Capítulo XV

De Plutón y Prosérpina y Ceres

     Plutón, que los antiguos tuvieron por dios o señor del infierno, fue hijo de Saturno y Opis, y hermano de Iúpiter, y de Iuno, y Neptuno. Éste finge Vergilio tener en los infiernos una ciudad grande y fuerte, cuyos muros son de hierro, que no se podían romper por fuerzas de hombres, ni perecer por siglos, en donde es guarda Thesiphon, una de las tres furias infernales, que de día y de noche nunca duerme, no dando entrada a ningún bueno.

     Tiene ultra desto el can Cerbero, que es un perro de tres cabezas, por guarda general de todo su reino, que no deja salir a ninguno de los que allí entran. Tenía por insignia unas llaves que cerraban y no abrían, así como Iúpiter el sceptro y Neptuno el tridente. Fingieron andar en carro de tres ruedas, dicho Trigae, que lo llevaban tres caballos llamados Metheo, Abastro, Nuvio, como dice Ovidio, en tres versos que comienzan: Hanc metuens cladem, etc. Pintaban su imagen, según Alberico, un hombre terrible, de ferocísimo rostro, sentado en un estrado de piedra azufre, con un cetro en la mano derecha, y en la izquierda una ánima que apretaba reciamente, y a sus pies el perro Cerbero, y junto a él las tres furias infernales. Estaba a su lado Prosérpina, con gesto no menos terrible que el marido. A este Plutón adoraban los romanos y le ofrecían en sacrificio cabezas de hombres. Teníanle templo en Ellis, ciudad de Grecia, y no se abría más de una vez en el año.



Declaración

     Plutón quiere decir rico, y es la razón que por Plutón se entiende la fuerza o virtud de toda la tierra o el mismo elemento, y porque de la tierra sale todo lo que los hombres tienen por riqueza; por esto en griego le dicen Plutón, que suena lo que en latín dis, que quiere decir rico. Así le llama Cicerón, y por significar reverencia y autoridad, le llamaron dispater, que quiere decir padre rico. Así lo dice san Isidro. Atribuirle a éste la tierra es porque cuando los hijos de Saturno partieron el mundo, le cupo por suerte. Su nombre propio, según Lactancio, era Agesilao; otros le llamaron Aydoneo; los demás nombres son postizos; por esto mismo se dijo ser hijo de Opis, que entre otros significados, es uno significar la tierra. Otrosí, ser hijo de Saturno y hermano de Iúpiter y de Iuno y Neptuno, no es otra cosa sino advertirnos que toda esta riqueza entendida por Plutón proviene y nace naturalmente por sucesión del tiempo, entendido por Saturno, y por causa del calor, entendido por Iúpiter; y la templanza del aire, entendida por Iuno, y del agua, entendida por Neptuno.

     Que Plutón tenga su señorío o sea dios de los infiernos es la razón que Plutón era señor de la tierra de los molosos, que es una provincia de Grecia llamada Epiro o Chaonia, que cae al fin de la parte occidental de Grecia, o porque, según Strabón, habitó en España cerca de los montes Pirineos, y porque caminando de partes orientales hacia otras más occidentales es bajar, y a lo bajo se dice infierno; por eso dijeron ser Plutón dios o señor del infierno, porque el infierno está en el centro de la tierra, y a Plutón le cupo la tierra.

     San Isidro llama a Plutón Orcus, que quiere decir tragador o recibidor, el cual nombre le conviene por muchas causas: la una, en cuanto fue hombre cruel, que mostró a un perro (llamado Cerbero) despedazar y comer los hombres, y así le dieron este nombre por tacha; lo segundo, en cuanto fingieron ser dios del infierno, en donde recibe o traga todas las ánimas de los malos que mueren, o porque en cuanto tierra, recibe en sí cuantos mueren, así buenos como malos, o porque los ricos (entendidos por Plutón) todo lo tragan con obras o deseo.

     Llamóse Februo, nombre derivado a febrius, que en griego significa purificaciones o cerimonias con que purificaban las ánimas; las cuales purificaciones hacían los antiguos en el mes de febrero, y por esto este mes se llama así. Esto se hace por cuanto los antiguos creyeron que las ánimas de los muertos eran purgadas o aplacadas por ciertas cerimonias. O porque Plutón era dios de aquellas almas, a quien hacía aquellas purificaciones, fue llamado Februo, porque las purificaciones se llamaban februa; así lo dice Macrobio. Diodoro Sículo dice que éste fue el primero inventor de las sepulturas y que enterrasen los hombres, y de las obsequias y honras que hacen a los muertos, lo cual antes dél entre los gentiles nunca se había acostumbrado, mas dejábanselos por enterrar en los campos, para las fieras.

     Tener Plutón ciudad fuerte, en esto se da a entender cómo los ricos avarientos guardan las riquezas, poniéndolas en fuertes lugares, en donde no puedan ser robadas.

     Ser la cerca de hierro denota la dureza de las voluntades de los avaros, que son así como hierro, que no se doblan a compasión ni a piedad del pobre, para distribuir con él de las riquezas.

     Que esta ciudad de Plutón no pudiese ser destruida de hombres, ni caerse, o perecer por infinidad de siglos, significa la necesidad de morir, porque no hay fuerza alguna de hombres que no pueda escusar la muerte, cuando Dios es servido que llegue a cada uno.

     Guardar esta ciudad Thesiphon denota la ansiedad y cobdicia del ánima de los ricos en guardar y allegar riquezas. Que esta guarda no durmiese de noche ni de día denota que los ricos duermen poco, pensando cómo conservarán la hacienda y la multiplicarán. Que en esa ciudad no entre ningún bueno, sino todos malos, significa que las riquezas, sin maldad, allegar y retener no se pueden.

     El Cancerbero, perro de tres bocas o cabezas, que guarda el reino de Plutón, denota la cobdicia y hambre insaciable de los avarientos, o significa la tierra, que traga a todos los que mueren. Tener este perro tres cabezas denota las tres partes del mundo, que son Asia, África, Europa, de las cuales la tierra recibe las carnes, como en todas las tierras del mundo los hombres mueran; o significan tres edades, en las cuales algunos parten de esta vida, que son puericia, juventud y senetud, que en cada una de ellas acontece el hombre morir; denotan también estas tres bocas del Cancerbero, que aunque al avariento se le cumpla un deseo de cubdicia, luego se levanta otro, y otro, y así no hay fin en el cubdiciar; y pónese número determinado por indeterminado.

     No dejar salir a ninguno de los que en esta ciudad entraban denota que los avarientos todo lo que a ellos viene reciben, y dello nunca dan, o porque el que muere no puede a la vida tomar, lo cual también denotaron por las llaves que dan por insignia a Plutón, que cierran y no abren. Y por esto mismo dijeron ser señor de los difuntos, porque todos los que nacen se vuelven a resolver en tierra, según dice Cicerón. La figura de cómo pintaban a Plutón está claro de lo que se ha dicho.

     Sacrificarle los romanos cabezas de hombres era porque como fue hombre cruel, pensaban complacerle con crueldades.

     Abrían su templo pocas veces, porque tenían que cuando se abría andaba suelto Plutón y las furias infernales, de que andaba la gente atemorizada. Festo Pompeyo dice que se abría tres veces en el año.

     El carro no es otra cosa sino el rodar de trazas de aquellos que desean enriquecerse. Las tres ruedas o caballos que tiran este carro denotan la fatiga en que los tales cobdiciosos se ponen y el peligro y la incertidumbre que de sus trazas tienen. El primero de los caballos se llama Metheo, que quiere decir escuro, a fin de que por él se entienda la loca deliberación de allegar las cosas, de que tiene poca necesidad, con que es llevado de su cobdicia. El segundo se dice Abastro, que significa lo mismo que negro, para que se conozca el espanto y miedo del peligro que casi siempre está a la redonda de los negocios y casos en que para ello se ponen. El tercero se dice Nuvio, que significa cosa tibia, para que consideremos que con el temor del peligro algunas veces el hirviente deseo de allegar se resfría.

 

Artículo I

Del robo de Prosérpina

     Era Prosérpina una deesa entre los gentiles, hija de Iúpiter y de Ceres, que según Ovidio, significaba tres cosas: las simientes o mieses; la Luna; y la reina de los infiernos; y por esta causa las cosas que de Prosérpina se dicen, se atribuían a estos tres significados, como dice Diodoro Sículo y Claudiano. Del cómo la robó Plutón escriben los poetas que considerando que todas las deesas rehusaban de recibirle por marido, así por su fealdad como por la escuridad de su reino, subió en un carro, que tres caballos negros tiraban, y vino a Sicilia, y llegando a una floresta de arboleda muy hermosa, en donde a la sazón Prosérpina estaba holgando, cogiendo flores en compañía de otras vírgines, la cual, como a las demás excediese en gentileza de cuerpo y hermosura, vista de Plutón, enamorándose della y tomándola súbitamente de sobresalto, la llevó consigo. Ella daba voces, pedía favor a su madre y compañeras que la valiesen. Plutón, a gran priesa, azotaba los caballos cuanto más podía. Dos fuentes había en el camino por donde Plutón había de pasar, que se llamaban Ciane y Arethusa. Ciane se llamaba así por una ninfa que en ella habitaba nombrada del mismo nombre, la cual, viéndolos venir y conociendo a Prosérpina, pesóle mucho verla llevar contra su voluntad; procuraba estorbar los pasos a Plutón, extendiendo los brazos en muchas partes. Viendo Plutón que no podía pasar, hubo grande ira, y hiriendo con su sceptro furioso, abrió allí la tierra, por donde entró para los infiernos con su carro y doncella. Ciane, cuando vio no haber podido remediar a Prosérpina, y asimismo el agua de su fuente perdida, que se había consumido por el abertura que Plutón había hecho, viéndose en seco, hizo gran llanto y descubrió a Ceres el robo de su hija; y como Ciane amase mucho aquella fuente que guardaba, entróse en ella y fue luego convertida en agua.



Declaración histórica

     Plutón fue un verdadero hombre y no dios del infierno, mas rey de los Molossos, provincia a la parte occidental de Grecia, y así es cercana a la isla de Sicilia, y por esto es cosa creíble que Plutón robase a Prosérpina, porque le convenía más ésta por mujer que otra de tierra más remota; y el un reino y otro estando cercanos serían más aprovechados, y habría esperanza que por este casamiento ambos reinos se juntarían. Y Prosérpina era una doncella así llamada, hija de Ceres, reina de Sicilia, y del rey Sicano. Y Ovidio y los poetas, por ennoblecer el linaje y porque a su propósito más convenía, dijeron que era hija de Iúpiter, y Ceres hermana del mismo Iúpiter. Esta doncella, estando un día cerca de la ciudad de Zaragoza, de Sicilia, con otras sus compañeras en una floresta cogiendo flores, la robó Plutón con intención de recibirla por mujer.



Aplicación

     Hemos dicho que Plutón, según Cicerón, denota la fuerza o virtud de la tierra. Agora decimos que Prosérpina denota las simientes sembradas; la razón desto es que Prosérpina se interpreta: Quasi, prope nos serpens. Quiere decir, rastrante cerca de nos. Esto conviene a la simiente, la cual echada en tierra hace raíces, y de allí comiénzase a levantar yerva sobre la tierra, y este levantamiento es como rastrear, porque sobre la tierra es y cerca de nos, por cuanto es junto con nuestros pies. Por Ceres se entienden las mieses o frutos pasados, y otras veces la tierra o su haz. Ser Ceres madre de Prosérpina es porque lo que se siembra fue sacado de los frutos pasados. Hurtar Plutón a Prosérpina denota que cuando los labradores siembran y no nace tan presto como querrían parece que lo llevaron o hurtaron; y porque no hay quien lo lleve, salvo el que debajo la tierra habita, y éste es Plutón, por quien se entiende también la hondura de la tierra, que allí podrían estar las simientes escondidas; y por esto se dice que robó a Prosérpina, que son las simientes.

     Hundirse Plutón con Prosérpina por debajo de tierra es decir que las simientes se han de enterrar o encubrir para que nazcan, o que los ricos esconden debajo de tierra en silos las simientes, para aguardar tiempo en que más valgan.

     Ser robada Prosérpina estando cogiendo flores en Sicilia, por estas flores se denota la fertilidad y templanza de los aires, por lo cual casi en todos los meses del año hay flores en aquella isla, y por su fertilidad se dice alhori panera de los romanos.

     Ciane o Arethusa que descubrió a Ceres dónde estaba su hija denota la virtud de la simiente, la cual virtud a su tiempo expele y hace descubrir lo que se siembra, pareciendo sobre la tierra.

     Es Prosérpina hija de Ceres en cuanto por Ceres se entiende la tierra, la cual da nutrimiento a las simientes, con la sustancia del humor, de la cual reforma todo cuerpo de las mieses, y este engendramiento se hace dentro de la tierra, arraigándose primero y después saliendo fuera, que son oficios de madre. Es hija de Iúpiter, porque por Iúpiter se entiende el cielo, según dice Tulio, y porque del cielo y estrellas viene la virtud para alterar la materia de que se hace la generación, porque aunque esta virtud la dé Aristóteles al Sol, por cuyo movimiento dice engendrarse y corromperse todas las cosas que se corrompen y engendran, empero más conviene a todo el cielo junto que al Sol solo; por tanto atribuyen ser Prosérpina hija de Iúpiter. Otras cosas que faltan para cumplimiento desta fábula se dirán adelante, tratando de Ceres.

 

Artículo II

De una hija, que sin ayuntamiento de hembra hubo Plutón, llamada veneración

     No decir los poetas que deste casamiento de Plutón y Prosérpina hubiesen hijos es por dar a entender que del allegamiento desordenado de las riquezas no se sigue alguna cosa loable ni algún fruto famoso, mas son siempre estériles por no las distribuir; mas los poetas le dan a Plutón una hija, a quien Servio poeta llama Veneración, y Theodoncio, Reverencia, y esto es más razonable, porque Veneración, según la propiedad del vocablo latino, significa aquella honra que a los dioses daban. Y Reverencia es la honra que damos a los hombres, y ésta es hija de Plutón, por cuanto a todos los ricos dan honra sólo por ser ricos, de donde sale que aunque tenga todas las tachas contrarias y le falte nobleza, como sólo tenga riquezas, le honran; y por tanto fue cosa conviniente decir que Plutón engendró a Reverencia sin madre. Esto se entiende para los indiscretos que no conocen virtudes, que piensan no haber otra mayor excelencia que ser ricos. Mas honra propiamente no merecen los ricos si no son virtuosos, porque según Aristóteles la define: Honor est exhibitio reverentiae in testimonium virtutis. Honra es ofrecimiento de reverencia hecha a alguno en señal de virtud; tómase virtud en general, no sólo por las virtudes morales, que son hábitos buenos causados en nosotros por uso, mas por todas proezas y las riquezas no son proezas, por cuanto no son cosa alguna en el hombre, mas fuera dél, por lo cual no se debe dar honra a uno por sólo ser rico, si con ella no se llegare alguna virtud.

