas en unas mayor que en otras, según la diversa condición de sus naturalezas; y así, puso Vergilio ser mayor este ardor furioso en las yeguas que en todas las animalias; y por esto concluyó que ellas solas podían concebir de viento. Y así parece que en las animalias brutas para las obras venéreas no han otro motivo salvo la natural inclinación, de donde aunque algún dios Cupido hubiese, tal cual fingían los poetas, sería aquél para los hombres solos, mas no para las animalias brutas, para cuyo movimiento abasta la naturaleza sola. En las animalias imperfectas, cuya generación no es por ayuntamiento, por no haber entre ellas distinción de masculino y feminino, que en sólo esto se distinguen de las perfectas, engéndranse de solas corrupciones de cosas podridas. En los hombres, diremos que el deseo de los ayuntamientos no viene de Cupido ni de Venus, como no haya algunos tales dioses; mas pueden venir en tres maneras: o de naturaleza, o de vicio, o de diabólica tentación. Lo primero se prueba por cuanto el hombre es de natura animal como todas las otras animalias, y lo que es perfectión en ellas conviene a él más cumplidamente que a las otras animalias; y si a las otras, por causa de conservar la especie, Dios, fundador de naturaleza, dio aquel ardiente deseo de los venéreos actos, tanto fue más necesario esto ser en los hombres, cuanto su especie es más noble y más digna de ser guardada; esto prueba Séneca, donde comienza: Hanc esse vitae maximan causam reor, per quam voluptas oritur, interitu caret cum procreetur semper humanum genus amore grato, qui semper mulcet feras. Quiere decir, el amor es la mayor causa de conservar la vida, por el cual nace el deleite, y nunca perece la naturaleza, como siempre se críe el humanal linaje deste amor gracioso, el cual ablanda el deseo de las fieras.

     La segunda manera es de vicio, y éste se engendra en la juventud, y críase con la ociosidad, que hace caer a los descuidados en la enfermedad del desordenado amor; y si la ociosidad por sí mueve los tales deseos venéreos, mucho más lo hará, cebándose con abundancia y sobra de bienes, como lo toca Séneca: Vis magna mentis blandus atque cum calor amor est inventa gignitur luxu, ocio nutritur inter laeta fortunae bona. Quiere decir: El amor es una fuerza del corazón y es calor grande en la juventud engendrado. Críase con abundancia y ociosidad entre los alegres bienes de la fortuna, porque el que mucho puede quiere de hecho lo que no puede de derecho. Este amor vicioso no entra en los pobres, con quien no mora la ociosidad, porque procurando el menester de las cosas, no tienen amor vicioso, sólo aquel que es natural y ordenado; así lo dice Séneca, donde comienza: Vana ista demens animus, etc.

     La tercera es la diabólica tentación, porque el demonio, que a todos los otros males mueve, incita e inclina al hombre a éste, porque es mal y vienen dél otros muchos males, de donde la Santa Escritura pone haber demonio, al cual principalmente pertenece tentar el pecado carnal, que se llama Asmodeus, según se escribe en el libro de Thobías; era éste el que mataba los varones que a Sarra, hija de Raguel, por esposa tomaron.

     Desto los poetas antiguos no sabían cosa, porque ellos no ponían demonios que a los hombres tienten, para los traer a pecar, como a todos éstos, por el contrario, llaman dioses; empero san Isidro dice: Est enim Cupido demon fornicationis. Quiere decir: Aquel Cupido que los gentiles llaman dios es el demonio de la fornicación, y así habrá demonio que a los hombres deste pecado tiente, y cuando por impulsión déste pecaren los hombres, podrán ser dichos ser heridos e inflamados de Cupido. Esto es a lo que los gentiles llamaron Cupido, y no es dios ni cosa alguna; mas algunos gentiles viciosos lo fingieron por escusar sus malos deseos y torpes actos y [i]lícitos amores, afirmando que este Dios les movía y constriñía a ello, como que en su mano fuese poderlo reprimir, si él con su flecha herirlos quisiese, lo cual declara Séneca, donde comienza: O magna vasti. En donde introduce hablar Fedra, la que ama a Hypólito, con su ama, diciendo que no podía cesar de amar, porque Cupido, Dios poderoso, la compelía, a la cual contradice el ama, diciéndole que no hay ningún dios llamado Cupido que tales fuerzas tenga, mas que los hombres lo fingieron para gozar de sus torpes deseos.