 

Artículo III

De los dos hermanos Paliscos, lugares por donde pasó Plutón llevando a Prosérpina

     En Simeto río de Sicilia, estaba una ninfa llamada Thalia, la cual, siendo amada de Iúpiter, se hizo preñada de dos hijos, por lo cual, temiendo ella la aspereza de Iuno, que mucho maltrataba a las concubinas de su marido Iúpiter, pidió a los dioses que se abriese la tierra para en sí la recebir; viniendo el tiempo del parir, abrióse la tierra y nacieron dos niños, y púsoles por nombre Paliscos, los cuales se convirtieron en dos lagos, cercano uno de otro, muy hondos, que hierven y huelen mal a piedra azufre; Ovidio los llama lagos de los Paliscos; cuenta esta fábula Macrobio.



Declaración

     Thalia no fue ninfa ni persona, mas una cueva en Sicilia. Mas porque según la habla poética, porque había de ser madre, fue necesario decir que era hembra; y porque entre las ninfas ponen las Náiades, que son ninfas de aguas, y como en esta cueva se recogían aguas de las pluvias, dijeron ser Thalia ninfa y que habitaba en el río Simeto. Decir que la amó Iúpiter y que concibió dél es que Iúpiter significa el cielo y calor natural, de cuya virtud vienen las aguas; y porque estas aguas descendiendo del monte Ethna, cuando llovía se recogían en aquella cueva llamada Thalia, en tanta abundancia que se llenase, dice que se hizo preñada de Iúpiter. Decir que después de preñada pidió a los dioses que se abriese la tierra y la recibiese en sí por miedo de Iuno, díjolo porque en cuanto la fábula, Iuno era muy cruel contra todas las amigas de Iúpiter, según Ovidio cuenta, que cuando parió Calisto o Calistome, Iuno la arrastró y convirtió en osa. Y así Thalia, cuando no parecía preñada, no temía a Iuno; pero después de preñada, temía que lo había de saber, y por este temor pedía a los dioses que abriesen la tierra. La significación desto es, que cuando aquella cueva no tenía agua, no había en sí ningún movimiento; cuando se llenaba, hundíase debajo, como que se escondiese, y entonces se decía estar preñada. Decir que se abrió la tierra cuando vino el tiempo de parir, y que nacieron dos hermanos que se llamaron Paliscos, esto es que con la mucha agua reventó por dos partes, y del agua que de la cueva salía se hicieron dos lagos, uno cercano del otro, y porque salieron de una misma cueva, como de un mismo vientre, llamáronse hermanos, y porque se hicieron dos lagos o lagunas, llamáronse Paliscos, de palus, que significa en lengua latina laguna, los cuales lagos eran hondos y olía mal el agua a piedra azufre, y su agua hervía, como dice Ovidio, en donde comienza:



         Perque lacus altos, et olentia sulfura fertur
  Stagna Paliscorum rupta feruencia terra.



     Quiere decir: pasó Plutón por los lagos de Paliscos, que hierven siendo la tierra rota, y son los lagos hondos y mal olientes con piedra azufre. Dice que hervían porque se levantan en alto, creciendo con el agua que por las dichas aberturas o manaderos de la cueva Thalia salía. Dice hondos, porque son muy profundos. También dice Aristóteles que huelen mal, porque la piedra azufre es de mal olor, y el agua que a él toca y se calienta, huele a él. Y que allí haya piedra azufre es cosa creíble, por estar junto al monte Ethna o Mongibel, que tiene mucha piedra azufre, como consta de las llamas de fuego que dicen salir dél.

 

Artículo IV

De Ceres

     Aunque los poetas hablan de Ceres como si una sola fuese, es de saber que hubo muchas, de las cuales diremos de solas dos, de que los autores hacen más mención. La primera, según Lactancio, fue hija de Celio y de Vesta y hermana de Saturno, y ésta es madre de Acherón, río infernal, concebido sin padre, de quien dice una fábula que como a Ceres la creciese el vientre, hubo vergüenza y escondióse en una cueva apartada de Tierra de Candía, en donde parió a Acherón, el cual, de vergüenza no osando salir sobre tierra, se entró a los infiernos y fue allí hecho río infernal, de quien en otro lugar trataremos. Esta Ceres casó con Sicano, rey muy antiguo de Sicilia, según Theodoncio, en quien hubo a Prosérpina; y como en aquel tiempo no hubiese en Sicilia uso del pan, porque ni lo sembraban ni lo comían, mas de las frutas de los árboles se mantuviesen, Ceres, según Solino, halló el uso de las simientes y enseñó a labrar la tierra a los sicilianos y a coger frutos; y por estos beneficios, aunque era mujer, la dijeron deesa del pan y consagráronle a Sicilia.

     La otra Ceres fue hija de Saturno y de Opis y hermana de Iúpiter; ésta, según afirma, fue muy hermosa, por lo cual Iúpiter la amó, y engendró en ella a Prosérpina; y ésta es la que se dice ser deesa de las mieses, lo cual es falso, porque Ceres, la madre de Prosérpina y deesa de las mieses, es hermana de Saturno, y no hermana de Iúpiter; mas los poetas (como hemos dicho), todo lo que conviene a todas las nombradas Ceres atribuyen a una, como si no hubiera habido otra o por honrar a Iúpiter danlo a su hermana. También dicen que adulterando Neptuno con Ceres nació un monstruo tan espantoso que era vergüenza nombrarle. Dícese Ceres, según san Isidro, Quasi creans res; quiere decir, que Ceres cría todas las cosas. Tulio dice: Ceres quasi gerens, quia omnia gerit. Quiere decir, Ceres se llama porque todas las cosas engendra. San Fulgencio dice que Ceres significa contento o gozo, y por esto la hacen deesa del trigo, porque donde hay abundancia de frutos tienen contento. Prosérpina dice ser las simientes o raíces, que en griego se dice Hecate, de hecaton, que significa ciento, porque Ceres da cien doblado el fruto. Sacrificábanle a Ceres el puerco.



Declaración

     Ceres unas veces significa la tierra, y no toda ella, porque esto significalo Plutón, mas la haz o costa de la tierra, con alguna groseza en que está la más virtud del nacer lo que en la tierra se siembra; otras, veces significa las mieses; otras, las simientes; otras, otra cosa. Prosérpina unas veces significa las simientes; otras, las raíces; otras, la Luna; otras, otras cosas. Que Ceres fuese hija de Saturno y de Opis es que por Saturno se entiende el tiempo y por Opis la tierra, y por Ceres la virtud de lo que se siembra; y porque la virtud o aquel fuego divino que está en las cosas naturales, para procrear su semejante ha menester tiempo, por esto es hija de Saturno; y porque lo que se siembra es en la tierra y nace y se cría en ella, por esto Opis es su madre. Prosérpina hija de Ceres, denotan las raíces de las hierbas y plantas, y por esto se dijo Prosérpina, porque las raíces cunden y rastrean secretamente debajo de tierra; y dijeron nacer de Iúpiter, por quien es entendido el calor o virtud celestial, y de Ceres, su hermana, que denota las simientes, porque cualquiera cosa desto que falte no se engendrara Prosérpina, que es la cosecha del pan. Los que dijeron haber parido Ceres de Neptuno un monstruo que era vergüenza nombrarle, dícenlo porque toman a Ceres por la tierra, y por Neptuno el agua. De la mixtura de estas dos cosas o participación del agua y tierra, creyeron nacer monstruos diversos, por la abundancia demasiada de materia. Decir que era vergüenza nombrarle es que por ser tanta la diversidad de lo que así se engendra es dificultoso ponerle a todo nombre. Denótase por esto la fertilidad del agua. Decir que Sicilia era consagrada a Ceres es por ser fertilísima de pan aquella isla. Sacrificarle el puerco a Ceres es por ser dañoso a los sembrados y mieses este animal.

 

Artículo V

Cómo Ceres echó menos a su hija Prosérpina

     Escribe Ovidio, que echando menos Ceres a su hija Prosérpina, andaba días y noches, con teas y pinos encendidos del monte Ethna de Sicilia, y habiendo andado casi las más partidas del mundo, al fin tornóse a Sicilia, y andando a todas partes, llegó a una fuente llamada Ciane, en donde estaba una ninfa del mismo nombre, la cual, aunque no podía hablar por estar convertida en agua, le mostró por señas todo el hecho de su hija, mostrándole el lugar donde se sumiera. Cuando Ceres entendió su acaecimiento, comenzó a llorarla, como si ya de todo punto fuera perdida, pues no sabe dónde está; y así maldice las tierras, que jamás no puedan llevar mieses, Principalmente a Trinacria, y mató los bueyes, y quebró los arados, y derramó las simientes, porque jamás no sembrasen ni naciesen. En aquel tiempo, Aretusa, ninfa, sacó la cabeza debajo del agua, y dijo: «Huelga ya, Ceres, y no quieras hacer tanto mal a la tierra que no tiene culpa, que yo ahora ando por muchos lugares, a veces debajo de tierra, a veces sobre ella; cuando corro so la tierra, veo en el infierno a Prosérpina, tu hija, la cual, aunque por ella estás triste, está alegre y se goza, porque es reina de los infiernos y mujer de Plutón.» Otros quieren decir que Iúpiter declaró a Ceres dónde estaba Prosérpina; cuando Ceres esto oyó, sintiólo más que si fuera muerta, vistióse de luto y encerróse en una cueva, donde estuvo algún tiempo retraída; después subió en su carro y fue al cielo, y puesta delante de Iúpiter, con gran queja y sentimiento, dijo: «Oh Iúpiter, yo te ruego hayas dolor en mí o de tu hija, que ha sido tan mal denostada y escarnecida; ca sepas que no me tengo por honrada con tal yerno; mas sufriéramos toda el afrenta, con tal que nos la quiera dar.» Iúpiter dijo: «Aunque es verdad que Prosérpina es mi hija y tuya, no tienes razón del agravio de que te quejas de tu yerno, pues no te debes tener por afrentada con tal yerno, pues sabes que Plutón es mi hermano, y no le tengo otra ventaja sino en quedar yo en el cielo por suerte, y él en el infierno; mas si tan gran pesar tienes del no poder gozar de Prosérpina, consuélate con que tu hija bien subiera al cielo, si no hubiere gustado del fruto del infierno, y tú comieres amapolas; por tanto, ve, infórmate, y si no lo hubiere gustado, házmelo saber.» Ceres fue muy contenta de pensar haber su hija; mas los hados lo estorbaron, porque Prosérpina, al tiempo que andaba un día holgándose por el huerto del infierno, cogió una granada y comió della siete granos, lo cual vio Escalapho, hijo de Acherón y de la ninfa Ornia, que la acechaba. El cual, cuando ya Prosérpina quería salir del infierno, Escalapho la acusó, y así le fue estorbada la salida. Hubo desto Prosérpina grande enojo, y mudó luego a Escalapho en búho, con mojarle la cabeza con agua de Flegeton, río infernal, y mandóle que nunca volase sino de noche. Después desto, condoliéndose todos los otros dioses de Ceres, importunaban a Iúpiter hubiese compasión de su hija y lástima de la madre. Tantos fueron los ruegos que movieron a Iúpiter a que se entremetiese a hacer de veras conveniencia entre Ceres y su yerno, y mandó que Prosérpina estuviese con su madre el medio año, y el otro medio estuviese en el infierno con su marido; con esto perdió Ceres su ira y quedó muy alegre.



Declaración

     Para entendimiento de lo que hemos de decir es de advertir que la intención de Ovidio (a quien más procuro seguir en estas fábulas) es encadenar muchas, y por esto en esta del robo de Prosérpina se introducen muchas. Con este presupuesto, la fábula de Ceres no fue a otro fin sino a declarar la manera y razón del sembrar y la diligencia que convenía en coger las simientes; y lo que de Ceres se dice se entiende en sola la isla de Sicilia, en donde fue ella la primera que mostró la labranza, mas en otras partes otros lo mostraron primero, porque Adam y Caín fueron labradores mucho antes. Andar Ceres días y noches buscando a Prosérpina denota el cuidado de los labradores, que es oficio que nunca se acaba, por tener que hacer en todo el tiempo que lo usan.

     Las teas o pinos encendidos denotan que algunas veces las tierras no frutifican por causa de abundancia de humedades demasiadas que tiene, las cuales el calor del Sol no consume; éstas purgan los labradores, quemando la tierra, con que frutifica mejor, lo cual muestra Vergilio; o en otro sentido, estas lumbres denotan que en el tiempo de coger los panes se requiere mucho calor del Sol. Decir que las teas encendidas eran del monte Ethna, denota que este monte echa de sí bocas de fuego, que dicen vulcanes, o quiere decir que los sembrados con el calor celestial, entendido por las lumbres, crecen, o que teniendo calor las simientes debajo de tierra, como tienen entrando el invierno, mediante lo cual crecen las raíces, y después en el verano, tiniéndole fuera también. Buscar Ceres a Prosérpina por todo el mundo es porque el defecto de no nacer las simientes después de escondidas en la tierra por algunos días por todas las tierras del mundo acaece.

     Volverse después otra vez a Sicilia a buscarla, es por ser allí las tierras más gruesas del mundo y más frutíferas de pan, y por esto hay allí más esperanza de nacer que en otras partes.