 

Capítulo XXVIII

De Bacho

     Bacho, según Ovidio y otros poetas, fue hijo de Iúpiter y Semele, de cuyo nacimiento dice que amando Iúpiter a Semele, hija de Cadmo, y haciéndose dél preñada, Iuno, que mucho aborrecía a las mancebas de su mando Iúpiter, fue a buscarla, mudándose en forma de la vieja Veroe, ama de Semele; y hablando con ella de varias cosas, le preguntó si Iúpiter la amaba y la quería bien. A quien Semele respondió que creía que sí. Replicó Iuno: Mira, hija, que podría no ser Iúpiter, porque muchos hombres engañan a algunas mujeres, viniendo disimulados en las figuras de los dioses; mas conocerle has, en que con juramento te prometa que viniendo a estar contigo, te abrace con aquella majestad y guarnimientos con que abraza a Iuno, queriendo dormir con ella. Semele, deseosa de hacer expiriencia, ruega a Iúpiter (haciéndole primero jurar por la Stygia) le otorgue un don, como dice Ovidio en el lugar alegado, donde comienza: Rogat illa Iovem sine nomine munus, que la abrace con los guarnimientos con que solía abrazar a Iuno. Iúpiter, cuando esto oyó, pesóle en el alma, porque había jurado de cumplir lo que había prometido, y como no pudiese faltar al juramento, subió al cielo muy triste, y trajo los nublos y truenos y relámpagos, porque así se llegaba a Iuno, y con esto descendió luego; y entrando en la casa de Semele, y ella no pudiendo sufrir los rayos de Iúpiter, se abrasó; y porque el niño de que estaba preñada no pereciese, sacólo Iúpiter del vientre, y como aún no había cumplido el tiempo que suelen estar antes de salir a luz, lo ingerió en su muslo, donde estuviese hasta tanto que se cumpliese el tiempo que se requiere a una criatura estar en el vientre de la madre. Nacido el niño, diolo a criar a su tía Yno, la cual, no osándolo tener por temor de Iuno, diolo a las ninfas de Nifa, y aun entre ellas, como un día la sospechosa madrastra Iuno al niño buscase, las ninfas, sobre la cuna, ramas de yedra pusieron, con las cuales engañada, dejó de buscarle, por lo cual la yedra después siempre por su árbol tomó Bacho. Algunos dicen que fue engendrado del fuego y nacido de dos madres y criado de Sileno. Otros dijeron ser Bacho hijo de Iúpiter y de Prosérpina, en la casa de la cual durmió tres años. Otros lo hacen hijo de Iúpiter y de Ceres, y que había sido despedazado de los hijos de la tierra y cocido, mas que Ceres le tornó a juntar los miembros y volvió a vivir hecho mozo. Píntanle unas veces con figura muy severa, con barba larga; otras con cara alegre de mozo y sin barba; otras con hábito largo de dueña; otras veces desnudo y coronado de pámpanos de vides, con cuernos de toro, con una hoz en la mano; y dicen que mudado en viña, gozó de la hija de Ícaro. Danle carro en que ande, el cual quieren que le lleven tigres, o panteras, y osos o lobos cervales; conságranle la yedra: dedícanle la cabra o cabrón y el lince y la picaza; hácenle padre del olvido y descubridor de la verdad. Danle la invención del báculo o bordón que traen los viejos, según dice Rabano. Pintan unas gradas no firmes entre Bacho y sus compañeros; dicen ser temeroso Bacho; nómbranle con vanos nombres, así como Bacho Bromio, Lieo, Lineo, Nictileo, Ignigena, Nato, Euhan, Reformador de las uvas, Dionisio, Nyseo, el padre Eleo o Padre Líber, Hiaco. Alberico y Ausonio le dan otros nombres, así como Briseo, Basareo.