     Que la fuente Ciane porque no pudo estorbar a Plutón que no llevase a Prosérpina con dolor de lágrimas se tornó en fuente. Quiso Ovidio significar una cosa natural, en cuanto Prosérpina significa la Luna, de una fuente cercana a la ciudad de Zaragoza de Sicilia, que en tiempo de la Luna creciente crecen sus aguas, y en Luna menguante mengua; y por esto dice que la ninfa Ciane ama a Prosérpina, en cuanto significa la Luna, porque cada cosa ama su crecimiento y ser, y desama y aborrece su menguamiento y no ser; y por cuanto del ser robada la Luna y llevada al infierno, que es el estar debajo de la tierra, y descrecer en luz, desama esto Ciane, porque de aquí se sigue el amenguamiento de sus aguas, y esto es deshacerse en lágrimas. En cuanto dice que enojado Plutón rompió por medio de la fuente de Ciane, haciendo abertura por donde entró al infierno, esto dice por cuanto en menguante de Luna mengua esta agua, como arriba dijimos, y porque menguando parece a los vulgares que se hunde debajo de la tierra; esta abertura hace Plutón robando a Prosérpina, y este menguamiento es cosa natural, porque todas las cosas humidas en la creciente de Luna (que es madre de las humidades) crecen, y en la menguante descrecen, como por experiencia se vee en la mar. Maldecir Ceres las tierras que no puedan llevar fruto, principalmente el monte Trinacria, denota que naturalmente hay algunas tierras que no pueden fructificar, y así lo es el monte Trinacria.

     Matar los bueyes y quebrar los arados denota que los labradores, no cogiendo fruto de lo que siembran, pensando esto suceder por poco labrar la tierra, lábranla con más diligencia, en que cansan los bueyes y los mozos y quiebran arados, y esto es matar los bueyes, cansándolos demasiadamente. O porque los labradores, entendidos por Ceres, viendo que no cogen ni la tierra acude, dejan la labor, no pudiéndola sustentar, y matan los bueyes para comer, y aun queman los arados para lo aderezar.

     Derramar las simientes es que con la necesidad las comen y venden, con intento de no las sembrar.

     Decir que se vistió de luto y se encerró en una cueva denota que la simiente que se siembra está algún tiempo oculta y escondida, que no parece mientras hace raíces. Los que dijeron que Iúpiter declaró a Ceres dónde estaba su hija Prosérpina es decir que con el calor natural, entendido por Iúpiter, sale a luz lo que se siembra, hecha yerba; y aquí entienden a Ceres por la simiente y por Prosérpina las raíces nacidas por su padre Iúpiter, que es el calor o virtud celestial, que hace brotar las cosas por orden de la causa primera, que es Dios.

     Subir Ceres en su carro, que le traían serpientes o dragones: Por este carro se entiende el Zodíaco; por las serpientes los signos que en él imaginan estar, en el cual, mientras el Sol en él da su vuelta, no sólo mueve las simientes o mieses entendidas por Ceres, mas aun las trae a maduración.

     Decir Iúpiter a Ceres que comiese amapolas, yerba que mueve a sueño, denota que la tierra algunas veces, aunque la siembren, no frutifica por estar muy esquilmada y trabajada, por lo cual falta en ella el humor nutrimental, y para esto no aprovecha el labrarla mucho, sino el dejarla holgar, porque holgando recibe virtud del cielo y así engruesa y vuelve a tener nutrimento para las simientes. Esto es decir Iúpiter que comiese Ceres amapolas, que hacen sueño, porque como en el sueño cesamos de todas las obras, así la tierra cuando huelga es como si durmiese, por cuanto no engendra ni hace algo.

     Decir Iúpiter a Ceres después que si había grande deseo de tomar a Prosérpina a la tierra, que tornaría si no hubiese comido algo en el infierno: Prosérpina es el grano echado en tierra, del cual han de nacer simientes, y este grano, si no se pudre y toma nutrimento de la tierra, podrá salir entero como en ella lo echaron; mas si algo comiere, lo cual es tomar nutrimento de la tierra, como hacer raíces con ella, no saldrá si no es en rama.

     Decir Ovidio que Prosérpina comió siete granos de granada, y otros que tres: Dicen granos de granada por cuanto son bermejos o colorados, semejantes a sangre, que es bermeja. Y Ovidio quiso significar en esto el principio de la vida vegetativa en las mieses que son yerbas, significándolo por aquello que es comienzo de la vida en el animal, que es la sangre, y en la yerba el principio de vida es el humor terrestre nutrimental.

     Ser estos granos siete o tres, por este número siete quiso significar el cumplimiento del nutrimento, porque si el grano no tuviere debajo de la tierra toda la alteración necesaria, no nacería ni vendrá a perfición de mieses. Este nutrimento cumplido se significa por cualquiera de estos números, porque siete son los planetas por cuyo movimiento se causa la generación y corrupción de las cosas del mundo, y siete son los días con que se mide nuestra vida, y acabados comienzan de nuevo ellos mismos, otra y otras veces, y no hay más, y éste es número finito que se toma por infinito. También el tres es número que significa cumplimiento, por cuanto tres son las dimensiones de todo cuerpo, como prueba Aristóteles. Estas dimensiones de todo cuerpo que decimos ser tres, son anchura, largura y profundidad o groseza como declaramos en nuestra Geometría.

 

Artículo VI

De Ascalapho convertido en búho

     Por Ascalapho quieren los poetas significar la condición de los acusadores y no otra cosa, según dice Iuan Bocacio, por cuanto Ascalapho acusó a Prosérpina que había comido de los frutos del infierno, y así le convirtieron en tal cosa, que significase las condiciones de los acusadores, y dijeron que era hijo de Acherón y de la ninfa Orna. Acherón significa tristura o sin gozo, porque los acusadores hacen a los acusados perder el gozo que tenían o estar tristes por el temor de la vejación que les hacen. La ninfa Oma significa sepultura, mudada una letra, porque Urna llaman a la sepultura; así lo pone Vergilio: Coelo tegitur qui non habet urnam. Quiere decir, el cielo cubre al que no tiene sepultura. Esto es, porque de las acusaciones suceden muertes, y a los muertos dan sepultura.

     Que Prosérpina, para convertirle en búho, le mojase la cabeza con agua de Flegeton, río del infierno, que tiene agua hirviendo, denota que los que tienen grandes pensamientos, árdeles la cabeza; es, pues, necesario a los acusadores tener grandes pensamientos, para fingir falsos delitos contra los acusados, para probarlos ser verdaderos, por cuanto el acusador que no prueba el crimen que propone es obligado a la pena del talión. Fue tornado en búho más que en otra ave porque conviene mucho al acusador las condiciones del búho, por muchas causas: lo uno, porque así como esta ave es triste en sí misma, así el acusador no es alegre. Otrosí, por la condición de la voz desta ave conviene al acusador. El búho es ave vocinglera; tales son los acusadores, que muchas voces dan por más acusar y mucho mostrar ser creíble lo que afirman. El búho tiene mucha pluma y para la grandeza de su cuerpo tiene poca carne; así es de los acusadores, que tienen mucha apariencia de palabras y a las veces tienen poca verdad en lo que dicen. Otrosí, el búho es ave aborrecible de todas las otras aves; así el acusador es aborrecido de todos los hombres, como este oficio de acusador no haga provecho a ninguno y haga daño a muchos.

     En otro sentido, Ascalapho fue un filósofo de los antiguos. El cual primero halló la cuenta de la Luna y el que mostró la Luna deber estar en el infierno, porque éste mostró ser la Luna más baja que todos los planetas, y cómo y cuándo ella está en el infierno, que es estar debajo de la tierra, y cuándo está en el cielo, que es estar sobre la tierra. Éste hizo que Prosérpina estuviese la mitad del tiempo sobre la tierra y la mitad en el infierno; y por hallar éste esta cuenta, se dice sólo haber conocido cómo Prosérpina comió en el infierno, y por esto que allí debiese de quedar. Ser hijo del río Acheronte y de la ninfa infernal Orna: Acheron significa tristeza o sin gozo; esto conviene a los sabios, que para ser sabios se han de apartar de los deleites del sentido, en que todos los otros hombres se gozan, por lo cual la vida de los sabios es a poco placer, según la carne, mas tienen gozo según el entendimiento. La madre de Ascalapho es Orna, que significa sepultura; esto conviene a los sabios, porque están encerrados en su recogimiento, como si estuviesen sepultados, escusando la conversación de los otros. Ser convertido en búho más que en otra ave es porque esta ave conviene a la condición del sabio, porque el búho es ave nocturna. Así, a Ascalapho pertenecía la noche, por cuanto halló la razón del movimiento de la Luna, el cual es movimiento noturno, y para esto había de velar de noche, aguardando cuándo salía la Luna y se escondía por el horizonte. Otrosí, la noche es el tiempo más idóneo para el estudio, y así los sabios tienen la condición del búho. Decir que Prosérpina convirtió a Ascalapho en búho, es por cuanto por causa de la Luna (que es Prosérpina) se dio Ascalapho al grande estudio de la Luna, según lo cual fue llamado búho, y así ella le tornó en esta ave.

     El agua del río Flegeton, caliente, que le echó para convertirlo en búho, denota que los que han de aplicar su corazón al estudio, grande ardor han de tener de deseo de saber. Otrosí, los que buscan altas cosas de ingenio, pensamientos han menester que los haga sudar o arder.

     Echar esta agua en la cabeza más que en otra parte denota que allí están los sentidos que sirven al entendimiento. El búho es ave de mucha pluma y cuerpo, y poca carne; esto conviene a los varones dados al continuo estudio, que son de poca carne, por cuanto el ardor del estudio los seca, según dotrina de Aristóteles: Ex multum speculari marcescit animal corrupto quoddam interius. Quiere decir, del mucho pensar se seca el cuerpo del animal, corrompiéndose alguna cosa dentro. El búho es ave del mal agüero; esto otrosí conviene al sabio, porque así como por las voces o movimiento o presencia del búho, piensan las comunes significar el mal venidero, así los sabios conocen y pronostican las cosas venideras de mal o de bien.

     Concertar Iúpiter a Ceres y a Plutón que Prosérpina estuviese medio año en el infierno con Plutón, y el otro medio con Ceres, es declarar el movimiento de la Luna, que la mitad del año está debajo de la tierra en veces, y a esto dicen estar con su marido en el infierno, y la otra mitad sobre la tierra, en respeto de los horizontes, y esto es estar con su madre Ceres, entendida por la tierra que cada uno habita. Y puédese entender esto en otro modo, que en todos los quince primeros días que pasan desde cualquiera conjunción de Luna, hasta ser llena, está la Luna sobre la tierra, cuando se pone el Sol, y los otros quince días, desde que es llena hasta la siguiente conjunción, está la Luna debajo de la tierra, porque poniéndose el Sol aún no parece, mas sale después cada día tres cuartos de hora más tarde, hasta tornar otra vez a la conjunción. Esto halló aquel sabio Ascalapho, con otras consideraciones pertenecientes al movimiento de la Luna.

     El estar Prosérpina medio año con Plutón, etc., denota ultra de lo que se ha dicho, entendiendo agora por Prosérpina las mieses que del grano sembrado provienen, que el trigo que se siembra está seis meses debajo de la tierra y otros seis sobre la tierra, porque considerando el tiempo desde que comienzan a parecer sobre tierra las porrinas de la sembradura hasta que son segadas, son seis meses o casi, y otro tanto tiempo desde que son segadas hasta que tornan otra vez a parecer. Esto presupuesto, todo el tiempo en que no parecen mieses sobre la tierra se dice estar Prosérpina en el infierno con Plutón. Y todo el tiempo que están las mieses sobre la tierra, dice que está en el cielo con su madre Ceres.

 

Artículo VII

De Arethusa y Alpheo

     Después de estar Ceres contenta con la conveniencia que Iúpiter había hecho, en que el medio año Prosérpina estuviese con Plutón y el medio con ella, demandó a Arethusa le contase el cómo se había convertido en fuente. Arethusa alzó la cabeza debajo del agua y dijo: Sabed, señora, que yo solía ser una de las deesas que moraban en Achaya, y como me diese al ejercicio de la caza y un día viniese cansada y haciendo gran calor, hallase un río claro, cuyas riberas estaban muy pobladas de grandes y espesos árboles, entre los cuales corría, sin que de los que por allí pasaban pudiese ser sentido si avisados no iban, por causa de que corría sin hacer ruido; y así yo, muy descuidada, llegué a él, y vista la claridad del agua, desnudéme y comencé a bañarme; yo, que estaba segura sin de nada recelarme, oí un ruido debajo del agua, que me espantó, y salí a la ribera. Alpheo alzó la cabeza de so el agua, y viéndole luego, huí, y aunque me llamaba, no curando de sus palabras, desnuda como estaba, comencé a huir todo cuanto podía, y él siguiendo tras de mí; y no pudiendo sufrir el trabajo, rogué a Diana me socorriese; ella hubo dolor de mí, y cubrióme de una nube de una muy espesa niebla. Alpheo, cuando no me vio, andábame buscando alrededor de la nube, diciendo: ¿Dónde estás, mi Arethusa? Viendo que no respondía, dijo: Porque tengo creído que en esta nubecilla te tiene escondida tu diosa Diana, deseándote defender de mí, te prometo de aquí no me quitar hasta verte en mi poder. Yo comencé a la hora del espanto de sus palabras a temblar tan fuertemente que a poco rato me tomaron unos sudores por todas las partes de mi cuerpo, y fui poco a poco tornada en agua. Alpheo, que atento estaba, viendo correr el agua, conoció luego cómo era mudada, y dejó la figura de hombre y mudóse en agua como antes era, y quiso juntar sus aguas con las mías. Viéndolo yo, volví con grandes voces a llamar a mi defensora; cuando Diana vio esto, abrió la tierra y metióme luego debajo della; mas esto aprovechó poco, porque Alpheo se lanzó conmigo, y al fin hube de ser con él desposada; y después, siempre en su compañía, he estado y andamos por muchas partes, entre las cuales él conmigo vino a esta isla llamada Sicilia, donde por ser deleitoso lugar hube gana de quedarme en él.



Declaración

     Ovidio finge ser Arethusa ninfa cuando la introduce hablar con la deesa Ceres del estado de su hija Prosérpina. Empero cuanto a la verdad, no hay alguna tal ninfa; mas es costumbre de los poetas introducirlas, y por cuanto Arethusa es fuente, daba a esta fuente una ninfa, la cual otrosí llamaron Arethusa. La verdad histórica desta fuente es que nace en Grecia, en la provincia de Achaya, donde otrosí nace el río Alpheo, cuyas aguas de ambos, juntándose en Grecia y después entrando debajo de la tierra, parecen en Sicilia, junto a la ciudad de Siracusa, que es en el puerto de mar; y para pasar de una tierra a otra es necesario correr por debajo de todo el mar, que está entre Grecia y Sicilia; y esto han por maravilla, y por tal lo cuenta Ovidio con estos rodeos poéticos. Y es argumento desta verdad, según dice Séneca, que echando en el nacimiento desta fuente en Grecia algo, viene a salir a cabo de cinco años en Sicilia, que es argumento evidente. Pasar el río Alpheo y Arethusa juntamente de Grecia a Sicilia por debajo del mar, dícelo san Isidro y Vergilio, donde comienza:



         Sic tibi cum fluctus subter labere Sicanos.
  Doris amara suam non intermisceat vndám.



     Quiere decir: Así te dé Dios, que cuando pasares debajo de los mares de Sicilia, Doris, la deesa amarga, no mezcle contigo sus ondas. Ésta es la ninfa o deesa Arethusa, a la cual Vergilio ruega que le dé gracia para acabar los cantares bucólicos, donde dice:



Extremum hunc Arethusa mihi concede laborem.



     Quiere decir: Oh ninfa Arethusa, otórgame tú que yo pueda acabar el postrimero trabajo, y dice postrimero trabajo, porque aquél era el canto final de sus Bucólicas.

     En lo que dice que Arethusa declaró a Ceres dónde estaba su hija, como ella pasaba cerca del infierno, esto pertenece a la fábula, como ni Ceres preguntase a Arethusa, ni ella pudiese responder, porque no era persona, sino fuente; mas esto se otorga, tomando por verdaderos los principios poéticos, que los ríos y fuentes tengan ninfas que sean personas. Y con este presupuesto, podía Arethusa ninfa a Ceres hablar e informar mejor que otra ninguna, por cuanto ella pasa por debajo de la tierra cerca del infierno, en el cual se presuponía estar Prosérpina.

     De otra fuente Arethusa que está en la isla Ithacia hace mención Leoncio, y tomó este nombre de la madre de un cazador nombrado Corazo, llamada Arethusa, que se ahogó en ella. A éstas añade otra Solino del mismo nombre, que está en tierra de Tebas.

 

Artículo VIII

De cómo Cres convirtió a Stellio en un animal de su mismo nombre

     Cuando andaba Ceres días y noches por montes, cerros y valles, sin comer ni beber, buscando a Prosérpina, no la pudiendo hallar, viéndose muy cansada con la pena y trabajo del camino, fatigándole mucho la sed, vio una pobre casilla pajiza, adonde llegada, salió una vieja llamada Messie, y vio a Ceres que pedía de beber. Diole luego un potaje cocido en una olla mezclada agua y harina ralo, a manera de talvinas, que más se podía beber que comer. En tanto que Ceres comía, un niño llamado Stellio se le puso delante, y riyéndose della, llamóla glotona; enojada, Ceres arrojó las puchas a la cara del mal criado mozo, y en la hora fue mudado en un animal de su mismo nombre, que dicen tarántola, menor que lagartija, muy envidioso, que huyó por los montes y se escondió debajo de tierra.



Declaración

     Concebir Ceres sed con el calor y trabajo de andar a buscar a su hija denota que la tierra por Ceres entendida, con el calor del estío se seca, y así anda sedienta hasta que viene a la casa de la vieja Messie, entendida por el otoño, en el cual tiempo la tierra comienza a ser templada, y no ha bebido Ceres hasta la casa de Messie, porque en el estío no es tiempo natural para llover, y si llueve es accidentalmente. Dice ser Messie vieja y su casa ser cubierta de paja y pequeña para significar la pequeñeza de la virtud generativa en el otoño, causada por la pobreza del humor, porque no son naturales las aguas, principalmente en el principio dél. Andar a buscar Ceres a Prosérpina es que Ceres, que es la tierra, busca la pluvia, la cual procede de la Luna, entendida por Prosérpina, con que se temple y tenga virtud para engendrar, y entonces, cuando llega a la casa de Messie, que es el tiempo del otoño, bebe porque suelen caer algunas pluvias, aunque pequeñas, sobre la tierra. Darle Messie a Ceres talvinas ralas, que más se podían beber que comer, por esto se entienden las aguas del otoño, las cuales no son limpias como las del fin del invierno, ni son convenientes para que dellas algo se engendre. El niño Stellio que tiene esta vieja denota los frutos de aquel tiempo ser pequeños, como nacidos contra condición natural. Dice que este niño era mal castigado, de boca lastimadera, que viendo beber a la deesa con la olla, se rió y la llamó golosa. Esto significa (ultra de que se pone por declarar la fábula) la causa de la conversión de Stellio, que los frutos del otoño son tan pequeños y fuera de condición natural que parece que escarnecen de la tierra, pues que siendo tan grande y de tanta virtud, engendra cosas de pequeño momento. Tornarse este niño tarántola o lagarto pequeño significa no ser aquellas frutas de condición natural; mas así como el niño dejó de ser hombre, tornándose en lagartillo, perdiendo su natural condición así los frutos del otoño salen de la condición del fructo natural tornándose en lagartillo. Lo primero porque es animalia manchada y no de un solo color, así los frutos del otoño, aunque al comienzo tengan color natural, después comiénzanse a corromper, como no sean engendrados en tiempo, y tomando diversos colores que son como manchas. Lo otro es porque así como el lagarto se esconde en las cuevas debajo de la tierra, donde está el invierno, y después parece en el verano, ansí los fructos engendrados en el otoño, luego como ellos comienzan a crecer, sobreviniendo el invierno, que no les deja crecer, tórnanse a secar, y parece encerrarse en la tierra, y otra vez de nuevo parecer en el verano, como hace el lagarto o tarántola

 

Artículo IX

Cómo Ceres amó a Iasio y engendró a Pluto

     Dicen los poetas que Ceres se enamoró de Iasio, hijo de Iúpiter y de Electra, estando durmiendo en un barbecho, de cuyos amores nació Pluto (según Leoncio), dios de las riquezas. Enojado desto Iúpiter, mató a Iasio con un rayo. Este Pluto fue de los antiguos tenido en más que los otros dioses por ser el más destruidor y matador de todos, y como a tal le hacían mayores obsequias. Dijeron otrosí ser este dios ciego, y que Iúpiter le privó de la vista.



Declaración

     Por este Iasio entendieron los antiguos la fuerza y la naturaleza de la tierra, a quien atribuyeron la fuerza de las riquezas.

     El sentido histórico y verdadero (según Leoncio) desta fábula es que en el tiempo del diluvio, de Ogigio, rey que fue en la isla de Candía, uno llamado Iasio tenía grande cantidad de trigo, y por causa del diluvio, valiendo muy caro, vendiólo como quería, de lo cual allegó muchas riquezas. Otros dicen que fue el primero que dio en allegar riquezas adqueridas con trigo, como antes dél ninguno había tenido cuidado dello. Que Iúpiter, enojado, matase a Iasio con un rayo fue que después que se hizo rico, murió presto de calenturas, y a sus amigos pareció, por ser mozo, que Iúpiter, por envidia de su riqueza, lo había muerto, o porque era su competidor acerca de Ceres, que era amiga de Iúpiter; y porque el rayo es fuego y este Iasio murió de calor, dijeron haber muerto con rayo, y porque el rayo eran las armas que atribuían a Iúpiter, dijeron que le mató Iúpiter con rayo. Juntarse Ceres con Iasio es por cuanto Ceres es deesa del pan, y tenía Iasio mucho. Nacer de este ayuntamiento Pluto es decir que se hizo rico, por cuanto Pluto significa rico o riqueza.

     Ser Iasio hijo de Iúpiter y de Electra es que por Iúpiter se entiende el calor o virtud celestial, y Electra significa la diligencia que despierta a los hombres; y así amar Ceres a Iasio es amar el calor en la sementera que es hecha en tierra barbechada, que importa mucho para la frutificación de la tierra. De aquí sale Pluto, que es la riqueza, porque la fertilidad de la tierra es grande con la diligencia del hombre y benignidad del cielo.

     Decir que Iasio halló durmiendo a Ceres en un barbecho, o al contrario, Ceres a Iasio, es decir que de la manera que decimos descansar el que duerme, así dormir Ceres es que de la tierra, por Ceres entendida, barbechada y dejada descansar, nace Pluto, que es la riqueza.

     Ser ciego Iasio por Iúpiter es que como por Iúpiter se entienda aquella fuerza del entendimiento divino que gobierna las cosas humanas, pasando las riquezas, ya aquí ya allí, conforme al secreto e inexplicable juicio de Dios, pensando algunos que se hacía esto sin consejo y sin razón, dijeron que el dios de las riquezas era ciego.

     Que los antiguos tuviesen este dios por muy poderoso y noble es porque comúnmente el vulgo iguala las riquezas a la virtud, siendo así que para verdadera nobleza y riqueza es sola la virtud, de la cual como el vulgo carezca, introdujo por ella a las riquezas.

 

Artículo X

De las Sirenas

     Ovidio finge que las Sirenas eran unas doncellas compañeras de Prosérpina, las cuales, después del robo que della hizo Plutón, buscáronla por toda la tierra, y no hallándola, quisieron buscarla por la mar, y subiéndose con este intento a unas altas peñas que estaban a la orilla dél, estuvieron algún tiempo, hasta que después, con el pesar de haber perdido a su compañera Prosérpina, se quisieron despeñar en el mar. Los dioses, habiendo compasión dellas, mudaron sus formas, quedándoles del ombligo arriba de doncellas y de allí abajo de pescado, y los pies de gallina con alas de ave, según dice Alberico y san Isidro.

     Estas Sirenas, según san Isidro en el alegado lugar, y san Fulgencio, fueron tres hijas de Acheloo y de la musa Calíope, por lo cual Ovidio las llama acheloydas, de Acheloo, río. La una destas cantaba de garganta; la otra tañía una cítara; la otra, con flauta. Leoncio dijo ser las Sirenas cuatro, y que se nombraban: Aglaosi, Thelciopi, Pysmoy, Eligi, y las hizo hijas de Acheloo y de la musa Tersícore, las tres de las cuales cantaban, como las que dijo Fulgencio, y la otra con adufle.

     Fingen asimesmo cantar tan dulcemente que los marineros que las oyen, admirados de la melodía, adormíanse, y no mirando por sí, las Sirenas, cuando los sienten dormidos, trastornan las fustas para después comer sus carnes, por lo cual los antiguos pintaban las Sirenas tendidas en unos prados verdes, entre huesos de muchos muertos.

     Aristóteles dice que fueron tres y que se nombraron Parthénope, Leucosa, Ligia, y que habitaron cerca del monte Peloro, do es Italia cercana a Sicilia. Otros las nombran Aglaope, Pisinoe, Thelxi, Epta. Otros Thelgiope, Molpe, Aglaope. Otros Leucosia, Ligia, Parthénope. Estas Sirenas dicen los poetas que fenecieron una vez que Ulises, pasando por el lugar donde ellas estaban, como se tapase mucho los oídos por no oírlas, y como por esta industria las Sirenas no lo pudieron así atraer para lo matar, murieron de pesar.



Declaración

     Paléfato, y san Isidro, y Dorion, dicen que fueron las Sirenas unas hermosas rameras que habitaban en una ribera del mar, que con suavidad de música atraían los navegantes, y traídos, tanto tiempo los tenían hasta que venían a suma pobreza. Por lo cual se dijo que hacían estas Sirenas perecer naufragio a los que aportaban donde ellas estaban. Dijéronse Sirenas, que quiere decir canto dulce atractivo, porque atraían a sí las fustas de los caminantes, quiere decir sus haberes.

     Otros decían que las Sirenas eran unas aves de la India, las cuales atraían a los navegantes con sus suaves cantos a las riberas, y allí los adormecían y después los despedazaban y comían.

     Otros decían que eran peñas donde los navíos se hacían pedazos. Horacio, donde comienza: Contemnere miser, etc., dice que las Sirenas ni eran penas, ni rameras, ni aves de las Indias, sino una pereza y negligencia y torpe descuido, que a todos halaga y a muchos trae en destruición. Natalis Commitis dice ser las Sirenas los deleites y sus cosquillas o apetitos de cada uno, a quien dando oídos, son dellas destruidos, dando con nuestra navecilla al través. Mas finalmente la intención de los poetas fue dar a entender por esta ficción el arte de las mujeres dadas a deshonestidad y lujuria, que los hombres atraen a sí más por lo que tienen que por amor alguno que les hayan, o encendimiento alguno que a ellos tengan; y para significar las costumbres de las tales y del sucio deleite, y el daño que a los hombres este vicio hace, fue fingido lo de las Sirenas, porque no hay tal animal en la mar, puesto que haya pescados que emiten en la figura al hombre, como trae Alejandro de Alejandro y Pedro Gelio, porque si alguna cosa verdadera fuera del mar, que cantara (como dicho es), no dijeran ser hijas del río Acheloo ni de la musa Caliope o de Thersícore, como las musas no sean personas, sino cosa fingida. Lo otro, si Sirenas hubiera en la mar, no les dieran principio desde que fue robada Prosérpina, porque desde el comienzo del mundo las hubiera, o si en la mar hubiera, no fueran solas tres o cuatro como dicen, sino casi infinitas; ni dijera Homero que perecieron porque no peligró Ulises; y si fueran cosa del mar, no tuvieran tal pesar, por lo cual queda claro ser fingimiento fabuloso para darnos doctrina.

     Dicen ser hijas de Caliope por declarar que cantaban, porque Caliope es una musa a quien dan la excelencia de cantar ambas entre las musas; y que otros digan ser hijas de Thersícore, no va más desta que de Caliope, porque son musas, y a todas las musas pertenece el deleite del canto; y el saber de Caliope significó sonido o buena plática. Derívase de calon y phonos, palabras griegas, que esto significan, y conviene esto a todas las mujeres de esta arte, porque usan de palabras halagüeñas para atraer a los hombres a su torpe vida, con la cual ellas los roban. Ser hijas de Acheloo es porque así como el río es cosa humida, así todos los deleites de las tales es flujo del humor, el cual en la substancia y semejanza conviene más con el agua que con otra cosa. Y aunque pudiera decir esto en la mar, pues es agua, no lo dijo, porque el agua de río tiene dos condiciones: es humida y es corriente, que se pasa y no torna. El agua del mar es humida, mas no es corriente, porque aunque tiene movimiento, estáse en un puesto como agua de lago, para significar convenir en los deleites lujuriosos estas dos cosas, porque no hay cosa que más apriesa pase que los carnales gozos, como agua de río que apriesa pasa; y si esto se pudiera decir de otro cualquiera río, fue necesario déste, por cuanto este modo de vivir deshonestamente fue primero comenzado en Achaya, de Grecia, donde es el río Acheloo, cerca del cual moraban estas mujeres que esto primero usaron, y por esto dijeron ser las Sirenas hijas de Acheloo río. Ovidio lo llama río de Acarnama; todo es cerca uno de otro.