Declaración

     Bacho, según sentido histórico, fue hijo del segundo Iúpiter y capitán de tan gran valor que fue tenido por Dios por los grandes hazañas que hizo, como fueron apaciguar discordias y edificar ciudades. Como a Archos, veniendo en Grecia, venció con batalla a toda la India, fue rey de Thebas; dio leyes a los hombres, como dice Oracio, en cuatro versos que comienzan: Romulus, et liber pater. Y aunque en esto no fue tan estimado, cuanto por haber sido el primero (según dice san Augustín) que plantó viñas e inventó el vino y lo mezcló con licores diversos para que fuese más agradable y gustoso de beber, de donde tomaron los poetas origen de entender el vino por Bacho. Acerca desta invención del vino es de saber que las vides, desde el principio del mundo, las hubo, como los demás árboles; mas no sabían hacer vino: sólo usaban de comer las uvas, y esto duró mil y seiscientos y cincuenta y seis años; de la primera edad del siglo, que no bebieron los hombres vino ni comieron carne. Noé, en el principio de la segunda edad, comenzó a hacer vino, y las gentes a comer carne, como se lee en el Génesis: Tanquam olera virentia tradidi vobis cuncta proprer hoc, quos carnem sanguine non comedatis. Quiere decir: Yo os doy licencia que comáis de todas las cosas que quisiéredes, así como libremente coméis de las hierbas y frutas, sacado esto sólo: que no comáis carne con sangre. Entendíase esto que no comiesen de alguna animalia mientras ella está viva, o que no comiesen carne que no fuese desangrada, porque comiéndola con sangre parecía crueldad y de bestias; mas como después Bacho en su tierra fuese el primero que inventase el vino, quisieron los antiguos atribuirle el cultivar de las viñas, y el hacer el vino, y mostrar las propiedades y daños, y provechos que del vino se siguen, usando desordenadamente dél o con moderación, como iremos declarando por todos los siguiente artículos, en que se dirá todo lo que de Bacho se finge.

 

Artículo I

Cómo Bacho es hijo de Iúpiter y de Semele

     Semele se empreña de Iúpiter cuando la vid, figurada por Semele, en la primavera se hincha con el calor del Sol y se hace preñada de Bacho; y después es herida del rayo en el mayor ardor del estío, cuando por la gran fuerza del Sol comienza a brotar su fruto. Bacho se finge ser hijo de Semele, porque el vino es hijo de la vid, porque Semele se llamó de siintameli, que quiere decir sacudir los miembros, o porque este árbol tiene los miembros, que son los ramos, más movibles que los otros árboles, y que fácilmente los menea el aire.

     Decíase también hijo de Iúpiter porque el vino tiene un calor natural y engerido de la mesma naturaleza, y no puede nacer la vid sino en lugares calientes o a lo menos donde hay moderado calor. Fíngese haber nacido de las cenizas de Semele quemada, porque es naturaleza de la ceniza tener encerrado el calor dentro de sí, y no sé qué grueso que aprovecha mucho a las vides.

 

Artículo II

Dice qué se entiende por majestad, o guarnimientos con que Iúpiter abrazaba a Iuno

     El don que Semele pidió a Iúpiter significa que nosotros pidiendo a Dios mercedes sin saber lo que pedimos venimos a pedir las más veces cosas que nos son dañosas y mortíferas, como persuadidos de nuestra insaciable codicia, que es nuestra ama.

     Que Iúpiter no pudiese quebrantar el juramento dícese la causa donde se trata de la laguna Stygia. Que Iúpiter convocase nublados, y causase relámpagos y truenos, cuando abrazaba a Iuno, que fue lo que pidió Semele, y a esto llamaban guarnimientos o majestad. Quisieron los antiguos declarar con esto cómo de las exhalaciones calientes, que se levantan de la tierra y agua, llegadas a la región media del aire, se engendran el rayo y déste el trueno y relámpago; y porque por Iúpiter se denota el calor como quiera que sea, y por Venus el aire, por esto dijeron llevar estos ornamentos Iúpiter cuando abrazaba a Iuno. Lo demás que acerca desto dice la fábula que aquí no declaramos sirve de sólo ornato.

 

Artículo III

Cómo Semele fue muerta de rayo o fuego

     Que muriese Semele de rayo o de fuego se puede entender, según sentido histórico, haber muerto de algún género de calentura, que es fuego suficiente para acabar la vida del hombre, como de rayo. Engerir Iúpiter al niño en su muslo, conviene saber, el calor diurno, a fin que como (de padre reciba la uva el madurar, que de la madre, que es la vid, no ha podido recibir, o porque la vid es muy amiga del calor y no puede vivir ni echar fruto sin él, por lo cual en los recios inviernos perecen muchas vides; y esto provee el calor entendido por Iúpiter; o porque Bacho fue criado en una cueva del monte Neros, que está cerca de Nysa, ciudad de Indias, el cual monte era consagrado a Iúpiter; por esto decían que le había Iúpiter engerto en su muslo. Darlo a criar a Yno: por Yno se entiende la tinaja o vaso en que el vino está conservado y cubierto, por temor de Iuno, que es el aire con que se suele corromper. O guardar Yno el niño secretamente es estar las uvas de que se hace cubiertas con los pámpanos y hojas, porque del soberbio aire, que es Iuno, no se ofendan, o con el demasiado Sol. Críanle después las ninfas cuando son restaurados los racimos con la humidad de la noche, aquello que del gran calor del día se había con demasía calentado. O decir que le criaron las ninfas, recibiéndole de las cenizas de su madre, es que la vid es la más húmeda de todos los árboles, cuyo fructo, si recibe moderada agua, se hace más saludable y crece más.

     Cubrir las ninfas al niño estando en la cuna, porque Iuno que lo buscaba no le viese, por la cuna se entiende el vaso, y por Iuno el aire corrupto; cubrirle con yedra es que según los naturales, estando sobre las tinajas yedra, preserva el vino que el aire corruto no le dañe cuando se hace, o la frialdad de la yedra hace que cuando el vino hierve no se salga y vierta. Decir que con esto no le buscó más Iuno es que después del vino cocido, y lodado el vaso, el aire no le daña, aunque con él se mueve con sólo darle al vaso. Que Bacho fuese engendrado del fuego, porque la uva viene a maduración por gran calor o porque el vino lo suelen cocer, porque así se guarda más.

     Que Bacho se diga vimatrem, que quiere decir de dos madres, porque fingen que sacado del vientre de su madre estuvo en el muslo de Iúpiter, hasta que cumplió el tiempo que los niños han menester estar en el vientre de la madre para vivir, esto es porque el vino puesto en un vaso como en el vientre de su madre es menester a cierto tiempo trasegarle en otro vaso, quitándole de la madre en que se coció.

     Hacer a Bacho hijo de Iúpiter y Prosérpina es porque los primeros principios de la vid son de la tierra, entendida por Prosérpina, y esta tierra es como materia, y el calor entendido por Iúpiter como artífice. Que durmiese Bacho tres años en casa de Prosérpina es que antes deste tiempo se dice dormir las vides que se plantan, porque no dan fruto por crecer en este tiempo en raíces. Ser Bacho hijo de Iúpiter y Ceres es lo mismo que lo que se dijo haciéndole hijo de Iúpiter y Prosérpina, porque por Ceres se entiende la tierra.

     Que los Gigantes despedazasen a Bacho, y sepultado, y volverle Ceres a la vida, entero y mozo: Esto significa la plantación, porque de cada sarmiento que se corta enterrados debajo de tierra, entendida por Ceres, nace de nuevo una vid de que se engendra el vino, que es Bacho. Los hijos de la tierra o Gigantes son los labradores; y según sentido histórico, como dice Eusebio, reinando Pandión en Athenas, en el año del mundo de 3896, Bacho, peleando contra Perseo, fue muerto en batalla. Y dice Marco Varrón, poeta, que su sepulcro se ve en Delphos, junto a Apolo dorado.

     Según Diodoro, a Bacho pintan en dos maneras: una con figura muy severa y cruel, con barba larga y figura de viejo, con la cabeza calva, sin pelo; y otra con cara alegre y hermosa, de mozo, sin barba. Por la primera entendían que el vino bebido fuera de medida hace a los hombres terribles y airados, y porque el mucho beber atrae la vejez, por esto le pintan viejo, calvo, porque el vino, puesto que es humido, es tan caliente en virtud y poder que deseca y enjuga muy presto. Por la otra denotaban que bebido con templanza es de gran provecho y utilidad, porque usándolo con moderación dicen los médicos que consume la demasiada humedad de los manjares en el estómago, como bebido demasiado, con su sobrado calor amata el húmedo radical y enflaquece las fuerzas, y vuelve al hombre débil y tembloroso. Hácenle niño o mozo, porque los que mucho se dan al vino son siempre sin cuidado, como los niños, o porque como el niño es ignocente, así el cargado de vino es sin culpa en todos sus hechos y dichos.