     Dijeron ser tres porque la música se funda del diapasón, y diapente y diatesaron, que son tres cosas, si no quisieron por este número declarar aquellas tres famosas rameras, Thays, Layda y Flora. Los que pusieron cuatro, quisieron dar a entender después haber crecido el número de éstas por el mundo en abundancia; por este número cuatro, que según la orden natural de contar, para contar cuatro han de preceder diez unidades, y este número diez es el más abundoso y del que se componen los demás números mayores que él.

     La primera se llamaba Parténope, según Aristóteles; significa virgen en griego; esto es, porque las tales mujeres, con los no conocidos se fingen de gesto y costumbres de mujer virgen y honestas, abajando sus ojos en tierra y hablando poco, todo lo cual fingen por hacerse más estimadas y caras y por ser más amadas, porque la honestidad, aunque sea fingida, mueve a los varones a amar.

     La segunda se llamaba Leucosa; significa blanco, por cuanto en las tales mujeres se requieren hermosos colores y bellas hechuras de cuerpo y arreos, porque sin estas cosas no moverán a los varones a amarlas.

     La tercera se llamaba Ligia, que significa vuelta o cerco; esto pertenece al amor de los necios, que a las tales dan sus riquezas, que aunque dellas reciban injurias y menosprecios y vean la torpedad, no se apartan, y si se apartan con algún enojo, luego tornan, que el necio amor no les deja partir, en que andan como en cerco, no se pudiendo de ellas alejar; y desta manera se pueden entender de los otros nombres que otros autores les dan.

     En lo que dice que éstas tañían diversos instrumentos y cantaban en voz, denota que las tales su ejercicio es músicas y cantares con que conmueven a lujurias, porque con la dulzura del canto atraen los hombres a su amor.

     El tener del ombligo arriba gesto de mujeres y de allí abajo de pescados es lo primero para significar la beldad de sus gestos ser fingida, que sin esto a pocos traerán, porque la hermosura no se ve sino en el rostro. O denota que estas tales mujeres no tienen todas las partes humanales, mas algunas son bestiales y no subjetas a razón. La parte más alta tienen de mujeres, porque en ellas parece algún acto de razón, cuanto a la habla y parecer; empero en el apetito no se gobiernan con razón, más así como bestias se dan sin algún acatamiento a la torpedad desatentada de la lujuria.

     Puso más ser esta parte de pescado que de otra cosa, por cuanto los pescados son de la complexión del agua, y el agua conviene a la lujuria, en cuanto tiene flujo como agua; dice del ombligo abajo porque acerca dél está todo el ardor y lujuria de las mujeres, como en los varones la fuerza de la lujuria esté en los lomos. Habitar a la ribera del mar es porque las partes marítimas son más dadas a la lujuria que las que están dentro de la tierra, y por esta causa fingieron los poetas haber nacido Venus en el mar. Tener las Sirenas alas es por significar la instabilidad y poca firmeza de los amantes, porque súbito aman y desaman, y casi juntamente riñen y se apaciguan; esto viene, porque ellas más cubdicia tienen de sus dineros que de sus personas; y ellos viendo estos daños, aman y desaman y pasan como volando de unos deseos en otros, o porque éstas no aman alguno solo, mas a muchos, por tener más que despojar, y pasan de uno a otro como ave que vuela.

     Tener los pies como gallinas más que de otra ave es por significar la condición de las tales mujeres, las cuales así como las gallinas escarbando derraman lo que han de comer, así las malas mujeres gastan indiscretamente lo que tienen y ganan con su mal arte.

     Pintan las Sirenas en prados verdes entre huesos de muertos; por los prados verdes se entienden los deleites de pasto en comer y beber, que han las tales mujeres de los bienes de los mezquinos que engañan, porque en el prado hay dos cosas, que son yerba y deleite, cuando está verde. Estar entre los huesos denota que aquellos que a ellas se allegan apremian teniéndolos debajo de sí en servidumbre.

     Que las Sirenas muriesen de pesar porque no pudieron atraer a sí a Ulises, esto es porque toda la ganancia y alegría de las tales está en traer a sí a los varones para despojarlos. Y así los hombres que con prudencia se apartan dellas los matan, porque no pueden de los tales haber algo de lo que desean. Y si todos los hombres hiciesen esto, perecería del todo su estado, y esto sería morir ellas, en cuanto cesaba su oficio. Dijeron más de Ulises que de otro porque quiso Homero loarle de prudente y virtuoso con decir que no le pudieron atraer como a los otros, porque cerró las orejas a sus cantos o halagos.

     Decir que las Sirenas fueron compañeras de Prosérpina, virgen siciliana, esto les conviene en cuanto Prosérpina significa las mieses nacidas de la tierra, y esta abastanza es compañera suya; o porque ni los varones ni las mujeres los carnales actos usar pueden mucho, sin abundancia de comer y beber, porque el abundancia desto mueve los deseos carnales, y sin ella enfríanse, como dice Terencio: Sine Cerere, et Bacho frigescit Venus. Sin la deesa Venus y el dios Bacho, enfríase la deesa Venus; por Ceres se entiende el comer y por Baco el beber, y por Venus los actos carnales. En otra manera se entiende ser compañeras de Prosérpina, entendiendo que eran criadas en regalo y abundancia; y porque robada Prosérpina les faltaba esto, buscábanlo, y no pudiendo de otra manera hallarlo, tomáronse Sirenas, que es ser mujeres públicas, dadas a todos los varones. El buscar las Sirenas a Prosérpina, que es la abundancia, es que las rameras no saben jamás poner freno a sus deshonestísimas voluntades, antes las quieren satisfacer abundantemente.

     El intento de Ovidio de introducir el mudamiento de las Sirenas fue dar a entender que algunas mujeres, por deseo de tener abundancia de las cosas, se someten a la torpedad de la lujuria, lo cual es ser sirenas. Y como el demonio es tan mísero, hace que las tales se sirvan de gracia, añadiéndoles hambres y trabajos por paga y premio de su mal vivir.

 

Artículo XI

De Erisichton y Metra, y cómo Ceres le envió hambre

     Erisichton, dice Ovidio que era un hombre que menospreciaba a los dioses, y que en menosprecio de la deesa Ceres mandó cortar una encina o alcornoque donde las ninfas y otros medio dioses se ayuntaban a hacer sus fiestas, por ser árbol consagrado a tan gran deesa; y aunque una ninfa que dentro estaba le avisaba que le vendría daño por la maldad que hacía en cortar el árbol a Ceres dedicado, el malaventurado por eso no dejó su obstinación, y acabólo de cortar. Ceres, enojada, le envió tanta hambre, que habiendo consumido lo que tenía, vendió a su hija Metra a un mercader, por amor de tener más dineros para comer. Metra, no queriendo ir en un navío con el que la había comprado, huyó por la ribera del mar, y por mejor escaparse, rogó a Neptuno la convirtiese en figura de varón, dándole redes y otros aderezos con que pescase; y como buscándola el comprador no la conociese, dejósela. Viendo Metra que su señor era ido, tornóse en figura de mujer, como era primero. Cuando Erisichton entendió que su hija se tornaba en tantas figuras, vendióla muchas veces a diversos señores, a quien ella burlaba cuando quería, una vez tomándose en buey, otra en ave, otra en ciervo, con que se sustentaba. Mas después que entendieron el engaño, ninguno la quería comprar; el padre, por esta causa, no teniendo qué comer, él mismo comía de sus carnes, y así acabó amargamente, que es lo que se espera tras dulce vida.



Declaración

     Corta la encina consagrada a Ceres, diosa de la abundancia, el que corta el camino a su intención con el cuchillo de su veneno, apropiando avaramente a sí mesmo todos los bienes de Ceres, que son para beneficio universal.

     Viene en tanta rabia por venganza de la diosa, que cuanto más come más gana tiene de comer, como el avariento que cuanto más tiene más desea, y llega esta cubdicia hasta vender sus hijas, como vendió Erisichton a su hija Metra. Volverse Metra en pescador y en buey y en los otros animales, es subjetarse a muchos, que unos le daban en precio pescados, otros bueyes, cada uno según su oficio, y lo que tenía, que entonces aún no había moneda. Denótase con esta fábula la avaricia que hace a los hombres despreciadores de Dios, porque no conocen a otro sino el del oro, y el fin que han los glotones a quienes no bastan ningunas riquezas por grandes que sean, los cuales fingen después comerse a sí mismos, como Erisichton, de quien con razón se puede decir haberse comido a sí mismo, pues comía de lo que los deshonestos mancebos le daban, porque los dejase gozar de su hija Metra. Según sentido histórico, Erisichton fue un varón de Thesalia, el cual, consumiendo sus bienes en glotonerías, vino a tener tanta necesidad, que se sustentaba con el mal vivir de una su hija.

 

Capítulo XV

De Vulcano

     De cuatro Vulcanos hace mención Tulio. El primero fue hijo de Celio; éste hubo por mujer a Minerva, hija del segundo Iúpiter, en quien engendró a Apolo, y éste fue el primero, según Theodoncio, que se dijese Vulcano, que es nombre perteneciente a fuego, por cuanto fue de corazón e ingenio ardientísimo, y de tanta fama que mereció ser tenido por dios.

     El segundo fue hijo de Nilo, a quien los egipcios adoraban y tenían por guarda de su provincia, y llamábanle Opas o Apis; y aunque éste no se halla escrito de sus hazañas, ni de sus padres ni linaje, es de creer que fue varón excelente, pues los de su tiempo lo tuvieron por dios, porque no llamaron dioses salvo a los que por alguna manera de excelencia sobre los otros hombres pensaron tener naturaleza de divinidad. Díjose Vulcano, porque debió tener alguna eminencia de algo que se forja en el fuego. Llamóse hijo de Nilo porque era egipciano o porque cerca deste río tuvo su señorío; o según Eusebio, era usanza de la gentilidad que todos los que querían deificar los llamaron hijos de ríos o de dioses, callando sus padres naturales, porque se dijeran cuyos hijos eran, declaraban ser hijos de hombres mortales y comunes; y porque por ventura éste sería de gente mal nacido. Por éste dijeron ser hijo de Nilo río, quiriéndolo deificar, porque a los ríos, los poetas y gentiles les daban divinidad y personalidad, y tenían ser una cosa el río y otra el dios del río, y este dios fingían vivir allá dentro de las aguas, y allí le dan virtud de engendrar hijos, y hablar, y los demás actos del hombre. Esto usó Vergilio, diciendo que estando Eneas en la ribera del río Tíber, el dios del río, que llama Tibirino, sacó de noche la cabeza de entre las aguas, y le reveló las cosas que había de hacer y lo que le había de acontecer. Y Ovidio dice ser Danes, ninfa, hija de Peneo, río de Thesalia, y Yo, hija de Inacho, río de Archadia. El tercero Vulcano fue hijo de Iúpiter y Iuno. El cuarto fue hijo de Menalion, rey de las islas cercanas a Sicilia, que llamaron por él Vulcanias. De todos éstos, el más nombrado y a quien atribuyen todos los hechos de los otros, como si sólo uno hubiera sido, es el tercero, hijo de Iúpiter y Iuno, aunque algunos le hacen hijo de sola Iuno, de quien dicen que porque favoreció a su madre, quiriéndola soltar de una prisión en que estaba, Iúpiter le echó del cielo abajo. Homero dice que no fue Vulcano despeñado de Iúpiter, sino sola su madre Iuno, que le echó en el mar, en donde le crió Thetis y Eurino, hija de Océano. Theodoncio y Servio dicen que le criaron las ximias. Otros, que las ninfas marinas, y de la caída quedó cojo. Mas Eusebio dice que Vulcano nació cojo, y por esta fealdad los padres no le quisieron tener consigo, mas echáronlo en la isla Lemnos, de lo cual hace mención Vergilio en los últimos dos versos que comienzan: Incipe parve puer, etc. Casó Vulcano, según Macrobio, con Maya o Mila, hija de Athlante; y según otros, con Mageta; y según otros, con Venus, y Aglaia, una de las Gracias. Fue Vulcano artífice de Minerva y herrero; y como tal, según Dionisio Halicarnaseo, hacía los rayos para Iúpiter y armas para los demás dioses; danle por fragua las islas Lipareas o Vulcaneas, y por oficiales los Cýclopes, especialmente a tres, nombrados Brontes, Steropes y Piracmon. Trata de Vulcano san Augustín. Pintaban a Vulcano, según Alberico, de figura de un herrero lleno de tizne, y ahumado, y muy feo, y cojo de una pierna, con un martillo en la mano, y la pintura mostrando como que los dioses con ímpetu le echaban del cielo. Venus, su mujer, amó al dios Marte, y había con él ayuntamiento, lo cual el dios Apolo, conociendo como a él cosa no se le asconda, lo descubrió a Vulcano; el cual, cuando lo supo, hizo unas cadenas tan subtiles, que aun ver no se podían, y tan fuertes, que a los varones prender podían, las cuales, puestas con grande ingenio y sotileza en el lugar donde los adúlteros juntarse solían, que con pequeño peso o movimiento se cerraban, fueron luego en ellas trabados. Sintiéndolo Vulcano, abrió las puertas y halló a Venus y a Mars desnudos; y así torpemente estando, llamó a los dioses y deesas que los viesen; las deesas, por vergüenza, no fueron allá. Los dioses fueron y todos reían dellos; sólo Neptuno se condolió de los así presos, y rogaba que los soltase; y tantos fueron sus ruegos que movieron a Vulcano a soltarlos. Toca esta fábula Ovidio.