     Píntanle en hábito de mujer, porque el demasiado beber debilita y afemina las fuerzas, o porque cuando Bacho pasó de Grecia a la India y a otras naciones, inquietándolas, no sólo traía en sus escuadrones hombres, mas también mujeres, no tanto porque hubiese necesidad dellas para la guerra, cuanto porque hubiese siempre vicios y torpezas delante dél; y por esto decían que traía sátiros en su compañía, animales viciosos y lujuriosísimos. Y así dijo Paulo Orosio que Bacho hinchó el mundo de lujurias y bañó la India en sangre, porque como aquellas gentes no eran dadas a la guerra, el aparejo que él traía para destruir lo hizo vencedor, con los que estaban sin miedo desapercibidos. Píntanle desnudo, porque el beber demasiado calienta de manera que no son menester vestidos; o porque quien dél es tocado descubre todas las cosas y nada tiene encubierto; y por esto dice el adagio: En el vino está la verdad. Corónanle de pámpanos, porque fue el primero que en su tierra plantó viñas, e inventó el uso del vino y el hacerlo y beneficiarlo. Y porque mostró podar, le pintan con una hoz en la mano, y fue el primero que usó corona y el que halló el triunfo. Píntanle con cuernos de toro, porque con el demasiado beber comienzan los grandes a embravecerse y a henchirse de furia como toros, o porque los antiguos bebían en vasos hechos de cuernos de bueyes. O porque, según Diodoro, Bacho mostró uncir los bueyes para cultivar la tierra.

     Bacho, mudado en viña, gozó de la hija de Ícaro. Esto significa que el vino bebido algo alegremente tiene fuerza de poner pensamientos deshonestos en corazones castos. Los lobos cervales denotan la virtud del vino, que tomado moderadamente acrecienta el ánimo y la vista, y tomado demasiado, vuelve al hombre mudable, como su carro. Los tigres que tiran el carro denotan las crueldades de los borrachos. Los osos y grifos son los furores y locuras sobre que suben fieramente los tocados del vino, porque están tan sin consideración que desenfrenadamente se lanzarían en cualquier peligro. Conságranle la yedra, porque con su frialdad aprovecha contra la beodez, o porque se finge que las ninfas escondieron a Bacho con yedra, porque no le viese Iuno. O porque así como la yedra enreda a toda cosa a que se allega, así el vino liga los humanos entendimientos. O porque así como la yedra es siempre verde, así el vino no pierde fuerza, como las cosas que se envejecen, antes mientras más se añeja tiene más poderío y virtud, y por esto se coronan los poetas con yedra, para denotar la perpetuidad de los versos. Sacrifícanle el cabrón, porque este animal es muy amigo de pámpanos y daña las vides, o porque así como el vino es dispuesto para la lujuria, así el cabrón es de los más calidísimos animales que hay y muy lujurioso. Y por esto pintaron a Bacho borracho y lujurioso debajo de la figura de cabrón. Inventó Bacho el bordón, porque los vencidos del vino tuviesen en qué se arrimar, y así de Bacho se dijo báculo. Danle por ave la picaza, ave parlera, porque así lo hace el bebedor, que por hablar descubre los secretos que le pueden dañar. Decían también ser Bacho padre del olvido, porque el demasiado beber daña la memoria y hace al hombre rudo y olvidadizo. Y para declarar esto le dedicaron el lince, el cual, puesto que es animal de vista acutísima, es tan olvidadizo, que andando paciendo, si a caso vuelve los ojos para alguna parte, se olvida del pasto que tiene delante y se va a buscar otro. O dedicarle el olvido es para dar a entender que no convenía acordarse los hombres de aquellas cosas que se hacen o dicen, estando comiendo y bebiendo, calientes con el vino, porque no son dignas de hacerse ni de acordarse dellas después de dichas, porque entre las copas, como el entendimiento está movido y medio turbado, dicen muchas veces los hombres que han de hacer cosas ajenas de toda razón, las cuales, dado caso que entonces sean prometidas, no es bien que después hayan memoria para efectuallas. Por eso se dijo el antiguo proverbio: Aborrecí el convidado memorioso.