Declaración

     Es Vulcano hijo de Iúpiter y de Iuno, porque por Iúpiter se entiende el fuego o región celestial, y por Iuno el aire, y como este calor celestial levante vapores de la tierra y agua, los cuales, subidos en alto en el aire, se engendran cometas y rayos y otras inflamaciones que vemos, por lo cual se entiende Vulcano; por esta causa dijeron ser hijo de Iúpiter y de Iuno; así lo entiende san Isidro, donde dice que Vulcano se dice de volans candor o volando cadere, que quiere decir blancura que vuela o cosa que volando cae, por lo cual son entendidas las inflamaciones que hemos dicho parecer en el aire, porque todas son lucientes y vuelan por el aire y caen. El fuego, otrosí, engendrado en la tierra, que es el artificial sacado de piedras, o de agua, o vidrio, y otras cosas, es significado por Vulcano, por cuanto es cosa que luce y vuela por el aire, subiendo de la tierra hacia el cielo; y por esta causa dijeron Vulcano haber nacido de sola Iuno, por cuanto este fuego, entendido por Vulcano, es engendrado de cosas pertenecientes a la tierra, así como piedras, hierro, leña, agua, vidrio y cristal. Y porque por Iuno se entiende la tierra, sola Iuno engendra a Vulcano, pues el fuego se engendra en ella; o porque adelgazado lo grueso del aire, se convierte en fuego (entendido por Vulcano) por esta causa nace de sola Iuno. Mas a la verdad, no puede de sola Iuno nacer Vulcano, porque sin calor natural (entendido por Iúpiter) nada se engendra; y así es mejor entender que Vulcano nació de Iúpiter y de Iuno, quiere decir del aire alterado, de la virtud del calor y movimiento de los cielos superiores.

     Que Iúpiter le echase del cielo porque quiso favorecer a su madre dícelo por ornato de la fábula, porque alguna culpa haya de haber en Vulcano, para que Iúpiter se airase y le desterrase de sí. Aunque en decir que Vulcano quiso soltar de prisiones a su madre Iuno es que fingen estar colgada del cielo, atada con cadena; y porque el rayo, entendido por Vulcano, al engendrarse hace gran movimiento en el aire, por esto se dice que la quería soltar con su violencia; y porque el rayo, después de engendrado, luego cae hacia abajo, por esto dicen que le echó Iúpiter de sí; y porque los rayos caen del aire, y por él se entiende Iuno, por esto dicen que le echó Iuno.

     Que fuese Vulcano echado de su padre, o según algunos, de su madre, por su fealdad, es porque el fuego engendrado en las nubes, por quien es entendido Vulcano, como participa de materia crasa, comparado con el elementar, que es purísimo, parece craso y feo, y apenas digno de que se nombre fuego, y por esta causa fue echado al lugar de las cosas impuras, como a legítima posesión, por la fuerza de los cuerpos superiores o por la naturaleza superior del aire. Que de la caída quedase cojo, esto es por mostrar causa de cómo Vulcano fue cojo, aunque lo fue desde su nacimiento, en cuanto significa el fuego, que se causa en el aire, y el mismo material cualquiera dellos dicen que es cojo, porque sus movimientos no le hacen derecho, como parece en el fuego de los rayos, que no deciende derecho, sino dando vueltas culebreando; y el fuego engendrado en la tierra también no tiene movimiento derecho, porque subiendo hacia arriba sus llamas, tuercen a una parte y a otra a los lados, y a las veces subiendo parece que se encoge y torna abajo y cae como cojo, que andando parece que cae hacia el lado del pie de que es cojo.

     Que Iúpiter no lo quisiese tener a su mesa, ni Iuno, su madre, en su lecho, como Vergilio dice, es porque el calor celestial o fuego elementar (entendido por Iúpiter), se está siempre en su lugar, y el fuego elementar, ni el que se engendra en las nubes, están muy apartados del elementar, y así no están juntos. Otrosí, Iuno no lo quiso tener en su lecho porque engendrado el rayo o inflamación en el aire, entendido por Iuno, luego cae y es echado abajo a la tierra, y por esto le llama Vergilio niño chiquito, porque no está algún tiempo en el aire, como dicho es.

     Atribuir a Vulcano la isla Lemnos, o que le desterrasen allí, denota muchas cosas: una es por declarar la esterilidad de aquel lugar, que ninguna planta produce por su mucho calor, y en el fuego ninguna cosa se cría ni sustenta como en los demás elementos se hace, o porque toda cosa de fuego pertenezca a Vulcano, echáronlo aquí, porque en aquella isla salen bocas de fuego, que dicen vulcanes, como en el monte Ethna, de Sicilia, porque en esta isla, primero que en otra parte, se entendió el arte y efectos del fuego, y se labraron los metales y hicieron armas, como dice Hellanico; o porque en esta isla adoraron más a Vulcano que en otras partes, según Solino, en donde tenía un templo muy celebrado en el monte Ethna, en que había unos perros a la redonda, los cuales, cuando veían venir gente virtuosa y casta, la salían a recibir, llegándose a ella y acompañándola hasta el templo, como amigos y familiares de los dioses. Mas si eran hombres viciosos y malos, saltaban con ellos y los despedazaban o mataban, y a los que no eran tan malos, les ladraban. Estos perros tienen los doctores que eran demonios en forma de perros, o si eran perros naturales, eran traídos allí por ellos, en los cuales se revestían y hacían los dichos efectos, por hacer entender a las gentes que los dioses amaban las virtudes y que aquel templo era sagrado y no permitían que cosa mala entrase dentro, y así la idolatría creciese más cada día.

     Que las ximias criasen a Vulcano, es decir, que así como las ximias emitan a lo que los hombres hacen, así con el fuego, entendido por Vulcano, se hacen con ingenio y arte cosas que imitan a las que obra naturaleza. Por lo cual, san Augustín le llama artífice de la diosa Minerva, porque sin fuego, entendido por Vulcano, ninguna arte entendida por Minerva se puede ejercitar. O porque en aquella isla había muchos ximios, como estuviesen desiertas de gente, y como no hubiese otra cosa sino ximios, púdose decir que ximios lo hubiesen criado.

     Criarle Thetis y las ninfas marinas, según otros, es decir que con el humor del agua, entendido por Thetis, y ninfas, y con el calor natural o celestial, se cría Vulcano (como antes dijimos).

     La diversidad de mujeres que dan a Vulcano no fue porque se casase muchas veces; mas como hubo muchos Vulcanos, según al principio dijimos, y todos como hombres tuvieron mujeres, así pudieron ser todas mujeres de Vulcano. Mas los poetas tienen que Vulcano, hijo de Iúpiter y de Iuno, casó con Venus; y porque por Vulcano se entiende el calor y por Venus el carnal ayuntamiento, ser casada Venus con Vulcano denota que así como el matrimonio es un atamiento perpetuo que no se puede disolver, así el carnal ayuntamiento no se puede apartar del calor, como sin él sea imposible acabarse resolución seminal, como dice san Isidro. Otrosí, decir que tuvo Vulcano por mujer a Aglaya, una de las tres Gracias, y a Venus, e[s] porque del calor y humor se hace la general generación de las cosas humanas, y no es otra cosa Aglaya, sino el resplandor de la fertilidad y copia de las cosas que con el calor natural mediante humedad se consiguen, lo cual significa el mismo nombre, y porque ninguna cosa humana se puede criar sin calor, como hemos dicho. Y por esta causa, en las bodas antiguamente se encendían hachas, en las cuales pensaban presidir Vulcano. Otrosí, en honra del mismo Vulcano hacían un juego que los griegos decían lampadophoria y era que corrían con hachas encendidas de un puesto a otro, y el que corriendo se le moría la hacha antes de allegar al puesto, mandaban que no corriese más. Hace mención deste juego Lucrecio, donde comienza: Et quasi cursores, con que daban a entender que cesando el calor, la vida de todas las cosas se acaba y cesa. Y tomar en este juego unos las hachas encendidas de otros, y otros de otros, fue ficción para denotar la mudanza y sucesión de todas las cosas y elementos. Hacíase esta fiesta más a Vulcano que a otros dioses, porque algunos, como Lucrecio, creen haber sido inventor del fuego artificial, aunque otros le atribuyen a Prometheo. Puede ser que Prometheo le hallase y que Vulcano mostrase usar dél en todas las artes que dél se pueden aprovechar. Del cómo inventó el fuego dicen que como un rayo hubiese encendido un árbol, al cual, llegándose Vulcano, sintiendo el beneficio y abrigo del fuego, y viendo que cesando la materia cesaba el fuego, añadió leña y vino a entender la naturaleza del fuego artificial conservarse con leña, lo cual, convocando a otros hombres, les mostró la utilidad y naturaleza dél.

     Fue Vulcano grande artista de la piromancia, arte de adivinar por el fuego, como Nereo fue inventor de la hidromancia, que es adivinanza hecha por agua.

     Que Vulcano fuese inventor de las herrerías es porque sin fuego ningún metal se puede labrar ni estender. Que hiciese rayos para Iúpiter y armas para los dioses es que las exhalaciones calientes que de la tierra y agua se levantan, suben en lo alto, en donde cercadas del aire de la región fría se aprietan, y queriendo huir de su contrario el frío, rompen por fuerza la nube por la parte más delgada que en ella hallan, y en este rompimiento se causa el relámpago y trueno y rayo; y como esto se engendre de los dichos vapores que de la tierra y agua se levantan, se dio lugar a la fábula de decir que Vulcano hace rayos para Iúpiter. Y porque después de engendrados vuelven a caer hacia la tierra, dicen que los tira Iúpiter y que son armas con que pelea, el cual tenían estar en el cielo o en lo alto de donde los rayos caen; y por ser los rayos de materia de fuego, por esto los hace Vulcano; y no sólo esto, mas todas las demás cosas que para obrarse han menester fuego, dicen los poetas haberlas hecho Vulcano.

     Otrosí, decir que Vulcano hacia armas para los dioses es que el calor es artífice de todas las obras de la naturaleza.

     Tener Vulcano para hacer estos rayos por criados y ayudadores a los Cýclopes, especialmente a tres nombrados Brontes, Steropes y Piracmon, es porque la fragua de Vulcano es en las islas Vulcaneas, y todo el suelo, desde aquellas islas hasta Mongivel, monte de Sicilia, es lleno de cuevas de fuego; y porque en Mongivel, y cerca dél, moraron antiguamente los Cýclopes, por esto convenía a éstos ser oficiales de Vulcano; o porque Cýclope, en griego, significa ojo redondo, y ojo llamamos al entendimiento, según dice Aristóteles; redondo se llama por la manera del círculo, en el cual no hay principio ni fin, y semejantes son las artes, que a lo menos no tienen fin, o en otra manera se llaman Cýclopes, por maestros de artificios; porque a los artificios los griegos llaman cýcladas, y todas estas cosas convienen a esta significación destos Cýclopes oficiales de Vulcano. Nombran tres por las significaciones, porque Brontes significa trueno; Steropes, claridad; Piracmon, fuego, que son cosas que se causan en la generación de los rayos, que es trueno y relámpago y rayo, que es fuego. La pintura de Vulcano denota todo lo que dél se dice. Que Venus adulterase con Marte denota una conjunción de dos planetas así llamados, y a esta conjunción se dice adulterina, porque della viene daños, según astrólogos.

     Descubrir este adulterio Apolo, que es el Sol, es que este planeta mitiga el daño que en la conjunción causan Venus y Marte, o porque Marte tiene casa en el signo de Aries y de Scorpio. Y viniendo el Sol, según su movimiento propio, a estar en Aries, casa de Mars, comienza el verano y mueve el calor venéreo; y porque esto pertenece a Venus y proviene de calor, el cual es en Mars demasiadamente; y así de ambos, Mars y Venus, redunda el acto del carnal ayuntamiento; y por parecer levantarse este deseo venéreo cuando el Sol entra en la primera casa de Mars, que es Aries, dicen que Apolo descubre el adulterio de Venus y Mars. O ser este ayuntamiento adulterio de Mars y Venus descubierto por el Sol, es entendido por Apolo algún varón sabio que profundamente ve las cosas.

     Éste, viendo el desordenado deseo libidinoso de los viciosos, reprehéndelo y decláralo a Vulcano, que es el manido de Venus, quiriendo tornar el ayuntamiento ilícito al que es lícito. Empero el ciego amador, quiriendo proseguir sus sensuales deseos, no obedeciendo el buen consejo, tanto en su deseo crece, hasta que en las cadenas de su desordenada cubdicia es preso, no pudiendo ya de sus torpes deseos apartarse. Entonces Mars y Venus, así torpemente hallados, de todos los dioses son vistos, los cuales dellos gran risa toman, porque viéndolos en su obstinada vida y sucio vivir, no queriendo tomar la virtuosa correctión de todos los hombres sabios y virtuosos que por los dioses son significados, comienzan a ser tenidos por torpes y viles, y tienen que escarnecer dellos. No quererlos soltar Vulcano de las cadenas, hasta que Neptuno mucho se lo rogó, significa que los torpes y necios amadores, en cadenas de sus viles deseos presos, nunca cesan de ser habidos por viciosos ni de sus malos hechos ser publicados, hasta que el tal ardor en ellos se amata, obedeciendo a la virtud, lo cual convenientemente se significa por Neptuno, el cual es dios del mar, y las aguas con su frialdad resfrían el calor libidinoso, y esto es soltarle de las prisiones, que son por ellas entendidos los deseos libidinosos en que los amantes están enredados.



Sentido histórico

     Este Vulcano fue un hombre verdaderamente así llamado, hijo de Iúpiter y de Iuno, que nació de rostro muy feo, y como según usanza de señores le diesen a criar, y sus padres habitasen en el monte Olympo o cerca dél, y este monte le llaman los griegos cielo, se dio origen a la fábula de decir que lo echaron del cielo, no queriéndolo tener por su fealdad consigo.

     En lo que dice que lo envió a Lepno, dícese porque Vulcano en aquella tierra moró y tuvo señorío, y fue la tierra nombrada de su nombre, según dice Vergilio, y son siete islas, las cuales son todas nombradas Vulcanias, según Solino. San Isidro dice que son nueve. Que Venus, hija de Dion, fuese mujer de Vulcano, es verdadera historia.