     Las gradas no firmes que se cuentan entre los compañeros de Bacho significan aquellos varios y diversos pasos nunca firmes que dan los que han bebido demasiado.

     Son también temerosos o medrosos los que se dan al vino como aquellos que habiendo perdido la razón no saben discernir lo que han de temer ni lo que no.

 

Artículo IV

De los nombres de Bacho

     Nómbranle Bacho, que suena lo mismo que furor, porque el vino hace furiosos a los que le beben sin medida, o porque el vino nuevo es de ardentísimo furor, que no se puede tener encerrado, como parece cuando hierve. Llámanle por este nombre los tebanos. Otros dicen que se dijo Bacho de vox, vocis, que significa voz, porque las mujeres que le ofrecían sacrificios iban delante dél dando grandes voces, y con teas y otras lumbres encendidas de noche.

     Bromio se dice de bromin, que significa consumir, porque el amor desta bebida del buen vino consume la superfluidad de los manjares y ayuda a digirir, como los físicos dicen; mas bebiéndolo fuera de medida, deseca la sustancia y buena humidad y consume la fuerza de los niervos.

     Lieo se dice de ligo, ligas, por atar o juntar, porque bebido el vino con templanza recoge las fuerzas perdidas y las ayunta y acrecienta; mas bebido desordenadamente, liga o ata el sentido y la razón.

     Leneo y Brisseo: estos dos nombres le dieron de las dos diferencias de pintura que primero dijimos, que eran dos estatuas que había en Grecia suyas: la una era de rostro alegre y de mozo delicado, y desta se dijo Lineo, y la otra era de rostro áspero y terrible, y llamóse Brisseo.

     Nicteleo se dijo porque hacía venir las tinieblas al sentido. Ignigena significa cosa de fuego, porque engendra calor en los que le beben.

     Nato, de nuevo, porque fue nacido otra vez, y por esto le dicen hijo de dos madres, porque primero nace la uva, y de la uva sale el vino.

     Ehuan es una interjeción de loar a Bacho, que significa buen muchacho, reformador de la uva, porque fue el primero que plantó vides en su tierra.

     Fue llamado Dionisio, según san Isidro, porque nació o fue criado en un monte de la India, llamado Nisa. O díjose así, casi dios de Nisa, porque por tal le adoraban allí, como quien dijese dios de Nisa.

     Niseo se dice de la ciudad de Nisa, donde fue adorado, o de Nisa, una de las cumbres del monte Parnaso, a él consagrada.

     Eleo se dice de Elea, ciudad donde grandemente era reverenciado.

     Liber Pater se dice, según Séneca, porque estando uno borracho, queda libre de todo cuidado y de otros negocios en que los cuerdos suelen ocuparse, y acarrea libertad a los hombres, porque los siervos, estando beodos, les parece estar libres de la subjeción de la servidumbre, o piensan haber rompido las ligaduras o cadenas de la servidumbre. Mas según la opinión de Macrobio, por este Padre Liber entendieron el Sol, que era de los antiguos tenido por padre de todas las cosas, y así lo entendió Vergilio, donde comienza: Vos o clarissima mundi, etc. Porque Bacho, de quien tratamos, no es aquel que hace el año, como dice Vergilio y Macrobio; mas éste es el Sol. Basareo, se dice porque sus ministros que le hacían sacrificios se llamaban así, o andaban vestidos de vestiduras así llamadas.

 