     Atribuyéronle que hacía los rayos para Iúpiter y que hizo las armas de Eneas y Achiles, y las de Menón, y el collar o joyel de Hermiona, y otras cosas semejantes, y que tenía su fragua cerca de la isla Liparea o en ella. Esto fue que Vulcano halló nuevos y subtiles artificios, los cuales en aquel tiempo no había, y así se llama verdaderamente maestro de todos los artificios. Los rayos no son fabricados por Vulcano o por otro, mas son naturalmente en el aire engendrados, como declaramos en nuestra Filosofía, mas como al principio creyeron ser fabricados, parecióles que no convenía ser hechos, salvo por el mayor maestro del mundo, cual afirman haber sido Vulcano.

     En lo del adulterio de Mars y Venus es historia, porque como Vulcano fuese muy feo y Venus muy hermosa y viciosa, y grandes señores, entre otros criados tenían un hombre de armas, el cual, según Leoncio, era hijo de Neptuno; a éste amó Venus por su gentileza y trataba con él carnalmente, lo cual, venido a orejas de Vulcano, disimulando, fingió ausentarse de allí algún tiempo, y hallada esta ocasión, Venus y el escudero prosiguieron en sus acostumbrados amores. Vulcano, que esto aguardaba, que estaba escondido, tomó a los amadores en el torpe ayuntamiento. Mas el escudero, siendo ligero, escapó huyendo de las manos de Vulcano; a Venus pudo coger, mas tanto la amaba, que aunque en este error la halló, no sufrió su corazón hacerle mal; y porque este con quien adulteraba era hombre de armas, y éstos hemos dicho que se dicen Mars, por tanto dijeron que Mars adulteró con Venus.

     Lo que dicen haber hecho Vulcano lazos o redes tan sutiles que no se podían ver, y tan fuertes que a los amadores pudiesen prender, es fingimiento poético, para significar su ingenio y los ardides y subtiles maneras que Vulcano tuvo para los necios amadores prender, que ellos no pudieron entender: así los tomó, las cuales cosas convenientemente se significaban con lazos corporales.

     Que Vulcano invocase a los dioses a ver los amadores así torpemente hallados denota la publicación deste maleficio que Vulcano haría, quejándose a todos de su mujer y criado, y declarar la torpedad del hecho, porque poético es decir que los prendió a ambos, pues según Leoncio, el criado se escapó por pies.

     En lo que dice que los soltó por ruegos de Neptuno, denota que de aquella difamación que Vulcano hacía nunca quiso cesar, hasta que por ruego le Neptuno fue vencido, lo cual podría alcanzar Neptuno mejor que otro, por ser tío de Vulcano, hermano de su padre, y Neptuno convino serle importuno, por ser padre del adúltero.

 

Capítulo XVI

De Erithonio

     Erithonio fue hijo de Vulcano, de cuyo nacimiento cuenta Ovidio que como Vulcano hubiese fabricado rayos con que Iúpiter peleó contra los Gigantes, y por ello mereciese mercedes, juró Iúpiter por la laguna Stygia de concederle lo que le pidiese. Muy contento desto Vulcano, pidióle por mujer a Minerva, y como no se la pudiese dar, por ser consagrada a la castidad, ni él pudiese faltar al juramento, concedióselo; mas a escondidas y con secreto avisó a Minerva se guardase de Vulcano si no quería poner en peligro su prometida virginidad. Minerva lo hizo así, que con grande vigilancia se apartaba de los lugares por donde Vulcano andaba. Mas aconteció un día no pensadamente, que Vulcano la encontró, a la cual luego arremetió, por poner por obra lo que tanto deseaba; mas como Minerva se defendiese, sucedió que Vulcano, luchando con ella, vertió el humor seminal en tierra, del cual dicen que se engendró Erithonio, hombre monstruoso, que tenía los pies de serpiente, por lo cual, llegando a edad por encubrir la fealdad de las piernas, fue el primero que acostumbró andar en carro de cuatro caballos, como escribe Vergilio, donde comienza: Primus Eriehthonius currus.

     Derívase Erithonio de eris que en griego significa guerra o contención, y oton, tierra quiere decir, que habiendo pelea o guerra entre Vulcano y Minerva, sobre el carnal ayuntamiento, la tierra recibió el humor destilante de que se formó este niño Erithonio; nacido el niño, lo puso Minerva en una cesta muy cerrada y le dio a guardar a Pandrose, Aglauros y Herse, hijas del rey Cýclope, mandándoles que en ninguna manera a nadie dejasen ver, ni ellas viesen lo que la cesta llevaba, si no querían por ello ser castigadas. Pandrose y Herse guardaron el mandamiento de Minerva; mas Aglauros, como atrevida, no se pudo sufrir, que ida de allí la diosa, no sólo se contentó con ver lo que la cesta tenía, mas aun haciendo burla dél y teniendo la cesta abierta, llamó a sus hermanas que también lo viesen; de lo cual enojada Minerva, le envió la Invidia que la fatigase, y así la convirtió en piedra; otros dicen que se despeñó.



Declaración

     Este modo de nacimiento que a Erithonio atribuyen no fue verdad, mas poético fingimiento, porque no fue Erithonio en tiempo de Vulcano; mas la fictión dello, según san Augustín, fue que en Athenas, en el templo de Vulcano y de Minerva, que era uno solo para ambos, fue hallado un niño echado, revuelta a él una serpiente o dragón, lo cual significaba aquel niño había de ser grande varón, y guardáronle; y porque este templo era destos dos dioses y no le conocían padres, diéronselo por padres, y ésta es historia verdadera. Fue Erithonio, según Eusebio, rey cuarto de Athenas; nació en tiempo de Cýclope, primero rey, y entre este Cýclope y Erithonio, pasaron Cranao, que reinó nueve años, y Amphitón, que reinó diez; y así, desde la muerte de Cýclope hasta el principio del reino de Erithonio, pasaron diez y nueve años. Decir que por encubrir la fealdad de las piernas andaba en carro: No tenía fealdad en ellas; mas porque fue el primero que usó carro de cuatro caballos, por majestad y grandeza, en donde llevan encubiertas las piernas, se dijo que era por la fealdad.

     La razón de decir ser Erithonio hijo de Vulcano y de Minerva, aunque no les tocaba a éstos más de haberle hallado en su templo, como dijimos, es porque quisieron ensalzar el linaje de Erithonio, diciendo que decendía de dioses. Decían tener Erithonio parte de hombre y parte de serpiente porque usaba de severidad y de clemencia a tiempos, o dijeron tener una culebra o serpiente a los pies arrodeada, porque fue rey prudente, y la prudencia se denota por la serpiente.

     Que Iúpiter jurase hacer mercedes a Vulcano: Amonesta a los grandes señores que sean agradecidos y que satisfagan los servicios.

     Que la envidia tornase a Aglauros en piedra es que los poetas quieren que la invidia tome a los hombres en piedras. Fue Aglauros hija del rey Cýclope, como se ha dicho, que de la envidia de que Mercurio amaba a su hermana Herse, fue muy tocada, por lo cual significar, dice que fue en piedra negra algún tanto escura tornada; y esto es, que la invidia viene del humor melancólico, el cual es terrestre, frío y negro, y por cuanto la piedra es fría, quisieron que la grande invidia tornase a los hombres en piedra.

     Este Erithonio, según verdad, era hijo de una de las tres hijas de Cýclope, primer rey de Athenas; y como no fue concebido de legítimo matrimonio, queriéndolo encubrir, dando orden cómo fuese criado, y para que no supiesen cúyo hijo era, habíanse de haber cuerda y sabiamente para no ser descubiertas; y porque el saber pertenece a Minerva, dice que ella se lo dio cerrado en la cesta, porque los encubrimientos de las cosas, a la prudencia y saber sola pertenecen. Al contrario de los simples, que no saben hacer cosa que todos los otros no conozcan. En lo que dice la fábula, que una dellas abrió la cesta y declaró el niño que dentro estaba, significa que las dos hermanas se habían sabiamente en encubrir lo hecho, y por ellas nunca fuera sabido; mas la una se hubo neciamente, porque por ella fue sabido cuyo hijo era Erithonio.

     Decir que Minerva desto se enojó denota que el saber es contrario de la ignorancia, y que Minerva por este enojo que tomó de no haber guardado secreto, envió la invidia contra ella es porque la ignorancia, o el necio, tiene mucha invidia del que sabe. Que Erithonio tuviese los pies de serpiente: diremos que Erithonio, tenía los pies como los otros hombres; mas porque cuando fue hallado le hallaron una serpiente a los pies, por esto tomaron ocasión que tenía los pies de serpiente, y esto ordenaría el demonio para engañar a la gente, para que dello entendiesen ser aquel niño cosa divinal.

     Ser Minerva consagrada a la virginidad es por entenderse por ella una purísima parte del éter, nacida de la cabeza de Iúpiter, de la cual no nace algún animal; empero Vulcano, que es impuro y materia de fuego o calor, que ayuda a la generación, y hiriendo este calor en la tierra engendra muchos animales, por lo cual declarar dicen ser Erithonio hijo suyo y de la tierra, y para denotar la diversidad que así nace dijeron ser Erithonio medio hombre y medio serpiente.

     Que Aglauros se despeñase nos amonesta que no seamos curiosos en escudriñar los mandamientos de Dios ni descubramos los secretos de los grandes señores, si a nuestra noticia vinieren.

 

Capítulo XVII

Del Sol

     Aunque Sol y Apolo vienen a ser nombres de una misma cosa, hase de advertir que hubo muchos llamados Sol y muchos llamados Apolo, y los unos y los otros fueron hombres mortales; mas por el resplandor de sus famas tomaron nombre del planeta que decimos Sol. De los Apolos diremos después de haber tratado de los que se dijeron Sol, siendo hombres, y del mismo Sol en cuanto planeta. Tulio hace mención de seis hombres que se llamaron Sol. El primero dicen ser hijo del primer Iúpiter, y no se le pone madre; dijeron ser hijo de Iúpiter por ensalzar su linaje y por declarar su antigüedad del primero de los llamados Iúpiter, y fue tan antiguo que no se tiene dél otra noticia. Otro Sol hubo que fue el tercero en orden, dejando el segundo para tratar dél después de todos los así llamados, que según Tulio, fue un varón egiptiano hijo de Vulcano; llamóse primero por su propio nombre (según Theodoncio), Merope. Tuvo por amiga a la ninfa Clymene, y en ella hubo a Phaetón, llamado por otros nombres Eridano y Astarcho, que pidió al Sol, su padre, el gobierno de su carro, como parece por lo que Ovidio dice, que Epapho, hijo de Iúpiter, contendiendo con Phaetón, le dijo que no era hijo del Sol, mas de Merope, por lo cual Phaetón pidió al Sol, su padre, los carros, los cuales no pudiendo regir, dice Ovidio que ya quisiera Phaetón ser llamado hijo de Merope más que del Sol. De lo cual claro parece que este hombre llamado Sol, padre de Phaetón, se dijo primero Merope; mas por su excelencia y claridad le llamaron Sol. El cuarto Sol fue hijo de Océano, dios del mar, de quien se halla poco escrito en los autores. El quinto fue un famoso varón que habitó en la isla de Rodas. Déste dice Theodoncio que fue padre de Pasiphe, mujer de Minos, rey de Candía. El sexto Sol dicen haber sido rey de Colchos, padre de Oethas; y aunque los poetas afirman ser este hijo segundo de Hyperíon, hase de creer a Theodoncio, que dice que éste fue otro Sol que reinó en Colchos. El segundo, según la orden de Tulio y sexto de la mía, y a quien se atribuye todas las hazañas de los otros, y por quien entendieron el mismo planeta Sol, cuyo hijo fuese, no conciertan los autores. Theodoncio dijo ser hijo de Hyperíon, y que este Hyperíon engendró al Sol y a la Luna. Otros le hacen hijo de Hyperíon y de Thia. Homero le hace hijo de Hyperíon y de Euriphaesa; fue Hyperíon (según Theodoncio) hijo de Titán y de la Tierra, y según otros, de Celo. Ovidio algunas veces dice que el hijo de Hyperíon alumbra al mundo, y que el Titán da luz, que es él mismo; otras veces dice que el padre de Phaetón, que fue el tercero que dijimos era el Sol, y que él le dio los carros que Phaetón un día rigió. Y esto es porque Ovidio trata de todos los nombrados Sol como que verdaderamente uno solo hubiese sido; dicen dél que como fuese en el tiempo de la guerra que movieron los Titanos contra los dioses, y siendo Titano como Ovidio da a entender, en el verso que comienza: Nullus adhuc Titan prebebat lumina mundo, quiere decir, no había aún alguno de los Titanos que diese lumbre al mundo, no sólo no dio favor a su abuelo Titano y deudos contra Iúpiter, mas siguió la parte de Iúpiter, de donde sucedió que después de quedar Iúpiter victorioso, en agradecimiento de su servicio, le dio Iúpiter que anduviese en carro y que tuviese corona adornada de doce gemas, y palacio, y muchas insignias que a su excelencia pertenecían. Este carro del Sol, según Ovidio, en el verso que comienza: Interea volucres, era traído de cuatro caballos llamados Pirois, Eous, Aetón y Plegón. Homero le da solos dos caballos, llamados Lampo y Phaetón. San Fulgencio le da cuatro, y los nombra diversamente, aunque denotan lo mismo que los de Ovidio; conviene saber: Eritreo, Ateon, Lampos, Filegio. Estos caballos echaban fuego por las narices, como dice Vergelio en tres versos que comienzan: Postea vix summo spargebat. Otrosí, creían meter el Sol los caballos del carro a bañar en el Océano, según dice Vergilio en tres versos que comienzan: Tum Sol pallentes. Dicen más: que las Oras uncían el carro y Aurora le sacaba.

     Dícenle señor y regidor de la Luna y estrellas y corazón del cielo; sacrificáronle por dios, consagráronle el gallo, diéronle por hijas a las Oras y las Eonas, entre otros muchos hijos y hijas; nombráronle con varios nombres.



Declaración

     Dicen ser el Sol hijo de Thía, porque todo bien y todo don deciende de la naturaleza divina, porque Thía quiere decir divina. Hyperíon quiere decir «sobre todo», porque envía por todos los cuerpos superiores e inferiores providencia divinal. Con razón le dieron al Sol este padre, ya sea por él entendida la providencia divina, ya los cuerpos celestiales, que con movimientos perpetuos dan vueltas. Mas como Hyperíon quiera decir «sobre todo», éste no puede ser sino Dios criador de todo lo visible e invisible. Danle al Sol por madre a Euryphaesa, de eurys, que significa llevar o traer, y phaos, que es resplandor o claridad o lumbre, como este planeta más que otro ningún cuerpo celestial resplandezca y dé luz.