Capítulo XXIX

De Hymineo

     Hymineo, según Alberico, fue hijo de Bacho y de Venus. Teníanle por dios de los padrinos o de los casamientos. Otros autores dicen ser hijo de Apolo y de Calliope. Catulo le da por madre a Urania. Llevaban con cantares su estatua en las bodas. Según la verdad, Hymineo no es cosa alguna que sea dios de las bodas, como no haya tal divinidad. Mas los gentiles, según sus opiniones o principios poéticos, para todas las cosas dieron dioses, como no pudiesen haber algún dios que para todas las cosas bastase, y estas divinidades ellos las fingían, según les parecía convenir a aquellas cosas en las cuales daban la divinidad. Las bodas consisten en ayuntamiento de nuevo carnal, de donde aquellas cosas deben ser dichas del dios de las bodas que a este ayuntamiento mueven. Esto hacen Bacho y Venus: por Bacho se entiende el vino, y por Venus los deleites carnales. Estas dos cosas son las que mueven al ayuntamiento y deseo de los deleites, significados por Venus, y ardor interior, causado por el vino, el cual es Bacho, porque el vino escalentando las entrañas nos mueve mucho a lujuria, y el ardor causa el deseo; y por esto dice el Apóstol: Nolite inebriari vino in quo est luxuria. Quiere decir: No os embriaguéis de vino, en el cual está la lujuria. Y por esta causa dijeron los autores ser Hymineo dios de las bodas, hijo de Bacho y de Venus. Derívase Hymineo de hyemen, nombre griego, que significa una tripa en que se envuelve en el vientre la criatura, llamada en vulgar la madre; en aquélla se hacen todos los concebimientos; y dieron tal nombre a este dios porque parece que todas las bodas se hacen a fin de engendrar.

     Otros dicen que Hymineo es hijo de Bacho y de Venus, porque en las bodas hay dos cosas: la una es fiesta alegre, como cantares y alegría y músicas. Esto denota Bacho, que los poetas le pusieron por dios del alegría, como lo dice Oracio: Ascit letitiae Bacus dactor. Quiere decir: Venga el dios Bacho, que es dador de alegría. Por estas músicas y alegrías dijeron otros ser sus madres Calliope y Urania; lo otro, el carnal ayuntamiento, esto se entiende por Venus. Otros dicen que Hymineo fue hombre verdadero y fue recibido entre los gentiles por dios de las bodas, porque fue inventor dellas; y porque estando en fiestas de unas bodas fue muerto, cayendo sobre él la casa, fue por esto tomado en costumbre que todos los que se casasen le hiciesen sacrificios, por aplacar su saña, para que no les hiciese mal creían que éste, estando entre las ánimas infernales, le pesaría que bodas hiciesen los otros ni que tomasen gozo en aquello en que a él le costó la vida; y porque deste enojo no les hiciese mal, honrábanle como supersticiosos, que a todas las cosas que les podía dañar o aprovechar honraban por dioses.

 

Capítulo XXX

De Sileno

     Aunque hubo muchos Silenos, de uno, el más antiguo de todos, hacen mención los escriptores; el cual no consta cúyo hijo fuese, mas de que nació en Malea, ciudad de la provincia Laconia. Catullo dice que nació en Nisa, ciudad de Indias, donde dijimos haberse criado Bacho. Deste Sileno dice Vergilio, donde comienza: Silenum pueri, etc., que casi siempre estaba beodo. Y Ovidio en dos versos que comienzan: Ebrius ecce senex, dice que siempre parecía dormir y andar embriagado. Y en otra parte dice también andar titubeando, o medio cayéndose, con una cañaheja en la mano por bordón, y sobre un asnillo, y en compañía de los sátiros acompañar a Bacho, y que era viejo ventrudo.

     Dicen, otrosí, que porque ayudó a Iúpiter contra los Gigantes, que su asno con que había servido en la guerra, lo puso entre las estrellas.



Declaración

     Por lo que se dice de Sileno quisieron los antiguos declarar los daños que causa el vino en los que dél usan con desorden, porque el vino y la embriaguez hace gordos y ventrudos; y por la mayor parte carga la cabeza y hace andar titubeando y lleva más presto a la vejez; por esto dicen ser Sileno viejo y ventrudo y andarse cayendo con un bordón. Y porque los que se dan al vino sin medida son lujuriosos, por esto dicen que Sileno y los sátiros, que denotan la lujuria, acompañan a Bacho; y porque las más veces son tardos y espaciosos e inútiles para los negocios los que suelen beber más que conviene, por esto dicen que andaba en un asno, animal espacioso, y que parecía siempre dormir. Y porque el vino da ánimo a los que siguen el trabajo de la guerra, dice que Sileno ayudó a Iúpiter contra los Gigantes; y para exhortación de los daños que el vino hace, dijeron los antiguos que su asno había sido puesto entre las estrellas.

 

 

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