     Que favoreciese el Sol a Iúpiter en la guerra que contra él movieron los Titanos, sus deudos, es que este Sol fue hombre de divino ingenio y pacífico, y por esto dicen que no dio favor a sus parientes, mas a los dioses, significando a los soberbios por los Titanes, y a los virtuosos y famosos por los dioses. De este así llamado Sol, aunque haya sido hombre, los poetas hablan dél como si fuese el planeta Sol y celestial Dios, atribuyéndole todo lo que con verdad conviene al Sol.

     Fingían andar el Sol en carro, porque no con facilidad al principio entendieron los hombres los movimientos de los cuerpos celestiales, ni quién ni el cómo se movían, y así hubo muchas y vanas opiniones: unos decían que una inteligencia que llamaban ánima los movía a todos; otros la daban a cada orbe y estrella; otros tenían que los cielos y estrellas se estaban quedos, y que la tierra era la que se movía a la redonda, de lo cual aquí no diremos nada por haberlo hecho en nuestros libros de Astronomía. Los que más en esto estuvieron dijeron que por el carro en que el Sol anda, es el día natural, el cual día le lleva de Oriente en Occidente, y de aquí le vuelve al Oriente.

     Danle al Sol cuatro caballos que lleven su carro para denotar los cuatro tiempos del año que con su movimiento causa, que son de cuatro calidades, o por cuatro partes, o condiciones que causa en el día, de los cuales toman nombres los caballos: Pyrois o Eritreo (nombres del primer caballo) quiere decir cosa inflamada, o encendida, o bermeja, porque por la mañana sale el Sol colorado, o porque con sus rayos hace estar el aire algún poco bermejo.

     Aethon o Acteón quiere decir cosa ardiente o resplandeciente, porque salido el Sol, da calor y resplandor de claridad. Llámanle otros a este caballo Etheous, que quiere decir amarillo; conviene a la segunda parte del movimiento del Sol, que es hora de tercia o antes, cuando subiendo el Sol sobre la tierra, deshace los vapores y no queda cosa bermeja, que es de cosa ardiente, mas queda amarillez que torna con claridad, y ésta es de la resolución de los vapores.

     Lampus o Lampos denota resplandeciente o significa cuando llega al meridiano. Phlegon significa cosa que quema, según los que tenían que los planetas y estrellas eran fuego. San Fulgencio a este cuarto caballo le llama Philogeus, quiere decir el que ama la tierra, porque a la tarde va hacia bajo, a esconderse debajo del hemisferio, como que la amase.

     Los que dan al Sol dos caballos, uno blanco y otro negro, quisieron denotar por ellos que el Sol medio año se esconde debajo del hemisferio, que no le veen, en veces, y otro tanto tiempo se vee, o que el Sol parte el día natural en dos partes, conviene saber, en día y en noche. La corona que al Sol le atribuyen, según Alberico, es el Zodíaco, y las doce Gemas o piedras preciosas de gran valor, son los doce signos que en él se imaginan.

     El palacio que le dan son los tres orbes o cielos que el Sol tiene, con que se salvan las diversidades de sus movimientos, como declaramos en nuestra Astronomía.

     Echar fuego los caballos por las narices es por denotar el gran calor que el Sol trae, pues hasta los caballos resollaban fuego.

     Que el Sol meta cuando se pone sus caballos en el Océano para que se bañen, y los tenga en él hasta que por la mañana sale, esto era opinión del vulgo, no entendiendo que por todas partes de la redondez del agua y tierra está igualmente distante el Sol y parecíales que al ponerse se metía en el agua del mar, y al salir salía della.

     Que las Horas unciesen el carro del Sol es porque ellas le hacen salir porque sucediendo unas tras otras viene a llegar el tiempo que el Sol sale, y como el Aurora sea una luz o claridad antes que el Sol salga, decían sacar Aurora los caballos del Sol.

     Y porque el Sol da claridad a la Luna y a los demás planetas y estrellas, le llaman señor y regidor de las estrellas.

     Y porque está en medio de los siete planetas, como el corazón en medio del cuerpo del hombre, dijeron ser corazón del cielo.

     Y como sea autor de la generación y corrupción de las cosas, y causa de las enfermedades y de la salud y de los frutos, por estas cosas fue tenido por Dios y de los muy antiguos de los dioses, y como a tal hicieron sacrificios, principalmente los de Lybia, y con él a la Luna, viendo los efectos y dominio que tenían sobre las humedades y enfermedades.

     Consagrábanle el gallo porque anunciaba la salida del sol.

     Danle por hijas a las Oras, porque el Sol hace la diversidad de los tiempos con su movimiento, y por esto es padre de las Oras y de las Edades, entendidas por las Eonas, sus hijas. Y así finge Ovidio que estaban estas hijas sentadas debajo los pies del Sol, con los días, meses, años siglos, y los cuatro tiempos del año, porque todo se causa de su movimiento. Y así los hijos que al Sol le dan son las fuerzas y efectos que con su movimiento y rayos causa en los cuerpos naturales, como consta de la interpretación de los mismos vocablos, de los que por hijos le dan, así como Pasiphe, que dicen ser hija del Sol, significa cosa que alumbra a todos. Phaetusa, cosa que arde. Helíades significa fuerzas del Sol, y así de los demás. Los varios nombres que le dan diránse tratando de Apolo.

 

Capítulo XVIII

De Phaetón

     Phaetón fue hijo del Sol y de Clymene ninfa. Éste, siendo contemporáneo de Epapho, hijo de Iúpiter, y ambos mozos, andando un día juntos holgándose, el Phaetón igualábase con Epapho, pareciéndole que en ello no hacía sinrazón, pues era de linaje divinal; lo cual, Epapho, estimándole en poco, le decía que no fingiese de tanto linaje, como dice Ovidio, donde comienza: Nunc Epaphus, etc. Phaetón, muy encendido en ira y afrentado del menosprecio que Eparho dél hacía, para manifestar a todos los hombres la nobleza de su linaje, fuese a su padre el Sol, ante quien con ruegos alcanzó le concediese con juramento un don. Phebo, queriéndole contentar, le dijo que demandase lo que quisiese, que no le sería negado. Entonces Phaetón le pidió que sólo un día le dejase regir su carro celestial. Mucho pesó a Phebo de la palabra que ofrecido había, y como negar lo que con juramento había prometido no podía, procuraba persuadirle se apartase de su loco atrevimiento, contábale las dificultades que en ello había; empero como de su propósito, ni con amonestaciones, ni espantos, ni ruegos, apartar no pudiese, contra su voluntad el carro y los caballos le entregó. Entrando Phaetón en el carro y tomando las riendas en su mano, los caballos subieron por el aire, comenzando a caminar y a una parte y a otra; y como sintieron el carro no tener la carga acostumbrada, comenzaron a correr, dejando el acostumbrado camino, desviándose a un lado. Phaetón, que ya no quisiera haber subido en el carro, ni aun haber conocido a su linaje, soltó las riendas de miedo del signo de Escorpión, las cuales, cuando los caballos sobre los lomos sintieron, viéndose sueltos comenzaron a una parte y a otra por el aire a correr; las ciudades y árboles, con la cercanía del Sol, se quemaban, y los ríos y montes con fuego ardían; hasta los etíopes, del gran calor se pusieron negros. Entonces Iúpiter, por petición de la deesa de la tierra, envió un rayo contra Phaetón, el cual del alma y del carro le privó; y Phaetón, cayendo ardiendo, fue a dar lejos de su tierra, en el río Eridano. Phebo, con gran tristeza de la muerte de su hijo, cubrió su rostro llorando; y entonces ninguno rigiendo sus carros, pasó el mundo un día sin Sol, sólo dando luz aquel día los fuegos que aún muertos no eran. Las ninfas Náyades, sus hermanas, tanto sintieron la muerte de Phaetón, que llorando a la continua, fueron convertidas en álamos negros, como dice Ovidio, donde comienza: Vos quoque foelices, etc. Las lágrimas de las cuales, como dice el mismo poeta, donde comienza: Inde fluunt lacryme, etc., se convirtieron en goma de cierto árbol que dicen ámbar.



Declaración histórica

     Toda esta narración es fabulosa, porque en el cielo no hay caballos ni carros; mas fingieron esto los antiguos para dar a entender a los venideros un gran calor o sequedad que aconteció año de treinta y uno del reino de Cécrope primero, rey de Athenas, que era el año de sesenta y cinco de la vida de Moysén, quince años antes que los hebreos saliesen de Egipto, según Eusebio; cerca del diluvio de Deucalión, en el cual tiempo se secaron las fuentes y ríos, y parecía que todas las cosas querían perecer de calor; y porque los gentiles pensaban que Phebo no podía errar, creyeron que su hijo Phaetón, aquel día o tiempo, había regido el carro, y llegándose mucho a la tierra la quemaba, y llamóse el incendio de Phaetón. Phaetón fue un verdadero hombre, y aunque no fue hijo del planeta Sol, fue hijo de un poderoso rey de los Argivos, llamado Merope o Apis, que fue habido por dios por la fama de sus hazañas, y llamáronle Sol o Phebo. Este Merope enamoróse de Climene, hija de Océano, en quien hubo un hijo llamado Astarcho o Eridano, que después se nombró Phaetón. Este Eridano vino con grandes compañías de gentes por mar en Italia, y aportó al lugar que agora es la famosa ciudad de Génova; y pasados los montes, abajó a la tierra llana que agora es Lombardía, por donde corre el río llamado vulgarmente Po, navegando con su armada el río abajo (según Paulo Perusino), en un tiempo de excesivos calores; fue muerto de un rayo, por lo cual de allí adelante el río se llamó Eridano, del nombre del que en él murió, o porque señoreó aquella tierra algún tiempo. Y de aquí tuvo origen de decir la fábula que derribado de un rayo cayó en el río; y por el suceso de tan desastrada muerte del rayo, nombraron a Eridano Phaetón, que quiere decir cosa ardiente o cosa de fuego, por haber muerto con el fuego del rayo, o por los excesivos calores que en aquella sazón hacía, y para contar estas dos cosas que acontecieron, el calor y muerte, ingeniosamente introdujeron esta fábula diciendo cosas algo aparentes de razón; y porque éste se llamaba hijo del Sol, quisiéronlo atribuir al Sol planeta, que fuese hijo suyo, diciendo que él rigiese el carro de su padre, y por no regirle bien vinieron los calores, y por evitar el daño no fuese en crecimiento, haberle muerto Iúpiter con rayo. También quisieron los poetas dar a entender por esta fábula que Phaetón fue vanaglorioso y arrogante, y presumiendo de sapientísimo sin serlo, sembró entre la simple gente muchas confusiones y falsas doctrinas; y por esta causa dicen haber abrasado la tierra, con infinitos errores; llamábanle hijo del Sol, porque los antiguos a todos los sabios llamaban hijos de Phebo, a quien adoraban dios del saber. Y en querer Ovidio hacer entender ser el Sol hombre animado, como él le finge, y tener hijo y carro y caballos, fue, para debajo desta fabulosa historia mostrar el curso natural del Sol, y los firmamentos y sus efectos, y cosas naturales pertenecientes a materia de astronomía.

     Y para declarar cómo Phaetón vino de Egipto a Italia, fingieron haber ido en casa de su padre Phebo a pedir los celestiales carros; y también para reprehender a los que saben poco y peor usan de las sciencias; y que los grandes imperios, y administraciones, y república, no se han de encargar a mozos ni a hombres de poco saber, mas a sabios y experimentados. Amonéstanos también que los hijos no menosprecien los consejos de los padres, si no quieren haber mal fin.

     Que los etíopes se hiciesen negros por este calor: Es de saber que Ovidio, dando causas de lo que es natural sigue fundamentos poéticos, y para decir que los etíopes son negros, dijo ser la causa porque Phaetón anduvo en ellos cuando rigió un día el carro del Sol, y aquel día para siempre los quemó.



Declaración natural

     Dice que Phaetón era hijo del Sol y de Clymene, porque Phaetón quiere decir ardor o inflamación que del Sol sale, porque Phaetón en griego significa lo mismo que en latín ardeo, que en español quiere decir arder. Que fuese hijo de Clymene, Clymi es lo que en latín innundare, rebosar o salir de madre, y porque esto se entiende en el agua, y porque el Sol sacando copia de exhalaciones del agua y de partes húmidas, entendidas por Clymene ninfa, e inflamadas del mismo Sol, se causa gran calor, como acontece en el tiempo de estío; por esto se dijo ser Phaetón hijo del Sol y de Clymene.

     Que visto el sino del Escorpión hubiese temor es que en el Zodíaco en el espacio del vigésimo grado de Libra, hasta el décimo de Scorpión, a esta distancia los filósofos llamaron vía abrasada, porque cada año andando el Sol por aquel espacio parece abrasar toda la tierra, atento que la hierba se seca y las hojas se ponen blancas.

     Que sus hermanas tanto lloraban su muerte, que conmovidos los dioses a misericordia, las convirtieron en álamos negros: En esto quisieron declarar que del calor del Sol y humidad en abundancia suelen nacer después árboles y plantas. Empero cuando la materia del calor sobrepuja a la humidad, no es causa de generación, mas es autor de corrupción, y porque el jugo que de los cuerpos de los animales o de los árboles corre por una fuerza que le expele y lo engruesa, por esto dijeron que estos árboles sudaron ámbar. Esto, según histórico sentido, es que como Phaetón muriese en aquel viaje que de su historia se cuenta, sintiéronlo tanto sus hermanas y lloraron tanto, que quedaron como pasmadas o espantadas, y por esto dijeron que se volvieron en árboles, quedando desalmadas como árboles.

     Luciano dice que encargarse Phaetón del carro del Sol, fue haber sido el primero que halló o consideró el curso del Sol, como Endimión el de la Luna. Que Iúpiter le derribase con rayo es que como Iúpiter signifique el calor, y el rayo sea un fuego, por esta causa dijeron haberle Iúpiter derribado con rayo.

 

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